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2007-09-12 17:14:39
LOS DOS EJECUTIVOS Y YO. Bueno, mi presentación fue contándoles mi relato con los dos ancianos cuando tenía 18 años, ellos me hicieron conocer el sexo de a tres, y realmente me gusta mucho practicarlo, y cada vez que tengo la oportunidad de hacerlo, lo hago, mi marido no sabe nada de esto, creo que si se entera se divorciaría al instante, así que yo cada vez que tengo una oportunidad, no la pierdo, y aquí les cuento una de mis experiencias más alucinantes, tengo varias de este tipo, que iré relatandoles.

LOS DOS EJECUTIVOS Y YO.

Bueno, mi presentación fue contándoles mi relato con los dos ancianos cuando tenía 18 años, ellos me hicieron conocer el sexo de a tres, y realmente me gusta mucho practicarlo, y cada vez que tengo la oportunidad de hacerlo, lo hago, mi marido no sabe nada de esto, creo que si se entera se divorciaría al instante, así que yo cada vez que tengo una oportunidad, no la pierdo, y aquí les cuento una de mis experiencias más alucinantes, tengo varias de este tipo, que iré relatandoles.

Espero que esta les guste y me gustaría que me dejen sus comentarios, buenos y malos. Un beso.

 

 

Mi marido es un hombre de negocios, siempre hace viajes y cuando está en la ciudad, por lo general invita a clientes a nuestra casa a cenar.

Tenemos sexo, del llamado común, sin muchas exigencias y bastante aburrido.

Hoy tengo 45 años, muy bonita, muy bien presentada para mi edad y suelo masturbarme muchas veces, ya que él no satisface mi vida sexual.

Un mediodía me llamó y me dijo que había invitado a dos ejecutivos de una multinacional y que debía preparar una cena espectacular y ser la mejor anfitriona, yo ya estoy acostumbrada a esos acontecimientos, así que llamé a la mucama y a la cocinera y le dí las instrucciones que ellas ya conocían de memoria.

A eso de las nueve de la noche ya estaba preparada y vestida para la ocasión, me puse un vestido negro, liso, apretado pero no mucho, lo que sí tenía era un escote generoso, ya que soy de pechos grandes, quería lucirlos, también disfruto de las miradas deseosas de los hombres, eso me dá mucho placer y hasta me excita.

Abrí la puerta y ahí estaba mi marido, y los dos ejecutivos, los tres charlando muy amenamente, los invité a pasar, mi marido me los presentó, y ambos besaron mi mano, como dos caballeros, pero uno de ellos, me pasó la lengua disimuladamente por mi mano, cosa que me hizo estremecer, y excitarme más de la cuenta.

Los invité a pasar a la sala para tomar un aperitivo, mi marido se sentó a mi costado izquierdo, otro frente a mi y el que me besó la mano con su lengua, a mi lado derecho, me sentía muy cómoda teniéndolo a mi lado y pensaba que era una lástima que no estuviéramos solos los dos, creo que él intuía lo que pensaba yo, ya que con mucho disimulo, extendió su brazo por el sillón y haciéndose el distraído apoyaba sus dedos en mi hombro, o sin querer me rozaba las piernas, yo estaba en las nubes con ese jugueteo cómplice.

Pasamos al comedor a cenar, mi marido iba adelante, detrás iba yo, con este señor que me acariciaba cuando nadie lo veía.

Mi marido se sentó en la punta de la mesa, yo a su costado derecho y los dos ejecutivos al izquierdo, cenamos, bebimos champagne, charlamos, nos reímos realmente la pasábamos muy bien, se había hecho bastante tarde y se desató una tormenta muy grande, así que mi marido dijo:

-Julia, no podemos dejar a nuestros amigos irse bajo semejante lluvia, ¿tienes lista la habitación de huéspedes?

-Si, las dos están listas para ser usadas para cuando las necesitamos.

-Entonces no se discute más, amigos se quedan a pernoctar aquí, mañana, después del almuerzo, los llevaré personalmente al aeropuerto.

En ese momento fue que tomé la decisión de hacer dormir a mi marido y ya no había quién me echara atrás.

Me levanté y dije:

-Voy a preparar el café a la irlandesa que es mi especialidad, nadie se resiste a ese café.

-Muy buena idea, -dijo mi marido-, -ya verán ustedes que café tan sabroso hace mi señora.

Fui a la cocina, pero antes pasé por el baño y tomé dos pastillas para dormir que toma mi marido cuando está muy estresado por el trabajo, con una duerme de corrido 6 horas, imaginense con dos.

Mientras preparaba el café sentí que el ejecutivo le decía mi marido.

-Voy a ayudar a tu señora a traer el café.

-Ok, si, por favor.

Yo estaba en la cocina esperando que viniera, a que me tocara, y eso se hizo, se acercó por atrás y me acarició la espalda y apoyando todo su cuerpo en el mío me dijo:

-No doy más de ganas de tenerte en mis brazos, de lamerte de punta a punta, ¿podrás en algún momento sacarte a tu marido de encima?.

Me dí vuelta, y le dí un beso en plena boca, jugué con mi lengua en sus labios, retrocedí un poco y le mostré las pastillas que llevaba en mi mano.

-Jajaja, eres una perrita, como me gustan a mi.

Mi marido llegó a tomar media taza de café pues el trabajo del día, el champagne y las pastillas hicieron su efecto, a duras penas pudo decirme que me ocupara de los invitados y se acostó, durmiéndose al instante.

Por fin mi momento tan ansiado había llegado.

Llevé a los invitados a sus habitaciones que se comunican entre si por una puerta interna.

Mi ejecutivo me tomó en sus brazos, delante del otro, grande fue mi sorpresa. Pensé que era un secreto nuestro.

-Quieres acción?. Pues los dos estamos dispuestos a darte lo que quieras, ¿qué es lo que más quieres?

-Quiero mucho sexo, y mucha lengua, lo que más me gusta es la lengua.

-Eso tendrás, dos lenguas, para darte felicidad y lo que quieras, putita de los dos.

Entre los dos me desvistieron y yo desvestí primero a uno, luego a otro.

Uno empezó a lamerme la espalda, el otro los senos, los pezones los chupaba y mordía con los labios, y yo acariciaba a los dos juntos, estaba muy caliente, muy salvaje, lo único que quería era tener sexo y del bueno, y para gloria mía, tenía a dos hombres a mi disposición.

 

-Quiero esas dos lenguas en mi concha, me tiraron sobre la cama, abrieron mis piernas y uno empezó a chuparme suavemente mis labios vaginales, introduciendo su lengua, luego pasó su lengua por mi clítoris, suave, de arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba, en círculos, yo moría de placer, tomé la verga del otro ejecutivo y comencé a mamarla como loca, su tamaño era descomunal, nunca me imaginé que la tenía tan grande y gruesa, el otro seguía chupándome y yo pidiendo que no parara, que me gustaba mucho, que siguiera,

-Aahhh, ahhh, más, más, sigue así, ahhhh, ahhh, quiero más, ahhh, ahhhh.

Tuve mi primer orgasmo, mis líquidos vaginales salían al por mayor.

Mitad de mi cuerpo sobre la cama, una de mis piernas sobre el hombro de uno, que me seguía chupando la concha, el otro, comenzó a acariciarme los senos, se puso en cuclillas detrás de mi cabeza, y me decía:

-¿Quieres lengua?, aquí la tienes, y me empezó a lamer el cuello, los senos, los pezones, mientras el otro seguía con mi clítoris, tuve un nuevo orgasmo

Lo que más me calentaba eran esas lenguas, pero más saber que mi esposo dormía en la habitación de enfrente, eso me hacía tener un placer hasta ahora desconocido para mí.

Cuando terminé mi tercer orgasmo, ellos aún no habían tenido ninguno porque lo único que hicieron fue darme placer con sus lenguas.

Uno de los ejecutivos se recostó en la cama con el pene grande, grueso, erecto como un mástil, yo de rodillas, empecé a chuparlo con desesperada locura, mientras el otro introducía su lengua en mi ano, me metía su lengua, la quitaba, ponía uno de sus dedos, luego dos, y nuevamente su lengua, y así no se cuanto tiempo, ya que perdí la noción. En un momento que yo esperaba nuevamente sus dedos en mi ano ya dilatado, me metió su verga tiesa, este la tenía más pequeña, pero muy dura, introdujo su cabeza, y y sentí un pequeño dolor, pero era tan grande el placer, que le pedí que la metiera, y que me cogiera como nunca nadie lo había hecho, el otro ejecutivo al escuchar lo que decía yo, se excitó tanto que me metió su pija en mi boca, y la mamé como nunca, mientras uno me cogía por atrás yo se la chupaba al otro ejecutivo, me sentía la puta más grande, y eso me calentaba más, y mi marido durmiendo.

Los tres explotamos en un orgasmo simultáneo, uno me acabó en la boca llenándome de semen y el otro me llenó de semen el culo.

Uno me abrazaba de atrás, el otro de adelante, y yo con un brazo abrazaba a uno, y como podía abrazaba al otro.

Los dos seguían erectos, luego me confesaron que ambos habían tomado una pastilla en el baño de mi casa porque tenían planeado tener sexo varias horas conmigo, eso fue después que me conocieron y vieron lo aburrido que era mi marido. Se dieron cuenta que yo era una mujer necesitada de sexo, y les agradecí ese gesto.

Fui a buscar una botella de champagne, pero antes pasé por la habitación y vi al pobre cornudo de mi marido durmiendo como un angelito.

Nos sentamos en un sillón de la misma habitación de huéspedes, a tomar unos tragos de champagne, yo en el medio, y siguieron los besos de a tres, mientras se la chupaba a uno, el otro me lamía la espalda, los muslos, los pies, al ratito se la chupaba al otro y el otro, me metía sus dedos en mi vagina.

Un ejecutivo me preguntó si de verdad quería mucha lengua, les dije que si, que adoraba el sexo oral, entonces uno se recostó en la cama, yo me puse en cuclillas y le puse mi sexo en su boca, y el otro me chupaba el ano, así estuvimos hasta que acabé nuevamente. Ellos parecían estar dispuestos a darme mucho placer y eso era lo que quería.

Les dije, quiero que me cojan los dos a la vez, uno por adelante, otro por atrás, pero antes quiero chuparlos un rato a cada uno y eso hice, una buena mamada a uno, mientras masturbaba al otro, y viceversa, en un momento no se como hice, pero me metí las dos vergas en mi boca, me encantaba hacer eso, y pensaba que mi marido estaba muy cerca, y eso me calentaba más.

Me puse en cuatro patas, y un ejecutivo me penetró por atrás, el otro lo hizo por delante, el que lo hizo por delante no paró de chuparme los pezones y las tetas, y el de atrás me tocaba el clítoris, no daba más de placer, no se las veces que acabé, lo que sí se es que fue una noche llena de sexo y buena onda entre los tres, no parábamos de coger y de chuparnos y ser felices, los tres después nos bañamos juntos, ellos me enjabonaban y me acariciaban y seguían dándome lengua como yo les pedí, no pararon de chuparme, los dos a la vez, y eso fue encantador.

Cerca del mediodía, mi marido se despertó y me dijo que había tomado demasiado champagne, que era un papelón y se enojó conmigo porque no lo había despertado para llevar a los ejecutivos al aeropuerto.

Le dije:

-Cariño, no seas injusto conmigo, te vi tan dormido que decidí dejarte descansar, se que el día de ayer fue de mucho trajín para ti, y los llevé al aeropuerto en mi auto, después de darles el desayuno y almuerzo.

-Querida, mi cielo, discúlpame, eres tan buena anfitriona, gracias por ser así.

Lo que él ignora, es que no sólo fui una buena anfitriona en la noche, también lo fui en el desayuno y ni les cuento lo del almuerzo.

Autor: yiya


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