Estoy sentada en la silla de siempre, primera fila, justo frente al pizarrón... Escucho hablar al profesor sobre las divisiones sociales, Kant y otras barbaridades que me tienen a punto del sueño... sin embargo finjo que me interesa mucho el tema, no quiero causar mala impresión, desde el segundo año en que entré a esa universidad he tenido fama de buena estudiante y todos saben que me casé en tercer año, ahora estoy a punto de graduarme.
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Estoy sentada en la silla de siempre, primera fila, justo frente al pizarrón... Escucho hablar al profesor sobre las divisiones sociales, Kant y otras barbaridades que me tienen a punto del sueño... sin embargo finjo que me interesa mucho el tema, no quiero causar mala impresión, desde el segundo año en que entré a esa universidad he tenido fama de buena estudiante y todos saben que me casé en tercer año, ahora estoy a punto de graduarme.
Junto a mí se sienta Erick, un chico muy guapo, con grandes músculos y un ego mayor que ellos, de ves en cuando siento su mirada y disimulo, yo sigo mirando al profesor que no para de hablar y que por ratos fija su mirada en mí... hace un frío de los mil diablos y yo he venido vestida con una blusa de algodón ceñida al cuerpo y muy primaveral, siento que me congelo y eso me da más sueño...
Alguien me hace llegar una notita en un trozo de papel doblado en seis partes, abro el mensaje anónimo y dice "tus tetitas se ven muy ricas con este frio, me encantaría ser quien las disfruta en las noches"... la cierro disimuladamente y comienzo a buscar miradas que delaten al autor, nadie parece percatarse, excepto la muchacha que me dió el pequeño trozo de papel, le pregunto quien lo envía y me dijo que lo pasaron de la primera fila... nuca supe quien fue, pero de pronto la idea me comienza a excitar, mi sueño se esfumó y comienzo a sentirme incómoda en la silla, es una clase de dos horas, me muevo constantemente sin querer y llamó la atención del profesor quien me pregunta si pasa algo... nada, solo quiero salir un momento, le dije y me dirigí al baño de mujeres.
Me miro en el espejo, arreglo mi cabello y mi ropa, entonces noto mis pezones, están erectos y claramente se notan en la camiseta ajustada, con razón, pensé. Entonces intento acomodarme el sosten, regreso al salón y me siento nuevamente. Al hacerlo tiro sin querer una carpeta y el maestro se apresura a levantarla cuando yo ya estaba agachándome para hacerlo, nuestras cabezas topan y me la entrega con una sonrisa y las burlas de los compañeros... pero al tomarla siento sus dedos que rozan los mios y me recorre una descarga por todo el cuerpo.
Tras el incidente no pude prestar atención más que a sus ojos, hablaba y yo lo miraba fijamente sin escuchar lo que decía, examinando sus labios y sus gestos, el cuerpo bien formado y masculino, su piel morena y sus dientes blancos como perlas. Él se debe haber dado cuenta pues más de una vez se equivocó y tartamudeaba cuando me miraba, era joven, no mas de cinco años más que yo, abogado, casado, habíamos platicado quizá 2 veces después de clases sobre tonterías sin importancia y yo siempre había salido bien en los examenes de su materia.
Cuando acabó la clase se quedó revisando los trabajos que nos dejó para ese día. Yo esperé pacientemente el último turno y entonces solo habían 3 alumnos aparte de mí en el salón. Mientras comentábamos mi trabajo nos quedamos solos en el aula, era la última clase del día y yo no tenía prisa por irme a ningún lado pues sabía que mi casa estaría sola, Ulises, mi esposo se había ido de viaje nuevamente y regresaría dentro de dos días.
De pronto me sentía atraída por él, era raro, pues jamás me había inquietado aunque siempre había notado y comentado entre las compañeras lo guapo que era, de hecho le gustaba a la mayoría de las alumnas, pero no sabía que actitud tomar, ni como iniciar algo con él. Entonces él me dió el pretexto que buscaba... ¿Todo bien en casa Lucy? Me parece que últimamente has estado muy distraída e inquieta.. ¿hay algo que pueda hacer? Podemos platicar si lo necesitas....
¡Vaya! La oportunidad ahí estaba, le dije que en realidad las cosas no iban muy bien, que mi esposo viajaba mucho y que yo me sentía muy sola en casa, que tenía pocos amigos y estaba empezando a afectarme... claro que había mucho de verdad en ello... le dije que era muy amable en querer escucharme, pero que si me ponía a hablar no iba a parar y le iba a aburrir con mis problemas...
No, absolutamente, considerame más que tu maestro, tu amigo. Me respondió.
Bueno, le dije, si me aceptara un café, la verdad es que extraño mucho salir y Ulises nunca está conmigo, al menos un poco de aire y cambiar de rutina me ayudaría, claro, si no le causo problemas, agregué en clara alusión a su situación marital.
Claro que no, no te preocupes, si quieres ahora mismo podemos tomar un café, claro que yo lo invito, dijo el maestro y acepté encantada. Nos dirigimos al estacionamiento de la Universidad platicando sobre los trabajos y le pregunté si no le importaba que lo siguiera en mi auto, así no tendría problemas en la universidad tampoco por salir con una alumna.
Lo hicimos así, llegamos al restaurante y pedimos un café, comenzamos a charlar cosas de la clase y los compañeros y finalmente tocó el tema de mi matrimonio.
Te he dado clases dos semestres y creo que te conozco lo suficiente como para saber que algo no anda bien, ¿es por tu matrimonio? ¿tienes problemas?
-Realmente sí, le dije, mintiendo, pues aunque mi esposo viaja mucho, realmente cuando está conmigo somos muy felices, y no tengo queja de él.
Pero al maestro le dije que todo estaba muy mal y que estabamos pensando en separarnos, que casi no nos vemos y cuando está en casa las cosas empeoran.
De pronto tomó mi mano y nuevamente sentí lo mismo que había sentido en el salón al sentir sus dedos. Me dijo que no permitiera que eso interfiera en mi rendimiento académico pues era el último año antes de graduarme y que cualquier cosa que pudiera hacer por mí la haría con gusto, solo necesitaba pedirlo.
Lenta y discretamente retiré mi mano de la suya y le dije que él era una muy buena persona, y que nadie se había interesado así por mí, lo cual le agradecía mucho... pero lo cierto es que yo ya estaba empezando a desear que pasara algo con él y aún no sabía que pasos dar sin parecer lanzada. En realidad quería que él fuera quien lo provocara, y evidentemente lo estaba haciendo...
Terminamos el café y pedimos la cuenta sin más novedades, excepto que empecé a excitarme más y los nervios empezaban a traicionarme... Le dije entonces que estaba muy nerviosa y que no sabía porqué, que quizá había sido la cafeína o el no poder llorar... estábamos ya en el estacionamiento rumbo a nuestros autos, llegamos a donde estaba el suyo y él, para no interrumpirme mientras seguía "desahogando mis penas" me abrió la puerta de su coche y me hizo seña de que entrara... aqui platicamos otro rato si gustas...
Entré y de pronto mi papel de víctima me lo creí a tal grado que sumado a los nervios que tenía, me salieron las lágrimas sin esfuerzo alguno... entonces me abrazó y comenzó a calmarme y a decirme que era bueno desahogarse y sacar todo... entonces sí aproveché para rodearlo con mis brazos y llorar en su pecho.... ¡qué bien olía! Casi sin darme cuenta mi cara acariciaba su torso sobre la camisa y claramente sentí la respuesta de sus brazos que me acariciaban de otra forma... en algún momento que solo ocurrió ya estábamos besándonos y podía sentir mis lágrimas saladas y el deseo que me estaba produciendo ese cuerpo...
Vámonos de aquí! Le dije aún con voz entrecortada... arrancó y nos encaminamos sin saber a dónde me llevaba... unas cuadras más adelante me preguntó si quería llegar a mi casa... le dije que mi casa estaba sola y no quería estar sola...
Entonces te acompaño un rato, me respondió... yo asentí con la cabeza y le di mi dirección, llegamos a mi casa, estaba todo oscuro, le hice pasar y le dije que iba a lavarme la cara pues estaba avergonzada de haber llorado como una niña... el se mostró comprensivo y dijo que estaba bien hacerlo. Entonces subí a mi recamara y revisé la contestadora. Una llamada de Ulises me confirmaba que llegaría hasta el jueves, eso era dentro de dos dias... arreglé mi maquillaje y bajé con el profesor que estaba en la sala mirando las fotos del recibidor.
Pareciera que es lindo ¿verdad? Le dije provocándole un sobresalto.
Pero la verdad es que las cosas se enfrían cuando no la pareja no está cerca...
-Lucy, lo que pasó en el auto....disculpame...
-No se preocupe, y perdóneme usted a mí, no sé que fué, quizá la falta de afecto, no fue su culpa...
El se acercó y tomó nuevamente mi mano, me miró a los ojos y me preguntó si yo sentía afecto por él... le dije que sí, y no solo afecto, siento algo, no se como decirlo... comenté...
Como salga, dilo, ¿qué sientes?...
-hace un momento sentí que era alguien a quien conociera hace muchos años, una cercanía y empatia indescriptibles, yo quería besarlo, perdóneme, pero su olor, sus brazos...no me pude aguantar...
Ya no hubo más que decir, se lanzó a mis brazos y comenzó a besarme apasionadamente, sus manos comenzaron a acariciar torpemente mis pechos y bajaron a las nalgas, levantó mi falda y mientras su lengua acariciaba la mia, sus manos apretaban mis glúteos con deseo que me contagiaba... me tumbó en el sofá y seguimos besándonos.. el estaba sobre mi cuerpo y sentí su pene crecer sobre mi vientre... llevé mis manos a su miembro y él las suyas a mis tetas... comenzó a safarme la blusa y yo a desabotonar su pantalón como si se nos fuera a acabar la tarde...estábamos desnudos en el sillón de la sala, en la casa que compartía con mi esposo... sabía que amaba profundamente a Ulises, pero mi deseo carnal era superior a mis fuerzas... en medio de deseos contenidos que desbordaban en ese instante fui penetrada sin más por mi maestro, sentir su polla hundirse en mi sexo provocó que mi cuerpo se estremeciera y le agradecí con mi entrega plena, tomé sus nalgas para invitarle a que me penetrara más profundamente, levantó mis piernas y clavó su miembro lo más hondo que pudo, podía sentir que era grande, me llenaba completa y me dolía cada estocada que me daba... mis gemidos de lujuria le excitaban y me bombeaba frenéticamente... repetía una y otra vez que era una mujer deliciosa, masajeaba mis pechos y la clavaba nuevamente...yo miraba sus ojos, estaba irreconocible, el hombre apretaba los labios y gemía mientras me arremetía con pasión desenfrenada... supe entonces que me había deseado antes... me dijo que había soñado ese momento hacía meses....levantó mis nalgas... con mis piernas en alto apuntó a mi culo, me preguntó si quería y grité que sí... la metió de un golpe... sentir su palo en mi ano me hizo gritar nuevamente y comencé a masturbar mi clitoris mientras era sodomizada por él... no quería acabar aún y bajó el ritmo de sus embestidas, entonces puso su mano en mi sexo y me masturbó, mordía mis pechos y lamía mis pezones... su mano frotaba mi clítoris y uno de sus dedos me follaba deliciosamente, mientras su polla conservaba buen tamaño...hasta que me corrí aun con su rabo en mi culo... eso era todo lo que faltaba... me clavo nuevamente su pene hasta el fondo, metía y sacaba esa enorme polla de mi culo chocando sus huevos en mis nalgas ruidosamente... estaba a punto que correrse y sacó su miembro, la leche tibia bañó mis tetas y con mis manos las esparcí alrededor de los pezones... se tiró agotado sobre mi pecho y nos fundimos en un beso antes de dirigirnos a la recámara, donde nuevamente gozamos nuestros cuerpos y nos hicimos amantes para siempre...