
Tengo que decir esto o me enloqueceré. Todo comenzó el día que llego el hermano de mi esposo a nuestra ciudad, sin previo aviso. Ese día mi marido se encontraba ocupadísimo en el trabajo que desarrollaba en su oficina que la tiene en nuestra casa. Como su hermano tendría que visitar diferentes sitios en la ciudad, mi marido me solicitó que yo lo acompañara, para que no se perdiera ya que él no la conocía muy bien.
El sol irrumpía, golpeando mi rostro para que despertase, el día estaba empezando, me dolía la cabeza pero pude abrir los ojos y sentarme en el pasto mojado. A mi lado yacía dormida una preciosa chica, apenas vestida. De repente recordé todo y la culpa comenzó a consumirme... ¡realmente me había acostado con la novia de mi mejor amigo!. Traté de hacer memoria con un esfuerzo para superar la jaqueca.
Moni es una mujer fenomenal. Es muy divertida y le gusta mucho bailar. De ahí que es el centro de atracción en cualquier reunión de amigos que se hace.
En estos momentos está algo deprimida y cuesta verla sin su simpatía habitual.
Tengo que admitir, que en el momento en el que comienza esta historia, me encontraba en una situación a caballo entre el nerviosismo y la impaciencia. Atrás habían quedado los días en que mi mujer Ana Maria y yo dábamos rienda suelta a nuestras fantasías y perdíamos el pudor ante la web cam para alegrarle la vista al primer internauta que nos pedía cámara por el MSN.
Hola:
Supongo que, puesto que estás leyendo estas líneas, ya te habrás dado cuenta que me he marchado.
Disculpa el desorden en que te lo has encontrado todo, pero a Javi le pareció divertido dejar tu piso así antes de marcharnos... Pero se que no te será demasiado difícil limpiarlo; al fin y al cabo, te gustaba limpiarnos a Javi y a mi, ¿lo recuerdas?
Cuando me presentaron a la que debía ser mi nueva compañera de trabajo no estaba del mejor de los humores posibles. Había compartido el día a día con un buen amigo, llevando a cabo tareas legales para una empresa del textil catalán. Habíamos trabajado juntos casi diez años, y nuestra eficacia como equipo de trabajo era bien conocida por todos. Yo me encargaba de buscarle las vueltas al sistema legal, mientras mi compi se encargaba de la jurisprudencia y tenerlo todo ordenadito. Pero el enchufismo es una práctica sagrada en nuestro país, así que cuando la sobrina de uno de los dueños terminó su carrera de Derecho, la colocaron en mi departamento. Claro que no estaban dispuestos a pagar un sueldo más, así que fue mi compañero el que se fue a la calle. Por un lado era mi amigo, y por otro trabajar con él me era muy cómodo. Ahora a hacer de niñera de una niña pija, que seguro que no tenía ni idea de lo que se traía entre manos. Supongo que la culpa de nuestras malas relaciones ha sido, principalmente, mía.
Después de 2 años de pareja me entero que a mi novia le gusta mostras su culito y me lo demuestra con el portero y el de seguridad de nuestra casa.
La mayoria de las historias que leí destacan que son reales. No se cuanto habrá de verdad en eso. Lo que si les puedo asegurar que esta historia que les contaré sucedió tal cual se las relataré. Lo único que cambiaré serán los nombres de los personajes por motivos obvios.
Déjenme platicarles mi historia. Yo era una señora muy tímida, aunque no soy fea y tengo un cuerpazo de infarto, me sentía menos, razón por la cual (recién casada), mi esposo batallaba mucho conmigo para que me vistiera con ropa sexy. Él es abogado y tiene un pene grande y gordo. La primera vez que me la metió me dejó adolorida por un par de días; pasó el tiempo y sus negocios lo obligaban a salir de Celaya frecuentemente, a veces llegaba borracho y me cogía a la fuerza, lastimándome cada vez que lo hacía y obligándome a mamársela y tragarme su semen. Me reclamaba que no era nada cachonda, que me faltaba más putería.
Todo sucedió en mi último viaje a ciudad de México, cuando supervisaba unas competencias deportivas, con un compañero tico.
Las competencias se realizaban en horas de la mañana, retornando al Hotel a las 3 de la tarde, cuando almorzaba, luego me retiraba a mi habitación hacer mis anotaciones para el informe final del evento y me acostaba a descansar hasta las 7 de noche, cuando salía a cenar y a conocer la ciudad.