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2009-08-14 04:39:13
Esta es una historia que nos pasó a dos parejas que coincidimos en una playa de Almería. Una formada por Mónica y Gabri y la otra por Sara y Nacho. Vamos a narrar, de forma alternativa, lo que ocurrió en los estupendos encuentros que tuvimos, desde el punto de vista de Gabri y Nacho

PRIMER DÍA

Gabri: La playa estaba casi desierta, apenas unos chicos jugando al futbol, un par de parejas y un grupo de amigos. El mar calmado y un sol reluciente que invitaba a tumbarse, leer un libro y relajarse escuchado el leve sonido del mar. Ideal para unas vacaciones. Mónica tenía la misma sensación, habíamos dejado a los niños con sus abuelos en el pueblo y teníamos una semana para disfrutar. Y no empezó mal, pues la noche de ayer hicimos el amor de tal manera que me recordaba a cuando éramos novios.

Buscamos un lugar cerca de la orilla, extendimos nuestras toallas y la sombrilla, venía preparado como un auténtico dominguero, un libro, mi nevera con refrescos y cerveza y música. Me despojé de mi camiseta y me quede luciendo mi bañador favorito, unos de esos estilo surfero que te llegan a las rodillas. Mónica se quito el pareo y se quedo con su bañador azul con la parte de arriba atada al cuello y una braga normal que cubría su redondo culo.

- ¿No vas a hacer topless hoy?

- No me apetece. Si no hay casi nadie en la playa. Me voy a bañar

Yo me quede mirando como desaparecía en el agua moviendo sus blandos glúteos de un lado a otro. Solo deje de observarla cuando otra pareja se situó a unos 10 metros de nosotros.

A diferencia de nosotros solo desplegaron sus toallas, el llevaba un bañador ajustado negro de tipo boxer y ella un bikini blanco muy pequeño, con un tanga de hilo que se colaba en medio de un culo perfecto, atado en la cintura. Sin más, se despojo del la parte de arriba y sus preciosas tetas, no muy grandes, quedaron al descubierto.

Los dos entre risas sacaron las palas y se pusieron a jugar al tenis junto a la orilla, pocos metros delante de mi. La imagen de ella desplazando la raqueta, el bote de sus pechos y sus torneadas piernas me estaba subiendo la temperatura corporal. La pelota cayó un par de metros delante de mí, ella fue a recogerla y lentamente dobló su espalda dejándome todo culo y sus tetas colgando cerca de mi, su linda cara y su morena piel me dejó mudo hasta que Mónica me hizo volver al mundo real.

Estaba tan ensimismado viendo a la chica que no me di cuenta de su presencia.

- ¿Qué estás mirando?

- Nada, dije con cara de sorprendido

- ¿Qué hace esa? Luciendo palmito

- Mujer, está jugando al tenis

Evidentemente tenía razón, la chica no dejaba de empinar el culito, abrir los brazos o caer y revolverse en la arena.

- Para lo que lleva mejor que vaya desnuda.

- No hables tan alto que te va a oír.

- Qué me oiga. Mira como se exhibe esa zorrilla

- Ahora verás, dijo Mónica mientras se sacaba la parte de arriba del sujetador

- Que, ¿vas a competir con ella? En tamaño de tetas no tiene nada que hacer

Se levantó y acudió con sus grandes tetas al descubierto frente al chico

- ¿Nos dejáis las palas?

- Por supuesto. Dijo amablemente mientras seguía con la vista los inmensos melones
Mónica que no es ni mucho menos una gran deportista y es un poco desastre en el tema del tenis, se limitó a exhibirse delante de la otra pareja, dando saltitos y cortas carreteras, permitiendo de esta forma sus enormes tetas subieran y bajaran, dando botes.
Creo que todos nos dimos cuenta del juego que había surgido de forma espontánea entre los cuatro, sobre todo, cuando la chica se puso de pie y se desató lentamente el diminuto tanga, quedándose desnuda. Tenía un chochito moreno, sin marca del tanga, depilado y con tan solo una pequeña tirita de pelo que lo hacia aún más delicioso.

Nacho: Nada más llegar a la playa, sabía que Sara iba a tratar de ser el centro de atención, le encanta exhibirse, sobre todo en sitios como el que estábamos, donde no hay demasiada gente y se siente a gusto haciéndolo. Como era septiembre mostraba un moreno radiante, que contrastaba con su minibikini blanco que se había puesto. Inmediatamente liberó sus tetas y solamente con el tanga puesto nos pusimos a jugar con las raquetas, es una forma estupenda para que mi novia se luzca en todo su esplendor.

Cerca de nosotros había una pareja y él no quitaba ojo de nuestros movimientos. Pero para que pudiese admirar de manera más próxima la belleza de mi chica lancé una bola hacia donde estaba él, a sabiendas de que no se iba a cortar lo más mínimo. En ese momento salía su mujer del agua y no pareció que le hiciese mucha gracia ver a su marido embobado a una tía medio en pelotas. Le dije a Sara:

- Parece que has ocasionado que a ese le caiga una bronca

- Ja, ja, ja, puede ser, pero ahora ella se queda con esas enormes tetazas al aire

Después de pedirnos las raquetas y ver como se meneaban esos enormes melones, me dijo mi novia

- ¿No te irás a hipnotizar viendo como se balancean esas tetas?

- Cariño, si tienes un cuerpazo de miedo

- Si, pero no las tengo tan grandes

Y dicho esto comenzó a desatarse el tanga y a quitárselo, para quedarse completamente desnuda. Se dio la vuelta y se agachó para coger el bote de aceite solar, de tal manera, que dejaba ver a la otra pareja, que estaba jugando al tenis, todo su culo y su coñito desde atrás. Volvió a ponerse de cara al mar y empezó a untarse su cuerpo de manera sensual, quedando cubierto de una película aceitosa que lo hacia más que deseable.

La pareja se cansó de jugar, y el tío vino a devolvernos las raquetas y así de paso podía observar de cerca de mi chica en todo su esplendor.

- Gracias nos dijo, si necesitáis una bebida fresca o cualquier cosa decídnoslo que tenemos de todo

- Estupendo, yo soy Sara y él es Nacho

- Yo soy Gabri y ella es Mónica mi mujer

Se fueron a sus toallas y Sara me pidió que le diese crema en la espalda para lo que se tumbó:

- El tal Gabri no te quitaba ojo de encima, le decía mientras le masajeaba la espalda

- Bueno y ahora tampoco. Me ha parecido que estaba empalmado cuando nos ha dado las raquetas

- Eres una cabrona, mira en lo que te fijas

- Cómo que tú no le has mirado las tetas a su mujer. Por cierto, ¿cómo es que todavía no te has quitado el bañador?

- Tienes razón se me había olvidado. Me puse de pie y me desnudé dejando al aire mi polla que estaba un poco más que morcillota

- Parece que ahora Mónica también nos mira. Ya noto tu polla en mi espalda, seguro que estás empalmado

La verdad es que a lo tonto me había excitado bastante, y ahora que había empezado a darle el aceite en el culo se me había puesto dura como una piedra. Me recree masajeando bien todo ese culazo y empecé a deslizar mis dedos por la entrepierna de mi novia, ella dejó escapar un pequeño gemido, se abrió un poco más y elevó ligeramente el culo, para dejar trabajar mejor a mis dedos. Su chochito estaba muy acogedor y mi dedo se deslizaba hacia a dentro de forma rítmica. La mano de Sara, que tapaba su cuerpo respecto de la otra pareja, se deslizó por debajo y se aplicó a acariciar su clítoris. Exhibirse en la playa siempre había puesto muy caliente a mi novia, y creo que, no llevaríamos ni dos minutos en esa situación cuando empecé a notar como alcanzaba un orgasmo contenido pero muy intenso tumbada en la arena.

Gabri: Desde los pocos metros que nos separaban pudimos ver como el chico se despojaba del bañador.

- Mira, nuestro amigo, calza un buen instrumento

- No esta mal

- Está morcillón. Seguro que es por tus tetas

- ¿Y tú? Te mola Sara ¿verdad?

- Tiene un cuerpazo.

- Hay que reconocer que lo tiene

- Mira, se la esta follando

- No creo

- Si, mira

- No, le está haciendo un dedo

- No se cortan. Ahí, en mitad de la playa

Mónica resbaló su mano bajo mi bañador y sacó mi pene erguido, al notar sus manos subir y bajar, desplazando el prepucio, dirigía las mías a uno de sus hermosos pechos, para disfrutar de su tacto mientras era masturbado. Yo me concentraba mirando y sobando sus tetas y ella mientras me masturbaba no perdía ojo de lo que la otra pareja hacía, y al subir la tensión sexual, ella remataba su trabajo dejando caer el blanco semen sobre mi bañador y la arena de la playa.

No estuvo mal para acabar el primer día de las vacaciones.

SEGUNDO DÍA

Gabri: Siguiendo el mismo camino que el día anterior, llegamos a la playa sobre las 12 de la mañana. Sin quererlo fuimos a situarnos en el mismo lugar y si casi sin darnos cuenta Nacho y Sara se encontraban allí, desnudos tomando el sol.

- Hola, habéis llegado antes que nosotros

- Si llevamos casi una hora

- ¿Esta playa es nudista?

- No lo sé, dijo Sara. Pero no hay mucha gente y por esta zona no suele haber problemas a la hora de desnudarse

- Os apetece una cerveza, les ofrecí mientras nos situábamos a tan solo tres o cuatro metros de ellos

- Por supuesto, muchas gracias

Mónica se quitó la ropa dejando ver un bikini de color negro mucho más atrevido que el día anterior, y con una braga tanga sencilla que marcaba bien los cachetes de su molloso culo, mostrando los puntitos de celulitis de sus nalgas. Al ver la situación, yo opté por quedarme desnudo como nuestros amigos, a lo que respondió Mónica quitándose la parte de arriba para dejar caer, delante de la vista de todos, sus hermosas tetas.

La conversación fue interesante y cordial. Las cervezas corrían por nuestras gargantas e intentaban sofocar el calor que como una parrilla, calentaba nuestros desnudos cuerpos. Los transeúntes pasaban a nuestro lado se quedaban mirando casi con descaro. Un grupo de chicos estuvieron durante un rato construyendo castillos de arena en la orilla de la playa, justamente delante de nosotros, como escusa para no quitarles ojo a las chicas.

- ¿Quién viene a darse un baño?

- Voy a leer un rato, ve con ella. Le dije a Sara.

- No, voy a relajarme un rato. Respondió ella.

- Voy contigo, se ofreció Nacho, mientras le ayudaba a levantarse.

Mientras Mónica y Nacho se alejaban, saqué mi libro y Sara se tumbó de espaldas. Su redondo y perfecto culo se alzaba como una colina lista para ser conquistada. Tuve suerte y me pusieron las cosas fáciles

- ¿Te importaría darme un poco de crema? No quiero quemarme

- Por supuesto, dije de inmediato

- Gracias, eres un encanto

Dispuse algo de crema solar en mis manos y comencé con la espalda. Lógicamente no iba a desaprovechar la oportunidad de tocarla por todas partes en especial ese culito que me apetecía morderlo como un melocotón.

Mis manos se desplazaban con sensualidad sobre su cuerpo, resbala la crema por sus hombros su espalda, relajaba sus vértebras, recorría en círculos el final de su columna y inevitablemente pasaba a sus piernas, evitando prudentemente tocar su culo. Notaba su cuerpo caliente, por el sol y yo también pero de ver su redondo y prieto culo sin rastro de celulitis, del tamaño adecuado, como me hubiera gustado subirme encima y reventarlo con mi polla. No sé como me contuve, mi verga estaba tomando un tamaño importante, -que no se de cuenta, pensé-. Me decidí, rompí mi prudencia y acaricie suavemente sus nalgas.

- No quiero que se te quemen

Como no dijo nada, me centre en ellas, las toque delicadamente primero, restregando la crema, pero lo que me apetecía realmente era ponerla a cuatro patas y follármela mirando al mar. Mis tocamientos parecían gustarle a Sara, así que pase a amasar su culo, mis grandes manos posadas en cada glúteo lo pellizcaban, tapándolo por completo, doble mi torso y le di un bocado a aquel delicioso pastel.

- ¡Ay! Bruto

- Perdona, no pude aguantarme, tienes un culito tan redondito

- Termina de darme crema por delante

- Claro, te puedes quemar

Llevé las manos entre sus pechos, eran pequeños, acostumbrado a las magnificas tetas de mi mujer, pero me justo tocar esos pezones duros y en punta, noté que ella también estaba excitada. Baje mis manos, desplazando las yemas de los dedos hasta su vientre, pero no pude contenerme agarré sus pechos uno en cada mano y le di un pico en los labios, al que ella respondió volviendo a poner mis manos sobre su cuerpo. Seguí sobándola, su entrepierna rapada, lujuriosa, la roce con el borde de mi dedo para acabar pellizcando sus tersos muslos.

Ya no podía mas y decidí parar, me coloque el bañador para disimular mi erección y sin decir nada me senté a leer mi libro. Sara, me miro, se sonrió y cerró los ojos.

Nacho: Mónica y yo estábamos en el agua, pero podía ver perfectamente como Gabri estaba dando crema al precioso culo de la zorra de mi novia. Eso me había puesto a cien y tenía una enorme erección que debía ocultar bajo el agua y además la proximidad de esos dos melones, con dos aureolas como galletas, coronados por dos pezones enhiestos por el frescor del agua no ayudaban precisamente a que se apaciguase mi miembro.

- Sara es un poco guarra, mira como se deja sobetear por mi marido, me comentó ella

- Y tú, un poco puritana que ni siquiera te has quitado el tanga

- Puritana yo. ¿Qué pasa no se te ocurre otra cosa para verme el chochito?

- La verdad es que estamos todos desnudos, podrías quitártelo, ¿no?

- ¿A qué no me lo quitas?

- Creo que es hora de ver esa entrepierna dije mientras me lanzaba tras ella de forma juguetona pero con la intención de desnudarla completamente

Ella se reía mientras la perseguía, siendo inevitables los roces de mi polla contra su cuerpo, mis manos se iban sin mucho disimulo hacía sus tetas, hasta que conseguí cogerla por detrás, disfrutar de sus melones entre mis manos y quitarle el tanga que llevaba puesto, sin casi resistencia.

- ¿Te da vergüenza enseñarme tu coñito?

- Y a ti, ¿no te da vergüenza andar desnudando a una mujer casada? Me decía mientras se reía y me mostraba su entrepierna deliciosa con sus pelillos

- Me parece que a tu marido no le importa mucho, está ocupado en otras cosas

- Pero si ahora le está dando crema en las tetas, tu novia es una golfa. Mira como se deja.

- Déjala que disfrute, nunca está mal cambiar de plato, uno se puede cansar de comer siempre lo mismo

-¿Qué es eso que asoma? dijo mirándome la polla, que estaba en esos momentos fuera del agua y apuntando hacia el cielo ¿Te gustan mis tetas?

- La verdad es que sí

- ¿Sabes tocar bien unas tetas?

- Hasta ahora ninguna se ha quejado

Ella me cogió las manos, me las puso sobre sus melones y empecé a magreárselos, eran enormes comparadas con las de mi chica. Ella notó mi polla dura contra la parte inferior de su vientre, cogió mis huevos entre sus manos y los acarició, luego subió por el tronco de mi pene hasta el capullo y empezó a masturbarme. Mientras tanto, una de mis manos se había deslizado hacia su culazo, lo recorría en toda su extensión y jugueteaba con mis dedos en la entrada de su ojete, ella se molestó y quitó mi mano, pero, la otra, recorría su húmedo coño, deslizaba mis dedos en su rajita caliente, tan dilatada que me permitió la introducción de dos de ellos.

- Quiero poner mi polla en esas tetas enormes que tienes

- Que grande y rica está. Me va a encantar.

Dicho esto se agachó un poco hasta que mi pene quedó engullido por sus ubres. Yo estaba de espalda a la playa y con el agua hasta la cintura, mientras que Mónica estaba agachada para que mi polla estuviese a la altura de sus melones, que tenía cogidos con sus manos apretándolos, mientras, mi verga quedaba entre ellas dejándome todo el control de mis movimientos a mis caderas. Me abría paso entre las enormes montañas, que engullían mi erecta polla, al estar mojadas mi desplazamiento era suave y buscaba placer en cada balanceo. Ella me levantó la cara, me miró y me sonrío, debía de tener una cara de acuerdo con el placer que me estaba proporcionando. Creo que a ninguno de los dos nos importó si alguien nos observaba, pues mis desplazamientos adelante y atrás buscando el orgasmo eran cada vez más contundentes y se podía ver claramente los que estábamos haciendo.

- Que bien lo haces Mónica.

Le decía entre gemidos, mientras me seguía erotizando, el ver desde mi posición dominante, deslizar mi polla entre el canal de sus pechos.

- ¿Te habían hecho esto alguna vez?

- Un par de veces, pero nunca tan bien

- Ya verás como no tardas en correrte.

- Se lo has hecho a muchos, ¿verdad?

- Todos me piden lo mismo

- Vaya putilla que estás hecha

Efectivamente un par de minutos después, mi polla estaba echando chorros de semen sobre el cuerpo de Mónica, que por la sonrisa que tenía, parecía disfrutar de recibir esos chorros caliente de leche sobre ella, que acabo restregándose sobre sus pezones.

- Me ha encantado, le dije

- Creo que deberíamos volver

- ¿No quieres que te acaricie?

- No, necesito tener una polla dentro y me parece que Gabri tampoco ha descargado, prefiero reservarlo para el hotel

- En fin, como quieras

Nos dirigimos hacia las toallas y allí estaban nuestras parejas, Sara con una sonrisa de placidez y Gabri con la polla empalmada

- ¿Qué tal el baño? Preguntó Sara

- Una maravilla le respondí

- ¿Y vosotros?

- Gabri me ha dado un masaje que me ha dejado súper relajada

- Pues él no parece que esté muy relajado, dijo Mónica riéndose, al ver el bulto en su bañador.

- Creo que nos vamos a ir al hotel para calmarnos un poco, dijo Gabri

TERCER DÍA

Gabri: Fuimos temprano a la playa, creo que tanto Monica como yo queríamos volver a ver a nuestros recientes amigos. Pero tuvimos la mala fortuna de que al rato de estar allí se nubló el cielo, por lo que decidimos ir al chiringuito y tomar algo. Pasamos un par de horas y durante ese tiempo no dejamos de hablar de nuestros nuevos amigos, los dos coincidimos en lo que le gustaba exhibirse a Sara y nos preguntamos hasta donde podía llegar, y nos propusimos echar un poco de fuego al próximo encuentro. Desgraciadamente, como el tiempo no mejoraba decidimos volver al hotel, algo decepcionados al no ver a Nacho y, sobre todo, por mi parte, a Sara.

Estábamos a punto de llegar al coche cuando hoy mi nombre.

- Gabri, grito Sara agitando la mano.

- Ahora llegáis. Mira como esta el tiempo.

- No pasa nada, nos damos un baño y nos vamos a comer.

Nos acercamos a la playa y en menos de 5 minutos estábamos los cuatro desnudos en medio del mar. Parecía que el cielo comenzaba a despejarse y la temperatura era bastante alta debido al bochorno

- Se ha quedado casi vacía la playa dijo Nacho

- Es verdad comenté, así estaremos más tranquilos

Nos fuimos hacia las toallas, era evidente que había mucha tensión sexual en el ambiente y solo hacia falta una pequeña chispa para que se ocurriese lo que todos estábamos deseando.

- ¿Qué tal ayer en el hotel? Supongo que os relajaríais, os fuisteis muy tensos de aquí

- Fue una tarde intensa. Aunque según tengo entendido, dije dirigiéndome a Nacho, alguien se fue vacio de la playa.

- Joder, menuda cubanita me hizo Mónica, es que Sara a pesar de que tiene una preciosidad de tetitas, para eso resultan un poco escasas, decía Nacho mientras se le acariciaba las tetas de su novia y acercaba la mano para sopesar las de Monica a modo de comparación

- Ayer me pusiste muy caliente cuando me dabas crema por la espalda dijo Sara

- Veo que no te cortas. Añadió mi mujer. Ten cuidado que como te descuides te la mete

- La verdad es que no me importaría. Tiene un buen rabo

Mónica sabía lo que decía, le había comentado lo que me gustaba su carita de NIÑA, y sus curvas marcadas y en especial su redondo trasero. Empecé a extender la crema por su espalda, pero a diferencia de ayer me fui casi directamente a ese culito que me tenía loco. Empecé por su espalda, intentando que se relajara. Lo recorrí de arriba abajo y según iba pasando cerca de su ojete iba acariciándolo con mi dedo favorecido por la hidratación de la crema. Mi polla estaba a estas alturas mirando al cielo y me volví buscando la posición de Mónica y me di cuenta que la muy zorra le estaba haciendo otra cubana a Nacho, que tumbado con su polla como un mástil entre las tetas de mi mujer, parecía disfrutar de lo lindo.

- Mira esos. Llamé la atención de Sara.

- Imaginaba que Nacho la iba a embaucar.

- Date la vuelta. Pensé que ya estaba bien de aguantarse.

Sara me hizo caso y se volvió y sin apenas dejarla decir nada me situé encima de ella, busque con mi polla su coño, y se la metí. Su coño estaba relajado, húmedo, no me costó trabajo profundizar. Era un placer tener un cuerpo como ese debajo de mí y a ella parecía gustarle y me pedía más.

Estaba tan concentrado que no vi que Mónica estaba de pie junto a nosotros con la polla erecta de Nacho en la mano.

- Me doy un momento la vuelta y mira lo que pasa. Dijo Nacho.

- ¿Crees que tu novia podrá con todos? Dijo Mónica

- Con lo puta que está demostrando ser no me extrañaría.

Mónica, se puso de rodillas, atrapando entre sus muslos la cara de Sara y dejando su coño a la altura de su boca, invitándole a chupárselo. Hizo que yo incorporara mi tronco para seguir follando a Sara. El cabrón de Nacho no se cortó en meterla la polla en la boca a mi mujer que la aceptó con gusto. Me dio mucha rabia, pues nunca le ha gustado mucho chupármela y ahora tenía en la boca la de otro, deleitándose en chuparle desde los huevos hasta la punta del capullo. Así que mis movimientos fueron más intensos aún.

Nacho: Estuvimos hablando Sara y yo de la suerte que habíamos tenido en conocer a Gabri y Mónica. A mi me gustaba más Sara, pero esas enormes tetazas me habían vuelto loco y por otro lado era evidente que a Gabri le volvía loco el cuerpazo de mi novia.

Cuando nos encontramos con ellos en la playa, después de los dos días previos que habíamos ido calentando la situación, parecía que era el momento propicio para liberar todo el deseo que llevábamos acumulado.

Así, casi sin ningún tipo de preámbulos cuando salimos del agua y con la excusa de que Gabri le iba a dar crema a Sara como el día anterior, se puso el muy cabrón a follársela. Claro que antes Mónica había puesto mi polla entre mis tetas y estaba haciéndome otra deliciosa cubanita. Mónica me preguntó, al ver como se follaba su marido a mi novia, si creía que la zorra de mi chica podría con los tres. Eso me excitó más si cabe y llevé el coño de Mónica hasta la altura de la cara de Sara, la cual, sin dudar un momento sacó su lengua y empezó a lamer el coño peludito de nuestra amiga. Aprovechando esa postura, cogí la cabeza de Mónica y le introduje mi polla en su boca, empezando a mamármela con un deseo y una energía increíbles.

- Menuda puta estás hecha, dijo Gabri, si a mi casi nunca me la chupas

- No sé, debe ser esta guarra, me está poniendo muy caliente y me han puesto este pollón delante que no he podido evitar mamarlo, dijo Mónica tras sacarse mi pene de su boca pero sin dejar de acariciarlo

Parecía que Gabri estaba cerca del orgasmo y sacó su polla del interior de Sara y empezó a besarle el cuerpo, primero las tetas y luego bajando hasta la rajita de su coño, que estaba abierta, brillante y húmeda. Su lengua recorría esa cavidad chorreante, lengüetazo a lengüetazo, y poco a poco se movía hasta la entrada de su ano. En uno de esos desplazamientos se detuvo en su agujero trasero y empezó a rodear ese ojete prieto con la lengua, luego lo presionó ligeramente hasta que consiguió lamer su interior. Sara parecía disfrutar enormemente por los estremecimientos de su cuerpo y yo tenía que aguantarme para no correrme tan pronto, ya que la situación me estaba poniendo a mil.

- Te importa si me follo a tu novia por detrás me preguntó Gabri

- Por mi encantado y creo que ella no te pondrá ninguna pega, verdad Sara

- Me has puesto muy caliente estoy deseando que lo hagas

- ¿Qué es lo que quieres zorrita? Pídemelo le dijo

- Quiero que des por el culo, que me la metas hasta dentro cabronazo

- Eres una puta, le decía mientras ponía su capullo en la entrada de esa preciosidad

- Así, métemela hasta el fondo quiero que me rompas el culo

Según dijo esto, se la metió hasta dentro golpeando con sus huevos en el culo cada vez que se la introducía hasta el fondo. Eso no impidió que Sara continuase chupando el coño de Mónica, aprovechando el ritmo de las envestidas de su marido, eso unido al hecho de estar viendo como Gabri enculaba a mi novia debió ponerla tan caliente que fue la primera en correrse. En cuanto se repuso un poco se puso de rodillas y continuó chupándome la polla.

- Joder Gabri, que bien me la chupa esta guarra, me voy a correr en su boca y le voy a hacer que se trague toda mi leche ¿crees que le gustará?

- Ni se te ocurra, dijo Monica, que se lo trague ella que es más guarra

- Déjamelo a mí. No voy a dejar que se escape ni una gota, dijo Sara, presentando su boca para recibir mi cipote

- Yo te voy a completar por detrás, te voy a llenar el culo de semen, decía Gabri

- Claro estoy deseando que te corras dentro de mí, decía Sara. Mientras, notaba la femenina mano de Monica como le acariciaba el clítoris.

Eso hizo que no me aguantase más y empecé a soltar borbotones de leche en la boca de Sara que hacia todos los esfuerzos para que no se escapase ni una gota. Algo resbaló por la comisura de sus labios, pero lo cogió con los dedos y lo introdujo con su boca, además de dejarme el capullo completamente reluciente.

Parece que el ver como se comía mi corrida debió de terminar de poner caliente a Gabri ya que aceleró el ritmo de los pollazos que esta dando a Sara. Con una mano le sujetaba la cintura y con la otra le tiraba de la cabeza hacia atrás al tener sujeto el pelo de ella y se retorcía de placer mientras eyaculaba en el interior de mi novia. Ella al sentir ese líquido caliente en su interior empezó a gemir de placer, cayendo ambos sudorosos de placer en la arena.

- Menudo cabronazo estás hecho, como has dado por el culo a esta puta niñata, dijo Mónica riéndose.

- Pero serás zorra le dijo Gabri, si nunca me has chupado la polla con ese ansia

- A mi me parece que hemos disfrutado mucho los cuatro dijo Sara, creo que deberíamos ir al agua a refrescarnos

Gabri: No me molestó que le hiciera una cubana, pero que se la chupara de esa forma, como si no hubiera tenido una polla en la boca nunca, me fastidió, incluso más que si se la hubiera follado. Que Sara le comiera el coño no me extraño, pues la situación casi lo requería. Así que me centre en su ano, la hice ponerse a cuatro patas y se la clave por el culo, pareció recibirlo bien. En mi vida había enculado a alguien con ese maravilloso culo, redondo, perfecto sin una pizca de celulitis, sus muslos suaves, piernas largas, la golpeaba con fuerza, sujetándola por las caderas y sin perder un minuto de vista su trasero, solo para fijarme en sus tetitas balancearse al ritmo de mis embestidas. A ella le tenía que gustar pues gemía mientras lamia el coño de mi mujer a la que había obligado a cambiar de postura y ahora estaba tumbada con el culo lleno de arena y la cabeza de Sara en medio de sus piernas. Nacho se arrodilló de forma que Mónica pudiera continuar con la felación y aprovechar al mismo tiempo el magrear sus tetas desparramadas.

Note como Mónica se corría y no dejaba que Nacho lo hiciera en su boca, fue la guarra de Sara quien accedió a tragarse el semen de nuestro amigo. Mi mujer se puso cerca de mí, lo que me permitió acariciarle los pechos con una de mis manos, me encantan, por mucho que los toque, disfruto y más si estoy a punto de correrme.

Ella puso a trabajar sus manos, una acariciaba el coño a Sara, y jugaba con su vagina y la otra con mi agujerito trasero. Eso me hizo reventar, eyaculé dentro del culo de Sara, que gustazo, y ella manoseada, perforada y con la boca llena de semen, parecía muy feliz, creo que como todos.

- Menuda zorra de novia tienes, dijo Mónica pasados unos minutos

- Nos hemos aprovechado bien de ella, dijo Gabri

- Creo que ella no lo ha pasado mal dije, mientras veía una sonrisa en la cara de Sara

Nos dimos otro baño y nos despedimos. Afortunadamente aun nos quedaban unos días más de vacaciones.

Autores:

Nacho (joseluisartista): joseluisartista@yahoo.es

Gabri (fchain): fchain@hispavista.com



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