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2011-02-14 00:54:32
Soy Iván, tengo 36 años y hace algo más de 10 años que estoy casado con Sara, ella ha cumplido los 35 recientemente, vivimos en una pequeña ciudad de provincia en el norte de España, tenemos dos hijos, uno de 8 años y el otro de 4. Mi historia comenzó en realidad hace 7 años, allá por el mes de Junio, en las piscinas municipales. Ella se llama Elena y es de la misma edad de Sara, también está casada y su marido es David. Al ser de una ciudad pequeña ya nos conocíamos de vista, pero fue a raíz de tener los híjos de la misma edad, cuando empezamos a relacionarnos con ellos de una forma casi habitual.

Durante todo el verano los dos matrimonios hicimos amistad y nos convertimos en casi inseparables, así mismo comenzamos a juntarnos con los amigos de Elena y David y en alguna ocasión también llegamos a salir los fines de semana con ellos.

Cuando conocía a Elena realmente no me llamó mucho la atención, no me sentí especialmente atraído por ella, a pesar de ser atractiva, la verdad es que me sentía más atraído por alguna de sus amigas más llamativas… había alguna a la que les gustaba jugar con fuego y eso siempre resultaba morboso para un hombre… Elena no era de esas, no es de las que les va vacilar con los tíos y seguramente por eso, nunca formó parte de mis sueños más eróticos.

Recuerdo una frase que escuche hace años en la película "El Silencio de los Corderos", su protagonista Aníbal Lecter, en su peculiar juego con Claris, (una mujer policía que intentaba atrapar a un asesino en serie) en un momento de la historia dice... "Deseamos lo que vemos, lo que día a día tenemos cerca", fue una frase que me hizo pensar, la verdad es que no podía estar más en lo cierto… si alguien nos propusiera poder tener a alguien, si por arte de magia pudiéramos tener a quien nosotros quisieramos, la primera opción no sería el famoso de turno, por mucho que la mayoría piense que sí, creo que en un gran porcentaje de los casos elegiríamos a alguien cercano… esa chica o chico al que vemos día a día, por quien nos sentimos atraídos secretamente y a quien nunca jamás nos atreveríamos a decir nada por miedo. Algo así fue lo que a mí me sucedió…

Hace 4 años Sara y yo tuvimos nuestro segundo hijo, durante un tiempo y debido a que Sara tenía que dedicar más tiempo al bebé, comencé a pasar muchas más horas con Elena, Sara se ocupaba del bebe y yo era el encargado de acompañar a las actividades extraescolares al mayor. Los dos coincidían en el mismo equipo así que de la noche a la mañana comencé a compartir innumerables horas de espera con Elena. Poco a poco y sin apenas percatarme, comencé a verla de una forma diferente… poco a poco comencé a necesitar de su compañía… comencé a sentirme más y más a gusto a su lado y conforme pasaron los días, aquellas sensaciones se tornaron en deseo… Elena comenzó a formar parte de mis sueños eróticos… a menudo imaginaba que teníamos un encuentro secreto en su casa… imaginaba que ella también sentía lo mismo y mis pensamientos volaban y volaban, mientras la imaginaba haciéndome una maravillosa mamada, la imaginaba a cuatro patas mientras la penetraba una y otra vez, me encantaban sus caderas, y no había un solo día que no apareciera en mis sueños, haciendo el amor de una y mil formas.

Me hubiera gustado conocer sus sentimientos… a menudo intentaba adivinar que pasaba por su mente, indagaba en sus gestos, adivinar en sus palabras… algo que me diera una pista, esa pista que me pudiera confirmar si ella le pasaba lo mismo que a mí. Hubiera dado todo por saber cuáles eran sus deseos y anhelos, hubiera dado lo que fuera por saber si yo estaba también es sus sueños más íntimos…

En alguna ocasión le habría lanzado alguna indirecta, me hubiera gustado decirle algo… pero yo no soy así, la verdad es que me cuesta muchísimo tirarme a la piscina, seguramente por miedo a que esté vacía… así que día a día iban pasando el tiempo sin ser capaz de arriesgar en lo mas mínimo.

Otro de los grandes motivos de no intentar nada aparte de mi vergüenza, era David, era un buen tío y había muy buen feeling entre los dos, intentar algo con su mujer no solo suponía mentira Sara, también suponía mentirle a él, la verdad es que si pasara algo entre Elena y yo y él se enterara sería algo que a mí me fastidiaría bastante.

Recuerdo que en cierta ocasión, tuvieron una boda y dejaron a su hijo mayor durante todo el día con nosotros, una vez que la boda hubo terminado, acudieron a nuestra casa a recogerlo, Elena llevaba su larga melena negra suelta, un vestido negro con faldita corta muy ceñido y zapato de tacón alto del mismo color que el vestido. La verdad es que durante todo el tiempo que estuvieron en casa no pude dejar de apartar la mirada de su culo marcado a través del vestido, se adivinaban perfectamente sus curvas y no pude evitar tener una erección espectacular… me volvían loco la forma de sus caderas, eran un poco más pronunciadas que las de Sara, pero con forme había ido cumpliendo años, habían empezado a gustarme las mujeres con un cuerpo bien marcado. Cuando esa noche se fueron Sara me dijo…

  • Voy a ir a por la fregona…
  • Que vas a limpiar?
  • Voy a darle un fregado al salón, lo has dejado todo lleno de babas…

No supe que decir… en un principio quise protestar, pero me imagino que había sido tan evidente que lo mejor era no decir nada, seguramente cualquier cosa que dijera no haría sino empeorar las cosas. El comentario de Sara me hizo que pensar… si ella se había percatado, seguramente Elena también lo habría hecho y si así fuera, como se sentiría ella? Sentirse deseada por mí sería algo que la excitaría? Quiero pensar que sí, al fin y al cabo nadie es de piedra…

Después de casi 15 años con Sara habíamos llegado a un nivel de complicidad máximo, solo con ver mis gestos, podía saber que pensaba en cada momento y a mí me sucedía lo mismo con ella. Ese nivel de complicidad también se cumplía en la cama, yo sabía en cada momento lo que a Sara la ponía cachonda y ella conocía lo que a mí me gustaba, aunque todo hay que decir que… muchos de mis deseos nunca los había cumplido…

Sara y Elena son de formas similares, la misma estatura 1,65 aproximadamente, pesaran unos 53 kilos, Sara es morena de pelo liso al igual que Elena, la diferencia es que Elena lleva el pelo largo y mi mujer tiene media melena, Sara es de grandes ojos verdes y Elena oscuros, aunque la diferencia más significativa es que, Elena tiene un poco más pronunciadas las caderas, unas formas que yo definiría como más salvaje, los pechos son más pequeños que los de Sara, que a pesar de haber sido madre un par de veces, todavía conserva unos preciosos pechos que mi palma no es capaz de abarcar por completo, aunque tienen una ligera caída fruto de la gravedad, siguen siendo muy bonitos

Aquella misma noche hicimos el amor… yo seguía manteniendo el recuerdo del culo de Elena en mi mente… cuando me follaba a Sara, era el culo de Elena el que veía, hacía tiempo que solía dejar una luz tenue en la habitación, eso me ayudaba a imaginar, me ayudaba a pensar en Elena mientras me lo montaba con Sara. Aquella noche seguía manteniendo el calentón… Sara lo sabía pero no dijo nada, se entregó como siempre, fue ella misma la que se colocó al estilo perrito para mí. Ella sabía que aquella posición me daba un morbo especial, me gusta no solo por toda la carga morbosa que supone en si la posición, sino por tener la posibilidad de imaginar… imaginar que era otra con quien estaba...

Era una visión maravillosa no pude resistir la tentación de hundir mis labios en su sexo, mi lengua comenzó a juguetear con sus labios y a la vez que se colaba en su vagina sin apenas resistencia, mis labios se impregnaron de sus fluidos y comencé a saborearlos, su respiración en ese instante comenzó a acelerarse… aquella noche por el motivo que fuera Sara estaba como loca, sus caderas se movían al compás de mi lengua y tras unos minutos, la respiración se había tornado en gemidos ahogados que no podía dejar de emitir una y otra vez.

Sin darme cuenta había olvidado a Elena, en esta ocasión me había concentrado en Sara, siempre he pensado que no hay nada más excitante en el mundo que los ojos de una mujer perdiendo el control de al llegar al clímax, me encanta cuando se mueve intentando aplacar el deseo al compás de mis caricias, cuando gime, cuando su cuerpo la traiciona y no lo puede controlar…

Mi pene estaba a punto de reventar, necesitaba hacerla mía… me incorporé y la sujete por las caderas, observe su culito, la verdad es que es precioso, durante unos segundos permanecí cerca de ella sujetándola por las caderas pero sin penetrarla, haciéndole sufrir… sus caderas se movían en círculos, en el lenguaje corporal que solo el deseo entiende, intentando recibir lo antes posible mis embestidas…

  • Hazme el amor!! Lo necesito…por favor…

Mientras, la punta de mi polla comienza a rozar sus labios vaginales, lo movía en círculos recorriendo cada centímetro de su coñito, rozándolo muy despacio hasta llegar a su clítoris, volviendo a repetir los movimientos mientras mi capullo se abría paso entre sus labios mayores y se impregnaba de sus fluidos vaginales…

  • Fóllame cariño no aguanto más… fóllame!!!

Su voz entrecortada es una pura súplica, verla así hace que me vuelva loco, hace que pierda el control de mí mismo… me coloqué en posición y de una fuerte embestida la penetré por completo, sus manos se aferraron fuertemente a las sábanas se pudo escuchar en la habitación un gemido que salió de lo más hondo de Sara. Tras esa primera vez me detuve por completo… mis movimientos se detuvieron mientras estaba dentro de ella, quería que suplicara, es algo que me vuelve loco, me encanta cuando se olvida de su habitual formalidad y me suplica… pero esta vez no hay suplicas… es ella la que se mueve, es ella la que con un ligero movimiento de caderas consigue introducir una y otra vez en su interior mi polla, es ella la que me está follando a mí en realidad y la verdad… me encanta!

Sara se acomoda dejando en pompa su culito y recostándose sobre la cama, mientras abandono mi posición de estatua pasiva y me recuesto sobre ella hasta llegar a acariciar sus tetas, me pone a mil sentir el movimiento de sus pechos generosos al compás de cada sacudida, me encanta acariciarlos con ligeras presiones, pellizcar dulcemente los pezones duros y tersos…

La siento apunto… si no fuera porque es ella la que se mueve, hace tiempo que yo no habría podido resistirlo y me hubiera ido, mis manos se trasladan a través de su cuerpo y llegan a su coñito, mi dedo corazón comienza a rozar su clítoris y eso hace que vuelva a gemir por enésima vez… Sara acerca su mano a la mía, colocándola sobre mis dedos que en ese instante están acariciando su hinchado punto de placer y presiona sobre mis dedos como si no fuera bastante para aplacar el deseo.

  • Sara. No aguanto más… sigue tu fóllame tu ahora…
  • Sara. Por favor cariño… no me hagas sufrir….

Es en ese momento cuando sujeto fuertemente sus caderas y me incorporo, comienzo a moverme acompasadamente mientras mi polla entra en ella como el cuchillo en la mantequilla, nuestros gemidos se entrelazan en la habitación, se mezclan con el ruido de mi cuerpo golpeando una y otra vez contra su culo, con cada choque un nuevo gemido… Sara ha dejado de moverse y se ha entregado a mí, ahora son mis embestidas las que la golpean con fuerza, las que la están haciendo gemir como una autentica loca…

  • Ahh, ahhhhh
  • Sara. No pares sigue….
  • Sara. Me corro, me corro….

Sus manos se aferran con fuerza al almohadón mientras todo el cuerpo comienza a moverse con pequeñas convulsiones, verla así hizo que no aguantara más, la sujeté fuertemente por las caderas y comencé a sentir como llegaba a un punto de no retorno, mis gemidos se mezclaron con los suyos y varios chorros de semen salieron de mí y llenaron su pequeña cavidad. El clímax duró unos instantes maravillosos en el que los dos perdimos la noción del tiempo, después quedamos rendidos uno junto al otro hasta quedar dormidos.

A la mañana siguiente desperté y la sentí junto a mi desnuda, me acerque y me puse tras de ella, al escuchar su respiración, me vino a la cabeza la noche anterior, me preguntaba a que había sido debido aquel cambio en Sara. Por lo general solía ser bastante comedida a la hora de practicar el sexo, no digo que no fuera satisfactorio… pero pienso que en alguna ocasión me hubiera gustado que fuera más lanzada y se dejara llevar por lo que su cuerpo la pidiera, independientemente de si es algo políticamente correcto o no… no sé si me explico….la verdad es que aquella noche había sentido un cambio, no sabía a qué era debido pero a mí me gustaba.

Aquella pregunta me estuvo rondando por la cabeza durante aquella mañana, la verdad, es que sentía curiosidad por saber que había podido pasar por la mente de Sara la noche pasada, pero al cabo de unas horas volví a recordar a Elena… como me hubiera gustado que fuera ella a la que le hubiera hecho el amor la noche pasada! La verdad sea dicha, quería a Sara, siempre la había querido y creo que siempre la querré… pero deseaba con todo mi corazón poder saborear los labios del pecado, deseaba saborear los labios de Elena, me moría por sentir sus caricias, por saber cómo olía, como gemía… Qué razón tiene la gran Sabina cuando dice que; "hasta los huesos solo calan los besos que no has dado, los labios del pecado". Lo prohibido siempre ha tenido y tendrá un morbo especial que no se puede comparar con nada.

El verano pasó rápidamente y todo continuó como siempre, seguí coincidiendo con Elena en cada una de las actividades extraescolares que realizaban nuestros hijos, como siempre pasamos multitud de horas muertas de espera y como siempre seguí preguntándome si a ella le pasaría algo semejante de lo que a mí me sucedía, intentaba adivinar en sus gestos y palabras algo que la delatara, algo que me hiciera albergar la esperanza de un día poder tenerla… la verdad es que no había nada que me dijera esperanzas, ella siempre era de lo más políticamente correcta en todo lo que se refería a nuestra relación, aunque también tengo que decir que mi trato hacia ella era igual de correcto, por lo que seguramente ella podría estar pensando lo mismo que yo.

Hay algo que me llama la atención sobre todo en muchas mujeres casadas, creo que es muy común en ellas de cuando se sienten atraídas por alguien conocido, hacen lo imposible para no delatarse, ignorándolo en todo momento, haciendo buena la frase que dice que "menos es más"

Las Navidades llegaron y varios padres que habíamos hecho amistad quedamos para salir el día de Noche Vieja, los niños se iban a quedar con mis padres y nosotros teníamos toda la noche, lo mejor de todo era que no íbamos a tener la necesidad de tener que despertarnos temprano al día siguiente. David y Elena habían quedado con sus amigos y no vinieron con nosotros, nos comentaron que si nos veían se tomarían algo con nosotros. Éramos tres parejas de diferentes edades, aunque nosotros éramos los más jóvenes del grupo, también somos los menos acostumbrados a beber, así que tras la cena y tras un par de cubatas Sara ya estaba de lo más animada…

Eran las 3 de la mañana cuando los encontramos en un pub, ellos iban con sus amigos y en cuanto nos vimos, corrimos a felicitarnos el año, la felicitación de Elena fue algo diferente a lo que hasta ahora estaba acostumbrado… noté algo contentilla seguramente por el efecto del alcohol, los dos besos reglamentarios de mejilla con mejilla, se convirtieron en dos sonoros besos de sus labios en mis mejillas, tanto es así, que se me quedaron marcadas las marchas del lápiz de labios uno en cada mejilla…

  • Elena. Uy perdona te deje marcado… como lo vea Sara veras!!! Jajaja
  • Elena. Vamos a limpiarte con un pañuelo no sea que alguien piense mal jajaja

Seguramente ayudado en un 90% por los efectos del alcohol contesté…

  • Yo. Bueno ya sabes… piensa mal y acertaras. jejeje

Acto seguido los dos sonreímos y no pude evitar lanzarle un guiño acompañado de una mirada que decía mucho sobre lo que en ese instante deseaba.

Elena iba maquillada y con el pelo suelto, no estoy acostumbrado a verla así y me pareció muy pero que muy sexi, llevaba un pantalón negro ajustado que marcaba las curvas de su precioso culo y una camisa de hilo muy fino, de esas que al tocarla casi sientes la piel, también me percaté que llevaba tacón alto y la verdad es que a la mujer siempre la hace más sexi y elegante el tacón alto.

Tras el encuentro Elena y David dejaron a sus amigos y se quedaron con nosotros, uno tras otro los cubatas iban cayendo y cuando llegamos al quinto Sara ya había dejado de ser la misma... digamos que su comportamiento no se parecía mucho al que normalmente me tenía acostumbrado… hacía tiempo que había superado su record de cubatas, que aproximadamente sería dos en una noche, continuaba bailando y hablando alegremente con todo el mundo en la pista. Uno de sus acompañantes era David, con el que no paraba de reír y con el que en más de una ocasión se marcó un bailecito digamos que un poquito sensual.

Lo bueno de aquello era que podía estar con Elena… como la música estaba muy alta me tenía que acercar a ella para que me entendiera, un par de veces me acerqué tanto que pude rozar su oído con mis labios, fue algo que podía haber evitado y que por supuesto no me dio la gana de evitar… cada vez que ella me hablaba se acercaba más a mí, pegaba su cuerpo al mío, tirando de mi brazo para que pudiera agacharme y hablarme al oído, nuestra conversación no se parecía en nada la habitual, nos reíamos de Sara, nunca la había visto tan contenta como esa noche y la verdad yo tampoco.

  • Elena. Me alegro mucho de que hayáis salido…deberíais salir mas.
  • Yo. Pues si tienes razón, pero nosotros lo tenemos más difícil el poder dejar a los niños.
  • Elena. Eso son excusas de mal pagador, si no salís mas es porque no queréis
  • Elena. Estoy tan contenta que te daría un pico…jajaja

Eso me dejó un poco parado por unos instantes, pero el alcohol hizo que no me lo pensara y me tiré a la piscina…

  • Yo. Pues no sé a qué estás esperando…
  • Elena. Eso querrías tu listillo…

Yo reía pero en mi interior no podía ocultar la desilusión, por un instante me había hecho ilusiones…

  • Yo. Bueno pues tú te lo pierdes
  • Elena. Ah sí tú crees?

En ese instante se acercó a mí y me plantó un maravilloso piquito en los morros…

  • Elena. Estamos en año nuevo y no es plan de perderse nada jajaja
  • Yo. Pues va a ser que no jajaja

Los dos reímos durante un rato, mientras la música seguía sonando, la gente entraba salía y te mandaba a empujones de un lugar a otro del local. Me sentía como dentro de una burbuja ajeno a todo lo que sucedía a mí alrededor y sé notaba que a ella le sucedía algo semejante, hacía tiempo que ya habían desaparecido las distancias de seguridad que habitualmente suele haber entre los dos. Sentía como su cuerpo se arrimaba cada vez más, estaba tan cerca que podía sentir las curvas de su cuerpo rozándome, tanto es así que pude notar perfectamente la presión de sus pechos en mi antebrazo cuando en más de una ocasión se acercó.

Tanto hablar tanto hablar comencé a sentir reseco y le pregunté a Elena si quería tomar algo, me dijo que sí, pero al darme la vuelta buscando a David y Sara para preguntarles que iban a tomar… vi que allí no había nadie, mientras hablaba con Elena había perdido la noción de la realidad y no me había dado de cuenta que seguramente habrían ido al baño. El caso es que a duras penas me abrí paso entre la gente y fui a preguntar a Sara por lo que iba a tomar, cuesta un rato hasta que te atienden y no me apetecía ir dos veces.

El local estaba bastante oscuro y lleno hasta la bandera de gente, me costó llegar a la zona de baños que se encontraba en la otra punta, una vez allí encontré bastante gente que hacía cola para entrar, espere durante un rato hasta que se abrió la puerta, pero la que salió de aquel baño no era Sara sino dos chicos que me imagino que andarín metiéndose alguna raya dentro, esperé junto a la puerta de los chicos por si había entrado en él, pero tras unos segundos la puerta se abrió, saliendo de allí una chica que tampoco era Sara. Había hecho un viaje para nada… así que me di la vuelta y me encaminé de nuevo a nuestra zona del local.

No había dado ni dos pasos cuando… durante unas décimas de segundo un foco azul iluminó a alguien que me pareció David, se encontraba en una zona algo más resguardada semi oculto por una columna, hablaba con alguien que tenía en frente y antes de que pudiera llegar a su altura, se fundió en un morreo con la chica que tenía delante. De repente me quede inmóvil observando la escena, pude acercarme a pocos metros oculto por la gente y cuál fue mi sorpresa al comprobar que la chica era Sara… solo la podía ver de espaldas pero estaba seguro de que era ella ya que llevaba el mismo vestido estampado con faldita…

Por un instante el mundo se me cayó encima, me quede durante unos segundos inmóvil mirando, creía que estaba viviendo una pesadilla de la que en breve despertaría, David la besaba metiéndole la lengua hasta el fondo mientras con su mano no perdía el tiempo y acariciaba su culito… ella también estaba teniendo un calentón del quince y para nada permanecía pasiva, las manos de Sara se colaban por el interior de su camiseta, mientras no paraba de sobarlo…

Estuve a punto de saltar y acercarme a ellos, pero no lo hice… en un principio era un mal sueño pero tras esa primera impresión en mi cabeza comenzaron a abrirse un mundo nuevo de posibilidades… otro motivo de no acercarme fue que todo lo contrario a lo que hubiera pensado, la escena de los dos metiéndose mano me había producido un morbo enorme… más si cabe en el momento en el que David introdujo sus manos por sus muslos hasta llegar al interior de su vestido y posteriormente magreando el culo.

Tras un minuto observando la escena desperté, perdido en mis pensamientos, volví al lugar donde se encontraba Elena. Antes de llegar a su altura me acerqué a la barra y pedí un par de cubatas…

  • Elena. Pensé que habías ido a Burgos a por los cubatas…jajaja. Has vito a estos??
  • Yo. Pues va a ser que si…

La expresión de mi cara cambió de repente y me imagino que ella se dio cuenta…

  • Elena. Que pasa? Dónde están?

Por un momento dudé… no sabía si contarlo o no contarlo, pero por un lado creo que tenía derecho a saberlo y por el otro esa podía ser la posibilidad…

  • Yo. Pues estaban al lado del baño dándose el lote…

Puse cara de indignado y observe atentamente su reacción.

  • Elena. Cómo???

Seguramente ella pensó que habría oído mal o que era una broma y volvió a preguntarme, como si de una broma se tratara.

  • Elena. Bueno si es verdad algo tendremos que hacer tu y yo jajaja

Esta vez la mire a los ojos con una expresión que no dejaba lugar a la duda.

  • Yo. Los he visto ahí magreándose mientras se daban un morreo espectacular delante de todo el mundo

En esta ocasión el rostro de Elena si cambió…

  • Elena. Lo dices en serio?

No contesté, solo me limité a mirarla a los ojos y a asentir con la cabeza.

  • Elena. Ya sabía yo que estaba loco por follársela… siempre me lo ha negado… que hijo de puta!!!

Por un momento quedamos mirándonos, la expresión de su cara había cambiado por completo, me hubiera gustado saber lo que pasaba por su cabeza en ese instante…

  • Elena. Me voy a casa.

Me quedé sin saber que decir, la observé abriéndose paso entre la gente camino de la puerta de salida, cuando la vi desaparecer, intenté volver a pensar, intentaba asimilar todo lo que me había sucedido aquella noche, pero la verdad es que era muy difícil… escuchaba la música atronadora pero era como si fuera una música lejana, sentía los empujones de la gente, pero era como si estuviera solo y los movimientos fueran los mismos que el balanceo de un barco…

Tras un par de minutos en coma, sentí como alguien tiraba del brazo y me hablaba al oído, volví sobre mi… era Elena!

  • Elena. Me acompañas?

Mi corazón dio un vuelco de repente al verla de vuelta, no dije nada, mis ojos ya lo decían todo por mí… nos abrimos paso entre la gente y salimos de aquel pub. Su casa está cinco minutos de la zona de marcha, durante el camino no hablamos nada y solo cuando llegamos a la puerta de su casa, estando abierta la puerta de entrada pregunté…

  • Yo. Estas segura? No quisiera que fuera por venganza…

CONTINUARA….

Me encantaría que comentarais la historia, tanto si ha gustado como si no, si hay algo que consideráis que se puede mejorar… estoy abierto a vuestras opiniones.

No la he escribí entera porque era un poco larga, en un par de días publicaré la segunda y última parte.

Autor: Mar y fuego


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