Sabía que un permiso no me iba a ser concedido, así que como cualquier chica adolescente tuve que mentir, una tarde anterior a esto platicaba con mi mejor amiga Lolita, yo la llamo Lo de cariño.
Lo me quería convencer de que el sexo era una de las cosas más placenteras que podía existir, y que en la primera oportunidad no dejara de probar cuantos penes
se me cruzaran por el camino, sin embargo yo era más romántica.
Encontré por fin la oportunidad de planear mi primera vez, sería
frente a un lago en la montaña, al amanecer junto a un enorme pene de
un hombre más experimentado que yo, en la junta de scouts anunciaban que
sería nuestra última salida pues ya éramos veteranos, esa
noche no dejé de pensar las palabras de Lo, tienes que conocer un pene
grande que te penetre y te haga sentir mujer, había un chico que tocaba
la guitarra, su cabello largo siempre lo hacía ver atractivo e interesante,
pertenecía hace tiempo a los scouts pero pocas veces conversaba con él,
estábamos en tropas distintas, cuando Lo mencionaba cosas sobre penes
no podía evitar pensar el tamaño del que podría tener ese
chico.
Convencí a mis padres que me quedaría en casa de Lo a terminar
una tarea, ella por supuesto con el afán de que conociera de lo que siempre
me hablaba aceptó en el instante poder cubrirme con mis padres y así fue
que empezó mi aventura.
Al llegar al campamento hicimos lo clásico de los campamentos scout, y
durante las actividades no dejaba de mirar a ese chico y él a mi, después
de tocar la guitarra y cantar algunas canciones nos pusimos a platicar, caminamos
un rato en la sierra, entre árboles llegamos a un sitio muy oscuro, nos
besamos. Comenzaste a tocarme yo detuve tu mano en mis senos, que firmes y duros
tenían el pezón erecto, en parte por el frío y en parte
por la excitación que me hacías sentir, hablamos de sexo y te hice
saber que yo era inexperta, virgen, confesaste haber estado con más de
una chica, pensé en Lo, y en lo que me diría, tíratelo,
tíratelo, en ese momento en verdad tuve ganas de hacerlo ahí.
Regresamos al campamento y todos dormían nos despedimos y cada quien fue
a su casa de campaña, aunque yo no dejaba de pensar en ese beso que nos
acabábamos de dar, en la charla que tuvimos y en la razón que tenía
Lo de sugerir que el sexo era lo más placentero que existe. Comencé a
tocarme el clítoris como Lo reindicaba cuando me enseño a masturbarme,
suavemente y en círculos, pero ya caliente no pude evitar salir de la
casa de campaña e ir en busca de él, me metí en su casa
y desnuda en su bolsa de dormir. Despertaste un poco confundido y cerré tu
boca con un beso, supiste de inmediato que era yo, me esperabas ya con la erección
en tu pene duro, te acaricié de arriba abajo y tomaste mis senos uno en
cada mano luego los besaste, yo tenía una sensación extraña,
supongo que es lo que Lola llama excitación, eso que recorre todo tu cuerpo
con un placer ext! remo.
Sabías que era mi primera vez así que preparaste mi cuerpo para
penetrarme suavemente, bajaste recorriendo mi abdomen hasta llegar a mi clítoris,
el cual de una manera suave succionaste con tu boca, tu saliva escurría
hasta mis nalgas humedeciendo mi vagina, así lentamente metiste un dedo
en mi vagina algo que me gustó mucho, sabías como excitarme mientras
yo me sobaba los pezones pellizcándolos sintiéndolos bien duros
y erectos, me retorcía levantando el abdomen cuando metías tu lengua
por mi vagina junto con tu dedo, tu cabello largo se arrastraba en mis piernas,
y un escalofrío recorría toda mi piel, me dejé llevar entregándome
a todo lo que me hacías sentir.
Luego me pediste que yo te lo hiciera, pude sentir lo duro de tu pene, chupando
con mucho placer me tomabas de la cabeza y hacías que tu pene entrara
firmemente en mi boca, no podía dejar de hacerlo, todo eso provocaba que
me excitara aún más y mi vagina pedía a gritos que me penetraras,
volteaste mis nalgas e hicimos un 69 era lo más grandioso, nos calentábamos
más, en ese momento sentí que un orgasmo estaba a punto de venir
pero yo quería seguir disfrutando y me aguantaba las ganas de gritar,
luego me puse sobre ti para que me penetraras, pero tú sabías que
la primera vez era doloroso, besaste mi cuello y delicadamente me pusiste sobre
el piso, sobre mi me penetraste despacio, yo sentí tu pene grueso y firme
entre mis piernas, poco a poco lo ibas metiendo más y más, me dijiste
al oído que mi vagina era estrecha y apretada, experimenté dolor
con place! r al mismo tiempo, pues mis jugos escurrían de excitación,
poco a poco tuve ganas de gritar debo confesar que en ese momento llegué al
orgasmo sin que tu pene terminara de penetrarme hasta el fondo, ya que era mucho
más de lo que yo había imaginado en el sexo era tan intenso que
relajé mi cuerpo para que siguieras penetrandome, suavemente entrabas
y salías de mi vagina, y yo con otro orgasmo a punto de salir, dejé mi
cuerpo relajado en el en el piso y tu levantaste mi cadera con tus manos, con
las piernas bien abiertas me penetrabas hasta el fondo, tu sudor comenzó a
caer en mi cuerpo, ya no hacía frío, era mucho más el calor
que se sentía ahí dentro, comenzó a llover, tu y yo gimiendo
en medio de los árboles dentro de tu casa de campaña sintiendo
todo el placer, me levantaste y me indicaste que me pusiera en cuatro puntos
metiste tu pene en mi vagina y ensalibaste tu dedo pulgar, lo metiste lentamente
en mi ano fue la sensación ! más intensa, seguiste penetrandome
hasta que los dos acabamos fundidos en un orgasmo al mismo tiempo, tu pene eyaculó en
mi vagina y podía sentir dentro las palpitaciones de placer que te producía
seguir en ese lugar tan cálido: mi vientre…