
Así nos conocimos y después de un largo noviazgo, cuando ella termino su carrera, nos casamos y fuimos a vivir a la ciudad de donde era ella.
Allí construimos un par de canchas de tenis y empece a dar mis clases al poco tiempo.
En un principio los alumnos eran todos pequeños, de entre 6 y 10 años, ya que los mayores tenían su profesor y lugar al que estaban acostumbrados, así que todos mis esfuerzos eran por captar a los pequeños.
Pasaron los años tranquilamente hasta que un año se organizo un torneo en una cuidad vecina, al que concurrí con un grupo de chicos y chicas, entre ellos había un par de compañeros que habiéndose conocido en mis clases eran novios, el se llamaba Chelo y ella Leticia.
A Leticia la conocía desde muy chica, ya que concurría desde que tenia 9 años y en ese momento tenia 14 años, en cambio Chelo había empezado un año antes y tenia 15 años.
Sinceramente Leticia era la más linda del grupo, tal vez la palabra correcta seria sexy o atractiva, ya que su belleza era algo normal, pelo castaño ojos marrones y cara de nena, pero lo que no era nada común era su físico privilegiado, que nunca pasaba desapercibido a causa de su atrevida vestimenta y sus comentarios llenos de dobles sentidos.
Así que no me causo ninguna sorpresa que Chelo me pidiera que los ubique juntos en una habitación, yo en un principio me negué, no podía arriesgarme a hacer algo así, si alguno de los padres se enteraba de eso me mataban en el estricto sentido de la palabra.
Pero algo cambio, le explique a Chelo que no podía hacer lo que me había pedido y el respetuosamente acepto mi decisión.
Un par de días después, Leticia llego unos minutos antes, vestida tan provocativa como siempre y eso despertó mi morbo, sus redondos pechos escapando por el escote de su remera me volvían loco.
Así que le pregunte si Chelo
Inmediatamente cambie las reservaciones del hotel y los coloque juntos en una habitación contigua a la que ocuparía yo…
Al otro día compre una cámara de vídeo casera.