Porno Galerias Gratis Foro Contactos Gratis Videos Porno Fotos Porno Juegos Relatos Eroticos Porno Gratis SexShop Webcam Porno
   






Edad &

Crea tu perfil y conoce gente cerca de ti

ZONA PRIVADA DE MACIZORRAS




 

Webcam Porno

Webcam Porno


2010-11-22 00:46:53
— ¡Joder, llegare tarde otra vez! ¿Porqué no puedo organizar mejor mi tiempo? .— Se reclamaba Daniela mientras salía de su casa. — Carajo, voy tan tarde, precisamente hoy que tengo examen, ¡Joder!

Llegó corriendo a la preparatoria, y se entretuvo un rato en la entrada al buscar su credencial para tener acceso.

— Señor, por favor déjeme pasar, tengo examen de bioquímica y ya es muy tarde. Sí traigo mi credencial, pero no la encuentro, y si ¿Se la muestro cuando salga?

El guardia, un hombre mayor, robusto y con un genio desagradable, solo la miro con desprecio y desconfianza, mientras Daniela rebuscaba en su bolsa.

— Por favor señor, mi examen comenzó hace cinco minutos.

— Esta bien, pasa, pero saliendo me muestras tu credencial, sino te llevare a la dirección.

—Sí. ¡Gracias!

Daniela corrió a toda prisa entre los pasillos de su escuela hasta que finalmente llegó a la puerta de su aula la cual como era de esperar estaba cerrada, su examen ya había comenzado.

— ¡Carajo!

Llamó tres veces a la puerta y por fin una de sus compañeras abrió y para su alivio la dejaron entrar, se sentó en la última fila y comenzó a contestar un examen que para su gusto, estaba facilísimo a pesar de faltar mucho a clases y no poner demasiada atención cuando asistía. 10 minutos después de haber entrado volvieron a llamar a la puerta, esta vez era un chico moreno quién llegaba tarde. Daniela jamás lo había visto en clase pero no le pareció extraño pues ella faltaba casi siempre. El chico se sentó a un lado de ella y comenzó a contestar. Al cabo de 20 minutos Daniela estaba por concluir, miro a sus compañeros y vio al chico moreno mirar a su examen y después a los demás, con una expresión confusa en su rostro, al parecer no tenía ni idea de cómo resolverlo.

— Toma, te la pasan. — Le dijo Daniela al chico moreno, dándole una goma.

El chico la miro con extrañeza, hasta que giró la goma en sus manos y vio que en la parte trasera Daniela había escrito todas las respuestas. Su mirada se torno agradecida, y sin articular sonido pronunció una palabra con su enorme sonrisa:

— ¡Gracias!

Daniela terminó su examen y espero a que el chico le devolviera su borrador, una vez con su borrador en su mochila se levanto y entrego su examen, salió sintiéndose extraña por haber ayudado de esa forma a aquel chico, pero sabía que había hecho lo correcto, además se sentía bien esperaba una buena nota en esa evaluación. Estaba sumergida en sus pensamientos cuando de pronto una voz la regreso a la realidad.

— ¡Hey! — Era el chico moreno al que había salvado de reprobar, quién la alcanzo en el corredor, y con la respiración un poco agitada termino de decir. — Gracias, me salvaste, no tenía ni idea de cómo contestar.

— De nada, creo que alguna vez he estado en esa situación y sé lo que se siente

— Enserio gracias, no sé como agradecerte. Por cierto me llamo Oscar

— Yo soy Daniela, mucho gusto. — Ahora que lo veía de cerca Oscar no estaba nada mal, media 1.65cm igual que ella, era de complexión delgada, grandes ojos negros, nariz perfecta y unos labios bien delineados que invitaban a sonreír, su look daba cierto aire emo, pero le quedaba perfecto a su manera era apuesto, algo que Daniela supo apreciar. — Nunca te había visto en clases, no es que venga todos los días pero jamás te había visto.

— En realidad yo tampoco vengo mucho a clases, pero la profesora es muy buena onda, ya me ha dado clases antes y nunca cuenta las faltas, además nunca reprueba a nadie.

— ¿En verdad? Yo comenzaba a preocuparme por faltar tanto.

Ambos se dirigían caminando a la salida, Daniela había olvidado buscar su credencial para mostrársela al guardia, pero para su suerte a las 9 pm ya no había nadie vigilando la entrada, pues ya nadie entraba todos se dirigían a casa.

— ¿Y ahora que harás? — Pregunto Oscar

— Iré a casa supongo ¿Y tú?

— No sé, me reuniré con mis amigos, están en ese auto azul. ¿Quieres venir?

— No gracias, me verán como a una colada.

— No, ellos no son así, son buenas personas. Entonces que dices ¿Vamos?

— Mejor en otra ocasión, tengo que llegar temprano.

A decir verdad el único plan de Daniela por la noche era cenar y dormir, pues no tenía amigos cerca de casa, ni algo mejor que hacer, pero se sentía incomoda ante el hecho de salir con Oscar al que apenas conocía y sus amigos a los que no conocía.

— Me voy por este lado. — Dijo Daniela a modo de despedida

— Esta bien, nos vemos el jueves en clases, ¿Vale? Y en verdad gracias.

— Bien nos vemos. — Besaron sus mejillas como despedida formal y cada quién siguió su camino.

Los días pasaron rápido para Daniela y pronto ya era jueves, estaba en casa recostada en su cama, pensando en la última pelea que había tenido con Javier, su novio, un chico 3 años mayor que ella, era físicamente de complexión delgada, nariz afilada, ojos marrones pequeños, frente amplia, labios delgados, cabello negro y lacio y de tez moreno claro, no muy guapo pero a Daniela eso no le importaba, se había cansado de los chicos lindos que solo buscaban algo físico y no se involucraban sentimentalmente, Javier había sabido como conquistar a Daniela, fue tierno, detallista, cursi y paciente hasta que ella no se pudo resistir a su compañía, él siempre había estado para ella cuando lo necesitaba, pero últimamente después de 8 meses de relación se había vuelto distante, impuntual y sexualmente sugerente algo que a Daniela le molestaba pero seguía a su lado esperando a que el hombre del que se había enamorado regresara otra vez y cada vez parecía que la llegada del lado lindo de Javier no llegaría jamás.

Se encontraba así sumergida en sus pensamientos cuando su celular la devolvió a la realidad, era un texto de Javier:

"Dani kiero verte, puedez hoy?"

— Que texto tan distante, ¿Cuánto tiempo más seguirá así?. — Pensaba Daniela cuando se percato de la hora, en 30 minutos comenzaría su clase de bioquímica, algo que nunca le había importado pero su corazón se acelero al pensar que tal vez se encontraría con Oscar, no es que él le atrajera sencillamente parecía un chico agradable y ansiaba su compañía, conocerlo, escuchar su voz una vez más.

"Lo siento, no puedo, tengo clase de bioquímica en media hora, te veo después, ¿vale? Te amo, ¡besos!"

No pasaron ni 5 minutos cuando su celular comenzó a vibrar, de nuevo un texto de Javier.

"Ke? No me mientaz kon ke tienez clazez, te vi el juevez pazado a ezta hora ademaz nunka me haz mencionado ninguna klaze de biokimika"

"No te miento, te vi la semana pasada sí, pero ya he faltado mucho a esa materia que otra falta más y me quedare sin derecho a examen, te veo mañana, ¿Si?"

"Hmm komo kieraz pero tenia muzhaz ganaz de verte hoy"

"No te enojes, prometo que nos veremos pronto, te amo, besos!"

"No eztoy enojado, tkm, kuidate"

Mientras esta conversación se llevaba a cabo Daniela ya había llegado a la preparatoria, esta vez no tuvo problemas con el guardia porque tenía su credencial a la mano, camino lentamente hasta su aula mientras escuchaba los nuevos avisos de la dirección. "Porristas favor de presentarse en la oficina de la sociedad de alumnos el día martes a las 3pm", "Intendente Delfino favor de pasar a la oficina del doctor Alfaro". Por fin llegó a su aula y para su asombro aún no llegaba nadie.

— ¡Caray! Nunca había llegado tan temprano.

Se sentó en la barda a esperar a que llegaran sus compañeros y la profesora Carmen mientras veía a un chico abrazar por la espalda a su novia y llenarla de besos. Un suspiro salió de su boca.

— ¿Enamorada? — Le preguntó una voz, haciéndola salir de su estado de nostalgia. Era Marco, el único de sus compañeros con el que hablaba, un chico alto, rubio, de deslumbrantes ojos azules, un poco gordito, pero atractivo y del que Daniela se sentía un poco atraída y sabía que a Marco le pasaba lo mismo con ella, porque lo de disimular simplemente no era lo suyo, cada que veía a Daniela no dejaba de verla, aunque tuviera que torcer el cuello, hasta que la perdía de vista.

— No para nada, es solo que llevo mucho rato esperando.

— Me alegro de volver a verte en clases, pensé que no regresarías hasta la próxima evaluación.

— Que gracioso. — Dijo esto de manera sarcástica. — Sabes bien que no puedo seguir faltando o sino me quedare sin derecho a examen.

— Eso quiere decir que te veré más seguido. — Dijo esto seguido de una sonrisa esperanzadora.

— ¡Hola! ¿Cómo estás? — Los interrumpió de pronto Oscar. — Pensé que no vendrías, que bueno verte.

—Claro que vendría tengo que enterarme cuando tenemos la próxima practica, también creí que no te vería.

Y en ese momento la puerta de su aula se abrió y todos comenzaron a entrar.

— ¿Puedo sentarme contigo? — Se dirigía Oscar a Daniela

— Claro. — Marco miro ceñudamente a Oscar y se dirigió a la primera fila.

— No tengo ni idea de lo que dice la profesora, que te parece si mejor me platicas de ti.

— Perfecto, no tengo ganas de poner atención esta vez. ¿Qué quieres saber de mí?

— ¿En que semestre estás?

— En sexto, en el grupo 3

— ¿En serio? Yo también estoy en sexto, y también estoy en el turno matutino, estoy en el grupo 5, antes estaba en el 13, pero desapareció porque muchos de mis compañeros se cambiaron de turno y a otros los dieron de baja, así que me reubicaron al grupo 5, es extraño que no te haya visto.

— Pues no tanto, nos cambiaron el aula y ahora tomamos clases en el edificio de informática, supongo que por eso no nos habíamos visto, casi nadie se dirige a ese espacio de la prepa.

— Vaya que mal, me hubiera gustado verte más seguido, pero algún día me daré una vuelta por el edificio de informática, ¿Te parece?

— Claro, sería genial. ¿Y extrañas tu antiguo grupo?

— Pues no tanto, solo el turno, podía salir a bailar, desvelarme, dormir toda la mañana y dirigirme a clases como si nada, ahora es complicado.

— Debió de ser genial estar en la tarde, yo casi no voy a antros porque si me desvelo es probable que al otro día no despierte para ir a clases.

— Sí, es lo que me pasa ahora a mí, y dime ¿Tienes pareja?

— Sí, se llama Javier, llevamos 8 meses. ¿Y tú?

—Pues salgo con 4 chicas. — Vaya que patán, pensó Daniela, pero a su vez quedo sorprendida pues Oscar no era lo que se dice guapo para tener tantas novias, quizá solo estaba alardeando, ahora ya no le caía tan bien.

— Ah… ¿Y no se te dificulta verlas? ¿O lo que hiciste con cada quién?

— No, porque ellas saben, de hecho ellas son amigas y salimos los 5 juntos.

— Eso si que es extraño, yo no soportaría algo así.

— Pues no es que lo soporten, es que entre ellas también son novias. De hecho una de ellas es lesbiana y tiene novia oficial.

— ¡Vaya! Ahora se torna muy extraño.

— Sí, pero es divertido, no hay celos, somos como amigos con derechos, pero más serio.

De pronto sus compañeros comenzaron a guardar sus cosas y dirigirse a la salida, la clase había terminado. Oscar y Daniela se dirigieron juntos a la salida.

— ¿Quieres que te presente a mis amigas? Me están esperando en ese auto, ¿Vamos?

—No, mejor en otra ocasión, ¿Te parece?

— Bien, entonces nos vemos el martes, no olvides tu bata porque tenemos práctica.

— Vale, hasta el martes, cuídate. — Oscar la besó en la mejilla en señal de despedida y se dirigió con sus amigas.

Daniela caminaba como siempre, adoraba recorrer la avenida a pie por las noches, era tan tranquila y podía estar en paz con sus pensamientos camino por media hora hasta que llego al hospital, se detuvo en la parada a esperar el transporte que la llevaría a casa, "¡Por fin otro día a concluido!" pensaba, no es que fuera pesimista pero sin el apoyo de Javier solo quería que los días pasaran rápido esperando que el tiempo transcurrido le devolviera al hombre del que estaba enamorada.

El fin de semana pasó lentamente para Daniela, realmente no había nada que esperara con ansias mas que el final del semestre, había sacado ficha en la universidad de su ciudad favorita, Guadalajara, lo que más deseaba en el mundo era que la aceptaran y comenzara a estudiar medicina en la UDG, lo deseaba mucho más de lo que deseaba que Javier volviera a ser el chico tierno que la había conquistado. No le emocionaba el hecho de vivir sola, puesto que ya lo hacía, desde que se había ido a la capital a estudiar la preparatoria había abandonado a su familia, ellos la visitaban una vez por semana, y algunas veces ella regresaba los fines de semana, puentes y vacaciones, para ella había sido muy sencillo aprender a vivir sola, de hecho gustaba más de vivir así, preparar sus propios alimentos, poner su propio horario y decidir quién entraba a su casa y quién no, vivía en una pequeña casa de dos habitaciones, un baño completo, patio de servicio, cocina y sala comedor, ubicada en uno de los muchos fraccionamientos que había en la capital, era pequeña pero Daniela no necesitaba más espacio ahí tenia lo que quería. Sabía muy bien que si la aceptaban en la UDG su relación con Javier terminaría al instante pues ella no era de relaciones a distancia, le dolía mucho hacerse a la idea de romper con él, pero en el fondo deseaba hacerlo, se estaba convirtiendo en una persona insoportable que pensaba más con la entrepierna que con las neuronas.

— Te amo, te amo, te amo. — Decía esto mientras la besaba profundamente, apasionadamente, y ella rodeaba su cuello con sus brazos hundiendo sus dedos en sus cabellos a modo de respuesta. Deslizó sus manos por su espalda recorriéndola lentamente, haciendo círculos en su descenso, unos más grandes, otros pequeños, extendiendo el fuego por su espalda. Detuvo sus manos en sus glúteos y comenzó a acariciarlos lentamente mientras la temperatura de su propio cuerpo ascendía, su lengua había comenzado a moverse a un ritmo desconocido que agitaba más su respiración.

— Javier ¿Qué haces? ¡Basta! — Decía Daniela mientras empujaba a Javier para separarse de él.

— ¿Qué? ¿Qué pasa?. — Preguntó frustrado Javier.

— Tengo que irme a casa.

— ¿Porqué? Vamos nena, no hablaras enserio, la estamos pasando bien.

— Tengo que irme, ya es muy tarde para estar en la calle.

— Pero se te olvida que estás conmigo.

— No, no se me olvida pero solo estamos nosotros en este parque y comienzo a asustarme.

— Esta bien, tú ganas, te llevo a casa entonces. — Decía esto mientras imaginaba lo que podría pasar si ella lo invitaba a pasar.

— No, no te molestes me iré sola. — Mientras lo veía con desconfianza, parecía que había leído sus pensamientos.

— ¿Y si te ocurre algo? No me quedaré tranquilo sino te acompañó. — Insistió.

— Te mandó un texto en cuanto llegue. — Lo besó en la mejilla y comenzó a caminar hacia la calle dejando a Javier tan desconcertado que aún no reaccionaba que ella se alejaba. Para suerte de Daniela un taxi pasaba en ese momento, lo detuvo y se dirigió a casa, odiaba que Javier se comportara así, todo había sido perfecto hasta que comenzó a tocarla de esa forma.

"Ya estoy en casa, todo bien, espero verte pronto, te amo". — Fue el texto que envió a Javier, y como era de esperar no obtuvo respuesta ¿Qué rayos les pasaba?

Todos estaban en el laboratorio de química escuchando instrucciones sobre lo que tendrían que hacer hoy, para variar Daniela se la pasó divagando cosas triviales, ya que todo lo que decía la profesora Carmen estaba en el manual, sus equipo de laboratorio era muy pequeño, solo tres personas pues Marco se había unido a otro desde que a este se integro Oscar. Así que solo estaban Eva, una chica rechoncha, inteligentísima, de proporciones comunes pero amable, al igual que Oscar ella también era morena, y de cabello lacio, color negro, Oscar y Daniela. La profesora Estrada termino de dar instrucciones y todos comenzaron a trabajar, Daniela se ofreció en ir en búsqueda del material mientras Oscar y Eva llenaban formularios.

— Que mierda de practica, es muy laboriosa creo que usaremos las dos horas de clase completas para poder terminar. — Se quejaba Oscar mientras Daniela lo miraba y asentía tristemente, Eva por el contrario parecía molesta con tanta empatía.

— Muy bien, ¿Qué tenemos que hacer? — Preguntaba Daniela a Eva pues Oscar parecía estar lejos del laboratorio.

— Tenemos que obtener glucosa, sacarosa y lactosa.

— Ah…

— Oigan, ¿Han visto a los alemanes que están de intercambio en la prepa? — Preguntaba Oscar como saliendo de su ensueño.

— Sí, solo son 3, ¿No? — Decía Daniela animándose un poco.

— Sí, bueno en la prepa sí, hay otros 2, uno en prepa 3, y el otro en administración.

— No tenía idea de eso.

— Yo los vi a todos en la disco de bienvenida, solo hay una chica y está en nuestra prepa.

— Ah sí, se llama Maike, va en mi grupo, es muy callada solo habla con cuatro de mi salón pero muy poco, parece aburrida de llamar tanto la atención.

— ¿Enserio? Esa chica esta hermosa, parece muñeca, su cinturita, ¡wow! No sé. — Oscar decía esto con una mirada que amenazaba con perderse en su mundo otra vez.

—Creo que es el sex-symbol de toda la escuela, pero Frederick también es un icono sexual entre las chicas, que mal que se fijara en Miranda, ahora todos la conocen, antes nadie sabía quién era.

— Pues Frederick no es muy guapo, solo lo ven así porque es alemán, te apuesto que allá debe de ser un nerd o un antisocial, además ahora Miranda se siente soñada porque se ligo con ese tipo pero sigue siendo igual de tonta. — Y Oscar y Daniela estallaron en carcajadas por el comentario de este, aunque había sido un comentario cruel estaba cargado de verdad, y mientras ellos cotilleaban de todo Eva seguía inmersa con la practica ella sola, mientras los miraba ceñudamente esperando que por fin ayudaran a resolverla, algo que ellos nunca captaron.

— Oye esta vez si tienes que acompañarme a conocer a mis amigas, ¡eh! Siempre me pones excusas pero esta vez no te salvas, tendrás que acompañarme.

— Pero no sé, y ¿si no les caigo bien?

— Nada de eso, ellas son geniales, son lesbianas y bisexuales, pero te trataran bien, nunca son groseras, es más la que tiene novia formal, es mi mejor amiga y me encantaría que se conocieran, que dices ¿Vamos?

— Pero ¿Para que las quiero conocer si yo no soy lesbiana? — No es que Daniela fuera homofóbica, de hecho sus dos mejores amigos eran homosexuales, Roberto y Emanuel, a los que sencillamente adoraba y ella ansiaba verlos por fin con una pareja, pero su experiencia con mujeres lesbianas o bisexuales era aterradora, hacía como un año había conocido a unos chicos en su fraccionamiento los cuales siempre hacían fiestas o reuniones sencillas, en una de esas fiestas a la que Daniela asistió conoció a 3 chicas, todas eran altas, blancas, robustas, y lesbianas, pero haber conocido a la líder del clan, Tania, había sido conocer al acoso sexual en persona, cada que salía a la calle o iba a la casa de Paúl la veía, se veía obligada a saludarla puesto que ella era campeona nacional de judo, le temía tanto que comenzó a salir mucho menos, siempre la hostigaba, le mandaba cartas y le coqueteaba de manera amenazadora, recordándole siempre su triunfo en judo. Así que cada que pensaba en chicas lesbianas lograba definirlas como Tania, altas, gordas, rudas y varoniles.

— Ay vamos no seas tonta, ellas son geniales, por favor acompáñame, ¿Sí? — Dijo esto con su mirada más tierna que Daniela no supo resistirse.

—Bien vamos, pero primero debemos terminar la practica.

—Hmm ya tengo casi todo, esto es lo que he hecho hasta ahora pueden copiarlo si quieren. — Decía Eva casi matándolos con la mirada, sin duda estaba enojada de haber hecho todo el trabajo ella sola, Daniela y Oscar un poco avergonzados pasaron todo a su manual, sabían que se habían pasado con Eva al dejarle todo a ella.

— Muy bien chicos, ya que hayan terminado me traen su manual para que se los firme, regresan el material, limpian su mesa y pueden retirarse. — La profesora Carmen Estrada dirigía estas nuevas instrucciones desde detrás de su escritorio con una mirada somnolienta.

Oscar, llevo los manuales a firmar, mientras Daniela regresaba el material que habían utilizado y Eva limpiaba la mesa, Oscar regreso con los manuales y entrego el suyo a cada quién, Eva sin despedirse se marcho del laboratorio mientras los demás terminaban con su practica.

Daniela y Oscar comenzaron a caminar para dirigirse a la salida, donde las amigas de este lo esperaban.

— Creo que nos pasamos dejándole toda la practica a Eva. — Decía Daniela sintiéndose culpable.

— Sí, tienes razón. La próxima vez la haremos nosotros y dejamos que ella descanse, ¿Te parece?

— Claro, no la culpo por no haberse despedido, debe estar deseándonos una muerte horrorosa. — Mientras por la cabeza de Daniela pasaban imágenes desgarradoras sobre ella y Oscar muriendo de forma sádica. — Yo también me habría enfadado.

— Vamos relájate, se lo compensaremos. Mira ese es el auto de mi amiga voy a hablarle para que se conozcan.

Por la cabeza de Daniela pasaban mil cosas, ya se imaginaba a una doble de Tania bajando de aquel auto, hasta que Oscar la devolvió a la realidad cuando gritó:

— ¡Wey!

Una voz suave dentro del auto respondió:

— ¡¿Qué?!

— Ven. — Y dicho esto, la chica que estaba dentro del auto salió, no tenía nada en común con Tania, salvo sus inclinaciones sexuales. Daniela pudo notar que la amiga-novia de Oscar era muy hermosa a tal grado de que se sintió cohibida bajo su mirada. Era alta debía medir 1.75cm, delgada, tez clara, tenía un lindo cabello ondulado, largo, color negro, nariz pequeña, labios carnosos y de unos grandes y abrigadores ojos verdes

— Te presento a mi amiga. — Dijo Oscar dirigiéndose a la chica del auto. — Dani, ella es Vero mi amiga lesbiana.

— ¡Hola! — Dijo Vero con una enorme sonrisa en sus labios, al parecer estaba acostumbrada a que la presentaran de esa manera. Daniela devolvió el saludo y la sonrisa, sin duda esa chica parecía simpática.

— Oye Oscar, le prometí a Rodrigo que lo llevaría a su casa, ¿Me acompañan?

— Sí, vamos. Dani, ¿Vienes?

— No, mejor nos vemos en clase, quiero llegar temprano a casa, ¿Vale?

— Esta bien, cuídate, nos vemos el jueves. — Besó su mejilla como solía hacerlo siempre que se despedían.

—Nos vemos Dani, me dio gusto conocerte. — Dijo Vero mientras se dirigía con Oscar a su auto.

— A mí también. — Dijo con un hilo de voz, fue lo único que alcanzo a decir, se quedo un segundo de más mirando a Oscar irse con Vero y se dirigió caminando a casa como siempre solía hacer. Se coloco los auriculares y pulsó play en su mp3, "The Scientist — Coldplay" comenzó a sonar quiso pensar en Javier pero no se sentía con ganas de hacerlo, le daba flojera si quiera pensar en como solucionar los problemas que tenían, pasó la canción "The Reason — Hoobastank" sin duda Javier no era su razón para seguir, volvió a cambiar de canción "Kiss Me — Sixpence None the Richer" se dejó invadir por la canción y de la nada, tan rápido como el flash de una cámara a su mente llegó un pensamiento, un nombre, una persona… Su nombre: Vero. Pensó en sus grandes ojos color verde, pensó en su cabello ondulado, en su piel blanca, en su amable sonrisa, en lo suave y profunda que era su voz, en su nariz pequeña. ¿Qué habrá pensado Vero de mí? ¿Le habré caído bien? O ¿Quizá le soy indiferente? Y así siguió pensando hasta que llegó a la parada del hospital dónde se detuvo a esperar el camión que la llevaría a casa, y aun en el camión siguió repitiéndose estas preguntas y muchas otras que tenían que ver con Vero, no fue hasta que llegó a su casa cuando se detuvo a analizar las cosas, no entendía porque seguía pensando en Vero, quizá se debía a la primera impresión, ó a que Vero era lo opuesto a lo que ella había supuesto que eran las lesbianas. Con la conciencia más tranquila termino de bañarse y se fue a la cama, tenía que dormir.

CORDIA.

www.metroflog.com/Cordia

Si les gusto esta parte háganmelo saber, para que tenga mas ganas de terminar la segunda parte, buenas vibras!

Autor: Cordia


RECIBELOS EN TU MAIL

Recibe nuevos relatos
en tu email cada dia:


All logos and trademarks in this site are property of their respective owner. - Condiciones de uso y Aviso Legal
The comments are property of their posters, all the rest Copyright 2004-07 by me.
Todos los derechos reservados - MaciZORRAS.CoM Copyright 2004-10. Porno Gratis