
Hola! Mi nombre es Molina Esparza, nunca me había animado a relatar alguna de mis aventuras, pero animada por una de mis mejores amigas, me decidí a hacerlo. Todo comienza un miércoles en la escuela, un día como cualquier otro, con la diferencia de que en esta ocasión todo mi pudor quedò talvez al "descubierto".
Estaba yo con mi novio, cuando llegó mi amiga y me percate de que su perforación (que tenia ya mucho tiempo atrás) lucía de maravilla en su lengua, y nunca lo había notado. Después de pensarlo mucho, me animé a pedirle un beso (aunque nunca me había considerado lesbiana o algo por el estilo), y sin más rodeos, le comenté que quería que me regalara un beso. Ella se me quedó viendo y después de unos segundos me preguntó "¿para qué quieres un beso mío? Y le comenté que para saber qué se sentía besar a alguien con una perforación, ya que mi novio no tiene ninguna y no se la quiere hacer. Mi novio intentó animar a mi amiga para que aceptara, dijo que quizá nos podríamos ir al baño y así nadie nos vería; pero a mi amiga no la veía muy convencida. Sé que ella no es lesbiana, pero tampoco ve que dos mujeres que se besen se vea mal; y sinceramente yo me moría de ganas por sentir esa húmeda lengua con ese bàrbel dentro de mi boca.
No me dijo que sì, pero tampoco me dijo que no. Pasò como media hora después de nuestro pequeño encuentro y me pidiò que la acompañara al sanitario; yo aceptè gustosa. Como estàbamos en clase de un maestro medio barco, nos dejò salir a las dos y nos encaminamos al baño. Llegando al baño le dije que si nos besàbabamos sòlo quedaría entre nosotras y que nadie se enterarìa de nada y que por eso no se preocupara. Aunque no pude ver su cara, percibì como que muy en el fondo de sus ser, ella tambièn sentìa curiosidad, asì que empecè a tomar las cosas como un hecho.
Como ella seguìa en el sanitario, abrì la puerta y descubrì que estaba ahì, sentada semidesnuda y se estaba masturbando, cuando me viò puso cara de sorpresa pero a la vez de alivio al saber que era yo y no otra persona. Me le acerquè suavemente y comencé a recorrer sus piernas con mis manos, a lo que ella reaccionò instintivamente y comenzò a desabrocharme la blusa. Yo estaba a mil y comencè a quitarle el pantalón, que ya de por sì estaba desabotonado, y lo pude percibir un poco hùmedo cuando toquè suavemente su panocha con la yema de los dedos. Sin pensar comence a introducir mi dedo medio en su vagina que a causa de la excitación, asì que opte por meterle otro dedo, y otro, hasta llegar a los cuatro dedos, y sentìa como su lìquido resbalaba suavemente por mis manos, lo que me hacìa sentir aùn màs caliente, pero no podìa llegar muy lejos porque aùn no disfrutaba de lo que al principio me habìa causado tantos pensamientos morbosos: su lengua. Asì que por fìn se me hizo, acerquè mi boca a la suya y nos fundimos en un beso apasionado, que durò màs o menos 20 segundos; no fue mucho pero sì suficiente; ya habìa probado lo que querìa y ahora me disponìa a terminar con esto.
Le abrochè el pantalón, sin importarme cuàn caliente estabamos ella y yo. Salì del baño sin discreción y sin importarme las cuatro o cinco chicas que estaban lavàndose las manos y nos miraban con curiosidad. Sòlo alcancè a escuchar còmo me gritaba, hacièndome señas obsenas todavía sin terminar de vestirse. Fue una buena experiencia… ya me cobrarè todo lo que me gritò, pero por ahora es todo.