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2008-09-02 01:13:47
Esa era la palabra que Celia mas temía y tendría que acostumbrarse a convivir con ella . Esa palabra que ella creía definitoria de su realidad, no lo era , porque no estaba sola ni en su trabajo ni en su grupo. Ella era una mujer integrada y en su casa constantemente visitada por amigos y colegas.
LA SOLEDAD

Esa era la palabra que Celia mas temía y tendría que acostumbrarse a convivir con ella .

Esa palabra que ella creía definitoria de su realidad, no lo era , porque no estaba sola ni en su trabajo ni en su grupo. Ella era una mujer integrada y en su casa constantemente visitada por amigos y colegas.

El problema era que esa palabra se le había metido en el alma y se había alojado en su intimidad profundamente desde la tarde de aquel día de Agosto en que su marido ,después de 20 años de matrimonio, se había marchado con otra mujer.

Me lo contó todo la noche del día en que me dijo que quería hablar conmigo. Las mujeres empleamos ese termino " hablar contigo" cuando queremos descargar una pena en una amiga o compañera. Yo no intuía nada. Menos cuando llegue a su casa y ella estaba completamente normal , sonriente como siempre , ágil y optimista , explicita, con ese temperamento tan diferente del mió que soy mas bien callada con tendencia a la reflexión secreta.

Al comienzo me dijo lo que era evidente , su marido se había marchado de la casa y ella no sabia ,o a mi juicio no quería, saber por qué.

Había una serie de presunciones, pero ningún antecedente que permitiera emitir un juicio certero. Pero las dos estuvimos de acuerdo que el motivo fundamental por el cual un marido abandonaba su casa tras veinte años de matrimonio, tenia que ser otra mujer. Mujer desconocida por supuesto y a la cual suele atribuírsele , en estos casos, diversos atributos de seducción y belleza ,al parecer irresistibles, sin que exista ninguna prueba de ello.

Mi impresión personal en ese momento , ahí frente a Celia , con un vaso en mi mano ,era que la teoría de la mujer seductora no tenia gran peso en este caso. Mi amiga Celia era una mujer hermosa.

La verdad yo nunca me había fijado particularmente en eso y era como si ahora la estuviese descubriendo . Ella tenia la misma edad mía 46 años pero éramos mujeres diferentes . Ella es una mujer rubia de estatura mediana de facciones muy bonitas profundos ojos azules de figura cuidada, en suma un tipo de mujer que gusta a los hombres . Resultaba muy dudoso aventurar que un hombre dejara a esta mujer decente seria y segura , con ese físico , por una aventura. Porque era evidente que eso era lo que el ex marido seguramente había emprendido.

Quizás lo que ella quería, en ese momento, era conocer mi experiencia de mujer separada desde hacia 10 años y la forma como ella suponía seguramente que yo había afrontado mi " soledad". Pero ella no sabia que mi soledad era algo que yo también llevaba escondida en mi subconsciente, por lo tanto no tenia experiencia consciente en como manejarla porque yo no le temía a la soledad . Para mi no existía.

De tal modo que el marido se fue, sin que nadie supiera bien por que y Celia quedo en su soledad que se reducía únicamente a que dormía sola en su cama lo que terminó por ser para ella una agradable sensación. Todo lo demás permanecía igual.

Era por lo demás lo que me pasaba a mi y es por eso que, como por un proceso de análisis muy natural , yo que soy analítica , llegué a la conclusión que debería proponerle a Celia compartir una casa, la de ella o la mía.

Cuando se lo propuse, al termino del almuerzo de ese sábado en el restaurante frente al mar , Celia estallo en una carcajada .

- Tu y yo en la misma casa? Estas loca . Si somos dos mujeres totalmente diferentes . Tu no me soportarías . Estoy segura que te marcharías mucho antes que mi marido…"

Yo la deje terminar la frase y después de un corto silencio la mire pacíficamente a los ojos y le dije .

- Es posible Celia. Pero no estarías sola.

Yo había dado en el blanco. Sabia que esa era la única forma que ella tenia de terminar con su soledad y para que negarlo con la mía también.

Lo que siguió en los días posteriores fue el proceso de diseñar e implementar nuestro proyecto común.

Desechamos la alternativa de vivir en mi casa o en la de ella y nos entusiasmó sobre manera la posibilidad de arrendar un departamento ojala nuevo amplio y equipado. Con el arriendo que sacaríamos por nuestras respectivas casas , podíamos pagar un canon bastante aceptable.

A poco correr habíamos encontrado el departamento adecuado y lo alhajamos y decoramos con ímpetus renovados. La novedad de estar instalando una vivienda nueva nos transmitía la impresión de estar comenzando una vida nueva desechando muebles anticuados y espacios repetidos y sobre todo dejando atrás nuestra bullada soledad.

Tanta actividad nos había infundido dinamismo y alegría y nos sentíamos mas jóvenes y un día mirándome al espejo, con un poco de pudor muy propio en mi, hasta me atreví a admitir que me veía una mujer atractiva.

No obstante lo anterior debimos aprender a convivir . Dos mujeres maduras dueñas de casa , sin trabas para disponer de su espacio e imponer sus costumbres , teníamos que tratar de adaptarnos renunciando a algunas cosas y aceptando otras para evitar conflictos.

Había cosas en las que éramos muy afines . Nos gustaba conversar , acostarnos tarde , escuchar música ,leer y cocinar. En eso éramos no solo afines sino que complementarias. Pero en otros aspectos éramos muy diferentes. Yo soy cuidadosa y ordenada , de horarios respetados y bastante recatada. En cambio Celia era mas bien desordenada , poco cuidadosa , muy extrovertida y con muy poco recato, No le importaba decir y manifestar actitudes intimas, cosa que yo nunca hacía.

Así mientras yo salía del cuarto de baño completamente vestida cada mañana, Celia generalmente salía semi envuelta en una toalla . con los pechos desnudos , lo muslos a medio cubrir y ya la primera semana la había visto dos veces completamente desnuda sin que ella hiciera ningún comentario . Yo tampoco lo hice.

A Celia le gustaba hacer recuerdos particulares y le encantaba hablar de sexo. Yo le escuchaba y nos reímos mucho juntas, pero yo nunca conté nada de mi. Era para mi un tema muy mió y aun así ni yo misma lo tenia claro. Era tal mi desinterés por el tema que debo admitir que después de ver a Celia tuve que admitir que yo nunca me había visto desnuda y tampoco tenia mucha consciencia de las partes de mi cuerpo de mujer.

Cuando me duchaba claro me tocaba los pechos pero sin ningún contenido sensual, como si esos pechos no fueran míos y nunca me había visto el sexo porque vestía mi ropa interior con los ojos cerrados. Sin embargo yo le seguía las conversaciones a Celia entre risas y comentarios divertidos y respondía a su preguntas siempre con interjecciones como ", ah ah" o "mmmmmm " dejando todo en una nebulosa lo que en realidad a Celia parecía no importarle.

Fue una noche de viernes en que después de cena y mientras veíamos un película en la televisión ,Celia, que estaba extendida en el sofá me dijo en forma muy directa.

- Oye Magda .. y como solucionas tu problema sexual?

Como mi silencio se prolongara , ella hizo la siguiente afirmación.

- Ya se que no me vas a responder pero yo te quiero contar que yo me masturbo casi todas las noches ¿ Nunca me haz oído ¿

Yo sabia naturalmente que las mujeres se masturban y aun cuando nunca lo había hecho, conocía por descripción las diferentes formas que existía, pero no relacioné nada con su pregunta acerca de si la había escuchado .

Me desconcertó y fue por eso que ya en mi cuarto cuando escuche por primera vez sus gritos, sentí que una curiosidad irresistible me llevaba a abandonar mi cama para asomarme al pasillo y caminar lentamente hasta su puerta, venciendo esa timidez que me había mantenido prisionera durante años.

Llegué ahí caminando cuidadosamente hasta que me di cuenta que los gritos ahogados habían sido reemplazados por suspiros alargados y espacios de silencio. Que la puerta de su cuarto estuviese semi abierta, no me llamó la atención porque conocía la falta de cuidado de Celia con su intimidad.

Una audacia que me era totalmente desconocida me llevoó a intentar mirar cuidadosamente hacia adentro, corriendo el riesgo de ser descubierta, pero en ese momento mi audacia había superado a mi timidez

Celia estaba completamente desnuda de pie junto a su cama dándome la espalda. . La mujer estaba inclinada hacia adelante con las piernas separadas, sus pechos grandes como los míos, colgaban oscilantes en el vacío y se introducía ,con evidente placer, un vibrador en su vagina, a emitiendo suaves quejidos. . Movía rítmicamente su cuerpo y de pronto comenzó a emitir una respiración ronca, pareció hundir mas profundamente el vibrador en su sexo , para luego sacarlo levantándolo en el aire como un trofeo, arrojándose en seguida en la cama hasta quedar en posición fetal .

MI observación solo había durado, quizás un minuto, pero ese tiempo bastó para hacerme regresar a mi cuarto con el cuerpo sudoroso e invadida por estímulos que me eran impactantes y novedosos.

No podía dormirme y mi mente entraba en una etapa de análisis de lo vivido. Necesitaba poner todo en orden, como a mi me gustaba.

Lo primero era la desnudez . Nunca había visto una mujer desnuda incluyéndome a mi. Me di cuenta que las mujeres desnudas nos vemos mas grandes e impresionantes que vestidas. Además estaba la presencia de cada una de sus atributos . Los pechos de Celia oscilando en el aire al ritmo de su cuerpo eran dos campanas calientes llamando a la hora del placer . de la caricia , de la succión deleitosa. Sus muslos separados formando un arco jubiloso para recibir al sexo y su culo, un monumento al deseo, delineando la raya que invitaba a placeres prohibidos.

Y todo había estado sucediendo ahí en el mismo piso que ambas habitábamos Se repetiría seguramente todas las noches a diez metros de mi cama, en la cual yo seguía sosteniendo mi mundo irreal en el cual me creía con derecho sobre mi misma para negarme todo lo que presionaba desde mi subconsciente.

Cuando terminé este análisis . me sentía demasiado inquieta, mis pulsaciones estaban alteradas y mi respiración era muy corta .

Entonces caminé presurosa hasta el cuarto de baño , cerré la puerta con llave y comencé a sacarme la ropa con los ojos cerrados , y cuando me sentí completamente desnuda, allí situada frente al espejo, abrí los ojos y me miré. Esa mujer era yo.

Si tuviese que describirme en una frase corta diría que era el deseo en forma de mujer . Mi rostro encendido y mis ojos excitados , de pupilas brillantes, las curvas salvajes de mi cuerpo me invitaban a sentirme dueña de ellas y a disfrutarlas . Mi sexo dormido durante años tenia el legitimo derecho a despertar . Yo lo sentía así en ese momento y la excitación de mis crecidos pezones me lo confirmaban.

Comencé a reconocerme , a tocarme , a sentirme, recorriendo la piel de mis caderas , la curva de mis nalgas, la suavidad del vello de mi sexo y la humedad excitante de mis labios mayores separados. Me había descubierto , me había encontrado y sentía en ese momento que mi soledad comenzaba a tener un sentido pleno de significados ardientes.

No supe a que hora me dormí. Pero desperté tarde al día siguiente cuando ya Celia se había marchado hacía largo rato . Recordando lo vivido la noche anterior me sentía inquieta y curiosa . Había descubierto demasiadas cosas en un día y esa curiosidad me hacia cometer actos temerarios como fue el de ir hasta el cuarto de Celia.

Su cuarto era como el mió , un cuarto de mujer, algo mas desordenado. Había ropa un poco repartida por todas partes , había sostenes y calzones sobre las sillas y todo el cuarto tenia un perfume raro e inquietante.

Mi audacia me llevó a abrir uno de los cajones de su cómoda y meter mi mano entre su ropa intima . delgada diáfana , sutil bien distinta a la mía. Metí la cabeza en los closet apartando con mi mano las innumerables prendas de gusto exquisito que Celia adquiría casi todos los meses Su ropa tenia ese aroma característico de Celia que yo reconocería en cualquier lugar y en cualquier tiempo . Su ropa intima en los cajones de su armario , algo desordenada , metí mi mano para recibir la suavidad de las telas finas y de pronto toque algo duro y de inmediato mi corazón dio un vuelco , era su vibrador.

Sin mirar lo deje instantáneamente allí retirando automáticamente mi mano como si hubiese descubierto un bicho venenoso. Pero no alcance a dar un solo paso y me detuve .

Volví a meter la mano entre las ropas y lo acogí ahora con seguridad , lo apreté y lo saque a la luz. Ahora no me parecía tan grande como la noche anterior en poder de Celia. Ahora me daba cuenta que era ligeramente rosado, y de textura semí dura. Pero lo que mas que conmovía de tal modo que no podía separar la vista del el , era pensar que había estado en las profundidades intimas de Celia, que había recorrido sus rincones y su paredes y la había hecho transportarse de placer. Me pareció algo triste que estuviese ahí tan inanimado y frió .

Lo apreté en mi mano y me pareció que latía . Era sin dudo mi propia conmoción la que daba esa sensación . Sentí que lentamente le estaba contagiando el calor de mi mano. Estaba poderosamente excitada , sentí placer al acariciar mis pechos con el y cuando toque mis pezones una descarga violenta me recorrió todo el cuerpo . Lo pase por mis muslos por mi vientre y acaricie los vellos de mi sexo con ternura. Las rodillas se me estaban doblando cuando separe los muslos y comencé a introducirlo en mi intimidad . Entraba suave, caliente e iba separando mis paredes húmedas mientras mi mano temblaba levemente sin dejar de presionarlo

Ahora yo estaba buscando algo dentro de mi , un lugar una hora , una sensación un placer , un nombre. Si era un nombre y al encontrarlo , sabiendo que estaba sola lo grite en medio de mi orgasmo desencadenado

Celia …. Celia …. Celia.

La noche de ese día volví muy tarde del trabajo Y Celia ya hacia largo que seguramente se había dormido.

Temía haber dejado en su cuarto alguna huella que delatara lo que me había sucedido allí en la mañana. Estaba feliz ,pero no quería demostrarlo . Aunque en realidad me habría gustado compartir con ella la situación , sabia que no seria capaz de contárselo.

Suavice mis pasos al pasar frente a su puerta y el silencio del departamento me permitió escuchar nítidamente los gritos ahogados de Celia

Ahora tenían para mi una connotación diferente . Ya no eran una sorpresa y sabia perfectamente lo que estaba sucediendo y sobre todo lo que ella estaba sintiendo. Sabía que eran gritos arrancados de su garganta por la profunda conmoción de su sexo penetrado por su vibrador con la pericia que ella sabia hacerlo. Pero esta noche escuche algo distinto. Yo sabia perfectamente lo que le estaba pasando , lo que estaba sintiendo lo que pasaba en las profundidades de su ser de mujer. Yo lo había experimentado esa mañana ahí mismo en su cuarto.

Me había detenido junto la puerta. Escucharla me excitaba poderosamente y ahora podía en cierto modo compartir su placer sin que ella lo supiera.

De pronto , en medio de los gritos que indicaban la llegada del poderoso orgasmo, escuche, en el momento de su clímax , que ella decía claramente

- Magda …. Magda … por favor .. Magda más más.

Esta era una situación tan explicita que no dejaba lugar a duda alguna. Era evidente que Celia me deseaba . Que yo inspiraba en ella esa excitación –

La misma que en mi había nacido por ella.

El circulo se había cerrado. Solo quedaba que ambas lo admitiéramos.

Nuestra soledad había comenzado a llegar a su fin

Autor: Magda


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