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2005-01-21 07:14:26
El bus se detuvo en la estación de pueblo y Anabel se despertó, dando un largo bostezo...maldiciendo a media lengua de nuevo a su jefe, vaya ocurrencias tenía ese hombre...
buscar una escuela rural lo más antigua posible para hacer el famoso comercial de productos lácteos...en fin. Luego de mucho averiguar le habían dicho que en ese pueblucho perdido de la mano de Dios había una escuela de por lo menos 100 años de antigüedad y que el ambiente era muy como de tiempo antiguo, y allá se había ido Anabel a ver el edificio..al fin que la fábrica de lácteos era su cuenta, y quería ser ella quién diera la última palabra. Tomó sus bolsos, solo esperaba que al menos ese pueblucho tuviera un hotel...sería el colmo tener que regresar el mismo día, eran demasiadas horas de viaje.
La calle principal no difería de la de muchos pueblos del interior del país...una gran plaza al centro, la estación de autobuses, un par de bares, algunas tiendas...pudo ver el hotel, un edificio de dos tres pisos con un cartel que anunciaba «Hotel Renacer»...vaya nombre para un hotel. Entró cargando con sus bolsos y un chico muy joven se acercó a ayudarla...cuando menos tenían una atención aceptable.
La dueña del hotel era una mujer que rondaba los 50 y pico de años, con el cabello entrecano, y ese aspecto saludable de la gente que ha vivido toda su vida cerca del campo.
- ¿Señora?.
Anabel se molestó un poco...no le gustaba que le dijeran señora, le hacía sentir viejísima...caramba, si sólo tenía 32 años....además no se veía como señora. Arrugó el entrecejo antes de decir en tono neutro, disimulando su enojo:
- Deseo una habitación por tres días.
- Claro...son U$S 15 al día...llene este registro.
Anabel llenó el registro y pagó al contado. El mismo chico le llevó hasta su habitación del segundo piso, donde tenía una buena vista de la plaza así que supuso que era de las mejores que tenía el hotel. Se dio una ducha muy rápida y bajó a la recepción. Le preguntó a la mujer por la escuela y le indicó que estaba en las afueras del pueblo, que le vendría bien tomarse un taxi, que los taxis estaban cruzando la plaza. Anabel siguió las indicaciones de la señora y encontró la parada de taxis...con unos coches bastante antiguos que le hicieron sonreír, pero al mismo tiempo pensar que sería bueno usarlos para el comercial.
- ¿Adónde la llevo señorita?. - preguntó el taxista que le tocó, un hombre de edad indefinible y rostro simpático. Otra cosa no tendría el tipo, pero era amable.
- Quiero ver una escuela que dicen que es muy antigua y esta en este pueblo.
- Ah, claro....mi hijo va allí...que suerte que quiera ir, están casi saliendo de clases y le gustará al chico verme.
- ¿Cree que pueda hablar con alguien allí para verla por dentro?.
- Por supuesto...mi cuñada es la directora...así que no hay problema...¿para qué quiere verla?.
- Soy de la Agencia Punto de publicidad...estoy buscando un lugar para un comercial de productos lácteos, de la empresa «Perinel». Queremos una locación muy antigua para comenzar el comercial, y nos dijeron de este lugar.
- Creo que sea la escuela mas antigua del país...al menos eso dice nuestro intendente...entre los vecinos del pueblo hacemos colecta todos los años para pintarla...tratando de conservarla en buen estado, es uno de nuestros orgullos ¿sabe señorita?...en los pueblos tenemos tiempo para cuidar de nuestro pasado.
- Claro, eso es bueno. En la ciudad no es así...se van destruyendo los viejos edificios.
- Sí, lo he visto cuando fui por allá...es una pena.
El hombre calló y Anabel miró hacia afuera...viendo la escuela. El edificio era realmente antiguo, estaba pintado de un blanco casi impecable, con las rejas españolas gruesas como barrotes también perfectamente pintadas...tenía flores plantadas en cuidados canteros, el pasto recién cortado...pocas veces había visto un edificio tan prolijo. Bajaron del auto y el taxista fue a hablar con su cuñada. Minutos después Anabel conoció a la Sra. Martínez, directora de la Escuela Nro. 1 de Paso de la Cañada. Era una mujercita baja, demasiado gordita para su estatura, con unos enormes ojos negros y al conversar un poco con ella Anabel comenzó a preguntarse por qué alguien tan culta perdía su vida en la calma de un pueblo.
- Pablo me ha dicho que están interesados en filmar un comercial aquí...
- Bueno, es la idea...vine a ver el lugar, si me gusta y calza con la idea que tenemos lo usaríamos...me gustaría ver el edificio por dentro.
- Claro...ahora están en clases aún...pero en cuanto terminen le indicaré a una de las maestras que se lo enseñe.
Anabel esperó casi media hora a que las clases terminaran. La Sra. Martínez fue muy amable entre tanto, le ofreció un café con un sabor muy diferente al que solía tomar en la ciudad, y unos bizcochos tan tiernos que parecían de espuma...vaya con la cocina de pueblo, era toda una tentación se dijo Anabel. Si no se cuidaba regresaría a la capital con algunos kilos indeseables en su haber. Conversaron un poco sobre la historia del pueblo. Al fin el bullicio y los correteos de los niños le indicaron que las clases habían terminado. La Sra. Martínez salió del despacho y regresó un poco mas tarde, acompañada de una muchacha...cuyo aspecto Anabel no esperaba ver en un pueblo de 3000 habitantes.
- Ella es Gisela, podrá mostrarle el edificio en su totalidad...sabe mucho de la historia de este lugar. Gisela, la señorita es Anabel Valtierra, de una agencia de publicidad de la capital.
- Es un gusto señorita Valtierra - respondió Gisela, con un tono de voz casi musical y un acento que sonó algo extraño a mis oídos...no era acento de muchacha del interior, sino extranjero. Anabel estrechó la mano, aún sin salir de su asombro...y no era para menos. Gisela era una rareza en un país latino, donde la mayoría de las personas tienen cabello negro y ojos oscuros. Gisela superaba el 1.80 de estatura...eso a buen ojo, ya que Anabel tenía 1.70 de altura, mas que el promedio esperado en una mujer, y esa chica le llevaba mas de una cabeza. Tenía el cabello largo hasta mas abajo de los hombros de un tono rubio oscuro, con reflejos rojizos cuando movía la cabeza...y los ojos mas celestes que Anabel hubieras visto antes en una mujer. Gisela tenía una nariz recta, no muy grande, una boca con unos labios muy sensuales que Anabel tuvo que mirar con detenimiento para descubrir que no estaban pintados sino que ese tono rojizo era natural...el rostro era algo cuadrado, pero no agresivo y se le formaban unos graciosos hoyuelos cuando sonreía...y tenía un suave hoyo en el mentón, detalle que incentivo la imaginación de Anabel, que siempre se pregunta como se vería una chica con ese detalle en su rostro, ya que siempre lo había visto en hombres y nunca antes en una mujer. Gisela tenía las piernas largas y bien formadas, que llamaban la atención a pesar de la falda tan discreta que traía, que apenas levantaba un poco sobre las rodillas el ruedo...y unas caderas amplias, rematadas por unas nalgas muy duritas...esa mujer debía realizar mucho ejercicio, o el aire de campo conservaba muy bien la figura se dijo Anabel para sí...caramba, si fuera hombre le dedicaría un par de silbidos de admiración a ese monumento hecho mujer....porque si de la cintura para abajo podía despertar el deseo de mas de un hombre (y por qué no de mas de una mujer) de la cintura para arriba el conjunto era completo por unos senos que sobresalían desafiantes y de tamaño considerable, apretados por un sencillo swater gris oscuro que no conseguía disminuir el atractivo de los mismos. Era la mujer mas linda que Anabel hubiera visto en su vida....caramba, las cosas que se ocultaban en los pueblos.
- El placer es todo mío - dijo Anabel, tratando de no sonar muy atrevida sino casual...lográndolo admirablemente. Ni la Sra Martínez ni Gisela sospecharon que estaba mas que impresionada por la belleza de Gisela.
La muchacha le mostró el edificio, no era muy grande, tenía cuatro aulas, unos baños, un patio interior de neto estilo español, Gisela le contó que el edificio databa de 1845 y que se utilizaba como escuela desde 1880 mas o menos. Anabel decidió en ese momento que esa era la locación que quería para el comercial...ese edificio y ese pueblo.
- ¿Y vos sos de este pueblo? - le preguntó de pronto a Gisela. La rubia la miró, no esperaba esa pregunta.
- No, nací en Alemania y viví allá hasta los 10 años...cuando mi mamá murió mi tía me trajo a este país...mi padre vive en este pueblo y bueno...estoy con él. Mi tía vive en la capital, es profesora en el Deutsche School....por eso es que estudié para ser maestra.
- Ajá...vocación de familia.
- Sí, algo así.
Anabel hubiera deseado preguntarle alguna cosa mas para que la muchacha siguiera hablando, pero la Sra. Martínez llegó hasta ellas en ese momento y ya no pudo continuar conversando. Le dijo a la directora que sí, que le interesaba la escuela, la mujer le indicó con quién hablar en la intendencia para que le dieran el permiso de filmar...ya era muy tarde ese día, tendría que hacerlo al día siguiente...se felicitó por rentar la habitación del hotel por tres días...conocía algo de burocracias. Le llevaría todo el día obtener el permiso, y ya no tendría ganas de soportar el viaje de regreso. Se despidió de la Sra. Martínez y salió a la calle....preguntándose cómo volver al centro del pueblo. Estaba parada junto a la reja que rodeaba a la escuela pensando en eso cuando una motito pequeña, del tipo ciclomotor se detuvo junto a ella...Gisela la manejaba.
- ¿Quieres ir hasta el centro?...imagino que estás en el Hotel Renacer.
- Claro.
- Vamos, te llevo.
Anabel la miró, dudando...le tenía pánico a las motos, aunque fueran de tamaño chico...desde que se cayera de una en su época de adolescente no había podido superar ese temor que les tenía. Gisela sonrió divertida al ver la expresión en el rostro de Anabel.
- Vamos, te aseguro que soy buena manejando...y el pueblo no esta tan lejos si vas en vehículo...pero para regresar caminando creo que es demasiado para una citadina.
- ¿Me crees con tan poco estado atlético?.
- No digo eso...pero en la ciudad no se camina tanto como en el campo...será muy cansador el regreso, porque aquí no pasan buses hasta allá.
Anabel estaba agotada, así que accedió. Se subió a la moto, tomó la cintura de Gisela y se aseguró. Gisela arrancó de nuevo el ciclomotor y emprendieron el regreso al pueblo. En el camino se cruzaron con otras motitos, se ve que era el medio de transporte mas popular por ahí. Gisela dejó a Anabel frente al hotel.
- Gracias.
- Por nada. Espero que tengas suerte con el permiso.
- También lo espero, me fascinó tu escuela.
- Chau.
- Chau.
La vio alejarse por una de las calles laterales del hotel. Entró directo a su habitación....estaba literalmente agotada. Cerró la puerta tras de sí, fue hasta la cama y se acostó de espaldas...comenzaba a dolerle todo por causa de la tensión, del largo viaje y de no poder dormir en tantas horas. Pensó en lo bien que le vendría un masaje y en las manos de Gisela...con dedos finos y largos, que seguramente serían muy hábiles para aliviar un cuello contracturado.
- "Vaya secretos esconden los pueblos...una mujer alemana, hermosísima, perdida en este lugar. Que desperdicio. En la capital podría ganarse la vida como modelo sin mayores problemas."
Cerró los ojos para descansar...y se quedó dormida en menos de cinco minutos.


* * * * * * * * * * * *


Gisela se fue directo a casa después de dejar a Anabel en el hotel. Tenía que corregir los deberes de los niños..eso le llevaba cuando menos tres horas. Después de eso conectaría un ratito a Internet... prepararía algo de material para darle a los niños y después chequearía su correo...mas por costumbre que por esperar que realmente Susana le escribiera....en los dos años que llevaba en el pueblo Susana apenas había tratado de mantener el contacto. Gisela se entristecía cada vez menos con esa actitud...los primeros tiempos había sentido que se moría por la frialdad con que Susana terminó la relación que mantenían...después se fue acostumbrando a no tenerla y ahora bueno...si sabía de ella se ponía contenta, pero ya no era una necesidad en su vida. Podía comprender que de por sí los romances entre mujeres son difíciles...y mas uno entre una chica de 22 años y una mujer de 34 años...y mucho mas si la mayor es la profesora de la menor. Durante un año había vivido su romance...Susana le había enseñado todos los secretos que pudieran saberse, era una amante incansable y muy imaginativa...enloquecida con la belleza de Gisela al punto de arriesgar su puesto en la Escuela de Magisterio por estar con la jovencita...pero cuando alguno de sus compañeros deslizó una leve insinuación sobre lo extraño de esa relación tan cercana con su alumna...bastó para que pusiera distancia de un modo tan abrupto que Gisela no pudo comprender en principio. No intentó acercarse a su profesora por orgullo. Además...estaban a mitad del año, no quería problemas en la Escuela. Termino ese año y se quedó otro año en la capital para practicar en una suplencia...mientras pedía un puesto en la escuela del pueblo donde había crecido. En ese ínterin mantuvo un corto romance con una de sus ex compañeras de Magisterio, que hacía práctica en la misma escuela que ella. Fue algo mas físico que romántico...se complementaban perfecto en la cama, eran un desastre fuera de las sabanas, jamás lograron ponerse de acuerdo en nada...así que cuando el nombramiento de Gisela para el interior salió de cierto modo fue como una liberación para ambas...ya que ninguna se atrevía a dar el corte a esa relación que evidentemente no funcionaba.
Los dos últimos años habían transcurrido en absoluta soledad para Gisela...en el más profundo sentido de la palabra soledad. En la capital las cosas eran diferentes para una chica con su opción sexual...tenía algunas amigas con quiénes conversar de todo, incluso de eso sin que la miraran con espanto...aquí en el pueblo si alguien sospechara sería como enfrentarse a la Santa Inquisición. Ni su padre, ni nadie en el pueblo aceptarían que la niña mimada de todos, la hija del doctor....fuera lesbiana. En ese pueblo aún se pensaba que por mas que Gisela fuera una maestra titulada...lo máximo que podía pasarle era encontrar un hombre que quisiera casarse con ella y tener unos cuantos niños. En los dos años que llevaba allí no había descubierto a otra con su mismo sentir...ni siquiera sospechaba de alguna....si existía (porque de seguro no era la única) estaba tan escondida que jamás podría descubrirla. Ese pueblo podía ser un paraíso por la tranquilidad y por la sencillez...pero Gisela comenzaba a sentir que siempre viviría un cuarto de su vida si se quedaba allí. Necesitaba algo más...sentirse atractiva, pero no atractiva para un hombre (que le sobraban los piropos y las insinuaciones de los solteros del pueblo cuando pasaba, al dicho de ellos "estaba buenaza")....sino sentirse atractiva para una mujer...sentir la mirada de deseo de otra chica posada en su cuerpo...por eso al ver la mirada de Anabel esa tarde en la escuela se había puesto algo nerviosa. Si su sentido de conquista no estaba atrofiado después de dos años en ese pueblo tan puritano...la mirada de la citadina era del tipo "cómo me gustas niña".
Y no estaba mal la publicista...la recordó con lujo de detalles. Recordó que Anabel usaba el cabello corto, pero muy cuidado, con alguna canita salpicada aquí y allá que le daban un cierto aire de señora si la veías de lejos y sin poner atención....ya de cerca la cara era juvenil, y los ojos le bailaban pícaros si sonreía. Usaba anteojos, con un armazón cuadrado pequeño que no empañaban la mirada profunda de los ojos castaños, sombreados por unas pestañas larguísimas que parecían aletear cuando cerraba los ojos...porque parpadeaba mucho, gesto típico de las personas que usan anteojos. La cara era redonda lo que hacía que se viera muy joven...la nariz pequeña, los labios no muy gruesos pero sí tan bien formados que parecían dibujados por un artista, de un tono rosa marrón porque no llevaba ni una gota de maquillaje. Las orejas eran pequeñas y bonitas. Los senos pequeños se notaban duros y bien formados bajo la blusa gris, y de las piernas no se podía ver mucho porque las ocultaban el pantalón negro de impecable corte que llevaba...no, definitivamente...no lucía nada mal la publicista. No era hermosa...pero tenía un "no se qué" que atrajo a Gisela nada mas verla.
Una pena no poder conocerla un poco más. Seguramente Anabel se iría espantada del pueblo una vez que lograra filmar su comercial...aquel ambiente podía desesperar a quién viviera en la ciudad, y mas a alguien con una actividad alocada como la publicidad. Si hasta a ella le estaba poniendo verde ese lugar.


* * * * * * * * * * * *


Anabel perdió la mañana en la intendencia, y al fin le dijeron que regresara al día siguiente. Si la burocracia en a ciudad era enorme....no podía ser menor en un pueblo. Regresó pasado el mediodía al hotel, llamó a la agencia para reportarse con su jefe, se tiró un rato en la cama y quedó profundamente dormida.
Al despertar seguía muy cansada, de mal humor por haber perdido tanto tiempo durmiendo y hambrienta. Perdió una media hora en el baño tratando de no parecer una sombre y bajó a la recepción del hotel . Le preguntó al chico del hotel por un restaurante y el muchacho le indicó una coqueta fonda que se veía desde el hotel. Cruzó la calle...caramba, sentía el cansancio...llevaba mas de dos años sin vacaciones reales, solo algunos días libres de aquí y de allá...era un trabajo muy bien pago sí....pero le estaba pesando el casi no disponer de tiempo para vida privada.
Esa falta de tiempo había sido uno de los motivos de ruptura con Estela...u otro más, porque si lo pensaba fríamente esa relación con Estela nunca había sido buena. Las dos había puesto todo de sí...pero las incompatibilidades se notaban en todos los campos, desde las diferencias en el sentido de la palabra "fidelidad" que Anabel tomaba en sentido literal, mientras que Estela se consideraba fiel aunque sufriera innumerables "deslices" con cuanta mujer le diera oportunidad de tener sexo, e incluso en el sexual ya que Anabel jamás había terminado de sentirse cómoda con Estela, y en pocas oportunidades quedaba totalmente satisfecha. Así que después de intentarlo durante 15 meses, de discutir, reclamar, pelearse y reconciliarse, de común acuerdo se habían separado. No fue fácil para Anabel aceptar que por cuarta vez en su vida estaba sufriendo una ruptura de pareja.
Ahora llevaba mas de un año sola. El trabajo en la agencia había aumentado, y de a poco había dejado de ir al bar donde solía ir para no encontrarse con Estela...le dolía ver que su ex parecía un Don Juan con faldas, siempre en compañía de una mujer diferente. .no eran celos, sino tristeza por ver que no conocía casi nada a Estela.
- Hola...¿qué vas a comer?.
Levantó la vista del menú y vio a Gisela. Sonrió casi automáticamente...caramba, ver a esa rubia podía alegrarle el día a cualquiera.
- ¿También trabajas aquí?.
- No...solo estoy echando una mano...esta fonda es de la novia de mi papá.
- Ajá...¿y qué me recomiendas?.
- Los tallarines con pollo..y pan casero, Elsa amasa como los dioses...y vino clarete...es una cena como para reanimar a un muerto.
- ¿Quiere decirme que luzco demasiado cansada de modo sutil?. - preguntó Anabel en tono pícaro ante la forma de Gisela de recomendar el menú. Gisela se ruborizó (caramba, otro punto a su favor anotó Anabel mentalmente...hacía muchísimo que no veía a una mujer ponerse roja de vergüenza).
- No, no quise decir eso.
- Me siento medio muerta hoy..así que tráeme esa cena para levantar muertos, que creo que la apreciaré mucho.
Gisela trajo bastante rápido la comida...y Anabel tuvo que admitir que aquella comida de campo, con un sabor tan diferente al de la ciudad le encantó. El pan era muy suave, con un sabor de los que ya no encuentras. Comió tan rápido que se quedó abotargada...echó un poco la silla hacia atrás, somnolienta. Gisela se le acercó, divertida al verla así.
- ¿Quieres un postre?.
- Ay no, por favor...he comido como un tiburón...no tengo mas espacio...
- Es increíble que te mantengas delgada comiendo de ese modo...
- La culpa es de la comida de tu pueblo...es deliciosa. Además que en la ciudad no tengo tiempo para sentarme a disfrutar de una cena tan copiosa...y el almuerzo se reduce a unos sándwichs...así que no tengo problemas para cuidar mi peso.
- ¿No es una vida demasiado agitada?.
- Pues...probablemente lo sea...pero desde que tengo uso de razón he trabajado y vivido así...sería difícil acostumbrarme a otro ritmo. Creo que si viviera en este pueblo me volvería loca.
- Yo estuve en los dos lados...en el campo y en la ciudad.
- ¿Y qué prefieres?....bueno, es obvio...regresaste al pueblo.
- Regresé por tonta creo.
- ¿Cómo dices?.
- Bueno, regresé para superar una desilusión amorosa, no por amor al pueblo. Digamos que ahora que las heridas han sanado no sé si fue tan buena idea el pedir un puesto aquí.
- ¿Estas pensando en volver a la ciudad?.
- Quizás. Hablaré con mi tía, veré como están las posibilidades en la capital antes de pedir un traslado.
- Sabes, desde que te vi por primera vez me dije que era extraño que una muchacha como tú viviera en un lugar como éste...destacas demasiado.
- Soy el bicho raro del pueblo lo sé...la única rubia en no sé cuantos kilómetros la redonda, la única que ha ido a estudiar, que regresó con un título...aquí solo se considera el mandar a estudiar a los varones.
- Ojalá puedas encontrar ese puesto en la ciudad, creo que allá esta tu lugar. Bueno, regreso al hotel...creo que ya me estoy durmiendo. Nos vemos mañana quizás.
- No iré a otro lugar, te lo aseguro. - respondió Gisela...dándose cuenta que esta coqueteando discretamente con Anabel. Bueno, no había dicho nada grave....si Anabel no era lesbiana ni siquiera se daría cuenta de la frase.
Pero Anabel sí se dio cuenta de la frase. Conocía un poco de reglas de coqueteo entre mujeres, y extrañamente no se sorprendió por la frase de Gisela...desde que se vieran el día anterior sabía que algo había sucedido. Cuando menos existía atracción.


* * * * * * * * * * * *


Al día siguiente pudo por fin conseguir la autorización para filmar en la escuela, pero tenía que ser en fin de semana, cuando los niños no concurrieran a clase. Eso significaba pagar mas horas a la gente que debería trasladar, pero de todos modos la locación valía el gasto. Sacó su pasaje para esa misma tarde, estaba deseosa de volver a la ciudad. Metió la ropa en su bolso, pagó el hotel y fue a la terminal de buses a esperar. Eran casi las cinco y media de la tarde, así que no se sorprendió el ciclomotor de Gisela parando frente a ella, que estaba en una banca afuera de la agencia.
- ¿Ya te vas? - preguntó Gisela, después de quitarse el casco y hacer volar su rubia melena en un gesto que luego Anabel reconocería como típico de la muchacha.
- Sí, tengo el permiso...y no puedo quedarme mas, debo tener miles de cosas que hacer en mi escritorio. Regreso el próximo fin de semana a filmar, si me aprueban el presupuesto en la agencia para este mes.
- Felicitaciones...eres my eficiente.
- Digamos que siempre loro lo que me propongo.
- ¿Todo lo que te propones?.
Ahí estaba de nuevo..el coqueteo discreto, casi jugetón de Gisela. Anabel se quitó los anteojos para responder.
- Si Gisela, todo lo que me propongo.
- Una mujer de carácter ¿verdad?.
- Algo, sí.
La conversación se estaba poniendo mas que interesante...justo como a Anabel le gustaba para comenzar a desplegar un poco de seducción, dar un pasito mas...pero el destino se pone caprichoso a veces y vio que su bus estaba llegando. Suspiró, Gisela siguió la mirada de la publicista y también suspiró.
- Ese es tu coche
- Sí.
- Bueno...nos vemos el fin de semana...
Era mas que una afirmación una pregunta. Anabel asintió.
- Claro que nos vemos. Me alojaré con mi equipo en el único hotel de este lugar así que no te será difícil ubicarme. Adiós y cuídate.
- También tú.
Anabel subió al autobús sin ganas...sentía que perder el rumbo que había tomado esa conversación era una verdadera pena. Llevaba mucho tiempo sin ejercer el arte de coquetear. Se reclinó en el asiento, mientras veía a Gisela alejarse en su ciclomotor.
- "Pero volveré a verte el fin de semana chica rubia...y buscaré el modo de continuar esta conversación."


* * * * * * * * * * * *


Llevar todo el equipo y a los actores que harían el comercial fue la locura habitual. Llegar al hotel, registrarse, mandar al decorador a la escuela, ir y venir...era mucho mas de mediodía cuando Anabel pudo detenerse un minuto y ver a Gisela mirándola desde lejos. Le sonrió y la saludó con la mano, la rubia le respondió el saludo, pero ya no pudo hacer mucho más porque el trabajo la reclamaba.
Terminaron de filmar casi a las nueve de la noche. Totalmente agotada llegó al hotel, se baño, se puso un sweater tipo deportivo, jeans y zapatillas y cruzó la plaza hasta la fonda....pensando en lo tonta que había sido al no pedirle a Gisela su número de teléfono.
Verla en la fonda le alegró mucho. Gisela se acercó a ella, sonriendo ampliamente. Estaba dispuesta a jugar alguna carta para seducir a Anabel...al fin que si nada ocurría, o si estaba equivocada con esa mujer, no pasaría a mayores el asunto...la publicista se iría del pueblo al día siguiente y probablemente no volvería a verla.
- Hola, pensé que trabajarías toda la noche.
- No, al fin terminamos...fue un día duro. ¿Estás trabajando?.
- A decir verdad....no, esperaba poder conversar contigo. Hasta he preparado una mesa....es aquella, junto a la maceta.
Caramba, una chica decidida pensó Anabel. Tal como a ella le gustaría ser, pero jamás se atrevía. Sonrió, y el cansancio disminuyó como por arte de magia...sí, tenían que conversar...no podía equivocarse al suponer que Gisela coqueteaba con ella....y sabía bien que inconscientemente había coqueteado con Gisela todo ese tiempo, sin poderlo evitar. Gisela traía una falda floreada en blanco sobre fondo azul y un sweater blanco. Fueron hasta la mesa, ubicada en un lugar bastante apartado de las demás mesas...casi le hacía recordar a los reservado de los restaurantes. La mesa tenía un mantel muy largo, hasta el piso y otro coqueto mantelito azul arriba. Se sentaron una frente a la otra y Anabel preguntó:
- ¿Y qué recomiendas?.
- Oh, me tomé la libertad de ordenar por ti.
- ¿Y si no me gusta lo que ordenaste?.
- No creo que eso pase.
- ¿Crees saberlo todo?.
- No...pero conozco la comida de mi pueblo.
Una respuesta sencilla, a Anabel le gustaban las respuestas sencillas y acertada. Se miraron a los ojos. Anabel era consciente que tenía que jugar sus cartas ahora...si quería que algo sucediera con esa rubia, porque probablemente no regresaría mas a ese pueblo. Y si algo había aprendido era a hacer lo que sentía, porque luego no había otra oportunidad. Le gustaba mucho esa muchacha, muchísimo. Vino un muchachito pecoso con la comida...tallarines con salsa de queso, pan, vino rosado...la boca de Anabel se hizo agua.
- Caramba, caramba....esta es la cena ideal para después de un día como el que tuve hoy.
- Debo suponer entonces que te gustó mi elección.
- Claro que sí...esto se ve riquísimo.
Comenzaron a cenar y a conversar animadamente. Gisela le contó de sus años en la capital estudiando (salteo el episodio con Susana), de su interinato y luego su pedido de pase al pueblo. Anabel volvió a preguntar:
- ¿Y cómo se te ocurrió venir a este pueblo?....no te veo en este lugar...te ves muy diferente, muy fuera de lugar aquí.
- Vine buscando escapar de una desilusión amorosa. En aquel pareció la mejor ideal del mundo. Ahora siento que me muero aquí. Y para redondear tengo que soportar los requiebros de estos muchachitos tan....de pueblo...uf, es demasiado....y lo mas gracioso es que piensan que son los grandes seductores y no saben ni decirte un piropo.
Ambas rieron con ganas.
- ¿Qué tipo de hombres te gustan?.
- Bueno....estos seguro que no respondió Gisela evasiva. Anabel decidió que era hora de hacer algo mas atrevido, sino nada sucedería. Volvió a mirar el larguísimo mantel y puso en marcha su plan de seducción.
Se descalzó un pie, alargó la pierna y rozó ligeramente la rodilla de Gisela...quién pareció no darse cuenta, o directamente se hacía la tonta. Anabel acarició la pierna de la rubia muchacha con su pie, y entonces los ojos celestes de Gisela se clavaron en los suyos, después de dar una rápida inspección ocular de la fonda para chequear que nadie veía lo que sucedía debajo de esa mesa. Anabel estiró mas la pierna y su pie se perdió entre las piernas de Gisela, que suspiró excitada...Anabel tanteaba con el pie el calor de los muslos desnudos, la piel suave y se acercaba a su objetivo...hasta hincar la planta del pie en el sexo de Gisela, sintiendo la tela de los calzones, y lo que mas podía sentir era el calor que emanaba del sexo de Gisela.
- ¿Qué haces? preguntó Gisela en tono bajo, asustada, divertida y excitada al mismo tiempo por lo loco de la situación...Anabel tocándola por debajo de la mesa en la fonda de la novia de su padre, aquello era algo totalmente fuera de los planes.
Anabel sonrió ladina, sin responder. Con el dedo gordo del pie consiguió abrirse paso entre los calzones y el sexo de Gisela...pudo sentir el pelo, y sobre todo la humedad que ya destilaba del mismo...comenzó a restregar su dedo gordo a lo largo del sexo de Gisela, masturbándola...mientras Gisela luchaba entre entregarse al placer y disimular al mismo tiempo....agitada en un mar de contradicciones. Finalmente se corrió, Anabel lo supo por la forma en que se mordió los labios para evitar gemir. Gisela tardó unos minutos en recuperar la calma, tomó un poco de agua mineral y preguntó en tono bajo:
- Caramba...¿no crees que deberías haber preguntado antes?.
- ¿Debería haberlo hecho?. ¿Te ha disgustado?.
- No, claro que no...pero estas loca ¿lo sabías?.
- Tú me has puesto loca desde que te vi en la escuela por primera vez....eres demasiado hermosa.
- ¿Y si no hubiera sido....ya sabes?.
- No me hubieras dejado llegar tan lejos solo por curiosidad....me gustan los riesgos...antes no, pero de un tiempo a esta parte aprendí que si no arriesgo no gano.
- Eres una atrevida dijo Gisela, en tono reprobatorio pero con una sonrisa que decía lo contrario. Anabel asintió...si le dijera a Gisela que era la primera vez que hacía algo tan osado, de seguro la rubia no iba a creerle....claro que ese escarceo por abajo del mantel le había dejado ganas de mas...el problema era ¿dónde?...no podían ir al hotel, no en ese pueblo.
- Quiero verte pero a solas...¿cómo podríamos?. Mañana tengo que ir a retirar algo de equipo de la escuela..¿hay algún lugar, ya sabes?.
Gisela pensó...el único lugar era en el despacho de la Sra. Martínez...claro que después recordó que por las mañanas su padre no estaba en casa...pero eso era aún mas arriesgado, no tenía ninguna explicación para llevar a Anabel a su casa.
- Cómo no sea en el despacho de la Sra. Martínez no hay otro lugar en este pueblo...donde podamos estar sin que alguien nos vea...¿a qué hora irás?.
- Cómo las 10 de la mañana...doy las órdenes para que retiren el equipo y me "pierdo" dentro de la escuela...¿crees que puedas ir?.
- Estoy segura de que voy a ir...creo que eso lo sabes ¿verdad?.
Sí, Anabel lo intuía...tenían que estar juntas, aunque fuera sólo una vez...esa atracción entre ellas era demasiado fuerte como para ignorarla.


* * * * * * * * * * * *


Dio tantas órdenes y vociferó tanto que los empleados de la agencia no sintieron la falta de ella, sino que mas bien suspiraron aliviados. Anabel se perdió por los pasillos de la escuela hasta llegar al despacho de la Sra. Martínez. Dios tres golpecitos en la puerta y Gisela abrió, la tomó de la mano y la metió dentro. Mientras Gisela cerraba la puerta tras de ellas, Anabel la atrapó por la cintura, arrimando su sexo al trasero de la rubia. Gisela rió quedo, se volvió y se abrazaron....acercaron sus bocas y se dieron el primer beso, un beso cargado de sensualidad, del sabor de lo prohibido al saber que estaban en un lugar teóricamente peligroso. La lengua de Gisela se enredó en la de Anabel, mientras esta la apretaba contra su cuerpo...cuando separaron las bocas Anabel ya estaba excitada y por el brillo en los ojos de Gisela supo que la otra sentía lo mismo.
- Vaya...besas bien...
- ¿De verdad?...entonces no hay inconveniente en que repita respondió Anabel, poniéndose en punta de pies para poder besar a Gisela, que la ayudó a llegar de buena gana....este segundo beso fue aún mas cargado de sensualidad. La mano derecha de Gisela pasó detrás de la nuca de Anabel, para profundizar el contacto de los labios, mientras las lenguas se enzarzaban, enredaban y recorrían la boca de la otra en una caricia excitante. Anabel pensó que nunca antes la había besado tan bien.
Cuando se separaron comenzó a desabrochar la camisa de Gisela...los pechos muy blancos y con unos pezones rosados difuminados a los bordes surgieron justo frente a los ojos de Anabel...que no pudo con su genio y atrapó uno con su boca, succionando lentamente, como si se tratara de una deliciosa fruta. Por el suspiro de Gisela supo que esa caricia le estaba gustando mucho...así que fue al otro seno y repitió la operación. Gisela le acariciaba la nuca mientras ella prestaba atención a los senos blanquísimos, como si supiera que uno de los puntos débiles de Anabel eran precisamente esas caricias en la nuca....siguió lamiendo los mas que erectos ahora pezones, mientras Gisela le besaba la cabeza con besitos cortitos...y su mano se deslizaba en la abertura de la blusa de Anabel para sobar un seno sobre el soutien, y luego pellizcarlo suavemente logrando una rápida respuesta del pezón.
Las manos de Anabel se perdieron debajo de la falda de Gisela, acariciando las nalgas mientras seguía succionando alternadamente los pechos de su compañera, hasta que una de las manos rozó el sexo húmedo y caliente de la rubia...tan húmedo y caliente como el suyo propio. Detuvo un poco el trabajo en los senos para poder quitar la falda, y luego los calzones de Gisela...el vello rubio rojizo surgió a la vista de Anabel...besó el monte de Venus de Gisela, aspirando el perfume a mujer excitada que provenía de las entrañas de la muchacha.
- Vamos al sofá...
- Sí murmuró Gisela, excitadísima. Le estaba dejando todo el papel activo a Anabel, pero a decir verdad a esa altura no iba a ponerse a protestar. Fueron hasta el antiquísimo sofá de cuero negro...Anabel hizo que Gisela se sentara en sofá, hacia el borde, y suavemente le indicó que abriera las piernas. Anabel comenzó a besar desde las rodillas de Gisela hacia arriba, mitad beso y mitad lametazo, degustando el sabor de la piel blanquísima de ese monumento rubio. La lengua jugueteo en la zona cercana al sexo de Gisela, que ya estaba mojadísimo producto de la gran excitación que la muchacha sentía....sintió como Anabel ponía una mano sobre cada muslo y la idea de lo que estaba por suceder casi le provoca un orgasmo. Con los dedos de ambas manos Anabel separó los abultados labios vaginales de Gisela, quedando el sexo de la muchacha a la vista...el capuchón que cubría el clítoris no era suficiente para ocultar ese pequeño mástil erecto que reclamaba caricias de forma urgente. La lengua de Anabel dio una larga y lenta lamida a todo lo largo del sexo de Gisela, lo cual provocó un gemido en la muchacha....antes de que esa misma lengua jugueteara en toda la zona con movimientos rápidos, para después acomodarse como un pequeño falo e intentar penetrar la vagina de Gisela, que cedió de buena gana a las caricias....la lengua de Anabel recorrió el interior de la vagina, para luego atrapar de pronto con la boca el clítoris y darle una larga succión, que hizo que el orgasmo de Gisela explotara y una abundante cantidad de jugos mojaran la cara de Anabel.
Anabel subió hasta el rostro de Gisela cubriendo de besos el vientre y los senos en su camino, para luego besar profundamente la boca de la muchacha, que aún respiraba agitada...los ojos celestes brillaban de satisfacción. Ahora fue Gisela quién hizo que Anabel se sentara, para proceder a sacarle las botas negras, y luego el pantalón. Los calzones rosados de Anabel mostraban a claras la excitación que la mujer sentía de tan mojados que se veían, por lo que Gisela decidió prescindir de ellos para descubrir el sexo de Anabel...un sexo depilado en la zona cercana a la vagina, y con una mata de pelo negro también cuidadosamente cortado en el monte de Venus. La mano de Gisela jugueteo con el ralo cabello, acariciando luego la suave piel de los muslos, mientras besaba el vientre de Anabel. Desabrochó la camisa, quitándola y liberando luego los pequeños senos de la publicista, que estaban mostrando a las claras la excitación....Gisela miró a Anabel con tanto deseo que la otra sintió que se le calentaba la sangre. Cuando Gisela besó amorosamente el sexo depilado Anabel elevó las caderas para indicarle lo que deseaba....y Gisela no se hizo repetir la sugerencia. Atrapó con su boca el clítoris hinchado y sobresaliente, y lo mimó con su lengua húmeda y caliente, de abajo hacia arriba, deteniéndose un minuto para chuparlo y luego volver a lamerlo de abajo hacia arriba, siguiendo el ritmo cada vez mas acelerado que Anabel le marcaba con sus caderas, se movía tanto que a Gisela se le estaba volviendo difícil seguirle el ritmo...al fin el orgasmo de Anabel se desató con una serie de contracciones tan fuertes que le hicieron soltar unos gemidos.
Después de eso Gisela no tuvo reparos en introducir dos dedos en la vagina repleta de líquidos de Anabel, entrando y saliendo con rapidez, de modo que las entrañas de la mujer prontamente se vieron conmocionadas por otro orgasmo, que la agotó totalmente...Gisela retiró sus dedos, se sentó junto a ella y la abrazó tiernamente.
- Caramba...sí que sabes lo que haces...
- Lo suficiente murmuró Gisela en su oído, besándola luego a lo largo del cuello. Tenía ganas de quedarse allí para siempre, pero eran casi la una y tenía que regresar a casa a esa hora para el almuerzo o su padre sospecharía. Por eso comenzó a abotonarse su camisa, aunque su deseo era quedarse abrazada y sentir el cuerpo de Anabel.
- Tenemos que irnos...¿eh?.
- Pues sí respondió Gisela, sintiendo que la tristeza la invadía. Anabel se iría esa tarde...probablemente no volverían a verse. No se arrepentía de lo que acababan de hacer...pero le daba pena perderla tan pronto, sobre todo porque intuía que podían tener una relación excelente si se dieran el tiempo.
Anabel se vestía también en silencio. Pocas veces una mujer le había amado de manera tan sabia...haciendo justamente todo lo que le hacia gozar sin preguntar antes. No quería perder a Gisela...y sin embargo...¿cómo podrían no perderse?. Ella tenía que volver a la ciudad ese mismo día...probablemente ni podrían despedirse. Fue hacia la rubia y la abrazó fuertemente...Gisela bajó la cabeza y atrapó su boca, ansiosa, se besaron como desesperadas.
- No quiero irme...
- Tampoco yo.
- ¿Y qué hacemos ahora?.
- Tenemos dos posibilidades respondió Gisela, que en ese mismo momento había tomado una decisión.
- ¿Cuáles? preguntó Anabel...que no veía solución a esa historia.
- Estamos en Setiembre...en Diciembre terminan las clases. Tú regresa a la ciudad... es cierto....pero.....¿te intereso lo suficiente como para intentar una historia conmigo?.
- Claro que sí, me encantas Gisela...mentiría si digo ahora que te amo...pero me gustas demasiado, me atraes, tenemos química...creo que puede haber un gran amor entre nosotras.
- Entonces...inténtalo conmigo...nos comunicaremos en este tiempo como podamos...y si para Noviembre ambas sentimos que es posible nuestra historias, yo pido el pase para la capital...y me voy a vivir allá, para estar cerca de ti.
Anabel se quedó un rato en silencio, tan largo que Gisela pensó que la había asustado con la propuesta. Bajó la cabeza, súbitamente avergonzada....pensando que quizás lo mejor era tomar eso como un desahogo sexual, olvidar la atracción entre ellas, y simplemente...seguir la vida de pueblo...cuando la voz de Anabel la interrumpió.
- Acepto...quiero intentarlo contigo...caramba, claro que quiero intentarlo contigo.
Terminaron de vestirse e intercambiaron número de teléfono, dirección postal y dirección de e-mail, así como los números de ICQ de cada una...cada cosa que pudiera mantenerlas en contacto. El pueblo estaba demasiado lejos de la capital, y del modo en que Anabel se dedicada a su trabajo probablemente no podría viajar....pero tratarían de mantener viva la atracción en ese tiempo. Se despidieron allí mismo, con un beso apasionado y esa promesa....intentarlo


* * * * * * * * * * * *


Los siguientes tres meses fueron eternos para ambas. Nunca en su vida Anabel había escrito tantos e-mails como en ese tiempo...porque Gisela era una experta en tender puentes entre ellas, en hacerla sentir tan cercana como si pudiera tocarla. Se fueron contando toda su vida en esos meses...Anabel supo que el padre de Anabel había tenido que salir de Alemania por motivos políticos, que se había ido con la promesa de mandar a buscar pronto a su esposa e hija...pero el tiempo transcurrió y él las reclamaba. Cuando la madre de Gisela murió fue su tía, que ya estaba viviendo en ese país desde hacía años, que fue a buscarla y la trajo. Solo entonces su padre fue por ella y se la llevó al pueblo. Todo eso había sido un cambio conmocionante para Gisela...cambio de país, reconocer a su padre (porque después de tantos años de no verlo ni recordaba el rostro de su padre). Desde eso alternaba nueve a diez meses en el pueblo y pasaba las vacaciones con su tía, en la capital. Los años de estudio había estado en la capital....le contó de sus relaciones, en fin todo...mostró su alma en esas cartas.
Anabel por su parte aprendió el arte de comunicarse por escrito, por tanto tiempo ignorado por ella. Le contó a Gisela de sus novias...de Lena, que la había seducido cuando ambas eran unas adolescentes de apenas 17 años. Esa relación había sido la mas larga en la vida de Anabel, se había separado de Lena poco después de que ambas cumplieran 21 años....Lena se había casado ante la presión ejercida por su familia para que concretara algo con su "eterno novio", un primo lejano que Lena mantenía a raya en lo sexual no cediendo ni un palmo, pero al que mantenía interesado para tapar la relación que la unía a Anabel. Por mas que Anabel rogó, habló y trato de convencer a Lena de que no hiciera eso con el amor que se tenían, no lo logró. La pretensión de Lena era continuar la relación con Anabel aún después de casada, cosa a lo que Anabel no accedió. Era demasiado orgullosa como para compartir lo que consideraba suyo con otra persona.
Después vino Mara, la pelirroja Mara, fanática de las motos, al punto que se había apañado para conseguir un trabajo en un puesto de ventas de la marca "Honda", donde la cuidaban como el oro porque era la mejor vendedora que tenían. Por eso entonces Anabel estudiaba publicidad y se habían conocido en una fiesta del diario "Observador". Esa relación fue corta y muy intensa, terminó porque era imposible que dos mujeres tan diferentes continuaran por largo tiempo juntas...habían aprendido mucho la una de la otra, incluso Mara había cultivado su lado femenino durante los seis meses que salió con Anabel. Se separaron amigablemente, al comprender que por mas apasionados que fueran los encuentros sexuales...en lo demás no había nada que las uniera. La última fue Estela.
Gisela leyó sobre todas esas mujeres que habían pasado por la vida de Anabel con una mezcla de celos y curiosidad...celos porque ellas también habían disfrutado del cuerpo de su amante, le habían conocido mejor, hasta habían tenido la oportunidad de compartir una cama con ella y no un encuentro a escondidas. Curiosidad porque las personas con las que una se relaciona dicen mucho de una misma...al parecer Anabel sentía atracción por lo opuesto a sí misma.
Después de muchos mails fue que Gisela se dio cuenta que Anabel jamás hablaba de su niñez....le preguntó por eso, y Anabel se limitó a responder con evasivas. Finalmente le dijo que sus padres estaban viviendo en Estados Unidos, que se habían ido siendo ella una niña y jamás habían regresado, que ella fue criada por sus abuelos maternos y que esos eran los padres que ella reconocía. Gisela intuyó que no debía volver a hablar del tema familiar con Anabel.
Los tres meses pasaron....y cuando Gisela escribió el siguiente mail "Querida Anabel: el viernes es el último día para pedir mi cambio a la capital. ¿Qué quieres que haga?", lo que recibió a la vuelta de correo fue solo una palabra con letras muy grades: "VEN". Se rió nerviosa al leer solo esa palabra, comprendiendo que por loco que fuera durante esos meses aquel escarceo apurado en el despacho de la Sra. Martínez se había convertido en amor...se habían conocido exactamente al revés de cómo debía ser, primero en el plano sexual y después en el personal...y para colmo a distancia...pero quería tomar el riesgo.
Hizo el trámite de pedido de traslado y luego habló con su tía, que tenía ciertas influencias en la capital. A mediados de Diciembre recibió la confirmación de su nuevo destino, una escuela en un barrio modesto de la capital...pero eso aseguraba su trabajo. Su tía le ofreció la casa, así que ya tenía la vivienda resuelta.
No le fue fácil conversar con su padre. El Dr. Muller era un hombre muy cerrado, tanto que nunca se sabía si estaba disgustado o contento. Gisela fue muy firme en sus palabras, le anunció que había pedido traslado a la capital, que se iría después de las fiestas, que ya tenía trabajo y que viviría con su tía. El hombre continuaba comiendo mientras su hija le comunicaba la novedad y al fin le dijo:
- Haz lo que quieras hija. No tengo derecho a pedirte que te quedes en este pueblo...pero no estoy dispuesto a abandonarlo.
- Bien papá.
- Le pediré a Enriqueta que te ayude con los preparativos del viaje. Me alegra que te quedes hasta fin de año.
El alemán no dijo mas nada. Gisela le escribió a Anabel anunciándole que llegaría el 3 de Enero a la capital, y que le gustaría mucho verla ese mismo día. Anabel arregló su agenda de modo tal de disponer de ese día libre, y prometió estar en la estación de autobuses cuando ella llegara.


* * * * * * * * * * * *


Anabel llegó a la terminal media hora antes que la hora que Gisela le había indicado que llegaría. Se paseaba nerviosa, sintiendo que el corazón le latía alocado...moría de ganas de ver a su ¿novia?. ¿Qué venían a ser?....ah, por cierto que no sabía que nombre darle a la relación que la unía con Gisela....pero sí sabía que pocas veces había llegado a conocer tanto a una mujer con la que hubiera tenido sexo, y que moría por estar con ella, por hacerle de novia...por compartir con ella las cosas sencillas y las sábanas.
Cuando por los parlantes anunciaron que llegaba el autobús poco menos corrió hasta el número de anden que indicaban. Gisela traía tres bolsos enormes y le dijo que faltaban dos cajas, así que Anabel consiguió un muchachito que les ayudara a llevar todo hasta el auto, le dio propina, subieron al coche y salieron de la terminal. A unas pocas calles se detuvo y la miró....se miraron, perdiéndose una en la mirada de la otra....sintiendo solo el latir de los corazones de ambas.
- Finalmente estas aquí...que bueno es eso, muy bueno.
- Moría por llegar.....estos tres meses fueron los mas largos de mi vida.
- También de la mía...¿dónde quieres que te lleve?...¿a descargar las cosas en casa de tu tía?.
- No, no...mi tía piensa que llegaré a las ocho de la noche.
Anabel sonrió pícaramente...el reloj del auto indicaba que era las tres de la tarde...eso les daba varias horas para estar a solas. Sin decir palabra puso el auto en funcionamiento y fue directo a su casa...moría por estar con su rubia alemanita.
La casa de Anabel sorprendió a Gisela, que la imaginaba viviendo en un apartamento...y en lugar de eso Anabel vivía en una casita muy pequeña sí, pero con un jardín amplio, una cochera muy prolija. Finalmente conoció a Frida, la perra de Anabel, que la miró un poco desconfiada cuando entraron a la casa. Anabel cerró la puerta de calle, y Gisela la atrapó en un fuerte abrazo tanto tiempo deseado en esos tres meses de comunicación por escrito.
- ¿Quieres tomar algo? preguntó Anabel, sintiéndose de pronto nerviosa como una primeriza...caramba, ni que fuera la primer vez que estuviera a solas con Gisela....aunque técnicamente aquel primer encuentro entre ellas no podía tomarse como referencia, ni siquiera habían podido disfrutar de la visión del cuerpo de la otra con calma.
- Te quiero a ti respondió Gisela, besando apasionadamente el cuello de Anabel, despertando instantáneamente el deseo de la morocha. Los dedos largos de Gisela se perdían en los cortos cabellos oscuros mientras su boca mantenía atrapada a la de Anabel, en un ejercicio de sensualidad que pocas veces había ejercido....besar a Anabel la excitaba sobremanera y eso la convertía en una habilidosa en el tema.
Anabel atrapó las nalgas de Gisela con sus manos y las acaricio mientras se besaban, pegando su cuerpo al de la rubia y restregándolo, logrando que sus pezones se pararan como dos pequeños montes solo con ese roce a través de las ropas.
- Vamos murmuró Anabel cuando Gisela dejó al fin libres su labios. La tomó de la mano y fueron al dormitorio. Se miraron a los ojos y en un acuerdo sin palabras comenzaron a desnudarse lentamente, la una para la otra, en un strip trease cargado de deseo contenido y ganas de exhibirse ante la otra. Las prendas fueron a dar no sé sabe adonde, y quedaron totalmente desnudas la una frente la otra, pudiendo recorrerse con la mirada por primera vez. Estiraron los brazos para tocarse tan solo con la punta de los dedos, sin hablar...se sentía como una carga eléctrica en el aire.
Anabel apartó las sábanas de un tirón, y miró a Gisela invitadora. La rubia se tendió boca arriba en la cama, y Anabel disfrutó de la visión de ese cuerpo que se le ofrecía...los senos grandes, con los pezones rosa...el sexo que ahora Gisela traía depilado, cosa que sorprendió y excitó a Anabel...caramba, su rubia se había preparado para el encuentro...las piernas hermosamente torneadas....no pudo seguir mirando, se colocó sobre Gisela y apretó su muslo contra el sexo de su compañera. Gisela reaccionó de inmediato subiendo su pierna de tal modo que el muslo presionara el sexo de Anabel y comenzaron un baile simulado, de tal modo que el muslo de una frotaba con medida fuerza el sexo de la otra, provocando que prontamente ambas estuvieran totalmente mojadas y los fluidos vaginales empaparan ambos muslos.
Anabel metió una mano entre su muslo y el sexo de Gisela e introdujo sus dedos en la vagina de su compañera, que elevó la cabeza para ver que hacía antes de suspirar de placer. Anabel comenzó a masturbar a Gisela, que prontamente reacciono e imitó la operación, introdujo su mano entre su muslo y el sexo de Anabel e introdujo dos dedos en el sexo de su compañera. Comenzaron a masturbarse mutuamente, excitándose de tal modo que se movían como enloquecidas, provocando con ello que los muslos presionaran sobre la mano y eso provocaba que los dedos entraran profundamente, salieran un poco y volvieran a entrar. El orgasmo les llegó al mismo tiempo, conmocionándolo todo...dejaron escapar unos grititos de placer antes de parar con sus movimientos. Agotadas, quitaron las manos de sus cómodas ubicaciones para poder abrazarse y darse un largo beso. Anabel se acostó boca arriba y notó que Gisela se movía buscando una posición..sonrió al comprender las intenciones de su rubia amante...Gisela se colocó en la misma posición pero en dirección contraria, tomando lugar luego sobre el cuerpo de Anabel y acercando su sexo invitador a la cara de la morocha, en tanto hundía su propia cara en el sexo de Anabel, dispensándole caricias invitadoras con la lengua al clítoris que parecía no querer responder tan pronto.
Anabel miró el sexo que tan buenamente se le ofrecía, ahora totalmente depilado...oliendo a fruta madura, a mujer en celo...y su lengua lo probó con un largo lenguetazo, antes de concentrarse en el clítoris, al que daba rápidos toques con la punta de la lengua, mientras sentía que la lengua de Gisela parecía querer a lo mas profundo de su vagina, para luego torturar al clítoris que ahora sí estaba listo para otra batalla...Anabel agarró con fuerza las nalgas de Gisela, y hundió su boca en el sexo suave, comiéndose literalmente el clítoris, atrapándolo con su boca, intentando estirarlo mientras su nariz se metía por la raja de Gisela. Gisela, intuyendo que su propio orgasmo venía a paso de tren bala, apuró su trabajo de lengua contra el sexo de Anabel, concentrada ahora en lamer rápidamente de arriba abajo....pese a eso no pudo evitar que su orgasmo viniera primero, pero no por eso abandonó su trabajo...usando su lengua como pequeño mástil la metía y la sacaba dentro del sexo de Anabel, logrando que poco después la otra la alcanzara en el placer.
Se sentía algo cansada cuando abandonó su posición sobre Anabel para poder recostarse junto a ella, y refugiarse en sus brazos. Se quedaron calladas por un rato, simplemente descansando.
- ¿Qué hora es? preguntó Gisela. Anabel levantó un poco la cabeza para ver la hora en el radio reloj sobre la cómoda.
- Las cinco y media.
- Hmmm...que interesante dijo Gisela, mientras comenzaba a mamar los senos de Anabel con apuro...llevaba tanto tiempo deseándolo, y los había pasado por alto.
- ¿Siempre eres tan apasionada? preguntó Anabel divertida.
- Suelo serlo mas...ahora vengo cansada por el viaje...pero tendrás mucho tiempo para averiguarlo respondió Gisela, que ya bajaba con su boca por el vientre de Anabel rumbo al objeto de sus deseos.....





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Autor: susy

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