Siempre había estado enamorada de mi amiga, era tan linda y tan sensual. Por supuesto que yo no me consideraba lesbiana, había tenido novios y en ese momento inclusive estaba quedando con un chico, pero ella me atraía, no solo por su físico si no porque además era un sueño hecho realidad. Le veía la espalda. Andaba con un blusón que no dejaba mucho a la imaginación, yo tenía puesto un short y una blusa de tirantes, estiré mi mano para tocar su cintura pero no me atreví, cerré los ojos y puse mi mano en su cadera, la deslicé hacia abajo despacio, luego hacia adelante, el caso es que llegué a su entrepierna, ella despertó y yo dejé caer la mano, fingiéndome dormida, se giró hacia mí y yo no me moví, sentía su respiración en mi cara, finalmente su mano llegó a mi pecho, lo acarició y atrapó mi pezón entre sus dedos, abrí los ojos de pronto, fingiéndome sorprendida. La miré en silencio, me acerqué y le planté un beso en los labios, sensible. Ella introdujo su lengua en mi boca, sabía a alcohol, pues habíamos estado bebiendo un poco antes de acostarnos "Eso debe ser" Pensaba mientras me movía para quedar encima de ella, sin interrumpir el que ahora se había convertido en un beso algo salvaje "Está borracha" No podía tener otra explicación.
Deslicé mi mano por entre sus pechos, luego bajé a su vientre y llegué bajo su blusón, me temblaron las yemas de los dedos al sentir que no traía bragas, eso no me lo esperaba. Estaba mojada, bastante. La acaricié, al primero despacio y luego con más rapidez, dos de mis dedos se hundieron en sus profundidades, mi amiga gimió de placer y yo sonreí abiertamente, era mi oportunidad. Bajé colocando besos cortos a lo largo de su cuerpo hasta llegar a sus vagina, introduje mi lengua y di lametones desesperados, realmente me había excitado con sus ausencia de bragas, mi amiga gemía y gritaba y decía mi nombre muchas veces, yo solo la lamía y mordía con delicadeza y ella acariciaba mi cabello y mis pechos, se sentó de repente y soltó un gritito, estaba por tener un orgasmo. Sentía los fluidos de su cuerpo saliendo y metiéndose en mi boca, luego se quedó quieta, en silencio.
Creí que la noche mágica entre ella y yo había terminado, pero en eso, la puerta se abrió de golpe y mi hermana (Que dormía en el sofá cama en la otra habitación) entró y se quedó estupefacta al ver la escena que se había formado.