El resultado fue desigual. La reunión de Lilith fue relativamente numerosa pero yo recibí pocas visitas en la mía. Pedro, Alberto, algunos refugiados. Los dos primeros me agradecieron personalmente lo bien que habían evolucionado sus vidas sexuales en pareja desde que se citarón Pedro y su novia y la mujer de Alberto al consultorio de parejas. Alberto fue especialmente efusivo en su agradecimiento. Me dijo que jamás en su vida había disfrutado tanto. Ahora la Juani se había convertido en una fiera en la cama. En esta semana lo habían practicado a diario y habían hecho cosas que ni en sueños creía que su mujer se atrevería a hacer.
Como me recomendó Lilith esta reunión iba ser poco más que una toma de contacto. Nos presentamos los allí reunidos pero cuando intente que hablasen sobre como lo hacían con sus parejas se hizo el silencio. Afortunadamente Pedro se animo a describir como se lo habían montado ella y él en la última semana. Se jacto de la de veces que habían realizado diversas formas de sexo oral, es más me pidió que me recomendará posiciones para hacerlo. Algunos presentes se incomodaron. Alberto salió al quite y describió lo que había pasado. De cómo término por asquearse de tener una mujer tan poco colaborativa en la cama a alguien que no dudaba en chupársela o en ponerse encima y preguntarle como lo estaba pasando. Incluso dijo que le alucino cuando en una felación ella se trago su esperma. Afirmo que se sentía más enamorado de su parienta que nunca. Oí diversos cuchicheos sobre lo narrado, hasta percibí palabras malsonantes referidas a la mujer de Alberto. Definitivamente la reunión no iba por buen camino.
Estaba enfadado así que terminamos y me despedí. Antes les pedí disculpas a Pedro y Alberto por una situación que seguro que les fue incomoda y les roge que se citasen para la siguiente reunión. Ellos me aseguraron que así iba a ser.
La reunión de Lilith y Laura fue algo más productiva. Las mujeres cuando se reunión en un ambiente cordial y relajado suelen colaborar más en estos temas. De todas formas cuando Juani y Beatriz se animaron a declarar lo que hicieron la última semana no hubo cuchicheos pero si unas miradas también incomodas. Lilith también tuvo que hacer un discurso en pos del placer y de la renuncia a los prototipos de cómo debía comportarse una mujer en la intimidad.
Luego nos reunimos en la cantina y les dije la frustración que había sentido en este primer intento. Lilith de forma sorpresiva por mi parte me felicito por mi discurso. Había hecho bien.
Llego el domingo. Nos levantamos pronto ya que había mucho trabajo por hacer. Lilith celebro la misa de las 12 con Laura y yo como monaguillos con nuestras túnicas grises, ella con su toga purpura. Aquello de una mujer ejerciendo sería un sacrilegio para muchos hacia algún tiempo. Yo pensé "¡Que les jodan!". Terminamos y nos procedimos a reunirnos con María y Judith.
María era una inmigrante procedente de Cuba. Era mulata y una autentica preciosidad. Su cuerpo era muy curvilíneo. Tenía el pelo negro trenzado y unos ojos muy oscuros. Su figura marcaba unos buenos pechos. Tenía el típico acento tan marcado de los de la isla. Su carácter era tremendamente afable. Judith en ese sentido era opuesta a ella, era reservada y tímida. Pelo de color castaño, altura más bien baja. Gafas y pelo recogido en moño. No tenía un cuerpo demasiado llamativo. Quizás por eso tenía ese carácter tan insegura de sí misma. Pero desde mi punto de vista se equivocaba. Todas las mujeres son bellas en un sentido o en otro. Y desde un punto de vista físico no estaba mal.
Así recorrimos a pie la distancia desde el pueblo a la masía. Ellas cuatro hablaban amigablemente como si fuesen amigas de toda la vida, como hermanas. Yo me sentí algo apartado, fuera de lugar. Llegamos a nuestra vivienda. Vividos y dulces recuerdos vinieron a mi mente.
Antes de iniciar nada Lilith insistió que hiciésemos un almuerzo para conocernos más y así relajarnos. Sacamos unos vinos mientras tomamos un arroz que fui yo el que cocine con la insistente ayuda de Laura. Recibí felicitaciones por parte de todas. Una vez terminado de almorzar y fregar los platos. Estuvimos un rato en la salita en la que pusimos música para bailar. Aún siendo impares nos organizamos adecuadamente para que ninguna estuviera aislado. De esta forma aún pude bailar con Judith y con la cubana. Estas daban ligeras muestras de timidez, yo la verdad es que me sentía igual. Pero estaba muy claro que pretendía Lilith. Debíamos conocernos y estar relajados de forma que no era muy buena idea ir directamente al catre. Y menos en estas circunstancias. Me sorprendí de Laura por un momento. Dos años antes no me la hubiese imaginado en esta situación. Ahora era una mujer totalmente distinta. De su amargura eterna en la facultad a una sempiterna alegría. Lilith la había transformado por completo. Me contaron lo que les paso a ella en su juventud. El relato me estremeció y me hizo sentir culpable. Estuve casi un día entero en que no me atrevía a tocarla. Pero Laura me convenció por completo que bajo ningún aspecto debía sentirme así. Que me amaba con toda su alma y que ahora más que nunca lo que precisaba era mi calor. Que mi tacto la curaba y la hacía feliz.
Procedimos a presentarles el resto de la casa. Subimos a la planta superior y aún estaba allí la capilla. Pero la cosa fue muy distinta con la habitación roja. Al verla María y Judith tuvieron un gesto momentáneo de incomodidad. Pero en ese instante Laura beso a María y Lilith a Judith. Fue un beso apasionado en el que introdujeron sus lenguas a nuestras invitadas en sus bocas. El gesto de sorpresa fue sustituido paulatinamente por otro de ternura. Esas cuatro mujeres entrelazaron sus brazos acariciándose durante aquel tórrido beso. Laura y Lilith se animaron a desnudarla, ellas se dejaron y así pudimos ver sus cuerpos. Eran preciosas y aún Judith era atractiva por mucho que su aspecto ligeramente descuidado parecía señalar lo contrario. Las mujeres más voluptuosas se alienaron con las menos curvadas. Mis mujeres también se desnudaron a sí mismas. Luego invitaron a la pareja de lesbianas a tenderse en la cama. Hoy iban a ser ellas las reinas de la fiesta. Ahora iban a recibir atenciones de la isla de Lesbos por parte de mis esposas.
Fue así como estas empezaron a recibir caricias y lamidas por todo su cuerpo. Empezando por su rostro y cuello hasta descender a sus pechos. Allí estuvieron largo rato. Tanto Laura como Lilith se entretuvieron largamente en darles atención a sus mamas. Primero lamiendo suavemente los pezones. Luego metiéndoselos en la lengua y por ultimo empezaron incluso a metérselos en la boca babeándolas todas. Todo ello mientras el otro pecho era atendido por sus manos con igual intensidad. Entonces llego algo que me sorprendió, los jadeos y gemidos se convirtieron en estruendosos. Nuestras invitadas habían alcanzado orgasmos solo con caricias en sus pechos. No dejo de sorprenderme aquello.
Mis mujeres, estos ángeles del placer descendieron hasta los pies de nuestras invitadas y de dedicaron a lamerles los dedos. La excitación volvió a hacer acto de presencia. Luego con las manos y su lengua ascendieron progresivamente hasta las velludas entrepiernas de María y Judith. Entonces introduciéndoles dedos en sus vulvas y lamiéndoles sus clítoris procedieron a darles placer a sus sexos.
No hacía falta decir que Laura no tenía ninguna posibilidad. Lilith era extraordinariamente experta en arrancar placer a los humanos. Creo que Laura sabía perfectamente esto pero aún así le gustaban estos juegos en los que siempre perdía. La competición fue feroz y tanto las manos y las lenguas trabaron a destajo para volver locas a la pareja de lesbianas. Hasta se atrevieron a meterle un dedo en los anos. Los gritos de placer que daban eran desgarradores. Hubo un momento en que Laura se atrevió a meter en la vagina no dos dedos sino que torciéndolos se atrevió a meterle la mano entera. Aquello era fist fucking y el resultado fue un arrebatador orgasmo en Maria.
Me sorprendió terriblemente aquello. Sospeche que Lilith se dejo perder. Mientras penetraban con los consoladores y nuestras invitadas continuaban con su escalada de jadeos me baje a la planta inferior. EL objetivo era claro, primero mis mujeres darían placer a raudales a las lesbianas de forma que estando bien excitadas me tolerasen sin problemas. Yo por mi parte tenía que tomar mi jarabe que estaba ya listo para tomar en la cocina. Fue allí para tomar ese brebaje que seguía dándome nauseas. Hoy no lo tomaba con tanto entusiasmo. Así que me lo bebí a breves tragos. Desde la planta superior no paraban de llegar gritos de placer mientras yo seguía con lo mío. Al final encontré un poco de naranjas con las que me hice un zumo para reducir el mal trago. Luego volví a subir las escaleras. El espectáculo que me encontré fue prodigioso. Laura y Lilith, mis dos L , se habían colocado "plugs" de correas en la entrepierna y estaban follando en posición de misionero a Judith y María. Habían cambiado de parejas. Y se las estaban follando como si de hombres se tratasen. Estas estaban con las piernas levantadas, plegadas y muy abiertas. Estaban en posición francamente sumisa a las penetraciones vaginales que les hacían mis esposas. Otra vez recibieron sendos orgasmos.
Así que me desnude y me dirigí hacia ellas. Me decidí por atender primera a María. Su tostado cuerpo era muy atractivo . Me tumbe con ella y la bese apasionadamente, ella parece que me acompaño en el beso. La cosa parecía haber funcionado y las lesbianas no me rechazaban sino todo lo contrario.
Así de esta forma yo apunte mi miembro a la apertura vaginal de María. Me detuve en la entrada y empecé a hacer maniobras de dilación para comprobar cuanto de verdad quería que entrase. No me apetecía que se echase atrás ya metidos en el tema.
Al final nuestras invitadas eran calientes y fogosas. Laura se acerco al pecho izquierdo de María, Lilith por su parte se encargaba del derecho y con su mano acaricia su clítoris ,y por su parte su amante la besaba con dulzura. La cara que ponía María era de éxtasis total. Los gritos de placer que daba eran espectaculares. Al final una situación que me incomodaba ligeramente a mi me empezó a gustar y comencé a animarme a realizar una penetración más briosa. Mis testículos chocaban contra sus nalgas y ella con sus brazos me invito a besarla de nuevo. Al final termino moviéndose como una posesa y gritando como poseída. Fueron 10 minutos de vaivén frenético y ya mis testículos me avisaban de que la eyaculación estaba al llegar.
Juntos descendimos a un orgasmo de gran intensidad. Creo que el de María fue épico. Pude notar como su sexo vibraba tensando mi pene. Toda mi crema se estableció en su útero, ahora tenía mi semilla para tener un hijo.
Al salir del coño de su amada vio que mi miembro aún estaba en plena forma. Ella ahogo un grito de sorpresa.
Evidentemente no sabían de que había "doping" de por medio. De esta forma Judith se tumbó y empezó a recibir la misma atención que su amada. Ahora era la mulata la que la besaba y mis esposas atendían a sus pechos y clítoris. Me imagine lo tremendamente excitante que debía ser sentirse así, el centro de atención de una fiesta de estas características. Su cara me daba dicha información, estaba en la gloria.
Atendí a su ruego y acelere un poco mis envestidas. Afortunadamente no eran vírgenes. Mientras las penetraba empecé a sospechar que no eran lesbianas en el sentido puro del término sino que también eran capaces de disfrutar de compañía masculina. Una suerte de bisexuales. Pero precisaban de un tratamiento adecuado como las que le hicieron mis dos amadas doble L. Judith alcanzo un portentoso orgasmo que me hizo desfallecer por la presión que ejercía las paredes vaginales sobre mi pene , estaba totalmente encharcada y eyacule abundantemente dentro de ella. Al hacerlo un ligero cansancio me domino y me tumbe ligeramente sobre su cuerpo, ella me recibió con besos.
Entonces con furia me hizo tumbar en la cama y de un solo movimiento se penetro a sí misma. Entonces como una loba empezó los movimientos de arriba abajo mientras sus tetitas bailoteaban frente a mí. Las cogí para juguetear con ellas. Era espectacular su cambio de actitud. De una mujer que se podía calificar de "sosaina". De ratona de biblioteca a una furia sexual incontenible. Su rostro era de una alegría arrolladora.
Entonces note que Lilith me estaba penetrando el ano con un dedo.
Esa maravillosa promesa me hundió y acompañado por el masaje prostático hizo que la barrera de sensaciones se rompiera y estalle en un prodigioso orgasmo. Una explosión en mis testículos se trasmitió alimentada por la emoción brutal que sentía mi mente. Todo mi cuerpo vibraba cual terremoto. Grite de placer tal que hasta nuestras invitadas se asustaron. Derrame mi simiente y al notar mi agua de vida deslizándose en su vagina fue Laura la que estallo. Laura se tumbo sobre mi y sentí su pecho aplastar el mío. Lleno mi cara de besos de una pasión anonadada.
María y Judith estaban cogidas de la mano observándonos. Parecían emocionadas por nuestras declaraciones de amor.
Lilith se arrodillo frente a mi morena de mi corazón y empezó a lamerle el miembro como si un pene de verdad se tratase. Laura reacciono con cara de excitación.
Entonces Laura agarro la cabeza y empezó movimientos de penetración en la boca de Lilith. Se la estaba follando por la boca. Más que la boca, la garganta. Le metía el dildo entero. Lilith tuvo varias arcadas por esa suerte de violación bucal.
Lilith se apunto mi miembro a su vagina y se tumbo sobre mí. Laura cogió lubricante y lo introdujo con sus dedos a la puerta trasera de Lilith así como vertió bastante en el dildo. Apunto a su puerta trasera y hizo bastante fuerza, la penetración fue severa. Lilith protesto un poco , Laura parecía feroz.
"Ojala fuese así" pensé. Sabía perfectamente que Lilith era invencible. A pesar de todo le estuvimos dándole caña en esa doble penetración por casi una hora. Yo me corrí en el coño ardiente de Lilith unas 3 veces. A nuestro lado las amantes lesbianas no paraban de darse atenciones entre ellas en un continuo 69.
Laura hizo levantarse a Lilith y cogió del armario unas cadenas y una pequeña fusta. Amarro a Lilith a un par de pilares de la habitación y empezó a golpearla con la fusta.
No podía creer lo feroz que estaba hoy Laura y lo complaciente de Lilith. Lilith tenía razón, su ano estaba dilatadísimo y apenas hacía falta apretar para meterla entera, pero por dentro seguía siendo apretado y caliente, solo quedaron fuera mis huevos. De esta forma de postura vertical y con Lilith totalmente a mi merced amarrada a los pilares procedí a sodomizarla son ferocidad. María y Judith tenían cara de alucinadas con nuestros juegos agresivos. Pero las veía excitadas y masturbándose la una a la otra. Laura se arrodillo detrás mía y empezó a lamerme el ano. La situación era demasiada y no tarde en correrme llenando de leche las entrañas de nuestra guarra.
No sé cuánto tiempo estuve pero le llene el recto de leche a Lilith. Luego abandonamos los juegos y seguimos con nuestras invitadas. De esta forma estuvimos hasta altas horas de la noche follando. María y Judith incluso se animaron y se metieron unos pequeños consoladores en sus anos. El jarabe paro de hacerme efecto y la erección termino por parar. Pero en ese momento sucedió algo imprevisto.
Me tumbe. Las invitadas empezaron a lamerme los pezones. Laura fue a por mis testículos y Lilith volvió a meterse mi flácido miembro en su boca. Entonces noté algo extraño. Sentí un calor tremendo en mi polla. Lilith estaba haciendo uso de sus poderes y parecía estar transmitiendo energía de ella a mí. Hasta pude ver una ligera luz rosada que salía de sus labios. En unos pocos minutos mi pene ya estaba otra vez apuntando al techo.
Lilith me levanto ligeramente las piernas para lamerme el ano. Iba a necesitar toda la estimulación posible para eyacular. Laura por su parte me lamia los pezones, el cuello, y me besaba. Nuestras invitadas se centraron en mi pene. Judith se dedicaba a la base de mi miembro y los testículos. María tenía el plato principal. Por desgracia ella no era una experta en la felación. Yo ya estaba acostumbrado a las frenéticas mamadas de mis mujeres y ella no tenía la prodigiosa técnica de ellas. Aún de la tremenda estimulación simultánea no terminaba de alcanzar el clímax. Lilith se percato de mi problema y sustituyo la lengua por el dedo. Torció su dedo corazón hacia mi próstata. Ya era tremendamente experta y sabía muy bien cuales eran mis puntos flacos. De esta forma apretó levemente en ese punto del ano y el resultado era el previsto. Las corrientes eléctricas circundaron desde ese punto y se transmitieron a todo mi cuerpo. La situación de estar siendo atendida por cuatro mujeres hizo el resto para que a pesar del agotamiento el cansancio el orgasmo fuera colosal. Mi cuerpo tembló de arriba abajo y grite de placer tal que se produjo una reverberación en la habitación. Me sentí vaciado, aquellas cuatro mujeres me habían sacado hasta la última gota. Pude ver, como estaba pactado, a las amantes como se besaban compartiendo mi esperma. No pareció que lo adoptasen con repudio. Yo estaba tendido en la cama, derrotado.
Todas rieron.
Continuara …