Somos una pareja de 38 y 39 años , hace 14 años que nos casamos enamorados y así seguimos, no tenemos hijos, tengo un gabinete de cuidados estéticos, mido algo más de 150 soy menuda , morena de ojos negros y piel aceituna, para ser retratada por Romero de Torres, ni guapa ni fea, pero no disgusto al verme, mi marido mide alrededor del 178 es igual moreno, de ojos miel de cuerpo escultural bien trabajado por el gimnasio, la boca perfecta, todo perfecto, lástima……. que tenga un pene que mida solo "casi 12 centímetros" y la verdad en un principio si pero ya no me deja lo gustosa que necesito.
La vida en pareja es difícil y todo se supera si hay amor, pero en el sexo si no hay con que dar placer pues algo falla, porque no solo es que la tenga pequeña, es que además es un soso, el es de correrse todos los días pero le falta imaginación, ya está algo cansado de lo mismo y me insinuó que le gustaría ver como otro me folla, en principio no me gustó pero maduré la idea.
Poco a poco entendí que le gustaría ser sometido, así que decidí. Si te gusta lo tendrás, bien que lo tendrás, empecé por prohibirle masturbarse, y si notaba que lo había hecho me enfadaba y lo pagaba con un apretón de huevos, aunque no sé si le molestaba o le gustaba, el caso es que obedecía, le empecé a tratar algo despótica y él se veía como algo retraído, pero al dejar de hacerlo me pidió veladamente que lo hiciese, pero en privado.
En el gabinete trabajan conmigo María una señora viuda de 60 años, gruesa sin complejos con una vida sexual muy activa y sin prejuicios de ninguna clase, y Azucena, una joven de 18 años, preciosa menuda de piel blanca pelo negro y ojos verdes, ella en contra de maría es inocente y virgen pues ha tenido una educación muy estricta en un colegio de monjas y unos padres muy conservadores algo carcas.
Una mañana como de costumbre el cartero llamó para dejar el correo, es bajita, algo llenito y calvete, más feo que guapo, siempre miraba para el pasillo con ojos de deseo imaginando las mujeres medio desnudas en las salas….un día le dije.
Al decir eso apareció Azucena para pedirme aceites, vi como la miró, la desnudó con la mirada, cuando la chica se marchó le dije.
María había escuchado la conversación, y salía riéndose.
A la hora del almuerzo, María siguió con la guasa de follarse a mi marido, entonces fue Susi, como llamamos a la pequeña Azucena, la que respondió triste.
Esa noche al llegar mi marido a la casa le dije
Y al decirle le apreté los huevos, se encogió con dolor y gritó
Y así lo hizo, se desnudó y se sonrojó, se acercó y esperó mi orden, le miré le acaricié haciendo énfasis en su pollita, le masturbé y cuando se le reflejó en la cara tranquilidad le dije...
Había entendido a la perfección su papel, bien todo se estaba planeando en mi mente, le seguí masturbando y cuando vi que empezaba a salir esa babita pre-seminal que prepara la polla le di un pequeño tirón y le puse de rodillas, abrí las piernas y puse el coño en su boca, me hice a un lado el tanga y le puse la boca en mi coño, desde la mañana no me había lavado, pero sé que eso le gustaba, olió el coño y no pudo por menos que soltar un suspiro de gusto, a lo que respondí con una patadita en su pollita.
Abrió los labios de mi coño y metió la lengua lamiendo con placer, sentía como la lengua entraba y recorría mis ninfas, dándole un masaje, buscando el clítoris y rodeándola con ella, era fascinante, nunca me había hecho una comida así, que maravilla, las piernas empezaron a flaquear, así que me puse en el sofá disfrutando de la comida de coño que me hacía mi siervo, empecé a mojarme era muy rico, siguió con la lengua y los dedos entraron en juego, la lengua entraba y salía de mi vulva y los dedos jugaban con el clítoris, empezaron a entrar y salir también, alternaba los dedos y la lengua en una follada perfecta, me hizo poner como una perra caliente de placer, me sentía como hacía tiempo, con los dedos hacia un masaje en el clítoris que me volvía loca, empecé a mover las caderas en un ritmo que respondía a los envites de sus dedos, acompasados y rítmicos, pero acelerando el ritmo, ummmmmmm si qué maravilla, el corazón se me agitó parecía que saldría por la garganta, entonces me llegó, empecé a vibrar, el cuerpo me saltaba, no podía refrenar el orgasmo, me sentía flotar, desde el vientre salía una fuente de deseos de brincar, gritaba, gemía, no podía parar.
Me retorcía de placer no podía parar, ummmmmmm que rica paja me estaba haciendo el cabronazo,
Y al decir eso, levanté casi todo el cuerpo envarado por el latigazo del placer. Por unos segundos quedé suspendida y sin respirar, al terminar me dejé caer con fuerza, estaba agotada, había sido perfecto, al levantar la vista, observé que él tenía la mirada baja y algo triste, miré su polla y vi que la tenía flácida y mojada, se había corrido, no había hecho caso, se sentía avergonzado, pero después de 6 días sin correrse no pudo esperar más.
Por la ventana vi que una vecina estaba asomada y observaba, llegué al rincón y le puse para que le viese bien, le cogí la polla y se la mostré a la vecina era como un garbancito, nunca la vi tan pequeña, sin duda eso no le gustaba, estaba azorado y con los ojos brillantes. Le hice señas a la vecina de lo pequeña a lo que respondió con risas, eso le dolió.
Cené mientras él seguía en el rincón, me dispuse a acostarme y le di permiso para cenar y hacer lo que quisiera, a lo que respondió con un lametón en el coño, eso sería de ahora en adelante la forma de agradecer los favores, un lametón en el sexo.
Al llegar al día siguiente al gabinete, les hablé a las chicas.
Pasó una semana, y Susi todos los días preguntaba, y me confesó que su novio le tocaba los pechos, pero solo por encima de la ropa y que tenía miedo, nunca había visto una polla, pero estaba ansiosa, al llegar a casa, como todos los días desde la noche que relaté antes, mi marido estaba desnudo en medio del salón esperando, ni le miré y me fui derecha a "la caja de los deseos", como yo la llamo, me acerqué a mi marido y tocando la polla, le dije.
Le di un par de azotes bien fuertes, pero no rechistó, le abrí las nalgas y al hacerlo se encogió pero le volví a dar dos azotes aún más fuertes y se relajó, puse algo de lubricante y un dilatador anal de 12 centímetros, lo hice rápido por lo que soltó un quejido.
Y diciendo esto le volví a dar otros dos cachetazos fuertes, estaban rojas las nalgas, pero en su cara había satisfacción, al sentarse a la mesa a cenar le molestó pero no replicó, cenamos y al terminar le dije.
Se acercó y esperó que le sacudiese, pero en su lugar me puse a jugar con su polla y el dilatador, haciéndole sentir una mezcla de dolor y goce.
A la mañana siguiente, al llegar las chicas les expliqué el plan, Susi se puso nerviosa, tenía mezcla de miedo y de deseo, el cartero llegó sobre las 12,50, perfumado y listo, ya le había citado el día anterior, no se lo esperaba, estaba que no cabía en sí.
A las 13 en punto llamo a la puerta mi marido, que al ver el cartero se quedó extrañado pero no preguntó. Esperé hasta las 13,30 teniendo a todos nerviosos.
Susi estaba roja por la vergüenza y el deseo, el cartero babeo al verla.
Me acerqué a ella y la puse delante de mí, levanté su falda dejando al descubierto un tanga blanco por el que se transparentaba un chochito joven totalmente depilado, eso hizo que los dos se empalmasen casi al instante, bajé un poquito el tanga y dije.
Sudaba al verlo, se acercó y bajó el tanga del todo, Susi temblaba, yo la sostenía por miedo a que se cayese, el cartero rozó los labios y ella se estremeció, los abrió y con la lengua le acarició las ninfas a lo que la chica respondió con un suspiro, siguió durante unos minutos, dos o tres y la pequeña no pudo más que tener un orgasmo, era tal su deseo que al sentir una lengua en su dorada cueva no pudo soportarlo más y se corrió, estaba muy mojada y excitada, a la señal Oscar se acercó a besarla, ella respondió como una gata salvaje, se retorcía y gemía con un dulce ronroneo
María se lo puso fácil al cartero, y se desnudaron entre besos y sobeos sin dejar de ver como Oscar desnudaba a Susi.
Susi se dejaba hacer y el cabrón de mi siervo, lo hacía perfectamente, quitaba la ropa con delicadeza, acariciándola como si fuese pluma, la dejó desnuda, el cartero al ver esos pechos generosos de la chica, blancos de pezones rojos y grandes, parecían dos fresones, se acercó a comerlos, los lamia con fruición y Oscar igual, en un momento propicié que los dos acercasen sus bocas, se refrenaron y les expliqué.
Viendo a la chica como estaba, meditó unos segundos y aceptó, lamieron el mismo pecho rozando sus lenguas alrededor del pezón.
Nos terminamos de desnudar el resto, con lo que quedó al descubierto, la pollita de Oscar y el dilatador en el ano, la pequeña quedó sorprendida por las dos pollas, la del cartero generosa y la pollita de mi marido, me mira esperando mi aprobación para tocarlas y acepté, estaba gozando con los ojos fuera de sí, las acariciaba y las rozaba con su cara, las primeras que veía, tenía a los chicos entregados, el cartero le llevó la boca de la chica su miembro se le lleno de él, estaba encantada no sabía hacerlo bien con lo que yo me puse con ella a mamarla, nuestras bocas se rozaron pero ella siguió, pronto aprendió y sin duda sería una puta folladora en poco tiempo.
Mientras maría gozaba de Oscar, estaba encantada le hacía maravillas y él me pedía.
Eso iluminó la cara de él, pues es mi cabrón pero tenía una tarde de sexo ante el maravillosa, sabía que si estaba bien sacaba dos y tres corridas sin problema.
El señor Juan estaba disfrutando de lo lindo, tenía a la niña comiéndole la polla y estaba a punto, la separé y la tendí en la cama, entonces abracé al cartero y empecé a besarle el me agarró los pechos y metió sus dedos en mi coño, estaba empapada la situación era genial, y quería tener una primera corrida, metía los dedos haciendo que mi chochito se excitase, me tendí junto a la chica ,el bajó a mi coño a comerlo, ummmmmmm que bien lo hacía, entendí que la chica se corriese enseguida, la lengua hacía las delicias del clítoris, y sus dedos se movían de maravilla en mis ninfas mojadas y en la vulva caliente, una de sus manos fue hasta el chochito de Susi ella se abrió como una rana dejando hacer, gemía la muy puta de placer y se movía como en una danza oriental, veía a todos disfrutando de todos y me puso a mil, sentía sus dedos dentro de mi moviéndose, la lengua meciendo el clítoris, Susi gimiendo como una puta porque estaba teniendo un segundo orgasmo al sentir los dedos del señor Juan dentro de ella, mi cabrón follaba la boca de maría y se la llenaba de leche, era una orgía de sexo sin barreras, me excitó la situación de tal forma, que grité y me revolví de placer, sentía como me llegaba a lo que grité.
El señor Juan hecho todo un león salvaje, metió su polla en mi coño, follándome como una fiera, me hizo saltar de placer, puse las piernas en sus hombros haciendo que su polla entrase hasta los huevos, me retorcía de gusto y el empujaba y empujaba dándome una de las mejores folladas de mi vida, zumbaba la polla de tal modo que empujaba el cuerpo haciéndome levantar, era sin duda un follador salvaje.
Oscar al verlo se puso frenético, besaba mis labios y lamía los pezones, estaba fuera de sí de placer, su hembra follada por un tío con una polla generosa.
Me llegó como una sacudida, me retorcí de placer y grité, los espasmos hacían que temblase, me dejé caer en la alfombra y me relajé.
María tenía la boca llena de leche que le caía por el cuello, se masturbaba viendo la escena entonces, el cartero sin mediar palabra le abrió las piernas y metió la polla en el chocho empapado dándole una follada que hizo que pronto gimiese de gusto, los dos estaban ya a tope, poco necesitaron para correrse, unas metidas bien duras y casi a la par se corrieron.
La niña paciente se recuperaba y esperaba su turno de follar.
Mi marido se tendió junto mí descansando, había sido genial todos estábamos destrozados de placer, y necesitábamos y relax, me levanté cuando pude y traje una botella de cava, a mi marido le encanta, lo empezamos a tomar y echar unas risas, y al rato puse unas gotas sobre los pezones de la nena y poniéndome detrás de ella y sosteniendo sus pechos les invité a que los tomasen.
Los dos machos se tiraron a lamerlos, ya no les importaba rozar las bocas, los pezones les tenían hipnotizados, no dejaba de mojarlos con cava eso divertía a la nena que estaba ardiendo ya, se reía y gemía, mientras el cuerpo se movía con sensualidad, metí los dedos en la copa otra vez pero ahora moje el coñito, Oscar bajó hasta él para beberlo y el señor Juan se quedó con los pezones, así por un rato, corto pues Susi estaba caliente como un volcán.los separé y dispuse a Susi en el centro de todos, acariciándole el cuerpo le dije.
Después de hablar moje otra vez los pezones y el chochito con cava, retiré el dilatador del ano y dejé a mi cabrón que hiciese.
Oscar se puso sobre ella y comió los pechos con detenimiento, saboreándolos, haciendo que sintiese cada roce de la lengua, cada poro de su piel emanaba sexo y la chica lo sentía, siguió por unos minutos rodeando con la lengua los pezones y poniéndolos más duros y brillantes, bajó despacio por el vientre y llegó al coño empapado por sus jugos y el cava, lo lamió con ternura y haciendo que el clítoris se pusiese duro, es un clítoris grande, lo lamía y lo mordía con los labios, haciendo que gimiese de placer, unos lametazos y después subió de nuevo a los pechos para llegar a la boca, la besó dulce y delicadamente mientras la acariciaba, despacio con ternura, colocándose para hacer ese momento inolvidable para la chica, puso la polla en la entrada de la cueva dorada, sabía lo importante de hacerlo bien, Susi le miraba con esos ojos verdes llenos de deseo y provocando la lujuria de él, entonces la polla sabia y el coño párvulo pero deseoso se abrió el para entrar ella, metió la punta y la retiró para volver a meterla despacito, suave, volvió a retirarla y la volvió a meter pero un poco más a la mitad, la retiró pero no del todo, la volvió a meter, salió y ahora de golpe suave y tierno entró toda, el gemido de los dos fue al unísono, empezaba la danza del follado, entraba y salía con gran placer para los dos, el coñito sin duda apretadito y la polla deseosa y buena folladora, estuvieron así por un rato, sintiendo como la chica se derretía de placer junto a él y como él sabía dar lo que sin duda la chica necesitaba, hacia que el coño de la nena sintiese hasta el más leve de los roces de la pollita, empezó a moverse en círculos sintiendo como la presión del coño le hacía bombear más fuerte la sangre, ella estaba roja y gozando, las piernas no podía pararlas, el seguía con los círculos, de vez en cuando apretaba mas, y más pero siempre con mimo y suavidad haciendo que en cada envestida la chica soltase un gemido de placer, estaba empapada, salía de su coño un lago de jugo, no podía más se retorcía entre gemidos y envestidas de Oscar, de repente el apretó hasta el máximo y ella soltó un grito.
Y se envaró, una corriente le recorrió desde el coñito hasta la garganta, retorciéndose de placer y haciendo que Oscar se corriese, los dos se unieron en el clímax del deseo, en un revuelo de brazos y piernas, gemidos y gritos, las bocas se apretaban y los cuerpos explotaron……..
Los cinco nos recostamos habiendo sentido los espectadores el placer de ver algo hermoso como la primera vez de una virgen hermosa y deseosa de dejar de serlo, y siendo francos un hombre que con su pollita hace que sea maravilloso y le da toda la ternura para que se sienta reina.
Decidí que Oscar merecía el premio de dejarle relajarse este día, así que le someteré en otra ocasión, ahora procedía agradecer lo vivido, lamió el coño de Susi, el de María, el mío y la polla del señor Juan, él sabía que lo había hecho bien, pero es el cabrón consentidor y tenía que terminar agradecido.
Nos quedamos tirados en la alfombra durante un rato, el señor Juan se vistió y se marchó al igual que María, yo decidí dejar que los dos disfrutasen más juntos, pero…………..eso.
Eso lo contaré otro día.B.