Les voy a contar el dia que compartí a mi novia con un amigo. Mirna y yo ya llevábamos mucho tiempo fantaseando con la idea de hacer un trio pero para ser honestos, nunca pensé que se fuera a dar en la vida real.
No sé porque entré en aquel local, quizás fue porque su nombre: INTERCAMBIO, lo que me llamó la atención. Estaba escrito sobre la puerta, con aquel letrero azul luminiscente.
Creo que me recordaran soy Jiménez, el contable, de 25 años, activo con hembras y pasivo como una puerta con machos.
El jefe tenìa su dto. en el edificio del gym y allí hacia uso de mi esplendoroso y bello culo, el es muy atento y considerado, hasta que una vez me dijo
Todos callaban al sentir la señal, cuando la niña se colocaba en el centro del círculo y, con las piernas cruzadas, abría el libro. Esa noche la historia elegida hablaba del amor imposible de dos muchachos pertenecientes a diferente rango social y las curiosas tretas que habían de inventarse para poder ver recompensado su prohibido amor. Observé atento en la penumbra del atardecer a los asistentes que escuchaban embelesados. En un momento de la historia la niña señaló imperceptiblemente, con un leve movimiento de su dedo, a uno de los chicos que, sentado en el corro, atendía. Luego, hizo el mismo gesto dirigiéndose a una muchacha, también sentada en otro extremo del círculo.
Sábado a la tarde, en casa de Julia, una amiga del colegio. Julia es rubia, ojos verdes, mide aprox. 1.60. Bien flaquita, pero con algo de pechos. Vestía un jean bastante ajustado y un top blanco, sin corpiño. Estaba también Alejandra, otra amiga. Morochita, también de 1.60, pero con mas carne. Buen culo y buenas tetas. Vestía con una mini muy cortita y camisita algo abierta por delante.
Hola, mi nombre es Carlos, tengo 22 años, soy moreno, 1,75, atlético, y tímido. Mi novia se llama Sandra tiene un año menos que yo, y la verdad es que es muy linda, es morena, 1,68, delgadita y tiene un cuerpo que apetece comérselo a bocados en cualquier momento. Llevamos juntos desde comienzos del verano, y la verdad es que espero que dure mucho.
Hola amigos lectores de esta página tan importante de relatos eróticos como de los míos propios. Es para mí un gusto saber que han seguido mis relatos desde el principio así como mi galería fotográfica. Quiero mandar un agradecimiento a todos aquellos amigos y amigas que amablemente me han escrito algunas líneas; así como también quiero pedir una disculpa a tantos más a quienes no he podido responder, tanto por tiempo como por cantidad, pero les pido que no se desesperen, a todos trataré de responder en cuanto me sea posible.
Me llamo Carlos tengo treinta años y estoy casado con una chica de 29 que se llama Carolina, esto empezó hace unos meses:
Casi todas las tardes volvía del trabajo a las nueve, pero ese día en la oficina se presentaba muy aburrida la cosa, era fiesta local y no venía nadie, decidí dejar al conserje mi movil por si las moscas y me marché a casa a ls seis y media, pesé muy detenidamente por el camino en como aprovechar esas horas con mi mujer, al llegar quise entrar sin hacer ruido por la puerta del garaje, esperaba encontrar a mi mujer, jugando en el PC, porque le gustaba mucho y quería darle una sorpresa pero la sorpresa me la llevé yo.
Desde hace poco vivo en un piso alquilado y llevo tiempo pensando en mudarme. Esto es porque tengo unos vecinos en el piso de arriba con los que es imposible vivir. Hasta altas horas de la madrugada hacen ruido, y yo tengo que levantarme pronto todas las mañanas para ir a la facultad de aeronautica. Más de una vez he dado golpes en el techo, pero a los vecinos les da igual.
Como todos los lunes a las 10 de la noche fui a mi clase de psicología en la facultad. El aula estaba repleta. Ni bien entré, me senté al lado de un alumno de otra comisión al que nunca había visto.
Cuando la clase comenzó se escucharon risitas cómplices de los alumnos porque el tema era sexualidad. No entendí por qué se reían, me parecieron muy poco adultos.