2011-09-28 02:22:44
Si bien es cierto que mi adicción al sexo me había llevado a mantener relaciones sexuales con chicos, y considerándome heterosexual, os voy a contar como un chico sudamericano, negro, muy atractivo de 23 años con el que había entablado amistad dos años antes, me rompió el culo.

Cuando le conocí, enseguida me entraron las ganas de tener sexo con él, se me tenía que notar. Nos caímos bien y siempre salíamos de juerga (a pesar de que yo tenía novia con la que convivia), y siempre tuve el anhelo que en una de esas borracheras pasara algo. La verdad es que siempre me quedaba con las ganas.

Después de dos años, tras terminar una noche de juerga, nos fuimos para su apartamento. Era tarde y tras tomar unas cervezas más decidimos acostarnos a dormir. Sólo tenía una cama, así que tras quedarnos en boxers nos metimos en ella. Él me dijo: "No vaya a aprovecharse de mí". Le dije que descuidara. Y me respondió: "sí, sí, yo sé que está loco por mi verga negra".

En la cama, me acosté de medio lado y él igual pero dándome la espalda. Al minuto cogió mi mano y la puso sobre su polla, que estaba durísima, e hizo el movimiento de que se la tocara. Comencé a acariciar su enorme polla hasta que me dijo: "Ve, que no podía fiarme de usted". Le contesté que tenía razón, que no se enfadara. Se quitó sus boxers y se giró, quedándose boca arriba. Así comencé a masturbarlo. Qué calentita, que grande... Hasta que me dijo: "No piensa chupármela?" Y Comencé a chupársela...

Cuando estaba superexcitado comenzó a moverse follándome la boca y diciendo: "Joder, nunca me la habían chupado tan bien". A los 15 minutos me pidió que me incorporara y me pusiera a 4 patas, que  quería follarme. Le dije que buscara algún lubricante, que si no me iba a doler mucho. Trajo una especie de crema hidratante con la que untó su polla y mi culo. Así, comenzó a metérmela. Le pedía que fuese despacio, que me hacía daño. Al final cuando entró, me susurró al oído "ya está, ahora aguante" y comenzó a moverse, primero despacio, y luego más rápidamente, dándome unas embestidas que al principio me dolían muchísimo, ya luego desapareció el dolor. Se corrió rapidísimo, tanto es así que se sorprendió de estar tan excitado y haberse corrido tan rápido. Fue a lavarse  y volvió junto a mí. Estaba excitado nuevamente. Quería otra mamada. Tardó más en correrse, pero  lo hizo en mi boca, mientras gemía sentí sus chorros en mi boca, que no pude tragarme, que resbalaban por mi barbilla...

Me dijo que le había encantado. Y debió ser así porque estuvo repitiendo un año y pico