Sollyban tomó la perilla de la puerta y entró. El cuarto estaba oscuro y sólo se iluminaba por un rayo de luna que llegaba directo a la cama. Él no podía creer lo que pasaba. Desde el principio la puerta se la había hecho conocida pero había pensado que sólo era su imaginación. Había un error se suponía que era la habitación de una niña pero un su lugar dormía una joven de unos 19 años de edad, piel blanco, cabello negro lacio y grandes ojos almendrados. Los ojos del monstruo se abrieron de par en par. Él conocía a esa niña.
Era época de calor por lo que la joven dormía desnuda bajo una sábana delgada. Sus pezones podían verse duros dibujados en la tela que los cubría. Solly no podía evitar imaginar el coño de aquella chica, sus labios, sus vellos, el olor de hembra que despedía. ¡Pero era Buu, su niña, su amiga!
Sigilosamente se acercó a la cama y comenzó a tocar las piernas de Buu. Ella no despertaba. El olor de hembra llenaba toda la habitación y con cada respiración Solly enloquecía más. No podía dejar desear a Buu.
Sus peludas manos azules retiraron la sábana con cuidado. Ahí estaba la vagina de Buu. Estaba cubierta de un espeso vello negro, rizado y grueso. Sus labios se veían hinchados, carnosos y rojos. Seguramente esa misma noche había follado con su novio.
El falo de Solly no pudo soportar la visión de esa concha sin tomar una buena erección. En realidad es difícil describir el pene de un monstruo: era parecido al de un perro, con los testículos colgando de un escroto cubierto de pelo azul y manchas púrpuras y de la parte superior, cuando estaba excitado salía una extremidad roja, palpitante y una bola de buen tamaño para evitar que la hembra escapara.
Con sus dedos Solly separó cuidadosamente los labios de Buu y pudo contemplar las profundidades de su vagina. Fue en ese momento cuando la chica despertó. Abrió los ojos y con una expresión de terror en los ojos intentó gritar. Solly lo impidió de inmediato lanzando su pesado cuerpo sobre ella y cubriendo la boca de la chica con su gran mano.
Después de un segundo la chica se tranquilizo al ver que era alguien conocido. -¡gatito!- dijo Buu en voz baja mientras trataba de zafarse del peso del monstruo. Solly no respondió. Estaba cegado por la excitación.
El pene de Solly se friccionaba contra los muslos de Buu. Ella no dejaba de luchar pero él era más fuerte. Aplicando fuerza él logro voltear a la chica boca abajo. De esa forma sería mucho más fácil penetrarla.
Solly envestía como lo hacen los perros para penetrar a la hembra, pero no atinaba a su coño por que no estaba lo suficientemente húmedo. Él seguía intentando penetrar. No separaba su mano de la boca de la joven.
En ese momento él sintió calor en su pene, humedad y presión. Estaba dentro. Se movía y gemía como sólo lo hacen los monstruos. De su boca salía baba azul que caía directamente sobre las mejillas de Buu. Ella lloraba muy bajo, por más que intentara nunca podría tener más fuerza que él y además ya la había penetrado, en realidad no había mucho que hacer.
Solly seguía metiendo y sacando su miembro, sus huevos chocaban contra el clítoris de ella pero a la chica no le producía placer. Buu sintió en ese momento un gran dolor, la bola de Solly estaba dentro de ella. Él se corrió en dentro de su coño con unas últimas embestidas poderosas, de macho encabritado. El monstruo se desplomó sobre ella y esperó hasta que se desinflamó su pene para poder retirarlo sin dañarlo.
Se sentía culpable por haber follado a la chica. – oh Buu, soy un monstruo, dejame recompensarte por esto- acto seguido él separó las piernas de Buuy con su gran lengua azul limpió los restos de semen que quedaban en su pepa. El espectáculo era especial: entre los labios menores de la joven se podía ver un rió de esperma azul brillante, incluso tenía luz propia en la oscuridad.
Buu no pudo evitar sentir un poco de calor en el coño, era esa sensación que ella conocía bien de cuando su novio le comía la concha. Su clítoris poco a poco comenzó a endurecerse y su coño se humedeció por primera vez en la noche. No quería pensar en el horrible ser que estaba con ella, a quien un día amó y que hoy la había violado. Prefería pensar en su novio humano que tan tiernamente le chupaba a menudo su vaginita.
La sensación era hormigueante, deliciosa, delirante. La lengua del monstruo era larga y áspera por lo que funcionaba mejor en la estimulación que la del novio. Solly tomó entre sus manos los pechos redondeados de Buu. Los pelos de las manos de Solly la excitaban mucho.
El monstruo sintió como su boca se llenó de líquido. Buu tuvo un orgasmo monstruoso. Ella se quedó con las piernas abiertas y llenas de saliva azul. Solly se levantó de la cama y dijo : mi niña ha crecido, ahora es toda una gran puta. Abrió la puerta y dejó a Buu tendida en la cama llena de fluidos.
-----------------------------------------------
-¡Bravo campeón! No sé que hiciste pero logramos llenar más de 70 contenedores con esa energía. Este ha sido el mejor de tus sustos- dijo Miguel con el ojo desorbitado y saltando de emoción.
- je je je Miguel…creo que la era de los sustos se ha acabado.
Tengan cuidado con sus armarios en la noche, no sea que un monstruo valla a follaros.