Desde pequeño me embargaba la preocupacion por el tamaño de mi pene. Tuve que esperar a grande para darmen cuenta de muchas cosas que si las hubiera sabido de chico me hubieran ahorrado un sin numero de dolores emocionales y verguenzas comparativas.
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Desde pequeño me embargaba la preocupacion por el tamaño de mi pene. Tuve que esperar a grande para darmen cuenta de muchas cosas que si las hubiera sabido de chico me hubieran ahorrado un sin numero de dolores emocionales y verguenzas comparativas.
Primero, que a pesar de que el tamaño de mi pene no compite con esas "trancas" que provocan envidia en millones de hombres, y en realidad si es pequeño, lo cierto es que formo parte de un inmenso average. Si bien en reposo es bien pequeño, erecto alcanza casi seis pulgadas, lo que encaja perfectamente en el promedio general.
Segundo, que la inmensa mayoria de las mujeres quedan tremendamente satisfechas, aun con un pene muy por debajo del promedio si el dueño lo manipula como es debido.
Tercero, que efectivamente hay mujeres que prefieren un pene mientras mas grande mejor, por eso se debe tener conciencia de uno mismo y de hasta donde se llega para evitar situaciones dolorosas. Lo mas sano es evitar ese tipo de relacion, maxime cuando hay tantas otras mujeres que no echan a ver ese detalle como una cosa fundamental a la hora de copular. Incluso hay hasta legiones de mujeres con una vagina pequeña que desean desesperadamente encontrase con un pene adecuado que las haga disfrutar sin lastimarlas. Muchas hasta presentan condiciones de infantilismo que las obliga a abstenerse del sexo regular por no tener a mano un pene ajustado a su capacidad vaginal. Son incontables las que han girado hacia el lesbianismo sin ser en realidad lesbianas, porque solo asi pueden quedar satisfechas con un sexo sin dolor.
Quisiera que este relato contribuyera a crear una comunicacion entre personas con este tipo de necesidades y preferencias; que les habra una puerta a la satisfacion y la felicidad.
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Habia pasado por una experiencia desastrosa. Una mujer con la que salia hacia tiempo, despues de una discusion domestica en la que se sintio herida, busco como devolver el golpe donde mas me doliera y me menciono que hacia tiempo no se sentia satisfecha por el tamaño de mi pene. A pesar de que sabia positivamente que mentia, habrio heridas que venian desde muy temprano en mi vida. Ese dia la abandone sin darle a entender hasta donde me habia llegado su golpe. No queria, encima del dolor que sentia, irme tambien sin dignidad. Solo le dije que si ese era el caso, entonces hacia tiempo que por gusto estaba con el hombre equivocado. Y me fui.
A pesar de que desde el dia siguiente intento reparar la situacion y me suplicaba que regresara, lo que me debia hacer recuperar la imagen de mi mismo, lo cierto es que mi autoestima no lograba crecer lo suficiente como para hacerme sentir mejor.
Pasando el tiempo mi mirada cayo en una muchacha que vivia a dos puertas de mi estudio. A pesar de su fisico bastante atractivo y lucir apetecible y limpia, observe que pasaba el tiempo si que le viera reunirse con ningun hombre y, a decir verdad solo en un par de raras ocasiones la vi salir con alguna amiga. Se recogia temprano en la tarde despues de aparentemente venir del trabajo. Jamas la veia salir en son de entretenimiento o algo asi.
Quizas un desconocido sindrome del alma gemela, o una busqueda inconciente de compañia nos empezo a hacer cruzar las miradas, luego unas timidas sonrisas, algunos saludos trascendencia. Hasta que concientemente decidi indagar un poco mas en aquella existencia encajonada.
- Te puedo ayudar un poco con esas compras?- le ofreci cuando coincidimos a la entrada del edificio, alla tratando de avanzar con varias bolsas de supermercado.
- No... no creo que sea neces...- pero ya yo me habia adelantado y casi le arrebataba con delicadeza algunas de las bolsas mas pesadas.- Bueno si...la verdad es que me siento cansada ya- y timidamente dio me sonrio un ensayo de agradecimiento.
La ayude hasta la puerta de su casa y asi comenzo a crearse un trato mas cercano hasta que, con el correr de las semanas, un viernes en que nos encontramos despues del trabajo, me acepto una taza de cafe camino a la casa.
Terminamos ya un par de horas mas tarde compartiendo unos refrescos sentados en un parque cercano despues de caida la tarde.
Hablamos de millones de cosas hasta que se fue abriendo entre los dos esa cosa intangible que hala y hala y que contiene ternura y libido y compenetracion. Sabiamos que estabamos del mismo lado. Haci fue como entramos juntos a su apartamentico y, al cerrar la puerta, nos abrazamos suavemente en una comunicacion sin barreras.
Nos besamos, escalando diferentes grados de pasion entre caricias y murmullos hasta que nos acercamos a un sofa bajo la ventana y ahi nos tendimos uno junto a otro, pasada ya la barrera del regreso.
Cuando la fui a besar de nuevo, descubri en la penumbra su mirada que imploraba, que comunicaba al mismo tiempo el deseo y el miedo. Sin quitarle los ojos de los suyos, le desabotone su blusa y mi mano se deslizo bajo el sosten para a cariciar un seno calido y tierno, con un pezon erecto y duro que me pedia besos y caricias. Al aflojarle los cierres del sosten, sus senos libres me arroparon el rostro con una ternura que terminaron de llevarme a la sima. La besaba, le lamia con fuerza sus pezones mientras me respondia ella con callados gemidos de placer. Sabia que era una hembra al final de una abstinencia prolongada, como la mia. No habia manera de contener sus gritos al borde del orgasmo. Nos fuimos quedando sin ropa y, ya desnudos, aun abrazada a mi con toda la necesidad de su pasion, al borde de penetrarla, la senti como se detenia sin sentido entre mis brazos.
- Quieres parar?- le pregunte confundido.
- No, mi amor, no!- contesto como reaccionando en medio de una caida y me atrajo con fuerza hacia ella como para asegurarme de que todo estaba bien, a pesar del impase.
Pero habia algo que no estaba bien. Se respiraba, se sentia.
Entonces ella me tomo la mano y, suavemente, como para ayudarme con una respuesta, la fue guiando hacia abajo por su cuerpo mientras yo le acariciaba a medida que serpenteaba en busca de aquella fruta tierna que adivinaba al final del camino. Le acaricie los primeros vellitos debajo de su vientre mientras sentia como ella desarrollaba una mezcla de lujuria y espectativa temerosa. Asi puse mi mano entera sobre aquella vagina caliente que se movia al compas del vaiven de su cadera. Su jugo inundo la palma de mi mano mientras mi boca buscaba la suya para beber tambien de ella. Mis dedos cosquilleaban sobre su rajita palpitante, hasta que el del medio se aventuro con mas presion entre sus labios carnositos. Encontre un clitoris erecto y casi crujiente en la tersura de su punta, cuando ella solto mi mano para abrazarme con sus dos brazos mientras me besaba cerca del oido con su boca abierta pasandoma la lengua y susurrandome lascivias y ternuras.
Mi dedo bajo de su clitoris hacia el canal que lo llevaba a la profundidad de aquella vulvita, cuando comence a sentir la resistencia de sus labios, de las paredes de su vagina. Hice mayor presion ayudado por la cantidad de jugos que la llenaban. La penetre hasta la mitad del dedo cuando de pronto se abrio dentro de mi el entendimiento de las miles de tensiones de aquella mujer. Aquella conchita no pasaba del tamaño de la de una niña en la pubertad. La estrechez de su cratercito hacia sentir como si mi dedo estuviera entrando en el dedo de un guante. Comprendi en un segundo los conflictos de aquella mujer que se debatia entre su deseo de ser penetrada y el miedo a ser lastimada. Me inundo una sensacion de felicidad, compenetracion y lujuria.
- Creo que hemos llegado al final de una busqueda muy larga- le dije al oido con ternura mientras me acomodaba entre aquellos gloriosos muslos de tersa piel. La cabeza de mi ansioso pene abrio con delicadeza sus labios casi infantiles y se acomodo alli a la entrada de aquella maravilla de mujer. Ella tuvo un momento de tension que desaparecia a medida que era penetrada sin que sintiera el esperado latigazo de dolor.
Separo su rostro de mi hombro para mirarme de frente con aquellos maravillosos ojos llenos de agradecimiento mientras se le desfiguraban en medio de un orgasmo completo y profundo. Y luego otro y otro, hasta que mi eyaculacion llenaba con espasmos esa cavidad hecha para mi. A mi medida. En aquella noche y parte del siguiente dia fueron muchas las veces en que meti mi rostro incredulo en medio de sus piernas para mamar con delicia aquel regalo inesperado, la penetraba de nuevo, la besaba, nos masturbabamos, exploramos todo lo que pudimos de nosotros mismos. Nos amamos. Con el paso de los años otras cosas nos fueron separando, pero estoy seguro de que, como yo, jamas ella ha olvidado aquella primera experiencia con alguien nacido para amarla.