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2010-07-09 05:24:19
Como les prometí, quise relatarles también la primera vez de Viviane, que por fortuna fue conmigo. Viviane es la hermana menor de uno de mis mejores amigos, Raúl. Raúl y yo fuimos al colegio juntos y al instituto y luego durante nuestra época de universidad estuvimos en contacto a pesar de la distancia, pues él se fue a estudiar a Inglaterra varios años.

Vivíamos además cerca, por lo que mi unión con Viviane fue por tanto más fácil. Yo a Viviane la conozco desde que llevaba pañales, de hecho muchas veces la llevábamos Raúl y yo al parque a que jugara cuando era pequeña. Poco a poco esa niña sonriente y preciosa se convirtió en una mujer deseable y apetecible. Al principio no podía ver a Viviane con ojos de lujuria por lo que significaba para mi y para su hermano. Para el verano de 1996, , estaba con los exámenes de la carrera cuando un día me llamó Raúl para que nos viéramos. Hacía meses que no nos veíamos y tenía ganas de verle y de que me contara qué tal le iba por Inglaterra. Me dijo que me pasara por casa. Realmente me percaté que hacía mucho tiempo también que no veía a Viviane y para ese mes de Junio de 1996 ya no guardaba la imagen que yo tenía de ella. Estaba altísima, con un cuerpo totalmente distinto y con una mirada que delataba que había dejado de ser una niña.

Me impactó cuando volví a verla. Raúl me dijo que hasta él mismo se había quedado anonadado al ver cómo su hermanita había crecido.

  • ¡Hola Iakob!- me dijo con una sonrisa- ¡Hacía mucho que no te veía!- me saludó al tiempo que nos dábamos dos besos en las mejillas.
  • SI es verdad. Hace ya un par de años que no te veo. ¿Qué tal te va todo?
  • Ya en el insti. Entré este año.
  • ¿Ya estás en el instituto?

Viviane se despidió con mucha dulzura y nos dejó a Raúl y a mi.

Pasó un par de días y no sabía por qué yo no podía quitarme de la cabeza esa sonrisa, ese olor que tenía Viviane y esos dos besos en la mejilla. Parecía mentira que tuviera yo 9 años más que ella, estaba embelesado con haber vuelto a verla de tal forma que aquellos días me masturbé varias veces pensando en ella. Para ese entonces yo salía con Silvia, una chica que en verdad la guardo mucho cariño pero realmente nuestra relación no iba por buen camino. EL sexo con ella no era lo que realmente me llenaba, era un poco sosa, no le ponía ritmo ni pasión al asunto. Además durante las horas que pasábamos juntos el silencio se hizo mayor entre nosotros. Así pues en el mes de Julio ella y yo lo dejamos. Casualmente Raúl me dijo que sus padres se iban a la playa con unos familiares y que si me apuntaba a nuestras reuniones de antaño con otros miembros de nuestra cuadrilla del barrio. Acepté sin pensar que Viviane no se había marchado con sus padres y se quedaría en la misma casa que el grupo. Cuando entré a la casa la pude ver en el salón con su pijama de verano, y mi corazón se volcó entero. Ella sin moverse del sillón, desde donde veía Televisión, me saludó con afán. Yo le respondí el saludo y me fui con Raúl a su cuarto, donde nos esperaban Carlos, Pablo y Óscar. Pasamos la noche hablando, tomando unas cervecitas frías, comiendo pizza y hablando cómo no de sexo, de nuestras parejas y esas cosas. Pablo nos contó su infidelidad con otra mientras que su novia estaba en el cuarto de al lado, relato que en otro momento les contaré por que tiene su puntillo.

Raúl me pidió que fuera a la cocina a tomar más cervezas y así lo hice. Para cuando fui a la cocina, Viviane ya no estaba en el salón, estaba en su cuarto escuchando música. Abrí la nevera, tomé cuatro birras más y cuando cerré la puerta, me sobresalté al ver que no estaba solo.

  • Ay, perdona, no quería asustarte- me dijo Viviane.
  • Tranquila, es que no te había oído.
  • ¿Qué tal lo estáis pasando ahí dentro los cuatro?- preguntó con interés.
  • Ya sabes, recordando viejos tiempos- le guiñé un ojo.
  • Me alegra haberte vuelto a ver. Me acuerdo mucho de ti, Iakob.- me dijo con esa melodía que tenía por voz y con esos ojos marrones brillantes y grandes.
  • A mi también, Viviane, y sobre todo ver lo que has cambiado.

Me sonrió y me dio un beso tan inocente como tentador en la mejilla.

  • Si te aburres y quieres venir a escuchar música a mi cuarto, ahí te espero.

Vamos ni en mis mejores sueños hubiera pensado que eso me sucedería. Volví al cuarto a dejar las cervezas y me quedé unos minutos. Luego con la excusa de ir al baño, les dejé a los tres jugando a la consola y me fui al cuarto de Viviane que está contiguo al de Raúl. Llamé antes de entrar y ella me dio paso. Cuando entré en su cuarto, vi la notoria diferencia con respecto la última vez que estuve en él. Ya no había más que peluches por todos lados, posters de revistas con Brad Pitt y Bon Jovi, el favorito de Viviane. De fondo sonaba la música tenue y ella se sentó en su cama para recibirme. Yo no sabía si sentarme o quedarme de pie, pero ella me hizo el amago con la mano que me sentara a su lado. Le sonreí con suavidad y me senté.

Aunque me hubiera gustado lanzarme sin mediar palabra, el hecho es que nos pasamos como un par de horas hablando. Me sentí sorprendido porque la hermosa Viviane había cambiado en cuerpo y en mente, y definitivamente era una mujer hecha y derecha.

  • Se me hace raro hablar contigo de todo esto.- me dijo.
  • Tú y yo nos conocemos de hace mucho, puedes confiar en mi. A mi de verdad te digo que no me importa en absoluto escucharte. Es más productivo que estar con éstos- dije a la par que ella se carcajeaba.
  • Eres un chico muy especial, Iakob.
  • Gracias, tú también eres especial, Viviane.
  • Tú... ¿ahora tienes novia?

Me alegraba que la conversación empezara a tomar ese rumbo..

  • No. Por suerte o desgracia lo dejé hace poco con una chica,
  • Lo siento.
  • No, de verdad... era lo mejor... ya no había nada entre nosotros.
  • ¿Ni sexo?

Me quedé mirándola atónito por esa respuesta. Reí nervioso y le contesté.

  • El sexo no fue muy bueno que se diga. Y tú, ¿tienes novio?
  • No. Hace unos meses en el cumpleaños de mi mejor amiga me enrollé con un chico por primera vez. Pero de ahí no pasó.
  • ¿Por qué? ¿No quisiste o no te sentías preparada?
  • Él no me gustaba. No tengo prisa por vivir mi primera vez, porque quiero que sea inolvidable para bien.
  • Me parece muy sensato de tu parte, Viviane.
  • Gracias. Tu primera vez ¿te gustó?

Otra vez con la risa tonta.

  • Sinceramente no. Ni siquiera me corrí- dije con total confianza.
  • Eso para un hombre no es bueno ¿no?
  • Desde luego que no es el mejor comienzo en esto del sexo. Pero te diré que mi segunda vez fue espectacular.
  • Tú podrías ayudarme entonces...

Mi corazón se paró ante aquella respuesta tan directa y tan estremecedora. Me tuve que cambiar la posición porque mi bulto estaba ya muy grande y de la erección empezaba a sentir dolor.

  • ¿Ayudarte?
  • Me gustaría tener una primera vez muy especial. Tú eres muy guapo, nos conocemos desde hace mucho y eres el mejor amigo de mi hermano.

Tragué saliva para ver si podía digerir aquello que me estaba proponiendo Viviane.

  • ¿En serio querrías tener tu primera vez conmigo?
  • Con mucho gusto, Iakob.

Nos quedamos como un minuto mirándonos a los ojos y sentía que mi cuerpo se inclinaba hacia ella. Cuando estaba tan cerca que podía escuchar su aliento, su respiración entrecortada la miré de nuevo a los ojos y acto seguido los cerré para fundir mis labios con los suyos. Ese primer beso entre los dos fue la mejor experiencia que había podido sin importar las experiencias sexuales del pasado. Era lo más dulce, inocente e ingenuo que pude saborear en mi vida. Ella me tomó de los brazos y yo la recosté en la cama. Le sonreí y volví a besarla pero ella me detuvo y me dijo...

  • ¿De verdad voy a vivir mi primera vez hoy?
  • Sólo si tú quieres, Viviane.

Ella me miró con cierto temor pero con deseo y con cariño y me dijo.

  • ¿Tienes preservativo? Yo ya puedo quedarme embarazada.
  • Claro, tengo uno en la cartera.

Si, pero la cartera estaba en el cuarto de Raúl, que sorprendentemente no extrañaba mi ausencia en su habitación.

  • Yo también tengo uno. Está en el cajón de la mesilla. Me lo regalaron en el insituto.

Suspiré tan profundamente que creo que me sintieron en el cuarto de al lado. Tomé el preservativo y lo sujeté con mi mano mientras que proseguí besando a Viviane. Ella empezó a palpar mi pecho y posicionó las manos suavemente sobre mi trasero.

  • Qué culito tan bonito tienes, Iakob.- me dijo.

Yo me reí mientras que le desprendí la parte de arriba del pijama y pude ver sin más sus pechos pequeños. Me enloquecí de verlos y de sentirlos con mis manos. Le acaricié con suavidad y ella empezó a gemir suavemente. Me senté sobre ella, para quitarme yo mi parte superior y dejar que viera mi abdomen, lo sintiera y yo pudiera sentir sus manos en él.

  • Eres como el príncipe azul que soñaba...
  • Estoy a sus órdenes, mi princesita.

Ella sonrió con energía y me acarició con la yema de sus dedos mi vientre. Fue tan espectacular que mi miembro tomó vida propia. Viviane sintió que mi pene crecía y sorprendida me miró.

  • ¿Quieres ver cómo la tengo?
  • Si- me respondió mordiéndose el labio.

Me levanté para quitarme los pantalones y los boxer. Ella me miró con detenimiento mi polla y sin saber qué hacer yo aún de pie tomé su cabeza y le hice señales que se la metiera en la boca. La besó con pequeños besitos en la punta y yo ya empecé mi vuelo al cielo.

  • ¿Me la comerías, Viviane?
  • Si, pero no sé como se hace.
  • Tú métetela en la boca, cariño y como si fuera un chupa chups...

Así lo hizo. La primera vez que se la metió sentí un poco el dolor por sus dientes pero al rato ya sabía mamarla como una profesional.

  • Uffffff, niña esto es demasiado, le dije... ¡cómo me gusta!

Ella seguía con casi toda mi polla tiesa en su boquita virgen y quise que se la tragara entera. Al principio tuvo arcadas pero luego lo fue controlando.. No quería correrme sin haber probado la sensación de desvirgar a alguien, por eso la saqué de su boca la volví a besar y la quité su parte de abajo del pijama. Era increíble ese cuerpito de mujer a medio terminar era todo para mi. Aunque confieso que sentí temor porque no quería hacerle daño alguno. Le acaricié el vientre, sus nalgas y me fui directo a comerle su coñito súper mojado. Ella pegó un grito que lo opacó de inmediato con la almohada. Mi lengua rozaba con suavidad su clítoris y mientras empecé a meter un dedito por su vagina para prepararlo para mi polla. Luego metí dos. Ella gritaba y no paraba, sus pezones bebés estaban duros y erizados por la excitación y sentía que su fujo me llenaba la cara. Como vi que sólo sentía placer tomé mi verga y fui metiéndola con suavidad. Pero ahí fue cuando Viviane se quejó de dolor. Le dolía mucho. Yo me recosté sin sacar mi puntita y le susurré al oído que se quedara tranquila y respirase. Que al principio le dolería pero después todo sería increíble. Ella me miró a los ojos y me asintió con la cabeza, mientras en su rostro había una mezcla de excitación y de dolor. Seguí metiendo más, pero su dolor se reflejaba más en su cara. La besé con dulzura, queriendo que ese dolor se terminara. Era demasiado especial ella para mi como para hacerla daño.

Mi pene se resbaló entre sus jugos y terminé por entrar hasta el final y sentir que mi polla se cubría de algo caliente. De sangre... De repente la cama empezó a brotar mucha sangre. Ignorante de mi nunca pensé que romper el himen de una mujer fuera tan aparatoso. Me asusté y quise sacarla pero ella me dijo que no. Que siguiera. Y así lo hice con mucho gusto, sin importar que la cama se estuviera manchando con sangre y con lo que salía de nosotros dos. Pero caí en la cuenta que el preservativo aún lo tenía en la mano... Pero no podía parar estaba a punto de subir a la cima del mi climax, no podía parar para ponerme el condón. Viviane me susurró al oído que estaba a punto de correrse y así fue como pude sentir sus contracciones internas... yo no quería parar y seguía sacudiéndola. Me alejé de su rostro para poder contemplar su expresión de gusto, de placer por sentir como le estaba dando, por ver cómo mi polla la volvía loca. Qué sensación tan increíble ver esa carita de niña pidiéndome más en su primera vez y a pocos metros de donde estaba su hermano y el resto de mis amigos. Nuestros gemidos ahogados no tenían fin y yo seguía ahondando mi miembro en su interior con ritmo. Ella posó sus manos en mis pectorales y me arañó. No aguantaba que siguiera follándomela. Ese orgasmo fue espléndido para una primera vez. Yo estaba tan cerca de llegar a la meta pero no quería acabar, quería seguir explorando a ese ser celestial que había vuelto a mi vida. Pero mi cuerpo no pudo privarse y mi corrida llegó para bañar ese recién estrenado cuerpo de mujer. La miré con cierta impotencia y le dije :

  • Lo siento, no me ha dado tiempo a sacarla y no me puse el preservativo- le dije con cierto temor...

Ella me sonrió y me besó con suavidad:

  • Tranquilo, ha sido la experiencia más maravillosa de mi vida. Tomaré la píldora del día después- dijo para tranquilizarme- ¿Te ha gustado a ti?
  • Ha sido apoteósico, cariño- dije acariciándola el rostro y su cabello castaño. ¿Te hice mucho daño?
  • Al principio si fue doloroso, pero luego ¡la sensación fue alucinante! Eres un cielo- me sonrió al tiempo que me besaba con ternura.
  • Supongo que esto quedará entre tú y yo ¿no?
  • Así me gustaría, no sé cómo se lo tomaría mi hermano y mis padres.
  • Ya, entiendo.

Terminé de vestirme, ella se puso el pijama y quitó las sábanas manchadas de nuestros jugos y de sangre. Yo le deseé feliz noche y ella me abrazó como si fuera uno de sus peluches. Nos volvimos a mirar y nos fundimos en un beso apasionado.

  • Buenas noches, Iago- esa fue la primera vez que me llamó así.

Regresé al cuarto, donde sólo estaba despierto Raúl. Entré e inconscientemente no pude mirarle a los ojos. Acababa de desvirgar a su querida hermana pequeña en la habitación contigua.

  • ¿Dónde te has metido?- preguntó mientras seguía viciado a la consola.
  • Nada, tio, que me puse a hablar con tu hermana y...

Me miró de una forma que me hizo acallar.

  • Te la has follado, ¿verdad?

Mi reacción fue bajar la mirada y ponerme serio. Eso le valió a Raúl para considerar que así había sido. Raúl se levantó en silencio y me dijo al oído...

  • ¿Qué se siente al desvirgar a una cría?
  • Tú hermana no es una cría...
  • Tú sabes a lo que me refiero, Iakob.
  • Ha sido algo muy especial que quedará entre nosotros.
  • Me alegro que hayas sido tú el elegido para mi hermanita.
  • Por cierto, ¿cómo sabes que...?

Raúl sonrió pícaramente.

  • No sabía que tuvieras una polla tan tiesa...
  • ¿Nos has observado?
  • Con todos los detalles. Es la primera vez en mucho tiempo que veo a mi hermanita desnuda. Es cierto, ha crecido muchísimo.
  • ¿Seguro que te la has cascado viéndonos?
  • Ufffff, claro que si… Ha sido increíble cuando he visto la sangre...
  • Mira que eres retorcido, tío- le dije.
  • Escucha. Tú eres mi amigo, y los amigos están aquí para ayudarse.
  • ¿Qué quieres?
  • No eres el único que se la casca pensando en mi hermanita. Y ahora que la he visto desnuda, siento que quiero poseerla.
  • ¿Qué me estás contando, Raúl? ¡Es tu hermana, tío!
  • Eso pasa. Hay gente que lo lleva en secreto el amor filial... es algo especial. No haríamos daño a nadie.
  • ¿Crees que Viviane querría?
  • Tú le has quitado su virginidad en un encuentro idílico, tú puedes pedirle lo que sea... ella ahora querrá experimentar.
  • ¿Quieres que le pida que folle contigo?
  • No. Que hagamos una orgía. Aquí hay cuatro hombres... y ella ya es una mujer...
  • ¿Ahora quieres hacer una orgía?- pregunté incrédulo.
  • Ahhh, es verdad... tú tienes que reponerte ... Muy bien lo dejaremos para otro día....

Sin mucho convencimiento sobre esa propuesta, y pensando que todo era fruto del estado de embriaguez en el que Raúl se encontraba lo dejé pasar. Pasaron los días y sin saber cómo el tema volvió a salir... esta vez para llevarse a cabo... pero ese es otro relato que ya les contaré.

Gracias nuevamente. Sus comentarios me ayudarán a mejorar.

Autor: ConnorSaotume


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