Sofía y Manuel se conocieron en la Universidad de Salamanca cuando apenas tenían dieciocho años. Él padre de Manuel, un importantísimo empresario español, hombre de trasnochados principios y moral conservadora, había hecho de su hijo un pelele sin ideas propias. Manuel nunca había decidido nada por si mismo y en el fondo de su alma habían quedado enterrados todos sus deseos. Su verdadera vocación, desde muy niño, había sido el cante y, a pesar de que su madre Carmen en silencio apoyaba esta tendencia, su padre siempre le impidió potenciar su talento (se le daba muy bien y en la intimidad de sus amigos deleitaba con su guitarra todas las veladas). Para José estas cosas eran "de homosexuales", quería que de aquel niño saliera un verdadero hombre, de principios viriles y moral católica.
Pero Sofía no era menos. Hija única, no le había quedado otra a sus padres que consentir que estudiara para así encargarse del buffet que su padre tenía en la capital. En el fondo consentían que la niña se fuera a Salamanca porque sabían que allí conocería a un muchacho formado en derecho y que así pudiera encargarse él de la empresa el día de mañana.
Qué puede unir mejor a estas personas, Sofía y Manuel, que una educación basada en los mismos valores. El valor primordial era el siguiente: nada de sexo hasta una vez contraído el matrimonio. Ambos habían sido criados desde la más tierna infancia en el catolicismo más radical y conservador. Nadie sabe bien lo estricta que en estas cuestiones habían sido los padres con estos jóvenes. Tanto Sofía como Manuel habían respetado cien por cien las normas tan duras que por todas partes habían aprendido desde niños: campamentos católicos, colegios de niños adinerados y de papás conservadores, aferrados a la moral cristiana que veían en el sexo la degeneración más grande que puede imaginarse. Cómo estos dos chicos podían romper con estas barreras era imposible de imaginar.
Se conocieron en el primer cuatrimestre del primer año de carrera. De una manera inocente y cándida Sofía pidio permiso a Manuel para sentarse a su lado en la biblioteca. No había sitio, estaba abarrotado y el ocupaba con su chaqueta un asiento que sí quedaba libre. Se miraron y allí comenzó todo. Pero no pensemos que se miraron con vicio o con pasión, nada de eso podia pasar por sus cabezas tan intencionadamente alejadas de lo carnal. Un café despues, algunos cines las semanas siguientes, comidas en el césped del campus, poco mas durante los primeros meses.
Durante cuatro años estuvieron asi, una amistad que llamaban amor. Sus familias estaban al tanto, incluso ya se conocian y veian en ambos un matrimonio para el futuro. Manuel respetaba a Sofia hasta limites insospechados. En todos estos años el no se habia acercado a Sofia con intenciones sucias en ningun momento. Cuando viajaban o dormian en la misma casa (algo bastante raro porque evitaban sus conciencias estas situaciones) cada uno dormia en una habitación. Sus unicos acercamientos habian sido algunos besos pero nunca se acercaban demasiado, ni se besaban apasioanadamente. Desconocian esos besos donde la lengua sale a buscar el interior de la boca de su amado, desconocian el ardor que se despierta cuando el amor te sorprende en la juventud, llena de pasion y de furia por amar y recrearse en el placer. Ellos no, no podian ni imaginar estas cuestiones, eran licencias que no podian tomarse.
Pero durante el ultimo año de carrera paso algo que ellos no se esperaban. Todo comenzo un dia en que Manuel y Sofia habian quedado para ir a cenar con algunos amigos. Quedaron en el hall de la residencia y ella se demoraba. Como esto era extraño Manuel se preocupo y se tomo la libertad de ir hasta la puerta de la habitación de Sofia. El solo queria llamar a la puerta y preguntar que pasaba, el porqué de su demora.
Manuel se encontraba a punto de llegar a la habitación de Sofia cuando aprecio que la puerta estaba entornada. La compañera de habitación habia salido con prisas y no habia cerrado. El, desde fuera, con su caracteristica prudencia:
No hubo respuesta y el decidio entrar cuando descubrio que ella se encontraba en el baño. Tenia puesta la radio y no habia escuchado las palabras de Manuel. La puerta estaba entornada y aquí se abrio la caja de Pandora. Sofia recien habia salido de la ducha y estaba secandose con una toalla. Manuel no pudo evitar ver lo que vio. Ella se secaba con una toalla sus partes mas intimas. La manera inconscientemente sensual con que lo hacia, la delicadeza con que se pasaba la toalla por su vagina era demasiado para Manuel. Su mente se nublo, se puso muy nervioso y cuando decidia irse tropezo con una silla. Hizo suficiente ruido para que Sofia se diera cuenta:
- Oh Manuel, pero si estas aquí.
- Disculpame –tartamudeando- no era mi intencion, no me oias, estabas tardando un poco y…
- No me parece apropiado que estes aquí –ya tapada con la toalla, lo suficiente para que no se apreciara nada comprometedor- te agradeceria que bajaras al hall. Te escribi un mensaje, pense que ya sabias que me iba a demorar.
- No debi de recibirlo, lo siento mucho.
Cuando Manuel iba en el ascensor hacia el hall tenia una ereccion, no hace falta dar mas detalles. La potencia que sentia dentro de sus pantalones era demasiado, lleno de calor y de furia contenida tuvo que ir a su habitación a tumbarse en la cama, a despejarse con agua fria, algo tenia que hacer con esa tormenta de ideas que ahora inundaban su cabeza siempre tan pura.
Pero Sofia no era menos, esta situación habia despertado en ella una inquietud extraña. Cuando se disponia a vestirse, con nervios y desconcierto, entre muchos sentimientos habia uno nuevo y extraño. Mientras se ponia las braguitas se miro al espejo y su propio cuerpo medio desnudo en el reflejo acrecento esas ideas tan nuevas y explosivas.
Los dias siguientes estuvieron distantes. No hablaron del tema y evitaban verse a solas. Cualquier cosa era una excusa para no estar demasiado cerca y en sus cabezas habia una potente sensación de arrepentimiento. Pero paralelamente cada uno por su lado habia dejado desatar toda una cadena de pensamientos muy explicitos ya y muy cargados de una pasion que antes desconocian. Manuel, de adolescente, si se habia masturbado alguna vez pero debido a un profesor sacerdote que habia tenido en su primera adolescencia habia sido convencido de que estas acciones eran pecado y no propias de un buen cristiano. Sofia ni siquiera habia caido en estas tentaciones, cuando habia sentido algo parecido al deseo sexual ella no supo que era eso y por estas razones nunca se habia visto en la situación de tener que tocarse. Ella no sabia que esto podia pasar pero ahora, tras la idea de haber estado desnuda ante su pareja, habia despertado en ella el ansia brutal de tener que poner su mano en su organo alguna que otra noche. Al principio lo hacia con la torpeza de la vergüenza, alarmandose al principio con la humedad de su sexo pero pronto aprendio como se daba a si misma mas placer, placer que se daba mientras imaginaba sin mucha información empirica la manera en que Manuel probaba su cuerpo.
Es comun pensar que las personas que ocultan mucho el deseo sexual son las mas apasionadas e incluso las que de una manera mas grosera y desbordada de las lineas de lo correcto imaginan satisfacer sus deseos. Esto mismo pasaba con Manuel y Sofia, cada uno por su lado estaban diseñando en sus mentes un mundo repleto de situaciones, encuentros imaginarios siempre desencadenando en un sexo torrido y radical, donde fantasias cada vez mas explicitas y sucias impedian el sueño a estos jóvenes llenos de pureza y de candidez.
Cual fue la sorpresa de Manuel cuando una tarde recibio una llamada de su padre comentandole que ese fin de semana tenian una reunion muy importante en su casa de campo en Guadarrama. Le pedia por favor si el y Sofia podian asistir porque iba acudir gente importante que queria presentarles. Manuel no pudo negarse porque nunca negaba nada a su padre. Sofia, muy respetuosa siempre con sus futuros suegros, acepto acudir ese fin de semana a la sierra de Madrid. Pensaba en su ingenua cabeza que esta situación puede que ayudara a normalizar la tendencia que habia estado adquiriendo y que de algun modo estaba impidiendo tener una relacion normal con su novio. Se evitaban porque el arrepentimiento y la culpa les vencia y cuando se encontraban solos se despedian nerviosamente. En realidad solo hacian crecer el deseo porque de alguna forma se daban a entender que a los dos les pasaba lo mismo.
Fueron a Guadarrama en el coche de Manuel, durante el viaje no intercambiaron casi ninguna palabra. Sofia se escudaba en el cansancio y Manuel que no era de mucho hablar no tenia problema en callar especialmente. Durante el viaje, en sus cabezas, de vez en cuando aparecian ideas algo comprometedoras. Cuando pararon para repostar gasolina Sofia fantaseo, sin poderlo evitar, con Manuel pidiendola por favor que se quitara las bragas durante el trayecto. Sin darse cuenta estas ideas habian mojado su ropa intima, sensación que cada dos por tres le hacia recordar lo que habia pensado un rato antes. Manuel tampoco se quedo corto. De vez en cuando miraba por el rabillo de ojo a Sofia que iba a su lado e imaginaba como se abria el pantalón y sacaba su pene para que ella, mientras el conducia, le hiciera una tierna y suave felacion. Si es cierto que Manuel fantaseaba con cosas mas dulces que Sofia. Ella, tal vez por haber recibido una educación mas directa y dura respecto al sexo, tenia una tendencia mas intensa para fabular de un modo mas sucio y liberal.
Cuando llegaron a Guadarrama estaban algo cansados, no por el viaje, mas bien por el esfuerzo sobrehumano en contenerse. Los padres de Manuel, siempre serios y bastante distantes recibian en el porche a la pareja. Ya habian llegado bastantes invitados. La casa, bastante grande y lujosa, estaba diseñada para albergar a los invitados que una familia tan bien relacionada tenia con mucha frecuencia. La asistenta y un mozo ayudaron con las maletas, no mucho equipaje porque era un fin de semana y automáticamente porque estaban puestos al tanto, llevaron los bártulos a las habitación destinadas a la pareja. Las dos estaban en la misma planta pero estaban separadas por otras dos habitaciones mas que eran ocupadas por invitados.
Cada habitación tenia su propio aseo. Cada uno en su recamara dispusieron a cambiarse de ropa y darse una ligera ducha. La cena estaba preparandose y abajo en el salon comedor se oia el bullicio de los invitados. Sofia en la ducha se recreo enjabonandose y en la sensación del agua caliente cayendo por su cuerpo. Su cuerpo era bastante bonito, era bastante deportista quien sabe si tanto ejercicio no habia sido la manera tiempo atrás de quemar las pasiones que ahora se habian desbordado. Mientras se pasaba la esponja por el cuerpo se sintio atractiva asi e imaginaba a Manuel entrando a la ducha desnudo, con su organo erecto preparado sin contemplaciones para penetrarla.
Manuel, cuando se quito el calzon para meterse dentro de la ducha dejo al aire su miembro que habia crecido cuando una vez dentro de la habitación relajo por completo su mente. Debajo del agua apretaba los dientes y ni siquiera el agua fria podia hacer desaparecer el calor que intensamente latia en su verga. Hay que comentar que Manuel estaba muy bien dotado, en el vestuario despues de las clases de jockey siempre habia podido comprobar que en ese sentido era bastante especial. Tambien tenia un cuerpo bastante atletico, cuanta energia y juventud habia estado esta pareja derrochando.
Bajaron casi a la vez al comedor, la mesa estaba dispuesta y algunos invitados se encontraban ya sentados. El ambiente bastante esnob y despota no entretenia a estos dos jóvenes que solo podian pensar en una cosa. Sofia y Manuel no se miraban a los ojos pero cuando alguno de los dos interactuaba o hacia algo que le ponia en evidencia el otro lo miraba como si no lo hubiera visto antes. Manuel se levanto un momento para ayudar a una de las asistentas (hecho que molestaba a sus padres y desconcertaba a los invitados pero el era de sensibilidad mas popular y sencilla) Sofia veia en eso un gesto maravilloso que desencadenaba tambien en una excusa para imaginar a su novio embistiendola dulcemente. Cuando el cogio la sopera de la mesa, ese pequeño esfuerzo corporal mostro los musculos de su antebrazo que la camisa remangada enseñaba y ella volvio a mojarse. Estas pequeñeces eran razones para fantasear porque las bestias estaban desatadas.
Inconscientemente o no, Sofia se habia puesto una camisa que entre boton y boton al nivel del pecho dejaba ver un sujetador muy lindo, de un blanco perla con encaje en los bordes. Sencillo pero suficientemente provocador para que Manuel perdiera el apetito. Su tía Matilde aprecio este hecho y le comento por que no cenaba apenas esa noche:
La madre de Manuel, al oir esto y ya que estaban casi en la sobremesa, se tomo la libertad de enseñar algunas fotos que alli tenian enmarcadas de Manuel vestido con el uniforme. Sofia ya habia visto a Manuel vestido asi pero esta vez, tal vez por el contexto esto fue razon otra vez para ponerse caliente como un animal. Miro fijamente los muslos de su pareja cuando el marco llego a sus manos, el pantaloncito que llevaba en la foto era corto y ella veia las piernas pero se imaginaba las ingles de su novio, como serian porque aunque llevaban cinco años juntos el no sabia nada del cuerpo de su pareja.
La madre de Manuel, tal vez por el efecto del vino de la cena estaba mas dicharachera y habladora y llamo a una de las criadas para que trajera unos licores. El ambiente estaba relajandose y entre cigarros y copas de sobremesa la gente empezo a dispersarse por la sala. Sonaba musica y la gente hablaba alto, Sofia algo aturdida casi mareada se fue al aseo que habia en esa misma planta. Entro en el aseo, cuando se sento para orinar no podia, tenia la vagina inflamada y ni siquiera su esfínter podia obedecerla. El calor que sentia dentro de su sexo era tal que empezo a tocarse un poco alli mismo. Tenia las bragas y unos jeans bajados porque habia intentado hacer pis pero como no podia y viendose asi, con su vello pubico aire no pudo evitar echar la espalda para atrás y recrearse un poco. No queria correrse, estaba caliente pero a una parte de ella le gustaba provocarse a si misma, al menos asi satisfacia un poco a la picaresca que desde hacia semanas no desaparecia de su mente.
El destino, dios o lo que fuera quiso que Manuel fuera hasta alli. Seguirla, alejarse del ruido y del humo, no puede saberse bien que le empujo hasta ir a la zona de la casa donde se encontraba el aseo, aseo que dentro tenia a su novia tocandose. Al no encontrarla por alli hacia facil sospechar que ella se encontraba dentro del servicio.
Sofia, que solo queria acariciarse un poco, estaba cada vez mas ensimismada en su masturbación y ya se le habia ido de las manos lo que en un principio iba a ser un mero toqueteo. Su respiración se aceleraba, al comienzo ella solo se tocaba por encima pasandose un dedo por encima de la vagina, lentamente acariciando su clítoris pero por dentro ya se le exigia que introdujera sus dedos porque sentia estallarsele el organo. Mientras se tocaba con una mano con otros dedos de la otra empezo a estimularse por dentro y esto hizo que emitiera un gemido que Manuel percibio desde fuera. El impulso que hizo que él girara el pomo de la puerta solo puede deberse al impulso ya irrefrenable, era humano y contenerse tanto ya era irremediablemente imposible. Sofia no habia puesto el pestillo porque acrecentaba la excitación la idea de que alguien abriera la puerta y viera lo que alli estaba aconteciendo.
Manuel abrio la puerta y vio la siguiente estampa: Sofia estaba sentada en la taza de WC, con las braguitas y los pantalones al nivel del piso solo en una pierna. Los muslos muy abiertos dejaban ver su sexo en toda su anatomia. Ella abrio los ojos todo lo que pudo y muy nerviosa dijo:
Pero Manuel ya no entendia a razones, su pene habia adquirido el tamaño casi descomunal que su naturaleza le habia brindado e incluso se notaba este hecho en su pantalón. El no pudo decir nada en algunos segundos. Sofia al ver que el estaba dejando la puerta abierta dijo:
En los ojos de el se veia algo que ya no podia negarse. No podia ocultarse ya todo lo que habian escondido ese tiempo. Sin mas explicaciones Manuel se paso una mano por encima de su pantalón. Puso su espalda sobre la puerta y apoyando una pierna flexionada sobre ella comenzo a tocarse el pene por encima del pantalón. Debido al eterno tabu aun no podian rozarse asi que el primer acercamiento sexual podia ser unicamente visual. Cuando Sofia entendio lo que iba a pasar ella prosiguió con lo suyo. El miraba con ojos muy golosos, cada vez mas excitado ya no pudo mas y abrio su bragueta y el boton del pantalón y saco a relucir su aparato. No puede expresarse que borboton de humedad salio del interior de la vagina de Sofia cuando vio aquello. El pene de Manuel era grande y su mano lo agarraba como si fuera un mastil, el poderio de ese miembro agitandose con la mano de su propio amado acelero la masturbación de la mano de Sofia. Se tocaron al mismo ritmo al principio, posiblemente querian irse juntos, pero ella llevaba mas rato y no pudo mas y llego dos segundos antes al orgasmo. Cuando ella se corrio Manuel no pudo evitar irse a toda velocidad y justo antes de expulsar su semen ella tenia su pecho y su boca preparados para deleitarse embadurnadose con ello.
Aquí se termina el primer encuentro sexual de Manuel y Sofía. No podia pedirse mas de dos mentes sometidas bajo un conservadurismo tan radical como el que habian recibido ambos desde niños. Ese fin de semana evitaron mirarse pero no es difícil imaginar lo que se habia despertado ya en sus mentes. Todavía quedaba mucho tiempo hasta tener la primera relacion plena y muchos otros encuentros esquivos y no directos surgieron hasta que por fin dieron rienda suelta a sus deseos. Pero esta cuestion es otra historia que merece sus propias paginas.