2008-03-28 01:11:28
Veinte minutos
– Iliana, esa muchacha me gusta
– ¿La bibliotecaria?
– Sí
– A mí también
– ¿Qué es lo que más te gusta de ella?
– El culo
– A mí las pecas. Y que es tímida, cuando te da un libro se pone roja, sólo por darte un libro... ¿vamos a templárnosla?
– ¿Tú y yo?
– Sí ¿vamos?
– Vamos
– ¿Cómo hacemos?
– La invitamos a un bar...
– Ay Iliana, coño, tú siempre con tus bares y tus lumínicos en la cabeza. Templárnosla hoy, ahora… además, al bar iría Chachi
2008-03-28 01:09:49
Niss
Niss me recuerda en muchas cosas a Iliana. Las dos tienen un marido mucho mayor que ellas (solo que Iliana respeta a su marido pero no le teme, Niss le teme al suyo y lo desprecia), las dos son devotas de los hombres, de las mujeres, y aunque blancas, de los orichas.
Hoy me lleva a un tour religioso. Me ha convencido de subirme a la lanchita y estamos cruzando la bahía hacia la iglesia de la Virgen de Regla. Durante la travesía no se deja decepcionar por mi ateísmo burlón. Hablamos y nos damos cariñitos, pero la noto concentrada en algo que no entiendo, porque no conozco. Antes habíamos subido una loma en Nuevo Vedado y, llegados al pie de un árbol, enterró un pomo de cristal del cual no permitió que mirara el contenido. Ahora estamos acercándonos al atracadero
2008-03-28 01:08:06
Llegue puntual a la hora indicada a casa de mi ama, llame a la puerta y me abrió mi preciosa Ama, "hola perro", fue el saludo que recibí de mi ama, yo sonreí y entre en su casa, entramos al salón, ella se sentó en el sofá y yo actué como de costumbre, me desnude y me puse de rodillas ante ella:
" ¿que tal la semana perro?" , me pregunto mi ama, yo siempre muy respetuoso la conteste y la hice preguntas, charlé con ella muy respetuosamente, después de una pequeña conversación me dijo que tenia muchas ganas de usar a su perro.
2008-03-28 01:05:57
Devoción
I
Amo. Nada más. Sólo así podría llamarlo Lelia de ahora en adelante. Sin artículos o adjetivos, un sustantivo genérico, único, una palabra: Amo. Aspiró el perfume de maderas que desprendía la tarjeta en que estaba escrita la orden, acarició el sobre lacrado que sólo ella podía romper, especialmente enviado para ella, que siempre contenía un orden de El. Cómo los latidos de su corazón golpeaban su pecho cuando descubría en su correo esos sobres lacrados, rotulados con su nombre.
2008-03-28 01:01:22
I
Mis informadores me dijeron que vieron a la pequeña de las arlequinas, haciendo auto – stop en la autopista del otro lado de la realidad. Abandonaba, el lado de los mortales, con el corazón roto, y, solo, sin su hermana... Mejor, una molestia menos para el equilibrio de mi imperio...
Adoro este nuevo cuerpo mío, tan hermoso y distinguido... Me hará ganar la popularidad perdida...
-¿Señor? ... Ya llegue...
Morena, de rasgos latinos... Como buen gourtmet se elegir los platos...
-Desnúdate... delante de mi...
He pagado una gran suma por esta muchacha... Espero que valga aquello que pague, no quisiera mancharme las manos tan pronto...
2008-02-25 00:57:57
Leyendo el diario mi vista se detuvo en un aviso clasificado que me llamó la atención,"Mujer en busca de matrimonio que desee vivir experiencias fuertes sin tabúes ni restricciones, sumisa total."
Encajábamos perfectamente dentro de sus fantasías, y no dudé en conversarlo con mi mujer, que en principio me planteo sus dudas respecto de la figura y personalidad de la autora del aviso. "¿Sería agraciada delicada, gustaría de nosotros.?".
2008-02-25 00:51:33
Vivo en una ciudad de 100000 habitantes, aproximadamente. No digamos que aquí todo el mundo se conoce, pero sí una gran parte. Así que no fue difícil para mí observar a un chico de la colonia árabe, muy atractivo por cierto, a quien veía siempre en un instituto donde impartían idiomas, cuando tenía más o menos unos 15 años. No tenía idea de su nombre siquiera, ya que estábamos en cursos diferentes, pero siempre lo veía. Es alto, delgado, piel muy blanca, nariz ligeramente grande, ojos verdes y cabello rubio. Su rostro era impresionantemente bello, me recordaba mucho a Maculay Culkin, el actor norteamericano y así le decía cuando hablaba de él a mis amigos.
2008-02-25 00:49:32
Cuando fui a la postulación para el trabajo me presenté muy formalita, profesional y entendida en todo lo que el caballero me decía. Jamás había oficiado realmente de Relacionadora Pública, pero si había logrado una amplia gama de contactos por Internet y solía jactarme con mis amistades de que La Celestina y el Google tenían aciertos menos rápidos que yo ... Cierto es que mi curriculum estaba alterado con esas referencias falsas, pero mi capacidad no estaba en duda. Yo sabía que saldría adelante en cualquier empresa que me diera la oportunidad de empezar a foguearme en un área. Lo malo es que siempre exigían 2 años de experiencia y un "cartón" institucionalizando los conocimientos que se suponía yo tenía. El caso es que tras la tercera entrevista, esa del test de las manchitas, me devolvieron con el Gerente de Personal para la firma del contrato. Llegué adelantada, y la secretaria me hizo esperarle en la oficina, frente a su computadora.
2008-02-25 00:47:50
Yo siempre había sido algo escéptico respecto a las secciones de contactos, a mis 36 años nunca había usado una, a pesar del morbo que me daban. Pero una mañana con poco trabajo, navegando por Internet eché una ojeada a una página de contactos, y uno de ellos llamó mi atención: "mujer madura busca hombre mayor de 30 para compartir experiencias nuevas", firmaba yegua salvaje. ¿Por qué no contestar? Quizá nadie respondiera, pero por probar. Así que mandé un breve mensaje a yegua salvaje: "hombre entre 30 y 40, desea ser participe de esa tentadora oferta", firmado por rudo vaquero. No esperaba respuesta, y me sorprendió mucho ver parpadear el aviso del mensaje en la pantalla. Abrí el mensaje: "pura sangre árabe, briosa y de negras crines, está deseosa de saber como la domaría el rudo vaquero" firmado, yegua salvaje.
2008-01-22 19:47:12
Este es el primer relato de una serie llamada "Crónicas", estos complementan el relato "La diosa del dolor" por lo que recomiendo leer este antes, de cualquier forma no es imprescindible.
La vio salir del baño desnuda, su piel se revelaba hermosa a la luz de las velas; camino hasta pararse frente a él, los pechos a escasos centímetros de su boca, se desesperaba en la silla, sin poder moverse. Ella lo miro con picardía, era su juguete y quería jugar.
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