Linda le ofreció una pequeña mordaza diciéndole "mejor que muerdas esto" y Karen abrió su boca para morderla fuerte. Bill cogió un afilado cuchillo y recorrió con la mirada el cuerpo rosado y bronceado de Karen. Karen trago saliva, sintiendo como su corazón se aceleraba. Tenso firmemente su vientre, señalando su impaciencia por empezar. Bill apoyo el cuchillo en la base del esternón de Karen, y con una moderada presión, empujo la hoja en el centro de su abdomen, cortado lentamente su piel. La hoja atravesó su carne suave y fácilmente, dejando tras de si dos alas de carne rosa-roja. Cuando la hoja atravesó su ombligo, el cuerpo de Karen tembló, aunque ni Bill ni Linda tenían certeza de si era de dolor o por un orgasmo. Entonces el cuerpo de Karen se destenso de golpe.
Cuando Bill llego al final de su vientre soltó el cuchillo y metió sus dedos en la larga incisión. Separo la carne con delicadeza, descubriendo la masa herméticamente enrollada de sus órganos internos. Introduciendo aun mas sus manos, agarro un manojo de intestino y lo arrojó fuera de su cuerpecito. Resbalaron en la bandeja de metal con un "plaff" húmedo. Trabajando con experimentada destreza, vació completamente el abdomen de Karen de todos sus órganos internos., lavo su cuerpo con una manguera y cauterizo todas las heridas.
Juntos, llenaron el vacío abdomen de Karen con relleno de patatas, zanahorias y especias. Cuando el ultimo manojo estaba dentro de su vientre, Bill empezó a coser los bordes de la larga incisión. Empujo la aguja curva a través de la carne de Karen, tirando el cordón blanco de una incisión a otra, haciendo una pulcra fila de "x" hacia abajo en el centro de su estomago. Karen miraba hacia abajo asombrada y sorprendida de que estuviera viva sin la mayoría de sus órganos internos. Su corazón y sus pulmones trabajaban bien y el soplete cauterizaba la herida, dejando de sangrar. Otra cosa era el intenso dolor de la larga incisión y del llenado. Estaba excitada y preparada para ser asada.
Linda giro la cazuela fuera del horno, y juntos izaron el cuerpo de Karen y lo pusieron dentro de la cazuela metálica negra y caliente. Rodeándola de patatas y cebollas, empujaron su cuerpo de cabeza hacia el horno. En el otro extremo del horno, había un orificio, por el que únicamente pasaba la cabeza de Karen. Cuando empujaron, la cabeza de Karen paso por el orificio al aire libre. Solo su cuerpo iba a ser cocinado, de manera que alrededor de su cabeza envolvieron unas toallas frescas y húmedas, para que pudiera ser comida viva. Los hermanos de Karen cerraron la puerta metálica y lentamente aumento la temperatura. Fueron a la cabeza de Karen y la refrescaron con las toallas húmedas, dándole agua con estimulantes y acariciando su frente. Karen hablaba libremente de la sensación de calor y de que forma sentía como su carne se ponía increíblemente caliente, empezándose a quemar y a ampollar. Ella disfruto cuando ellos abrieron las puertas del horno y rociaron su bronceada carne con mantequilla y salsa de barbacoa. Gimió en silencio cuando cerraron de nuevo las puertas del horno y el calor convirtió su piel en una burbujeante superficie quemada de color rojo brillante, mientras sus hermanos mantenían su cabeza húmeda y fresca
Finalmente, después de haberse estado cocinando como una hora, Karen sintió que no podía aguantar más. Preparada o no, era el momento de ser comida. Bill abrió la pesada puerta metálica del horno de ladrillo y saco la alargada cazuela metálica. El aroma de carne de mujer asada lleno la cocina. Su piel, perfectamente bronceada en su punto justo, tenia un fuerte color amarillo-dorado. Karen estaba aturdida, pero muy viva. Al no asar su cabeza había podido respirar y ahora podía ver todo lo que pasaba. Sus hermanos desataron su brazos y sus piernas y la pusieron boca arriba. ¡Las patatas, cebollas y especias también se habían asado bien y Karen olía deliciosa.!
Bill recogió con un cucharon un poco de aceite hirviendo del fondo de la cazuela y lo vertió sobre los firmes pechos de su hermana. Karen se retorció de dolor (era diferente que el calor del horno). Ese goteo hirviente en sus ya calcinados pechos dolía mucho. El siguiente cucharon se vertió sobre su abdomen. El sabroso fluido castaño caliente goteó sobre sus costados brillantes y especialmente sobre sus muslos. Linda ayudo a abrirle las piernas y Bill derramó el aceite caliente sobre los abiertos labios vaginales de Karen y en el interior de su bonito coño. Karen aulló de dolor. Incluso con su piel abrasada, sus nervios sentían el goteo hirviente. Trabajaron lentamente, recorriendo de arriba a abajo su cuerpo entero, rociándola cuidadosamente.
Linda corto los delgados cordones que mantenían la larga incisión de la barriga dorada de Karen cerrada. Los bordes de la carne asada se abrieron levemente, revelando el relleno, las especias y verduras saturadas con sus jugos.
"Como te sientes Karen?
"¡No puedo creer que aun este viva!" Dijo ella débilmente.
"¡Solo estoy mirando con miedo como te preparas para comer mi cuerpo!"
Linda le dio un cuchillo a Bill. "¿que parte prefieres?" dijo.
"Oh... el muslo, supongo".
Bill corto a través de la crujiente piel dorada del muslo de Karen, serrando a través de la carne tierna hasta que el cuchillo llegó al hueso. Corto tres rodajas gruesas de carne y las puso en el plato de Linda. Entonces el corto un grueso filete de la barriga de Karen. El corte no era tan doloroso como el asado. Muchas de las terminaciones nerviosas, receptoras del dolor, de Karen habían sido destruidas por el calor. Era interesante ver como su cuerpo era destruido pedazo a pedazo.
"Quiero probarlo" dijo Karen con seguridad.
Bill cogió el cuchillo y cuidadosamente corto dentro del ahumado pecho de Karen. Lentamente rebanó el pecho por su base, rodeándolo profundamente hasta amputarlo completamente y dejarlo sobre un plato. Acerco el plato a la boca de Karen y le dijo, "el pezón es tuyo". Karen abrió la boca y lentamente mordió su propio pezón arrancado de su pecho. Cayo fácilmente en el interior de su boca. Lo mastico despacio.
"Delicioso" dijo con voz débil.
Bill se inclinó, acercando su boca al otro pecho de Karen. Puso el pezón y una gran parte del pecho en su boca y mordió fuerte. Arranco parte de él quedando parte dentro de su boca y parte fuera. Estaba delicioso. Linda clavo el cuchillo en su barriga y extrajo un bistec grueso del abdomen de Karen.
Bill corto un gran trozo de su barriga y lo puso en su boca. La carne de su hermana era sabrosa, extraordinariamente jugosa y tierna, acompañada por el pan que había absorbido la esencia de Karen junto con la cebolla y especias. Comieron despacio, saboreando cada pedazo exquisito de carne. Lentamente cortaron la carne y musculo de los brazos y piernas de Karen, su vientre, sus hombros, su espalda y su culo bellamente asado. Cuando dieron la vuelta a Karen, los músculos cocinados de su culo sabían como el cordero.
Karen aun estaba viva pero se debilitaba rápidamente.
Como postre depositaron a Karen de espaldas, con los huesos que una vez fueron sus piernas abiertos, exponiendo los bonitos labios de su coño. Aun estaban rosados y habían escapado del asado al haber atado juntas las piernas de Karen. Lanzaron un chorrito de nata sobre ellos y agarrando cada uno un labio empezaron a retorcerlos, desgarrando y rasgando entre las piernas de Karen.
Karen gritó y gritó.
"Oh-hhhh" gimió cuando Bill agarró su gran clítoris entre sus dientes y mordió para separarlo del cuerpo.
Cuando se lo arrancó, el cuerpo de Karen se agitó con un orgasmo final. Los tres sonrieron mientras masticaban y saboreaban su clítoris y los delicados labios de su coño. Karen comió una parte de su propio clítoris.
Ella había hecho el ultimo sacrificio y estaba orgullosa.