La conocí en un pub de la provincia de La Coruña. Estaba con unos amigos haciendo el tonto y mirando hacia una mesa donde había cinco o seis chicas, todas entre 22 y 24 años.
Estábamos retándonos para ver quien se atrevía a acercarse y demostrar quien era el más machito. Cerraron filas en mi contra y empezaron a picarme. Como a mi eso de "no tienes huevos" no me lo dice nadie, me lancé. Cogí una silla y me puse al lado de Raquel, de sus nombres me entere mucho después.
Fue casualidad, era el único sitio donde cabía mi silla.
Me senté y empecé a charlar con ella. Como todas me miraron con muy mala cara, me hice el sueco e invite a Raquel a un cubata.
La que llevaba la voz cantante era Pilar. Sabelotodo, engreída, prepotente y vestida como una calientapollas: minifalda que dejaba ver sus bragas, un escote casi hasta el ombligo y sin sujetador (era febrero) y unos zapatos de tacón de casi un palmo. Las demás iban más discretas por que si se atrevían a llevar algo insinuante Pilar atacaba llamándolas de putas para arriba.
Raquel era la mas discreta, la mas abrigada y la mas callada, así que cuando me acerque a ella no se atrevió a decirme que no.
Después de un rato y un segundo cubata me marche alegando que tenía que madrugar. Así que me despedí de ella y luego de mis amigos y me marche.
Una semana después volvimos a repetir en el mismo sitio y como yo había entrado en el círculo de amigas me usaron para colarse ellos y poder pillar algo.
A Pilar le sentó como un tiro (como si eso me importase) pero se tuvo que aguantar, al parecer las demás estaban hartas de ella pero no se atrevían a dejar el grupo, así que nosotros fuimos su escape.
Yo seguí con Raquel y hablábamos de muchas cosas insustanciales. Salio el tema de la game boy y del tetris. Queríamos saber quien era el mejor. Como siempre Pilar se metió en medio diciendo que era la mejor y nosotros la retamos. Como no se podía echar atrás quedamos el sábado siguiente en casa de Raquel. Enchufamos las maquinas y empezamos. Las reglas eran sencillas, quien ganaba una serie completa jugaría con el otro y el perdedor debería quitarse una prenda, como mínimo del tamaño o peso de un pañuelo (idea de Pilar que quería verme en cueros).
La sorpresa se la llevaron ellas cuando yo había perdido los zapatos y ellas iban casi en ropa interior. Pilar, que era la que iba peor, perdió y tenía que elegir entre quitarse las bragas o el sujetador. Opto por coger su ropa y largarse. Se vistió en la escalera del edificio.
Cuando a Raquel solo le quedaban esas prendas me dijo que no se iba a desnudar mas, así que le propuse que si perdía dos veces seguidas tendría que hacer lo que le dijese, sin sexo pero humillante. Accedió y perdió pero me lo tuve que trabajar.
Le ordene que le quitase las cordoneras a sus deportivas y la ate con los tobillos y las manos a la espalda. Después me dedique a meterle mano por encima de las bragas y por debajo del sujetador. Después de un rato y de dejarle las bragas manchadas por sus propios jugos nos marchamos a comer.
Hablamos mucho de lo ocurrido y de que a mí siempre me han gustado las ataduras y el sado en general. En una relación es una señal de que confías completamente en tu amante y sabes que estas totalmente a salvo. Ella me confeso que era virgen, le daba mucho miedo quedarse embarazada y no se fiaba de los anticonceptivos de ningún tipo.
Le conté que tenia varias esposas que compre en Italia y Grecia (en esa época no se podían comprar en España) algunas muy buenas y practicaba el escapismo con ellas. Un día se lo demostré, me desnude, ella me ato las manos a la espalda con dos esposas y los tobillos con otras dos especiales para ello (las buenas las escondí por que esas aun no había aprendido a abrirlas). Se llevó las llaves, me apagó la luz, cerro la puerta y se fue a ver la tele. Dos minutos después ya me había soltado y me había puesto el pantalón. Raquel no salía de su asombro, registró la habitación, a mi y no encontró nada (secreto profesional). Cuando dijo que estaban rotas le dije que si se atrevía a ponérselas. Dijo que si, pero no conseguí que se quitase la ropa interior (los prisioneros deben ir atados desnudos para evitar cualquier tipo de intento de fuga y de ocultación de armas, pero no la convencí). La ate, la tumbe en el suelo y me marche. Diez minutos después me estaba suplicando que la soltase, pero ¿a cambio de que?
-Me puedes meter mano todo lo que quieras.
Cogí unas tijeras y le corte el sujetador y las bragas. Me miro con muy mala cara pero no dijo nada. La estuve magreando casi una hora y estuvo a punto de correrse varias veces, pero no la deje.
Salimos hasta unos grandes almacenes y le compré varios conjuntos de lencería muy sugerentes.
Durante los meses siguientes nos dedicamos a meternos mano y, de vez en cuando, la ataba con todo lo que pillábamos, cuerdas, cadenas, cinturones... y una mezcla de todo eso. Nunca llegue a correrme y, por lo tanto no le proporcionaba a ella ningún orgasmo.
Debo decir que tenía un cuerpo muy bonito. Con tetas algo caídas pero grandes y muy duras, un culo algo grande para mi gusto con algo de celulitis pero también muy duro. Media exactamente 1,69 cm y pesaba 66 Kg.
Un día que ella vino a mi casa, estaba más salido que de costumbre, intente una penetración, ella se negó. Le dije que lo que le pasaba era que no quería perder la virginidad, que eso del embarazo era un invento. Ella lo negó y dijo que si pudiese me lo demostraría. Eso me dio que pensar y ese domingo le propuse que se convirtiese en mi esclava sexual. Ella ya conocía mis tendencias pero se quedo de piedra. Le dije que si aceptaba la penetraría por en culo y la boca y que en su vagina solo entrarían consoladores y vibradores. Debería venir a casa con minifalda (nunca se ponía nada por encima de las rodillas), sin medias, ni bragas, ni tanga ni sujetador y con un collar de perro en el cuello, si no lo llevaba me indicaría que ese día no quería ninguna sesión sado. El collar se lo ponía ella pero se lo quitaba yo y a partir de ese momento volvía a ser libre hasta que ella decidiera. Debería dejar la ropa en la percha de la entrada y entrar a cuatro patas en casa, desnuda. Desde hacia meses tenia una copia de mis llaves.
Esto es un resumen, en realidad tardé más de media hora en explicárselo todo y fui algo más sutil. Se lo tomó bastante bien, menos guapo me dijo de todo: cabrón, desgraciado, hijo de puta, que no quería saber nada mas de mi y cosas por el estilo. Y se fue.
La sorpresa me la lleve el viernes siguiente cuando apareció con minifalda y con collar.
Se arrodillo delante de mí y me pidió perdón por los comentarios de la semana anterior pero se llevo una sorpresa y se asusto un poco. Me dijo que estaba dispuesta ha hacer todo lo que yo le pidiese y que no iba a decir que no a una relación sado sin haberla probado antes.
Le ordene que se desnudase. No llevaba sujetador pero si un tanga de hilo muy minúsculo. Le dije que la iba a castigar porque le había dicho que no podía llevar ropa interior y debía presentarse a mi ya desnuda. El castigo dependería de cómo se portase a continuación. La lleve al baño y en la ducha desmonte la cebolleta y le metí el tubo por el culo que se lo llene con un poco de agua. Luego le dije que ese collar era muy pequeño y que debería ir a comprar uno más grande y un comedero para perros. Cuando volviese a casa podría descargar su culo. Se vistió solo con la minifalda y su chaquetón y salió corriendo.
Llego a los 14 minutos jadeando pero con el collar nuevo ya en el cuello y con una correa puesta. Se desnudó y, a cuatro patas y con en comedero en la boca, se presento a mi. Me lleve el plato de perro y traje un cubo de agua vacío.
Le dije que podía cagar en el cubo pero antes debía hacerme una felacion y tragarse mi jugo. Ella se negó, así que cogí una correa y le dije que le estaría dando correazos hasta que me suplicase que quería comerme la polla.
Aguantó bien los 10 primeros azotes, en el 15 ya me pedía que parase y en el 30 me suplicaba que le diese el honor de poder probar mi polla. Le espose las manos en la espalda y me senté en el sillón dispuesto a probar su lengua.
Se acerco y se metió la polla en la boca hasta el fondo, casi se atraganta pero siguió chupando como si fuese la cosa más deliciosa del mundo. Tarde menos de un minuto en correrme y mi nueva esclava se lo trago todo y siguió hasta que le dije que parase, me dio las gracias por el regalo y espero en silencio.
A partir de ese momento tenia prohibido ponerse de pie ni llevar ropa, ni siquiera zapatos y no podía usar ninguna silla, ni la cama.
La senté en el cubo y descargo toda la mierda, tardó bastante. Luego, de rodillas y con el asa del cubo en la boca, lo llevó al patio.
La limpie en la ducha y la lleve, siempre esposada y siempre de rodillas, al salón. Le dije que era hora de su castigo y que pegase las tetas al suelo y me enseñase el culo. De contestó:
- ya he sido castigada
-pero eso era por no querer comerme la polla, esto es por venir con ropa interior y presentarte a mi vestida. Te daré 20 azotes los cuales deberás contar y luego darme las gracias.
No protesto más y empecé:
Uno.
Dos.
¡Mal! Debes acabar con la palabra "amo"
Tres, amo
¡Mal! Hay que empezar siempre desde el principio y si protestas o dices que pare también empezaremos desde el principio
Uno, amo
Dos amo
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30, amo.
Después del castigo se acerco como pudo y me beso el pene
-gracias amo por este castigo que me tenia bien merecido.
-le suplico que me deje ir otra vez a vaciar mis intestinos.
La lleve con la correa y de rodillas (seguía esposada) al patio donde volvió a descargar. La lave y la deje de cara a la pared en el patio mientras yo me hacia la comida y me la comía viendo la tele. Luego se la puse a ella: fruta en tacos, plátano, manzana, naranja.... según la estación del año y lo que hubiese en el frigo. Debía comer en el suelo sin usar las manos (cuando no estuviese atada) y en el comedero de perro, en el patio y yo viendo el espectáculo por una ventana, tenia que hacer auténticos equilibrios para comer y no caerse y creo que nunca se acostumbró. Cuando acabó vino al salón y se puso enseñándome el culo con las tetas pegadas al suelo para que yo pudiese poner los pies encima de su culo, como le había ordenado. Me quede dormido viendo la tele casi una hora en la que ella no se movió ni un centímetro.
Por la noche le volví a dar de cenar fruta pero antes debía volver a vaciarme los cojones. Esta vez se llevo sus buenos minutos de trabajo conseguir la leche y ya no volvió a protestar nunca.
Antes de irme a dormir la tumbe en el suelo y le ate los tobillos con cinta aislante y me fui a la cama dejándola allí toda la noche.
A la mañana siguiente (sábado) le solté los pies y me dedique a meterle mano en el coño y, sobre todo, en el culo que quería estrenar.
La tuve a dieta a base de agua.
Ese día fue especial para ella pues tuvo su primer orgasmo, y el segundo y el tercero... y el sexto. Todo a base de caricias y procurando ir despacio para que sus orgasmos fuesen mas intensos. Acabó el día sudada y con todas las piernas llenas de sus propios fluidos. Por mi parte, antes de cada comida me hacia una mamada. Esa noche la deje de rodillas cara a la pared y me puse a ver la tele hasta tarde, luego me fui a dormir.
Me levante de madrugada, la excitación no me dejaba dormir, igual que la noche anterior. La vi tumbada en el suelo, durmiendo, la desperté de un correazo en el culo y le grite que no le había dado permiso para que se acostase. Volvió a su posición y yo a la cama. Horas después me levante y me la encontré sentada sobre sus talones y la cabeza apoyada en la pared, pero no le dije nada y me marche.
El domingo me entretuve con su ano. Como no tenia ningún lubricante use aceite de oliva, el día anterior use sus propios fluidos, pero el trabajo de hoy era mas especifico. Procure tenerla excitada pero no le permití ningún orgasmo. Empecé con una lavativa un poco mas profunda que la del primer día. Después me dedique a meterle un dedo y luego dos, que entraron con mucha facilidad, con el tercero ya me costo un poco mas y no me atreví con un cuarto. A los 20 minutos de mete y saca y de frotar su clítoris creía que ya estaba dispuesta para recibir mi polla.
Me puse un preservativo y le metí la punta con mucho cuidado. Como entraba sin dificultad le clave la polla de golpe, arqueo un poco la espalda pero no se quejo. Después de un rato de sodomizacion suave, me quite el condón y le metí la polla en la boca donde se tragó toda mi leche.
Se pasó el día de cara a la pared y solo se movía para pedirme vaciarse en el cubo o cuando volví a repetir con su ano.
Sobre las 22h le quite las esposas y le di permiso para ponerse de pie, tenia las muñecas en carne viva, daban pena, estuvimos un rato curándolas. Luego, en el patio le hice vaciar el cubo de mierda por el sumidero y limpiarlo con la manguera.
La verdad es que estaba casi lleno y olía tan mal que me daban arcadas.
Después se lavó ella con la misma manguera, se vistió y la lleve, en coche, a su casa. Durante el viaje estuvimos hablando mucho. Me comento que había tenido fuertes calambres en los brazos, de hecho apenas los podía levantar pero por lo demás el resto del finde lo había pasado muy bien. Le ordene que debiera venir con todo el sexo depilado, no afeitado, sino con cera y que a todos los efectos era mi esclava. Estuvo conforme con ello.
Durante la semana siguiente compre vendas en una farmacia y, en un sex shop, dos vibradores, uno liso y otro con forma de polla, algo más grande; un plug anal y unas prensas pequeñas para las tetas. Estaba tan emocionado que no se me ocurrió que quizás no fuese a venir. Por suerte me equivoque.
El viernes siguiente llego puntual a las 5 de la tarde.
Llevaba puesto el collar, un abrigo de tres cuartos y unas botas, nada mas. Me dijo que si se iba a pasar todo el fin de semana desnuda era absurdo que se trajese nada más. Yo creo que intentaba compensar lo del finde anterior pero le dije que la castigaría por ello, no le di permiso para tomar decisiones por su cuenta, ni siquiera para pensar. En realidad me gustó pero fastidio mis planes por que quería llevarla al cine, a bailar y a cenar, al final solo pudimos hacer lo del cine.
Por supuesto le dije que a partir de ese momento debía venir así ya que le gustaba tanto. En verano no era posible, pero lo sustituimos por vestidos ligeros y muy cortos que luego ella se encargaba de acortar más.
Antes de esposarla le vendé las muñecas. Las tenia bastante bien y a las rodillas le habían desaparecido los morados.
Comprobé su coño sin pelos,- por suerte para ella no tenia un pubis muy poblado- y le metí la polla en la boca. Ya no aguantaba mas, la semana se me hizo muy larga y le solté una mas que generosa ración de semen.
Con los dos vibradores me encargue de excitarla al máximo, aunque ya llevaba un rato soltando fluidos. También los use para ir agrandando su ano. Le prohibí correrse, cuando ya no pudiese mas debía avisarme para que parase. Después de un rato y varias casi-corridas, le metí un vibrador en el coño y el plug en el culo, le pase una cadena por la cintura y entre las piernas para que no se escapasen y la cerré con dos candados. Se puso los zapatos y el abrigo y nos fuimos al cine. Excepto porque abría un poco mas de lo normal las piernas, nadie noto nada raro.
Dentro del cine nos pusimos en unas butacas relativamente cercanas a la pantalla. Detrás teníamos unas 10 personas. Le ordene que se quitase el abrigo.
-pero si voy desnuda.
- Pues haberlo pensado antes de decidir prescindir de la ropa.
Se metió debajo de las butacas pero la detuve.
-la gente normal se quita los abrigos de pie.
Así lo hizo. Para los que la vieron debieron pensar que llevaba un vestido con la espalda descubierta pues nadie presto la menor atención.
Se sentó y se acurruco en la butaca con las manos tapando sus pechos.
-siéntate erguida y las manos en los reposa-brazos.
Y así se quedo durante toda la película. Fue entrando mas gente cuando hubieron apagado las luces pero los que se pusieron mas cerca de nosotros fue una pareja que quedo dos filas atrás y en el otro extremo.
Pero para mi esclava fue un suplicio. Pasó toda la película mirando a su alrededor.
Yo me dedicaba a darle más o menos fuerza al vibrador. Ella se removía en su asiento en parte por el vibrador, en parte por la cadena que se le incrustaba en la piel.
Antes de que encendiesen las luces ya tenía el abrigo puesto y casi abrochado.
Volvimos a casa dando un laaaaargo paseo.
Un domingo, antes de dejarla en su casa, le puse como condición para el próximo fin de semana que comprase en un sex shop una fusta y un látigo de varias colas. Se estaba acostumbrando a la correa y no me gustaba.
A la semana siguiente apareció con el encargo. La fusta era larguisima, unos 70 cm. El látigo sobre los 50cm. Los estuve probando por todo su cuerpo, que quedo totalmente marcado. Sufrió mucho, hacia tiempo que no gritaba tanto.
La fusta era lo peor, así que decidí que las series de castigo con el látigo serian en grupos de 10 y con la fusta de 6.
Así pasamos varios meses.
Debido a mi trabajo nos tuvimos que separar durante 6meses en los cuales apenas tuvimos contacto, había posibilidades de que no pudiese volver y no nos queríamos hacer ilusiones
Pero volví, y lo primero que hice fue ir a buscarla. Se había dejado crecer el pelo y, como averigüe más tarde, seguía depilándose el pubis. Tampoco llevaba bragas, pero si sujetador. Dejó de entrenar su ano por lo que tuvimos que empezar desde el principio.
Siempre venia los viernes por la tarde y se iba los domingos por la noche. Esto viene a cuento por lo siguiente:
En el trabajo teníamos unos problemas, así que un compañero, llamado Iván, y yo nos reunimos un miércoles por la tarde en mi casa para hablar del asunto.
Llevábamos más de una hora cuanto Iván se gira y ve a mi esclava desnuda, andando a cuatro patas hacia el salón. Ella se queda sorprendida y yo intentando poner cara de póquer. Le digo:
¿Vas a entrar o me vas ha hacer esperar todo el día?
En ese momento ella reacciona y se pone delante de mí, de rodillas y con las manos en la nuca.
Iván no daba crédito a lo que veía y oía. Y no conseguía articular palabra.
-Es mi esclava.
-¡será una broma!
- no, es mi esclava y su misión es servirme en todos mis caprichos.
-estas de coña.
-¡de acuerdo! ¡Esclava! Ponte delante de mi amigo y empieza a tocarte las tetas y a masturbarte.
Enseguida se fue hacia el, a cuatro patas, y, de rodillas, empezó a meterse mano.
Pero Raquel ya empezaba a bajarle los pantalones.
-de verdad, no hace falta.
- déjala hacer su trabajo. ¡Esclava, cuéntale que pasara si no le haces la felacion!
- seré azotada por no cumplir la orden.
En ese momento me levanto y voy por el látigo.
Me pongo detrás de ella y comienzo a azotarla.
Ella no dice nada y aguanta muy bien los gemidos.
Iván dice que pare y que dejará que le haga la mamada. Yo paro pero le digo que no se lo pondré tan fácil a mi esclava, así que voy por unas esposas y le ato las manos a la espalda. Ella empieza el trabajo que acaba en menos de un minuto, tragándoselo todo. Después la mando a su esquina donde permanece de rodillas y en silencio. Intentamos seguir con la conversación pero es imposible, Iván no para de mirarla, por lo que a los 10 minutos se marcha. Le dije que si quería, podía venir cuando quisiese y usarla a discreción, el me dio las gracias pero jamás volvió.
En el trabajo no comento nada pero se convirtió en mi sombra y no paraba de hacerme favores. La gente se extrañaba pero decía: "no tenéis ni idea". Cuando le pregunte porque no se lo había comentado a nadie no dijo nada, no se atrevía ni a pensar en el tema.
A mi esclava le pregunte que coño hacia un miércoles en mi casa, me dijo que tenía el resto de la semana libre y decidió pasarla conmigo. Le dije que me había puesto en un compromiso y debía castigarla:
-elige, 100 azotes con el látigo, seguidos. O 30 con la fusta y pasarte toda la noche encadenada en la terraza, de pie, a la reja de una ventana. Debes elegir lo que consideres como el peor castigo. En ambos casos te llenare el culo con agua y te lo tapare toda la noche. Además, en ambos casos, tendrás que decidir otro castigo por tu cuenta.
Eligió la segunda opción.
Debo decir como inciso que si se llena el culo de agua y se tapa con un plug, no queda hermético, siempre sale algo, y si la esclava hace fuerza puede echar un gran chorro de mierda liquida, avisados quedan. Yo opte por hacer tiras de dos cms de ancho por 10 de largo con un trapo y mojarlos en aceite de oliva para que entrasen bien y, la verdad, es que funciona.
La ate en la reja y empecé con el castigo. Golpee muy fuerte, quería que le doliese. Para evitar que gritase le hice morder uno de mis calzoncillos, usados. Cuando acabe le pregunte si había pensado en el castigo adicional, ella me contesto que si. Había decidido que si debía estar toda la noche de pie que debería ponerle unas cadenas alrededor de las plantas de los pies, para no tener contacto directo con el suelo y no menos de 20 azotes con la fusta en cada una. Fueron 24 azotes, por eso de que sean múltiplos de 6.
Lo hice levantando un pie y atándolo a la cadena de su cintura, así me dejaba toda la planta del pie a mi disposición. Luego iría el otro pie.
Cuando acabe no podía ponerse en pie. Se quedo colgando de los brazos un buen rato, luego cogi una cadena con la que envolví ambos pies y, para que no se soltase, los uní con cinta adhesiva y me marche. Yo la observaba desde el interior de la casa sin que ella me viese.
Pasé toda la noche en vela, observándola, hacia frío y no quería que le pasase nada malo, pero se pasó toda la noche despierta y, mas o menos, bien.
A la mañana siguiente espere hasta las nueve para desatarla, no quería parecer muy impaciente. Fue soltarla y volver a ponerle las esposas por la espalda. Le pregunte como estaba y me dijo que muy cansada, que le dolía todo el cuerpo y necesitaba dormir. Le conteste que ya dormiría por la noche. Así que después de vaciarme los cojones, lavarla y desayunar nos pusimos a charlar acerca de los acontecimientos del día anterior.
Ella, de rodillas delante de mí, me contó que tuvo que pensar muy deprisa cuando vio a Iván y que sabía lo que yo esperaba de ella. Debía comportarse tal y como yo la había enseñado y que en momentos como ese es cuando uno debe actuar como lo han enseñado. En cuanto a la experiencia en si misma, me contó que la polla de Iván era mas gorda que la mía y que tuvo que hacer un gran esfuerzo para poder hacer el trabajo sin clavarle los dientes y sin vomitar, ya que Raquel solía meterse la polla muy al fondo de su garganta. El semen sabia diferente, ni mejor ni peor que el mío, solo diferente.
Dejo ya este relato pues se esta haciendo muy largo.
Para acabar, dos cosas:
Primero, no deseo que nadie me escriba dando su opinión, no soy escritor ni lo pretendo. Solo quiero que me escriba Raquel o alguien que sospeche donde se puede encontrar. No pretendo ser maleducado, no es mi intención.
Segundo, si en el plazo de dos o tres meses no recibo ningún dato útil, escribiré otro relato contando como era un día de campo cualquiera para nosotros, unos record que batimos juntos y otro de como casi muere.
Muchas gracias.
jerc1602@hotmail.com