Es que en mi propio cuarto tengo una caja de madera, con pequeños agujeros a ambos costados, y dentro de ella tengo a mi esclava y hembra. Hace ya un buen tiempo que decidí que un pedazo de carne como ella no debe quedar siempre en libertad, sino que debe estar dispuesta para mi uso y satisfacción cuando yo lo desee, y dado que ella es totalmente conciente de ello y me lo rogó, por así decirlo, pues mandé a fabricar esta estrecha caja, digna de un objeto y ahí es donde ella reside, cuando yo no la estoy usando, desnuda, día y noche. Cuando le toca salir, que es cuando quiero usar alguno de sus agujeros o cuando tengo gente en casa y deseo que haga las tareas que le encomiendo, pues la saco. También cuando yo tengo necesidad de usarla como se me plazca. Luego, la guardo, como se guarda cualquier objeto que uno tiene en casa.
Entonces es así, en los momentos relativamente ociosos ella para guardada en su caja, desnuda y a veces castigada, amordazada, esposada, sucia, hambrienta o como se de la situación.
Los castigos que le aplico tienen relación a las faltas cometidas y los detallaré más adelante. Existe una lista de castigos que, según la falta va de menos a más, y suelo aplicárselos cuando no la estoy usando, o cuando se me dan n las ganas, después de todo ella solo es un pedazo de carne con agujeros.
Intento a través de estas líneas dar una idea cabal sobre las condiciones de vida de mi cerda y esclava, pero lo que acá escriba no serán más que letras en relación a la realidad.
La cruda realidad es que tengo una cerda en mi casa que no puede ni siquiera ser calificada como tal, un objeto de uso, carne de apareo con agujeros, mierda, excremento de mis excrementos y menos aún.
Cómo llegó a esa situación? Pues por su propia voluntad. Una voluntad de un ser totalmente inferior que siempre fue conciente de ello y por lo tanto optó por iniciar una vida a mi servicio sin ninguna condición más que el destrato, la deshumanización y la humillación.
Nunca consideré necesario darle un nombre a ese pedazo de carne con tres agujeros, por lo tanto me referiré a ella como lo que es; una puta cerda.
Esta puta cerda se contactó conmigo a través de alguna página de Internet, alabando unos relatos de sadomasoquismo que yo escribía, diciéndome que se mojaba toda cuando los leía y que ella se sentía en determinados momentos identificada con las vicisitudes de mis personajes de fantasía. Poco a poco ella se fue entusiasmando, me decía todos los días que era un ser inferior, que solo la excitaba vivir como tal y que tenía clara su posición en la vida, fue así que en determinado lapso de tiempo hicimos contacto, y experiencia va experiencia viene, hoy llegamos a lo que llegamos, y la verdad es que ambos estamos satisfechos, aunque mirándolo bien, hoy la satisfacción de ella no tiene importancia ya que dejó de ser humana para transformarse en un objeto de uso diario, y como tal, no tiene ni voz ni voto. Ella no tiene decisión sobre lo que puede hablar, sobre lo que puede comer, ni siquiera si puede orinar o cagar, menos aún masturbarse o tener placer de alguna manera, y aunque sea una redundancia esas prohibiciones son lo que a ella le dan placer, por eso yo gozo mucho cuando la humillo y la degrado y no la dejo gozar; ese es el peor castigo que le puedo dar a esta cerda.
He probado muchas formas de humillarla, y siempre me queda un paso más para dar. Yo no voy a negar que cojo con ella cuando quiero, y que realmente la utilizo bastante porque está lo suficientemente buena como para hacer endurecer mi miembro, y además su especialidad es chuparlo y limpiarlo, por lo tanto es una de las utilidades que más tiene una cerda de este tipo; limpiadora de pijas, pero, el mayor goce no me lo proporciona cojérmela, sino ver el camino que está recorriendo hasta su deshumanización y degradación total.
Desde que llegó al mundo, ella siempre fue un ser inferior. Hoy, a su edad, ya superando los treinta y pico, tiene menos intelecto y cualidades que cuando era un bebe de pecho, y lo poco que tiene se lo he erradicado de tal modo que ya no puede ni siquiera pensar por sus propios medios.
Las veces que yo le mando a hacer alguna tarea fuera de casa, cosa que no es muy seguido, la hago salir vestida como una puta de calle, casi sin ropa, siempre con minifalda y con una prenda ajustada, lo que al no tener Sostén resalta sus tetas voluptuosas y sus grandes pezones anillados. Ella tiene prohibido hacer sus necesidades sin mi autorización, aunque cuando sale no puedo controlarla, cuando vuelve debe demostrarme inmediatamente orinar en mi presencia. A veces llega desesperada por la retención y tiene el rostro desfigurado por ello, pero hasta el momento considero que nunca me ha desobedecido, ya que es una puta muy sumisa y obediente, y además no tiene ella poder de tomar decisiones.
Hay veces que la mando lejos, a hacerme algún encargo particular, y llega de noche desesperada no solo por orinar sino por cagar, y así, con su ropa puesta la hago cagar en el piso delante de mí, y luego le hago limpiar toda la suciedad, la mierda con las manos y la orina con su lengua. Ella goza mucho de esto y yo también, viéndola obedecerme como una cerda puta arrastrada. Eso la humilla tremendamente, pero por otra parte la calienta tanto que, al final quiere masturbarse con desesperación, y me pide llorando para que la deje hacerlo, toda mojada de orina y de los jugos de su concha. A mi también me calienta mucho verla así, y por supuesto me hace alguna mamada, con lo que la puedo alimentar con mi leche.
Otras veces, también la saco de su caja para que atienda a algún invitado que viene a casa.
Mis amistades ya la conocen bien y ella se pavonea desnuda, arrastrándose delante de quien venga, sirviéndoles lo que le piden, haciendo de cenicero, sirviendo de orinal para los hombres y las mujeres, limpiando pijas y conchas, todo sin hablar una palabra y retorciéndose de placer como la puta que es.
A veces la avergüenzo delante de la gente, diciéndole lo cerda que es, le comento a mis amigos que es un ser inferior, sin raciocinio, solo para utilizar como objeto, a veces en las reuniones jugamos cartas con mis amigos utilizándola a ella como mesa y cenicero.
Es muy excitante verla acercarse a alguna persona con su lengua afuera para servir de cenicero; otras veces llevando en su concha algún objeto que le piden, o mismo depositando desechos en ella, porque ella es eso, un depósito de basura.
Cuando me refiero a ella como puta o cerda delante de otras personas, se ve que ella se enorgullece, y recibe de parte de alguno de mis invitados insultos y humillaciones, ya que le dicen como llegó a eso, por que lo hace, que es una sucia, la humillan, la degradan, la hacen avergonzar, pero ella, como tiene prohibido hablar con seres humanos ya que ella no lo es, no contesta, pero uno se da cuenta que se moja y mucho siendo humillada en público de esa forma. También ella se avergüenza y se calienta a la vez cuando entre nosotros comentamos sobre su estado en frente de ella misma, por ejemplo una vez una amiga, ya vieja conocida, que está acostumbrada a verla seguido, me decía frente a ella como si ella no contara, como tenía una mierda así en casa, que era lo más cerda que había visto, que daba asco verla arrastrándose por todos lados chupando pijas y comiendo semen, orina y restos de comida etc. Etc. Ella cuando oía esos comentarios hacía de cuenta que no eran para su persona, pero uno notaba que por un instante se excitaba mucho y también se avergonzaba un poco. Esa vergüenza a mi no me interesaba ya que no contaban sus sentimientos, si contaba ver a mis amigos despreciar esa cerda y humillarla, empujarla, patearla como a una perra, ensuciarla, apagar sus cigarros en ella o depositar en su lengua las cenizas de los mismos, reírse de ella, menospreciarla y degradarla al verla desnuda, caminando de un lado para otro tratando de complacer a los seres superiores a ella.
Muchas veces, aún castigada, la hacía trabajar en las reuniones encadenada por los tobillos, amordazada, sucia de mierda o de orina, y golpeada.
Una vez le faltó el respeto a una de mis amigas, una mujer muy dominante, de los círculos BDSM que frecuento, derramando un vaso de líquido sobre ella; esta amiga se enojó de tal forma que tuve que castigar a mi cerda delante de todos de una forma ejemplar.
Le até los brazos cruzados a su espalda con cuerdas finas, luego até una cuerda que tironeé fuertemente hacia arriba y até de su cuello el final de la misma. Al aflojar los brazos intentaron bajar, apretándole su cuello de tal forma, que pasó el resto de la noche boqueando para tratar de conseguir un poco de aire, pero siempre la mantuve vigilada. Esa noche nos divertimos mucho viéndola de lengua afuera, sirviéndonos las bebidas y alimentos, desnuda y semiahorcada. Fue tan grande mi excitación que vacié mis huevos en su boca abierta y en su cara, y todos hicimos lo mismo, (eramos como diez personas entre hombres y mujeres), estas últimas la escupían y le orinaban y los hombres les dábamos nuestra orina y ella nos mamaba la pija, y tragó gran cantidad de leche, fue muy calentante verla así, sucia de semen, con dificultad para tragar.
Muchas veces la castigo por faltas cometidas, por ejemplo masturbarse sin permiso implica tener su concha cosida con aguja e hilo por una semana, con apenas un espacio para mear, cosa que le hace daño ya que la orina le hace arder la herida de las coseduras. Me encanta coserle la concha, queda roja, con hilo negro, se la ve indefensa, impenetrable y a la vez vulnerable, con rastros de sangre seca a su alrededor, y sin dudas sufriendo ese desaire, a veces la dejo en las reuniones así y todos se ríen de su estado, le tocan la cosida, la manosean y observan con atención como tiene cerrado su agujero delantero.
Cagar sin autorización implica taponearle el culo por dos días con un grueso consolador, previamente le hago lamer su mierda.
Hablar sin autorización es una de las cosas más castigadas, ya que la dejo varias horas en la caja con la lengua apretada por una pinza y tironeada de una piola hacia algún lugar, bien estirada. Sufre mucho y es deleitante ver como este pedazo de excremento moja todo el fondo de la caja babeando.
No dejar la casa bien ordenada tiene como castigo principal trabajo extra. Le cuelgo de su lomo unas bolsas de arena y la hago girar en círculos por toda una noche, llueva, truene o haga calor.
A veces la entierro en el jardín hasta el cuello, dejando su cabeza solamente afuera en un lugar donde hay tierra y barro, y de asa manera la tengo un tiempo alimentándola con desechos y basura, incluso le doy restos de comida y desechos de basura para que coma y alguna vez de tanto en tanto mis excrementos. Para dormir de noche la tapo con una lata vieja, y de día la dejo a merced de las moscas moscas, que con la suciedad que tiene revolotean a su alrededor haciendo su estadía insoportable.
Así pues, mi cerda es mucho menos valiosa que cualquier otro objeto o desecho que tenga en casa.. Me calienta mucho tenerla en esas condiciones y ella creo lo disfruta aún más. Ya no se que hacerle a ese pedazo de carne para humillarla más, estoy pensando exhibirla por Internet frente al mundo, para que todos vean lo miserable que es. No es mala idea.
Desnuda pues, esté donde esté, en su caja o en mi cama, frente a gente o sola, esta puta ha llegado a convertirse en un objeto para uso y humillación tan grande que no conoce ya otra forma de vida.
Hace ya mucho tiempo que no es un ser humano, hace ya mucho tiempo que no convive con la gente, y hace ya mucho tiempo que a mi me calienta, de tal forma que no puedo prescindir de ella. Tenerla cerca implica que mi pija esté siempre dura, e implica que ella esté siempre obligada a chuparla, mamar la leche que sale, la orina y limpiarme con su lengua.
Tengo pensado hacer modificaciones en su cuerpo más adelante, como sacerle su dentadura, afeitarle todo el pelo de su cuerpo, sacarle las uñas, anillarle la lengua etc. Etc.
Por ahora ella está en casa entera, en su caja o de lo contrario sirviendome, también tengo unos consoladores para ensartarla y dejarla parada así, penetrada por el culo o por su concha, semicolgada de esos falos. Es realmente una puta cerda, la más grande que haya existido. Y me gusta.