
Hola amigos de todorelatos, después de leer numerosos relatos con los que me siento muy identificado, hoy he decidido ser yo el que os narre un relato.
En primer lugar me presentaré me llamo Nacho tengo 31 años y aunque tengo novia y me gustan las chicas siento debilidad y morbo hacia otras formas no hetero de disfrutar del sexo. Desde hace ya unos años vengo disfrutando de mi "culito virgen" virgen de carne porque por lo demás no lo es. Era yo muy joven cuando tocandome la zona erogena del ano descubrí muchas sensaciones que no había tenido de ninguna de las otras maneras, empecé tocandome ,pasé a meterme el dedito y de ahí a objetos de la vida misma hasta que por fin me compré un vibrador, un vibrador que compré por internet lógicamente por vergüenza a comprarlo en una tienda.
Era un dia como cualquier otro, un dia laboral de la semana, primero me presento, me llamo manolo, y soy comercial de una inmobiliaria, y cada dia, tenemos un sinfín de visitas, con gente desconocida, y a veces suceden cosas, que uno ni se imagina, pero que en el fondo de su cabeza, deseamos que nos ocurran.
Era una de esas noches aburridamente tranquilas que pasaban muy lentamente. Los chicos ya se habían ido, y como yo volví a casa después de que ellos arreglaron para salir, nos desencontramos. Intenté llamarlos, pero en sus casas me dijeron que se habían ido hacía rato.
Estaba en mi recámara con Pablo, mi novio. A pesar de que ya tenía 18 años cumplidos mi padre me seguía riñendo cada vez que me encerraba con Pablo, machacándome el mismo rollo aburrido de la importancia de mantener la virginidad hasta el matrimonio. Yo le juraba por todos los Santos que no hacíamos nada malo, pero aun así desconfiaba. Y claro que no se equivocaba, ya que desde hacía seis meses que Pablo y yo nos acostábamos.
Hola, Soy Marcos con esta nuevo relato, igual que todos, ¡¡¡¡¡¡¡¡real!!!!!!!
Hace algun tiempo, contrate una secretaria para mi negocio, ella era algo gordita, pechugona y nalgona.