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2009-01-14 01:53:49
Esta historia empezó en septiembre de 1998, tenía yo entonces 33 años y comenzaba un nuevo trabajo como profesor de ciencias naturales en un internado situado en la sierra de Madrid del cuál no citaré ni su ubicación exacta ni su nombre para evitar que alguna persona pueda ser reconocida. Haré una breve descripción física mía, mido 1.70 m de estatura, peso 76 kilos pelo rubio oscuro, ojos azules y soy según dicen bastante atractivo.
Como digo empecé en mi nuevo trabajo con mucha ilusión y grandes esperanzas laborales ya que se trataba de un colegio con gran prestigio.

Nada más llegar fui recibido por Doña Ana María una señora que como supe mas tarde contaba entonces con 70 años de edad y aunque ya estaba jubilada ejercía las labores de relaciones públicas ya que era la dueña del colegio. No queriendo pecar de malos modales procuré ser muy cortés con ella, estar atento a sus indicaciones y a su conversación, que en ese momento simplemente fue un discurso de bienvenida.

Lo primero que haremos me dijo con un tono de voz que mostraba severidad será mostrarle su dormitorio para que acomode su equipaje. Únicamente llevaba una mochila y una maleta de ruedas de tamaño mediano, donde portaba mis efectos personales y algo de ropa, ya que el resto de cosas las envié a través de una agencia de transportes para evitar ir muy cargado.

Sígame por favor, volvió a decirme esto con un tono de voz autoritario, se notaba que esta mujer estaba acostumbrada a dar órdenes. Empezó a caminar por un pasillo con muchas puertas, yo la seguía empezando a fijarme en su figura, para 70 años poseía un cuerpo muy tentador, de exageradas caderas y gordo culo que se mostraban realzados por la estrecha falda de tubo que vestía. Mi percepción hacia ella empezó a cambiar, si bien al verla por primera vez sólo me había fijado en su cara, que por cierto además de fea, mostraba intransigencia, ahora me fijaba en su cuerpo que resultaba muy apetitoso. Suba por la escalera, resonó su voz sacándome de mis pensamientos, ella subió delante lo que me permitió observar el contorneo se sus caderas al subir los peldaños, al llegar a la planta superior, giramos a la derecha y entramos en un dormitorio cuya puerta estaba abierta.

Este es su dormitorio, espero que le guste, pasaré a buscarle dentro de tres cuartos de hora para enseñarle el centro, presentarle a sus compañeros y al personal interno del colegio. Esté preparado puntualmente por favor y con estas palabras salió del dormitorio cerrando la puerta con firmeza.

Decidí fumarme un cigarro y darme una ducha para relajarme mientras volvía Doña Ana.

A la hora indicada exactamente llamaron a mi puerta y la voz autoritaria de Doña Ana dijo acompáñeme. Nos dirigimos a una sala donde se encontraban ya el resto de profesores, y por supuesto también Don José el director, al que ya conocía pues me había hecho las entrevistas para el trabajo. Muy amablemente D. José dirigiéndose a mí dijo, espero que mi madre señalando a Doña Ana María, haya sido amable con usted y acto seguido procedió a presentarme al resto de profesores: Rafael, Miguel, Concha, Mario, Luis y Nieves. Después de los saludos y comentarios de rigor, nuevamente Doña Ana me llevó a conocer al resto del personal que permanecía interno en el colegio.

Nos encaminamos en primer lugar a la cocina donde me presentó a Pepi la cocinera, una mujer de 60 años aproximadamente, bajita, gordita y con una cara bonita y amable, quien tras darme un beso en cada mejilla, a modo de saludo, para romper el hielo me dijo, encantada de conocerle y aunque soy una mujer ya mayor y un poco gorda estoy segura que te conquistaré, "con mis comidas claro está" y empezó a reír, perdona me gusta bromear dijo disculpándose, no se preocupe por favor, dije yo, estoy completamente seguro que logrará conquistarme en muy poco tiempo, " con sus comidas claro" reímos ahora los dos hasta que Doña Ana, cortándonos dijo bien prosigamos conociendo al resto de personal.

Nos encaminamos hacia un cuarto donde se amontonaban sábanas, toallas manteles etc. y dijo éste es el almacén donde guardamos los enseres del colegio y ésta dijo dirigiéndose hacia la mujer allí se encontraba organizando todo aquello es la señora Tomasa, la persona encargada de mantener limpias y en orden las instalaciones del colegio. Me dirigí hacia Tomasa y nos dimos un beso como saludo, observé que los ojos de Tomasa brillaban especialmente, se trataba de una mujer también mayor 64 años, según me dijo después, debido a su atuendo, una bata holgada de tela fina, sólo pude apreciar que se trataba de una mujer de abultado pecho pues éste levantaba la bata y todo lo demás resultaba inapreciable.

Como antes Doña Ana dijo, bien sigamos y fuimos a conocer al señor Eduardo y hombre de 55 años muy amable que ejercía las labores de mantenimiento y de conserje, esta vez Doña Ana dijo, bien le dejo con Eduardo él le enseñará las instalaciones del centro y le informará sobre los horarios de cierre de puertas, comidas etc.

Pasé el resto de la mañana con Eduardo, conociendo todo el recinto y ya después de comer decidí que pasaría la tarde en el pueblo para conocerlo.

Transcurrió la tarde tranquilamente y sin nada trascendente que comentar, hasta que miré el reloj, comprobando que ya estaba próxima la hora de cierre del colegio, decidí entonces que cenaría en el colegio pues no quería molestar en mi primer día teniendo que llamar para que me abrieran las puertas.

Me acosté después de cenar, con cierto agotamiento pues el día había sido un poco intenso con tanta presentación y tanto paseo por el colegio y el pueblo.

A la mañana siguiente me despertó un ruido, abrí los ojos y vi a Tomasa limpiando el dormitorio, me incorporé y ella se dio cuenta de mi presencia, perdone por favor no me acordaba que ya estaba usted instalado aquí, yo me encontraba en calzoncillos y sin tapar por lo que cubriéndome un poco con la sabana le dije no se preocupe es normal todavía no se ha podido acostumbrar a que el dormitorio esté ocupado. Ella permanecía de pie mirándome fijamente y con un brillo muy intenso en sus ojos, ¿le ocurre algo? pregunté. No es solo que al verte así, casi desnudo y con el calor que hace, me he dado cuenta de lo a gusto que estaría yo trabajando así sin esta molesta basta. Pues adelante le dije yo, así estaremos los dos igual y además alegrará mi vista. ¿De veras no le importa? dijo con mas brillo aún en sus ojos, por supuesto repliqué, empezó a desabrocharse la bata y se la quitó quedando ante mi en bragas y sujetador, ahora si podía apreciar su cuerpo, piernas gordas y celulíticas, caída tripa que colgaba en un gran michelín, su cintura se estrechaba en los laterales y un enorme par de tetas encerradas en un sujetador muy grande. ¿que tal? dijo ella, perfecto una visión de lo mas excitante, acércate que te vea mejor, se acercó lentamente a mi cama y pude apreciar más de cerca aquel cuerpo, por los laterales de su braga asomaban unos largos pelos de color grisáceo que contrastaban con el color negro de sus bragas, ¿por que no te quitas todo? le dije, estoy deseando contemplar tu desnudez, me da un poco de vergüenza que un joven tan atractivo como tú vea mi viejo sexo y mis pechos caídos, tonterías le contesté, ya quisieran muchas treintañeras ese par de atributos que tienes tú y ese excitante cuerpo, ella se acercó mas a mi y me empezó a acariciar el pecho, me tomas el pelo dijo, pero quiero tocarte, sentir tu cuerpo joven, mientras me acariciaba aproveché para bajarle la braga y acariciar su culo, ella no protestaba seguía acariciando mi pecho y besaba mi cuello, terminé de bajarle las bragas y apareció ante mi un chocho con pocos pelos pero muy largos y grises, que escondían una raja pequeña con un agujero apretado, ahora le dije enséñame esas tetas, sin decir nada se incorporó y desabrochó el sujetador, inmediatamente sus tetas cayeron hacia abajo rebotando y balanceándose debido a su gran tamaño, no pude resistir la tentación y cogí una de esos enormes pechos con mis manos llevando su pezón que era muy pequeño del tamaño de una lenteja hasta mi boca, chupé con ganas mientras amasaba sus tetas como podía, debido a que era imposible abarcarlas incluso con las dos manos, ella gemía y temblaba mientras yo proseguía con mi chupada a sus pezones y a acariciar esas blandas tetas, cuando empezó a tener unos espasmos que culminaron en una corrida entre jadeos, vaya sus pezones eran pequeños pero muy sensibles pensé. La tumbé en la cama y puse mi mano en su coño, estaba muy húmedo empecé a recorrerlo con mis dedos y cuando encontré su clítoris nuevamente se corrió tomando mi cabeza entre sus manos y pegando su boca a la mía al tiempo que introducía su lengua en mi boca y succionaba mi lengua pareciendo querer tragársela, cuando el orgasmo disminuyó de intensidad aflojó la presión a que tenía sometida mi lengua y pude liberarme, se quedó momentáneamente tendida en la cama, aparentemente exhausta como si todo hubiera terminado, pero me equivocaba como comprobé al acercar mi cabeza a su sexo separé los pelos que cubrían la raja con mis dedos, éstos tenían un color amarillento, debido sin duda a los restos de orín, tras observarlo brevemente empecé a pasar la lengua suavemente por sus pliegues, no llevaba ni medio minuto haciendo esto, cuando con un gran suspiro volvió a correrse esta vez llenando mi boca con sus jugos, esto es facilidad para orgasmar pensé yo.

Cuando recobró la tranquilidad, se incorporó y dijo, ahora déjame a mi darte placer y estirando su mano agarró mi polla por encima del calzoncillo que todavía la cubría, procedió a quitarme el calzoncillo y a meneármela torpemente, sus ojos brillantes, no se apartaban de mi polla, y su boca se iba acercando cada vez mas, ¿quieres chuparla? Le pregunté, si pero no lo he hecho nunca, dime tú como debo hacerlo, es muy sencillo le contesté solo imagina que estás comiendo un rico helado, nada más terminar de decir esto se metió el capullo en la boca y empezó a succionar con tanta fuerza que hasta me hacía daño, acto seguido la sacaba de su boca y le daba unos largos lametazos que hacían que sintiera calambres en los riñones, nuevamente se la introducía y parecía querer absorberme a través de la polla. Ahora quiero que me la metas, dijo sacándosela de la boca, hazme tuya. Se tumbó bocarriba en la cama con las piernas abiertas, y separándose los labios del coño con los dedos me invitaba a penetrarla. Me puse de rodillas entre sus piernas y apunté el capullo en su entrada apretando para introducirla, cuando ella me dijo, despacio, agarró mi polla con su mano y me dijo poquito a poco la tienes muy gorda y cuesta un poco, ella misma se la fue introduciendo lentamente, mientras yo sentía como apretaba ese pequeño y caliente agujero, al estar toda dentro comencé a bombear en su interior notando me oprimían el miembro sus paredes vaginales, tanta presión me producía unas ganas terribles de correrme, que se vieron aumentadas cuando ella dijo siii, así, hazme tuya, vamos conviérteme en tu puta, dame gusto. Todo esto lo decía con palabras entrecortadas, pues cada 20 o 30 segundos tenía un orgasmo que le apagaba la voz y le dejaba los ojos en blanco, tanto morbo me produjo, que sin poder aguantarlo solté un gran chorro de semen en su interior, ella al sentirlo volvió a tener otro orgasmo con grandes convulsiones que la hicieron perder durante unos instantes el sentido.

Ya tranquilos los dos, Tomasa me comentó, a partir de ahora seré tu puta, haré todo lo que me digas, estoy deseando probar todas las guarradas posibles contigo, hazme todo lo que se le puede hacer a una mujer que quiere ser la puta más grande contigo, hazme tuya del todo.

Así lo haré dije, ahora tengo que prepararme para trabajar, pero tenemos muchos días por delante para descubrir un universo de morbo y sexo.

Tras ducharme y vestirme me dispuse a dar comienzo a mi primer día de clase, omitiré los detalles pues no se trata de nada que pueda importar en este relato.

Cuando terminaron las clases estuvimos charlando todos los profesores, en el transcurso de la conversación no podía apartar la vista de Nieves la profesora de matemáticas, tendría unos 45 años aproximadamente, 1,65 m. de estatura, un cuerpo rollizo de gran culo y sobre todo los pechos más grandes que he visto nunca, además de una bonita cara enmarcada por unos rizos de color rubio oscuro.

A la hora de la cena esperé que pasara Nieves por mi puerta camino del comedor y hacerme el encontradizo con ella para poder sentarnos juntos a cenar. Durante la cena hablamos de lo típico las clases, el temario del curso etc. aparte las preguntas de rigor ¿estás casado? no, y tú, yo estoy separada, mi matrimonio sólo duró seis meses, mi ex marido me ponía los cuernos con una compañera. Como puede hacer eso teniendo una mujer tan bonita como tú al lado, dije yo intentando sacar provecho de la situación, evidentemente me ves con buenos ojos respondió sonrojándose levemente, solo digo la verdad, contesté no sólo eres bonita además eres la mujer que todo hombre que se precie le gustaría tener a su lado, calla tonto vas a conseguir que me lo crea y ya a mi edad no lo único que atraigo son achaques, mira esta pierna no deja de dolerme desde hace más de un mes que me torcí el tobillo, bonita pierna le dije yo intentando volver la conversación a l terreno que me interesaba, pero pensé de pronto otra forma de aprovecharme y le dije, eso no tiene ninguna importancia, si tú quieres yo te lo arreglo en un par de sesiones de masaje, pues tengo estudios de osteopatía. Y me quitarías el dolor, por supuesto agregué, en tres sesiones estás saltando a la comba con las niñas del colegio, mira que eres guasón, seguro que me estás tomando el pelo, no mujer lo que te digo es verdad y mi ofrecimiento del masaje sigue en pie.

Está bien dijo ella, ¿Cuándo podemos empezar? Si quieres podemos empezar mañana al terminar las clases le contesté, de acuerdo me dijo.

Aquella noche me costó conciliar el sueño pensando en como aprovechar el masaje y follarme a Nieves.

Al día siguiente, dieron por fin término las clases y salí al pasillo al encuentro de Nieves, allí estaba ella con una carpeta bajo el brazo, me acerqué y le pregunté si quería tomar un café antes del masaje , mejor antes el masaje me contestó, luego ya más tranquilos si quieres tomamos ese café, nos dirigimos a su dormitorio y una vez dentro, le comenté, antes de empezar tienes que quitarte la falda y tumbarte en la cama, mientras yo voy a lavarme las manos y a preparar el aceite de masaje. Cuando volví del lavabo Nieves estaba tumbada en la cama sin falda pero con una toalla cubriéndole el vientre y el pubis. Me acerque a la cama y echándome aceite el las manos procedí a extenderlo por sus piernas, preguntándole si estaba frío, ella me respondió que se podía aguantar, yo seguía extendiendo el aceite, aunque en realidad lo que hacía era acariciar sus piernas. Empezaré desde los pies e iré subiendo hacia arriba le expliqué, a lo cuál ella respondió que hiciera lo que me pareciera oportuno ya que yo era el profesional.

Me puse a los pies de la cama, y cogí suavemente una de sus piernas por el tobillo, levantándola ligeramente, tomé su pie entre mis manos empezando un masaje circular que iba alternando en los dos pies, después procedí a estirar cada dedo de sus pies por separado y masajearlos, esto suele provocar un estímulo muy relajante y a la vez placentero, alcé mi vista buscando su cara, pero me quedé en su entrepierna, pues la toalla se había subido ligeramente y aparecían a la vista unas bonitas bragas amarillas de encaje, que parecían tener una pequeña mancha de humedad, justo por encima de la vagina, seguí masajeando ahora los tobillos y pantorrillas con movimientos muy sensuales y siempre ascendentes llegando a sus maravillosos muslos que más que masajear acaricié con tremendo placer por mi parte y al parecer por la suya pues la mancha de sus bragas se había hecho bastante mayor, pensé que estaba excitada y procedí a jugármela empezando a acariciar sus ingles y el interior de sus muslos en su zona más alta justo pegando a su sexo, con el revés de mi mano rozaba la tela de sus bragas por encima de su vagina, ella suspiraba y su respiración se iba alterando por lo que pensé que ya no había dudas, metí la mano por debajo de su húmeda braga y comencé a acariciar su coño notándolo empapado, le dije creo que te has excitado un poco, pero también puedo darte un masajito aquí que te tranquilizará. Eres un cabronazo dijo ella incorporándose, has hecho todo esto para follar conmigo, y encima has conseguido que me muera de ganas, ahora vas a saber lo que es una hembra. Diciendo esto me desabrochó el pantalón que cayó al suelo y agarrando mi polla por encima del slip me dijo, vaya tu también estás excitado, pero esto lo masajeo yo con mi boca, dicho y hecho, pegando un tirón de mi slip dejo mi verga al aire y rápidamente la engulló empezando una mamada como no me habían hecho en la vida, se la metía hasta la garganta y la iba sacando lentamente succionando a la vez y envolviéndola con su lengua, una vez fuera lamía todo el capullo y volvía a engullirla, aquello era demasiado le dije que si seguía así me correría sin poder evitarlo, eso pretendo dijo sacando un momento mi polla de su boca, y continuó con la tremenda mamada hasta que no pudiendo evitarlo me corrí en su boca sintiendo como se aflojaban mis piernas, ella se tragó todo y limpió todo el resto de semen con su lengua, una vez terminó me miró insinuantemente a los ojos y dijo, aunque te hayas corrido esto no ha acabado vas a comerme el coño y a follarme bien duro cacho cabrón.

Me desnudó totalmente con desesperación y después se desnudó ella quedando frente a mí ese impresionante par de tetas, totalmente desnudas. Dios que tetas, si las de Tomasa eran grandes, estas eran inmensas, se sentó en la cama y le descansaban sobre las piernas, a pesar de su gran tamaño eran duras y tersas y estaban coronadas por una aureola de ocho o diez centímetros de diámetro de un color marrón muy oscuro y del que sobresalían unos pezones largos y gordos que parecían la tetina de un chupete, me abalancé sobre esas tetazas y empecé a chupar sus pezones con avidez, pasando de uno a otro como loco, eran tan grandes que llenaban mi boca, yo los succionaba, titilaba mi lengua rápidamente sobre ellos, los mordisqueaba ligeramente, hacía todo lo que en esos momentos pasaba por mi cabeza, tras un largo rato disfrutando de estos melones, ella se tumbó en la cama y los enormes pechos cayeron hacia los lados por su gran peso, dejando al descubierto una abultada tripa de piel blanca y tersa que comencé a acariciar en toda su extensión llegando hasta su monte de venus, que pude comprobar llevaba depilado a excepción de una fina línea vertical de pelo muy bien recortado, seguí acariciando su monte de venus y bajando por sus ingles sin tocar directamente su sexo, pero pasando cada vez más cerca, Nieves se desesperaba por la demora, me decía vamos cabrón tócalo ya, no aguanto, estoy ardiendo, decidí provocarla más y bajando mi cabeza hasta allí, empecé a chupar la cara interna de sus muslos, sus ingles, su escroto, y a echarle mi cálido aliento en la raja sin llegar a tocarla, hasta que no aguantando mas, ella misma pegó mi boca a su chocho diciendo vamos hijo de puta cómetelo todo, no me hagas esperar más, vamos, vamos, vamos,,,,,,,,,, estuve comiéndole ese jugoso coño de labios carnosos y abultado clítoris hasta que Nieves entre gritos de placer y contorneos violentos de caderas se corrió en mi boca soltando auténticos chorros de flujo que tragué con gusto.

Mi polla había recuperado su máxima erección, y decidí follarme a Nieves al estilo perrito para poder ver bien su gran culo, en esta posición sus enormes tetas descansaban sobre el colchón y su culo en pompa invitaba a penetrarla sin demora, me arrodillé detrás de ella y apuntando mi polla en el agujero de su coño intenté meterla lentamente pero no lo conseguí ya que ella moviendo su culo hacia atrás de golpe se ensartó hasta el fondo, empecé a moverme lentamente pero con fuertes embestidas que hacían que sus pezones se arrastraran por la cama hinchándose mas todavía, dame más fuerte cabrón, fóllame duro decía ella por lo que arrecié en las embestidas y comencé a darle azotes en el culo, sí, sí, sí, así me gusta dame mas fuerte, párteme el culo y reviéntame el coño, aceleré más la follada y a golpear con más fuerza sus nalgas, ella gritaba tan fuerte que temía nos oyera todo el colegio, daba alaridos y me insultaba al tiempo que movía todo su cuerpo y no paraba de gemir, este ritmo extenuante y cada vez más violento provocó que tuviéramos un orgasmo simultáneo de tal intensidad que caímos semiinconscientes y totalmente extenuados.

Tras recobrar la conciencia y las fuerzas, Nieves me dijo, con este tratamiento pronto mi pierna estará en perfectas condiciones, los dos reímos pues sabíamos que a su pierna no le ocurría nada, todo fue una excusa para estar juntos.

A la mañana siguiente me disponía a dar comienzo a mi clase cuando vi un sobre en la mesa, lo abrí sin demora y pude leer una nota que decía esta tarde le espero en mi despacho para tratar un asunto de importancia, acuda en cuanto termine su jornada, firmado Doña Ana María. La nota me intrigó tanto que nada más terminar las clases me dirigí a su despacho.

Llamé a la puerta y su voz me contestó pasa, buenas tardes dije al entrar, cierra la puerta replicó ella a modo de saludo.

Estaba esperándome semisentada en la mesa, vestía una falda ajustada por debajo de la rodilla, una blusa blanca también ajustada abotonada hasta el cuello y una corbata azul marino a juego con la falda, tenía los brazos cruzados y sujetaba una regla de madera en una de sus manos.

Supongo que sabes el motivo por el que te he citado, no lo sé contesté, pues bien en este colegio las noticias corren muy rápido y no creo que tu comportamiento haya sido el adecuado ¿verdad? sinceramente no se a que se refiere Doña Ana, ¡¡calla!! gritó y extendiendo la regla que tenia en la mano la puso bajo mi barbilla levantándome la cabeza, no llevas aquí ni una semana y te has permitido el lujo de follar con Tomasa y con Nieves, ¿tú crees que esto va a quedar así? me preguntó, no pensé que pudieran molestarle mis asuntos personales le contesté, calla volvió a ordenarme si quieres seguir en esta escuela tendrás que someterte a un castigo, estos actos no pueden quedar impunes. Se sentó en una silla subiéndose la falda por encima de las rodillas y me ordenó ven aquí y bájate los pantalones, yo me quedé perplejo e inmóvil, no me has oído te he dicho que vengas y no quiero volver a repetirlo, me acerqué y sin voluntad, pues esta mujer la absorbía me bajé los pantalones sin saber lo que ocurriría, ahora los calzoncillos, volví a obedecer sin rechistar, ahora túmbate bocabajo en mis rodillas, lo hice sin saber porqué cuando sentí un fuerte manotazo en mis nalgas y otro y otro me estaba azotando casi no podía creerlo, estar así humillado y sometido por una mujer de 70 años que me estaba robando la voluntad.

Me dejó el culo dolorido, y cuando pensaba que ya había acabado todo, volvió a ordenarme túmbate de espaldas aquí en la mesa con las piernas colgando, así lo hice ella se chupó un dedo y acto seguido lo metió en el agujero de mi culo provocándome un fuerte dolor, que fue cediendo poco a poco, estuvo follándome el culo con el dedo mientras con la otra mano pajeaba mi polla que estaba extremadamente dura, ya sabía yo que eras una putita nada más verte me dijo, te gusta que te folle el culo ¿verdad? a partir de ahora serás mi esclavo y obedecerás mis órdenes putita sumisa. Yo me encontraba totalmente carente de voluntad y sólo asentía a lo que ella decía, de pronto paró de follarme y de meneármela y me ordenó ahora vas a desnudarme y adorar el cuerpo de tu ama, empezarás por lamerme los pies y después ya te iré indicando ¿entendido? Preguntó, si contesté y me soltó una bofetada, si mi ama me corrigió a partir de ahora siempre me llamarás ama. Empieza a desnudarme puta, si mi ama contesté temiendo otra bofetada. Comencé a quitarle la corbata al tiempo que sentía una extraña excitación con delicadeza desabroché los botones de la blusa y se la quité, desabroché su falda que cayó al suelo, me agaché a recogerla y estando en esa posición miré hacia arriba y pude contemplar su cuerpo desnudo, cubierto únicamente por unas medias que llegaban a medio muslo y un sujetador de color blanco, pues para mi sorpresa no llevaba bragas, sus piernas eran cortas y muy gordas de rodilla hacia arriba, tenía unas caderas anchísimas y un culo gordo y erguido, una mata de pelo negro y espeso en su monte de venus y un chocho de labios colgantes que sobresalían de esa selva de pelo que cubría toda su entrepierna. Me levanté para quitarle el sujetador y pude apreciar la parte superior de su cuerpo, estrecha cintura en contraste con sus anchas caderas, tripa caída pero no muy abultada, unas tetas de tamaño mediano totalmente caídas y con un pezón fino y largo. Sí decididamente estaba dispuesto a adorar ese cuerpo, mi ama se sentó en el sofá y me ordenó, arrodillate frente a mi, extendiendo una pierna me dijo ahora quítame las medias y lame mis pies, bajé las medias don delicadeza deslizando mis manos abiertas sobre sus piernas a la vez que sacaba las medias una vez terminé de bajárselas, cogí uno de sus pies, empecé a chupar sus dedos uno a uno, después lamí la zona donde sus dedos se unen con el pie por debajo, mientras mi ama asentía, muy bien putita, lo estás haciendo muy bien, lamí sus pies sin dejar ni un milímetro hasta que ella me ordenó, muy bien putita ahora vas a comerme el coño, que llevo sin lavar desde el día que llegaste, esperando para que tu me lo limpiaras con la lengua. Acerqué mi nariz a su chocho y efectivamente despedía un fuerte olor, mezcla de orín y flujos vaginales, te gusta ¿verdad? pues chupa hasta que me corra, me ordenó mi ama, empecé por atrapar con mi boca los colgantes labios de su coño y recorrerlos con la lengua, el fuerte olor que desprendía me embriagaba y a la vez excitaba, quería saborear ese elixir, aparté los labios con mis dedos y paseé mi lengua por cada pliegue del oloroso agujero tragándome la mezcla producida por sus flujos, los restos de orín y mi saliva, atrapé su clítoris entre mis labios y empecé a succionarlo y a estirar de él con mis dientes oprimiendo únicamente lo justo, mi ama no soportó este tratamiento y agarrandome de los pelos oprimió mi cabeza contra su raja mientras se corría refregándose en mi boca, su orgasmo se me hizo interminable y casi me asfixia pues la presión que ejercía no me permitía respirar.

Una vez se hubo calmado buscó en un cajón de su mesa y sacó de él un vibrador anal de unos 10 cm. de largo por 2 de ancho, lo puso en funcionamiento a la máxima vibración y me ordenó ponte a cuatro patas como la perra que eres, una vez estuve en esta posición metió el vibrador de golpe en mi ano hasta el fondo y apretando con la mano lo dejó ahí para que no se saliera, pasó la otra mano bajo mis piernas y agarró mi polla como si fuera la teta de una vaca y empezó a ordeñarme, tirando con fuerza de la picha hacia abajo y apretándola al mismo tiempo, mientras hacía esto me decía vamos suelta la leche que tienes en los huevos que te estoy ordeñando, aunque estiraba con fuerza de mi pene y me causaba dolor, las vibraciones en mi ano y el morbo de sentirme humillado hicieron que me corriera de forma abundante.

Cuando todo terminó mi ama dijo vístete y sal de aquí inmediatamente, pero recuerda cada vez que entres aquí serás mi puta y mi esclavo, vete y espera mis órdenes.

Me encaminé a mi dormitorio con el pensamiento nublado, me sentía degradado, humillado, con dolor de culo y encima me gustaba. Abrí la puerta dispuesto a descansar y tratar de desconectar de lo ocurrido, encendí la luz y otro sobresalto, mi cama estaba ocupada, Pepi la cocinera, tumbada totalmente desnuda, cuando quise decir algo ella se adelantó diciendo tranquilo cariño estoy aquí para cuidarte ¿Qué te ha hecho esa bruja de Ana?, no puede ser pensé esto es fruto del cansancio no ha podido enterarse tan rápido y fui hacia el servicio pues tenía ganas de mear, estando frente a la taza y con la picha fuera, Pepi me abrazó y sujetándome el pene guió mi meada hacia el sitio correcto, tranquilo mi niño me decía, yo se que esa bruja te ha maltratado, pero estoy aquí para compensarlo mi amor. Me resultaba increíble esta mujer desnuda, abrazándome con mi polla en la mano y su cabeza apoyada en mi pecho donde llegaba a duras penas pues escasamente mide 1.50 m de estatura, su físico es una perfecta unión de curvas que la dan un aspecto de redondez en la que sobresalen unas tetitas muy pequeñas ocupadas casi en su totalidad por un pezón grande y duro de color casi negro. Vamos a la cama cariño me susurro al oído, sacándome de mis pensamientos, que contraste pensé esta dulzura y el trato humillante sufrido hace solo unos momentos.

Me desnudó totalmente y me dijo tiéndete en la cama amor, ella se pegó a mi cuerpo proporcionándome un calor acogedor y haciéndome sentir la dureza de sus carnes, sus pezones se pegaron a mi pecho y su mano empezó a acariciar con suma dulzura mis huevos, después mi polla que había recobrado vida y estaba en erección, me dijo tranquilo mi vida voy a relajarte, tú no hagas nada, bajó su cabeza hacia mis genitales y empezó a chuparme los testículos, se los introducía enteros en la boca, y los lamía, lamía también mi entrepierna y mi escroto, provocándome oleadas de suave placer, voy a calmarte mi niño me decía y empezó a chuparme el culo, increíble el dolor de mi ano fue desapareciendo como absorbido por su lengua, y a la vez era sustituido por una sensación de relax, intentando agradecer sus atenciones quise chupar su depilado coño que quedaba frente a mi boca, pero ella al notarlo me dijo no cariño hoy sólo relájate y disfruta mañana tendremos el sexo que tu quieras, se metió ahora mi pene en su boca y estuvo chupándolo hasta me corrí tragándose ella todo mi semen, después se abrazó a mi pecho y dijo ahora durmamos.

Me despertó un suave placer la lengua de Pepi recorría mis huevos y mis ingles, espera por favor la dije, necesito ir al servicio me estoy orinando, ella levantó la cabeza y mirándome fijamente dijo, no mi niño todavía no, suelta unos chorritos de pis en mi boca y yo me los beberé, metió mi polla en su boca y empecé a soltar pequeños chorros de orín que ella iba tragando, así mi niño me dijo muy bien ahora vas a follarme quiero tu pene dentro de mí, se tumbó de espaldas y abriendo su raja me dijo métemela despacio disfruta de ello, me puse entre sus piernas y se la introduje lentamente como ella me había dicho, empecé a bombear despacio pero con fuerza disfrutando de su caliente raja, sus pechos y su tripa se movían como un bloque con cada embestida, yo procuraba abarcar todo su cuerpo con mis manos acariciando aquellas redondeles y cuando más entusiasmado estaba ella me dijo, ahora si mi amor, vamos mea dentro de mi, vacía tu vejiga en mi coño, esta mujer no dejaba de sorprenderme ni en mis mas atrevidos sueños había meado dentro de un chocho, pero decidí hacerla caso y empecé a mear dentro de su cueva, no era fácil el dorado líquido salía con dificultad pero con una sensación muy placentera casi como una corrida, y el calor producido dentro de su coño me fascinaba, así decía ella así, ahora yo y empezó a orinar lanzando chorros de pis caliente sobre la base de mi pene que escurrían por mis huevos dándome un calor y un placer inigualables, ella suspiraba, gemía se retorcía y se corrió al tiempo que meaba, una vez terminado su orgasmo me suplicó que se la metiera en el culo, claro que sí es algo que yo llevaba mucho tiempo queriendo y nadie me lo había permitido hasta entonces, chúpamelo antes cariño me pidió tienes la polla muy gorda y necesito que me lo dilates un poco antes, se tumbó en el bordo de la cama con las piernas fuera, se metió una almohada bajo sus nalgas quedando su pelvis elevada y su culo expuesto, separando sus gordas nalgas localicé su agujero y llevé mi lengua hasta él, tenía un ligero sabor amargo que desapareció enseguida y la dureza que su anillo mostraba iba desapareciendo al mismo tiempo, introduje mi lengua dentro y lamí todo su interior, ahora estaba muy flexible y parecía abrirse mas cada momento. Penétrame ya mi amor me dijo, mi culito ya está preparado para ti. Me puse de pie entre sus piernas apuntando mi polla contra su ojete y empecé a apretar, entraba con más facilidad de lo que yo pensaba y sus carnes eran elásticas ajustándose a mi pene como un guante, una vez la tuve toda dentro Pepi me dijo quédate ahí quieto deja que sea mi culo el que te folle, empezó a apretar y aflojar mi verga y después la absorbía y empujaba alternativamente, debía de tener los músculos del interior del ano muy desarrollados pues ejecutó una variedad de movimientos con ellos impensable para cualquier otra persona, cuando notó que me venía el orgasmo absorbió mi polla con tanta fuerza que quedé totalmente pegado a su culo soltando chorros de leche en su interior, lo que provocó que ella también se corriera retorciéndose de gusto.

Estas cuatro mujeres continuaron follando conmigo durante todo el curso llevando a extremos cada una su peculiar concepto del sexo, pero eso es otra historia que ya contaré.

Autor: puromorbo


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