A mi no es precisamente que se me den muy bien las mates, así que mi madre habló con la profesora para que me diera clases por las tardes. Mi profesora accedió, iban a ser dos días a la semana en el instituto. Con el paso del tiempo fuimos tomando confianza, éramos casi amigos , hasta que un día me preguntó:
PROFE- ¿Tú me encuentras atractiva?
YO- Yo si, bastante.
Eso quedó ahí ese día, yo me preguntaba "a qué venía esa pregunta", pero no le di más importancia y me fui a mi casa a descansar.
Al día siguiente voy otra vez por la tarde a la escuela a que mi maestra de mates me enseñara las ecuaciones, y cuando llevábamos media hora más o menos me dijo:
PROFE: Tengo un problema muy grande-me dice casi llorando.
YO- Dímelo.
PROFE-Es que mi marido no me quiere, dice que no le atraigo nada, que soy muy fea y además hace tres meses que no follo, hay perdón.
YO- Bueno, tú tranquila, que ya veras como te recuperaras, eso sólo es una mala racha.
PROFE-Siento que el único hombre que me quiere eres tú.
YO- Hombre, muchas gracias.
Se levantó de la mesa en la que estaba sentada y se acercó a mí lentamente, y me dio un beso en la boca yo me sorprendí y me dijo:
PROFE- Eres un sol.
A la semana siguiente, volví a ir al instituto por la tarde, cuando llegué ya estaba allí la profesora de mates esperándome; pasé y cerró la puerta con llave, me extrañó pero no dije nada. Cuando llevamos un cuarto de ora de clase, parece ser que mi profesora le dio un poco de calor, así que abrió las ventanas y se quitó el jersey que llevaba puesto. Se quedó con unos pantalones vaqueros ajustados y de parte de arriba con una camiseta de tirantes negra, con un buen escote.
Entonces haciendo un ejercicio de matemáticas tenía un problema, entonces llamé a la profesora para que me aclarara una duda y se acercó. Se puso en frente mía y se agachó para ver lo que tenía en la libreta. Fue entonces cuando al agacharse y con motivo de su gran escotazo y le vi sus enormes tetas. De repente se me empinó la polla. Mi profesora se dio cuenta de que mi polla se había despertado y dijo:
PROFE-¿Es que te pongo cachonda, pillín?
YO-Si, es que estás muy buena, me pones mucho.
De pronto me dio un beso en los morros, y yo me sonrojé. Y como vio que me gustó empezó a acercarse a mí despacio y me metió la lengua hasta la garganta; yo le respondí dándole el mejor morreo con lengua que jamás le hayan dado. Estuvimos sobándonos un poco hasta que me empezó a acariciar y masajearme la polla por fuera del pantalón. Mi erección era cada vez más grande. Me quitó los pantalones, yo hice lo mismo con los suyos; ella me quitó la camiseta lentamente y empezó a chuparme el cuello poco a poco. Yo le quité el sujetador por debajo de la camiseta, lo cogí, y cogiendo a mi profesora con el sujetador por la cabeza, la acerqué a mi polla que iba a reventar. Mi profe me bajó los calzones y se la metió entera en su boca.
A los dos lametones que me pegó en la polla empecé a correrme a su boca, que la llené entera de semen y se lo tragó todo. Mientras que ella me comía la polla yo le quitaba la camiseta, dejando sus grandes pechos desnudos. Ella se sacó mi polla de la boca para que me corriese en sus pechos, así hice. Cuando se comió el semen de sus pechos, le cogí las tetas y empecé a chupárselas por los pezones, que estaban tiesos y duros.
Mientras le chupaba los pezones le metía los dedos en su jugoso coño, y mi profe gemía de placer y gritaba de gusto. De pronto se subió a una mesa a cuatro patas y dijo:
PROFE- Vamos métemela en el coño.
Yo me subí encima de ella, la cogí de las tetas y se la metí. Primero iba despacio, luego cada vez más rápido y mi profesora cada vez gemía más fuerte.
PROFE- Hay, que pollón que tienes.
Así era, mi polla había llegado a alcanzar su longitud máxima, y era de 18 cm. de largo y 3 cm. de ancho. Yo me corrí dos veces dentro de su coño y ella se corrió otras tres veces.
PROFE- Métemela ahora por el culo.
Entonces, me levanté de la mesa, cogí a la profe por la cintura, y le fui introduciendo la polla en su culo poco a poco para que no le doliera. Poco a poco yo iba notando que le iba gustando más, y yo aumentaba el ritmo.
PROFE-Sigue, hay, si, sigue cariño, aaahhhhhh.
Y nos corrimos los dos a la vez. Ella se estabilizó y dijo.
PROFE- Déjame la polla, que te la voy a limpiar
Me cogió la polla y empezó a lamerla y a chuparla. Se arrodilló delante de mí y yo la cogí por la cabeza, la acerqué a mi polla y la empezó a chupar con más ansia que antes. Mientras lamía mi polla erecta, yo le acariciaba el pelo y le apretaba aún más hacia mi polla. Estuvo así cinco minutos por lo menos y me corrí dos veces. Esa tarde terminó ya.
Muchas veces quedábamos para echar un buen polvo. A partir de ahí siempre saqué dieses en mates.