Ese verano necesitaba ganar dinero para sacarme el carné de la moto. Encontré trabajo en mi pueblo, en un bar no muy grande que les hacía falta un camarero y fui a reclamar el trabajo. Me aceptaron allí. En el bar trabajábamos un cocinero, una chica y yo. En las fiestas y los domingos venía nuestro jefe a echarnos una mano.
El cocinero se llamaba Pedro era un hombre de unos 40 años, regordete, de 1´65cm de estatura y muy simpático y gracioso. Nuestro jefe, parecía más o menos de la edad del cocinero, era alto (1´80cm) fuerte, calvo y con la voz muy grave. La tía se llamaba Lucía y como mucho tendría 30 años, pelo largo, moreno y rizado. Era de mi altura. Tenía un hermoso culo, y unas tetas que eran una delicia (tendría una talla 115 de sostén.) No es que fura un bellezón (aunque no era fea) pero tenía un cuerpazo y me ponía mucho.
Mi trabajo estaba en la barra prácticamente siempre. Yo era el encargado junto a Lucía de poner cervezas, refrescos, cafés, servir algunas mesas y estar para lo que haga falta en la barra.
Mi horario de trabajo de lunes a viernes era de 10:30 de la mañana, a las 14:00 del mediodía; y de las 16:00 de la tarde hasta las 21:00 de la noche; y los domingos de 11:00 a 114:00 por la mañana y por la tarde de las 18:00 hasta las 21:00. En mi opinión, pagaban muy bien a cinco euros la hora de trabajo. Algunas veces cuando había mucha gente comía en el bar, me quedaba más tiempo para ayudar y comía allí.
Poco a poco el cocinero, Lucía y yo nos íbamos conociendo más, y teníamos más confianza entre nosotros. Hablábamos más que al principio. Ella me contó que hacía cuatro meses que le había dejado su novio, y que ahora vivía sola en un piso, ya pagado.
El cocinero estaba felizmente casado, tenía una hija de 13 años que no estaba mal. De vez en cuando nos visitaba.
Todo empezó un miércoles por la mañana, a las once o así, había dos tíos en el bar, y los estaba atendiendo Lucía. Ella llevaba puesto una camiseta de manga corta verde oscuro con gran escote y unos vaqueros negros. Entonces cuando iba a ponerles una coca-cola, se le calló al suelo, y cuando se agachó (estaba enfrente de mí) le vi las tetas. Madre mía, me puse a cien, y mi polla se quería salir del pantalón.
YO-Voy un momento al baño, ahora vengo.
LUCIA-Vale.
Mientras ella recogía el refresco, yo me fui al baño. En realidad no tenía ganas de mear, sino de cascarme una paja. Llegué al baño, entré, cerré la puerta con el pestillo y me saqué la polla del pantalón. Menuda paja me hice imaginándome las tetas de Lucía. Al cabo de cinco minutos, salí del baño, ya con la polla normal y seguí trabajando normal como si nada hubiera pasado esa mañana.
Esa noche cuando me acosté en mi cama, estaba todavía dándole vueltas a la cabeza al par de melones que había visto esa mañana y la tremenda paja que me había hecho. Bueno al final me pude dormir. Esa noche soñé que me follaba a Lucia, en el bar.
A la semana, ya había casi olvidado las tetas de Lucía cuando me pasó una cosa por la mañana. Había en el bar cuatro personas, dos parejas, yo atendía a una y Lucía, que ese día llevaba puesto un chándal rojo oscuro que le marcaban bastante los pezones, a la otra pareja. Como la barra era estrecha teníamos que ir con cuidado para no chocarnos uno con el otro. Una vez que yo iba a ir al otro lado de la barra a poner una cerveza a un señor que había llegado, y Lucía estaba cogiendo una fanta de naranja del congelador, y justo cuando yo pasé, ella empinó el culo hacia atrás, y mi polla se rozó con su culo.
Mi polla se despertó un poco, y yo pensaba si lo había hecho Lucía queriendo (lo del culo), pasé otra vez por donde estaba Lucía, y empinó aún más el culo y restregándose en mi polla, ya bastante erecta.
YO- Me voy al baño un momento.
LUCIA-Vale.
Entonces me fui al baño a empalmármela otra vez. Madre mía, vaya paja me hice esa vez, mejor que cuando le vi las tetas. Cuando estuve en el baño, y ya habiéndome hecho la paja, me puse a pensar sobre lo que había ocurrido esa vez. ¿Se había puesto Lucía a caso hecho para que mi polla se restregara con su hermoso culo?
Y entró en el calendario agosto, que no era como julio, que todas las noches había un mínimo de diez personas en el bar. En agosto no sé lo que pasaba en mi pueblo, pero toda la gente prácticamente se iba, supongo que de vacaciones. Ahora muchas noches cerrábamos antes y nos íbamos más temprano de lo habitual.
Una noche, ya a las nueve o así estábamos el cocinero, Lucía y yo solos, y no había nadie más en el bar. Yo, entonces me fui al baño, esta vez a mear y escuché:
LUCÍA- Vete tú ya (refiriéndose al cocinero) que ya cerramos nosotros.
COCINERO- Vale, hasta mañana.
Ese día Lucía iba muy sexy, con unos pantalones vaqueros ajustados bastante cortos y una camiseta de tirantes azules con gran escote.
No había salido del baño cuando oí girar la manivela de la puerta del aseo, era Lucía, yo que estaba sentado como si estuviera cagando, pero estaba meando así para estar más cómodo, me tapé la polla por vergüenza.
LUCÏA-¿Te da vergüenza de mí? Eh, luego buenas son las pajas que te haces aquí a mis espaldas.
YO-¿cómo lo sabías?
LUCÏA-Intuición femenina.
Entonces se acercó a mí, y se inclinó y se le vieron las tetas.
LUCÏA-¿Es que no has visto ningunas tetas en tu vida?
YO-No muchas, y nunca tan preciosas como las tuyas.
Entonces se me empinó la polla, y ella se dio cuenta.
LUCIA-¿qué tienes ahí escondido? Sácalo.
Como vio que no lo sacaba, vino hacia mi, me levantó del váter y apartó mis manos para ver mi polla, que ya estaba erecta y llegaba a medir los 18 cm.
LUCIA-¿Todo eso de ahí es tuyo?
Entonces me la cogió con las dos manos, y se la metió entera en su boca. Parecía como si tuviera sed de semen, porque me chupaba la polla con mucha ansia. Empezó a pajearme y a darme lametones en la polla.
YO- Me voy a correr.
Entonces se la metió otra vez en su boca y se tragó todo mi semen, que era bastante. Entonces cogió mi polla, la pajeó otra vez y me corrí en sus hermosas tetas. Ella se chupó el semen de sus tetas, y cuando terminó, me quitó la ropa que me quedaba y me puso totalmente desnudo. Yo hice lo mismo, y la empecé a desnudar. Primero le quité los pantalones, luego, le quité el sujetador a la vez que le restregaba la polla por su culo, y final mente le quité la camiseta dejando sus pechotes al aire. Ella me cogió de la cabeza, y me la puso en sus tetas, yo empecé a chuparle los pezones, que estaban negros y tiesos, luego me metía sus tetas en mi boca y las chupaba.
LUCIA- Siéntate en el váter.
Yo le hice caso, y me senté en el váter, ella vino y sentó mirando hacia mí. en mi polla. Ella empezó a subir y bajar muy rápido, yo mientras le cogía las tetas. Estuvimos por lo menos diez minutos de esta forma, cada uno nos corrimos dos veces. Luego me cogió la polla la puso entre sus tetas y me hizo una paja cubana. Para terminar dijo.
LUCIA- Trae la polla, que te la limpio.
Y me cogió la polla, y de rodillas empezó a chupármela; yo la cogí de la cabeza y la pegué hacia mi polla.
A los diez minutos, terminamos, cerramos el bar y cada uno para su casa.