Me meto en la ducha y es cuando empieza a torcerse el día, no hay agua. Salgo de la ducha, me pongo lo primero que encuentro, meto ropa limpia y demás en una bolsa, me voy echando leches para el trabajo y allí me ducharé y asearé antes de entrar.
Me subo al coche y me encamino hacia el trabajo con tan mala suerte que la carretera está cortada por un accidente y cuando me doy cuenta ya no puedo coger una alternativa y me chupo el atasco.
Llego al trabajo con solo 30 minutos de antelación, solo 10 minutos antes que de costumbre, pero aún sigue mi mala suerte, me encuentro con uno de los jefes y me llama la atención por mi indumentaria pero no me quedo a escucharle y salgo corriendo para los vestuarios. 20 minutos después entro por la puerta del despacho totalmente cambiada y me vuelvo a encontrar al mismo jefe; ahora no tiene por más que sonreír y darme su visto bueno.
Nada más entrar en el despacho veo que mi mesa tiene más papeles encima que otros días, me echo las manos a la cabeza -"oh no reunión"- me digo a mi misma. Lo que faltaba, encima más trabajo y tiene que estar antes de lo normal. Miro la hoja en la que me han dejado apuntada la hora de la reunión, es a la 1 y media, bueno por lo menos la han puesto un poco más tarde que de normal, no tendré que correr tanto con el papeleo. Me acerco a la mesa del desayuno y cojo un vaso de zumo de naranja y una taza de café, ya comeré algo más tarde, y me pongo manos al asunto.
A las 10 levanto la cabeza de los papeles y veo que he adelantado bastante, noto que tengo un hambre terrible y me voy a por algo de comer. Cuando vuelvo me encuentro a Juan, mi jefe, leyendo una hoja que había escrito con sugerencias sobre una de las propuestas que estaba pasando a limpio.
No me lo puedo creer, a Juan le han gustado mis ideas y me ha propuesto que se las presente al director, parece ser que se va arreglando el día.
Es la 1 y he acabado con el papeleo de la reunión, me voy a por un café, me pongo a pulir un poco las ideas que he tenido y pongo alguna más. Me acabo el café justo cuando aparece Juan para ir los dos juntos a la reunión. Como no estaba prevista mi asistencia Juan me hace un sitio a su lado y me dice que no hable hasta que él me lo diga, entonces entra Antonio, el presidente, se sienta en su silla y empieza la reunión. Yo la sigo sin decir nada hasta que oigo que van a empezar a tratar la propuesta nº 5 y me pongo en alerta
El secretario empieza a leer la propuesta nº 5 y cuando acaba pregunta si alguien tiene que decir sobre la misma a lo que Juan, mientras me señala, indica que yo tengo algunas cosas que decir. El presidente mira a Juan algo extrañado pero como le conoce bien no le dice nada y me indica que comience a hablar. Me pongo en pie para que me oigan todos y comienzo a hablar. Durante 10 minutos y sin que nadie me interrumpa expongo mis ideas con mucha convicción y argumentándolas bien, como me había sugerido Juan, y las acompaño con unos gráficos que había hecho. Una vez que acabo me siento, le miro un instante a Juan y veo que me hace un gesto de aprobación y a continuación dirijo la mirada al presidente, le veo muy pensativo, creo que no le han gustado nada, pero un instante después noto que se pone a sonreír, se levanta, se acerca hasta mí…
La reunión continúa con las siguientes propuestas pero yo ya no tengo nada que decir al respecto y solamente escucho. Cuando acaba la reunión son más de las 3 y estoy hambrienta, me voy a mi mesa a por mis cosas para irme a casa a comer cuando llega Juan…
Salimos del edificio y me encamino hacia el VIP’s que hay enfrente, como hacemos siempre que nos hemos quedado a comer, pero Juan me para y me señala hacia el otro lado, resulta que vamos a comer en el restaurante de la esquina. Cuando llegamos nos llevan hasta la mesa que suelen ocupar los directivos de la empresa, nos traen las cartas y dejo que pida Juan para los dos. Mientras nos traen la comida Juan me vuelve a felicitar por mi presentación, por haberlo hecho tan bien habiendo tenido tan poco tiempo y que tiene una sorpresa para mí, pero justo cuando me la va a contar nos traen la comida y deja el tema para luego.
Me ha dejado con la intriga, - "¿qué sorpresa tendrá para mí?" – me pregunto, no puede haber nada mejor que el ascenso, o eso al menos yo creo, que voy a tener el lunes.
Terminamos de comer y pedimos el postre y como no puedo aguantar ya más la intriga…
Terminamos el postre, Juan paga, salimos del restaurante y me acompaña hasta mi coche.
Me subo en el coche y me dirijo a casa. Por el camino voy pensando a quien voy a llamar para que me acompañe pero no se me ocurre a nadie, porque los que me van a decir que si no me parecen adecuados para esa cena y los que me vendrían bien me van a decir que no, que es una cena muy seria y rígida.
Llego a casa y veo que tengo en el contestador un mensaje. Lo pongo y resulta ser Nuria que me recuerda que tengo que pasarme por su casa para recoger la ropa que la tenía que arreglar su madre. Me tumbo en el sofá para descansar un poco, estoy agotada y necesito dormir un rato ya que esta noche tengo una cita muy importante y acabara tarde. Me voy quedando dormida mientras sigo dándole vueltas al asunto. Una hora después suena el teléfono y me despierto sobresaltada, cuando lo cojo resulta que se habían equivocado y veo que aún está encendida la lucecita del mensaje de Nuria y entonces me doy cuenta de lo tarde que es. Me peino un poco y me marcho corriendo a la casa de los padres de Nuria, una vez allí llamo a la puerta y me abre Rocío, la madre de Nuria.
Los padres de Nuria tuvieron suerte, les toco la lotería hace unos años y se compraron un chalet e hicieron construir una piscina y una pista de tenis ambas con una cubierta con la posibilidad de abrirse en verano. Yo también tuve suerte en cuanto a mi casa, hace unos años a mi padre le ofrecieron un gran ascenso pero tenía que desplazarse a otra ciudad y en el aumento iba incluida una casa nueva. Se lo pensaron mucho porque yo tenía que quedarme aquí por mis estudios, pero se dieron cuenta que me podían dejar sola y se fueron; yo me quede en la casa y un tiempo después se vino a vivir conmigo Nuria, primero como compañera para compartir piso pero se quedo como pareja, pero eso no lo sabe nadie, no hemos querido contárselo a nadie, para todo el mundo somos un par de amigas compartiendo piso.
Conocí a Nuria en mi primer año de facultad y enseguida congeniamos. Hasta entonces ninguna de las dos sabía que era lesbiana, habíamos salido con algunos chicos pero nada serio, esas relaciones no nos llenaban, teníamos un vacio, nos faltaba algo. Al poco de conocernos me pidió compartir mi casa con ella porque quería un poco de libertad, quería volar del nido; a sus padres aún no les había tocado la lotería, y acepté, me gustaba la idea de compartir mi casa con otra chica y como no tenía que pagar nada, simplemente compartimos los gastos generales de la casa: luz, agua, comunidad, etc. Con el tiempo nos fuimos conociendo y cada vez estábamos más a gusto, sentíamos algo una por la otra pero ninguna de las dos quería decir nada, hasta que un día después de una fiesta en la facultad llegamos a casa un poco tocadas por el alcohol que habíamos bebido y acabamos haciendo el amor. Desde ese día no nos hemos separado.
Por entonces ya había conocido a sus padres y Luis, su padre, me había impactado mucho, había dejado huella en mí, caló muy hondo pero nunca le he dicho nada a Nuria. Íbamos a visitarles un par de veces al mes pero desde que se que compraron el chalet íbamos prácticamente todos los fines de semana a comer, normalmente el domingo ya que no nos levantábamos con ganas de cocinar nada. Habíamos entablado una buena amistad.
Como digo, Luis caló muy hondo en mí, y aunque yo ya estaba enamorada de Nuria, creo que me enamoré de él nada más verle, es tan parecido a Nuria que fue inevitable el que me enamorase de él. Como sabía que no estaba bien no le dije nada pero con el tiempo y al verle cada vez más a menudo me resultaba más difícil ocultárselo.
Todo pasó un fin de semana que pasamos con ellos. El sábado por la noche después de cenar, Nuria y Rocío se fueron a dormir porque estaban cansadas y nos quedamos solos viendo la televisión Luis y yo. Nos sentamos juntos en el sofá frente al televisor y al cabo de un rato me recosté sobre su hombro, él me paso el brazo por detrás para que estuviera más cómoda y mi cabeza quedó sobre su pecho. Unos minutos después noté que me estaba acariciando la espalda pero no dije nada porque estaba muy a gusto y no me molestaba, pero a continuación fue bajando hasta llegar a mi culo y en ese instante levanté la cabeza y nos miramos fijamente sin decir nada. Mi mirada iba de sus ojos a sus labios y viceversa, no podía dejar de mirarle, su boca no hacía más que decirme "bésame" y sin yo esperarlo llevo su mano a mi barbilla, me levanto un poco más la cabeza y me dio un beso en los labios y…
No quería perder a su familia, era lógico, pero tampoco quería que yo perdiese la amistad con su hija. Si él hubiera sabido la relación que tenía con su hija, tal vez no habría dicho lo que dijo pero así fue y le contesté…
Todo esto ocurrió hace un par de años y al principio no hice nada, pensé que sería lo mejor, pero un tiempo después no pude más y caí en sus manos. Un día fui a recoger algo para Nuria, como siempre; estaba solo en casa, le pille en la ducha y me abrió la puerta vestido solo con una toalla en la cintura y fue la gota que colmó el vaso, ya no pude resistirme más y me tiré en sus brazos para gozar, aunque solo fuera eso, de sus besos. La verdad es que esa primera vez hubo algo más que besos pero no llegaron las aguas al rio, pudimos frenarnos a tiempo. Desde ese día cada vez que podemos nos damos un buen morreo.
Cuando llego a la piscina me encuentro a Luis dentro del agua nadando sin darse cuenta que yo estaba allí. Cuando unos minutos después se da cuenta de mi presencia se acerca hasta dónde estoy y me indica que me agache, cuando me tiene lo bastante cerca me da un beso en los labios y sigue nadando. Me siento a esperar que termine, ya que sé que venga quien venga, hasta que no termine su sesión no va a parar. Veo aparecer a Rocío a lo lejos con una bandeja con algo de beber y comer y justo cuando entra en la piscina sale Luis del agua.
Y les cuento todo lo que me ha sucedido por la mañana y luego en la comida.
Nos quedamos unos instantes callados los tres y pienso que puede ser una buena idea
Y nos echamos a reír los tres al mismo tiempo. Quedamos que me recoge en mi casa y me despido de ellos y me voy corriendo a vestirme porque se me ha echado la hora encima.
De camino no hago más que dar gracias a la Virgen por haber dado una vuelta de tuerca al día. Había empezado mal, pero iba cada vez mejor, sobre todo ahora que Luis iba a ir conmigo a la cena.
Una vez en casa me pego una ducha, me seco bien el pelo y me hago un recogido dejando caer unos cuantos pelos por la cara. Me voy al armario a por un vestido pero no veo nada que me guste para la cena, mejor dicho, que le guste y deje boquiabierto a Luis, pero me acuerdo de la ropa que me ha dado la madre de Nuria y veo que hay un vestido rojo precioso de noche que hace mucho que Nuria no se pone. Como no me gusta ponerme su ropa sin decírselo, la llamo para preguntárselo y así de paso le cuento todo.
Cuando hablamos por teléfono siempre perdemos la noción del tiempo y de repente suena el timbre de la puerta.
Justo cuando abro la puerta suena el timbre de nuevo y me encuentro a Luis sonriente con un estupendo esmoquin que le queda de maravilla. Le doy un beso, le doy las gracias por acompañarme y me voy corriendo a mi habitación a acabar de vestirme y de maquillarme. Diez minutos después subimos al coche y nos ponemos rumbo al Ritz.
Seguimos charlando hasta llegar a la puerta del Hotel. Le dejamos el coche a un aparcacoches y entramos en el Hotel, enseñamos la invitación, nos dirigimos hacia el salón que nos indican, dejamos los abrigos en el guardarropa y entramos en el salón. Una vez dentro noto como todo el mundo se gira para ver quién entra mientras que yo busco con la mirada a Juan y lo encuentro en una esquina acompañado de dos mujeres y un hombre al que no identifico. Mira hacia mí y nos hace señas para que nos acerquemos.
Seguimos un rato hablando hasta que nos avisan que la cena está servida. Nos acercamos a la mesa y me indican que tenemos que buscar nuestro nombre, lo encontramos y al lado de nosotros esta, lógicamente, Juan y su mujer.
Nos pasamos toda la cena charlando y riendo, todo está buenísimo y es perfecto. Una hora y media aproximadamente después dan por concluida la cena y volvemos al salón y es cuando empieza la reunión de verdad. Veo como los acompañantes de los directivos se van hacia una parte del salón y los directivos a otra, veo a Juan que se acerca hacia mí, me coje de la mano – "ahora empieza lo importante" – me dice al oído y me lleva con ellos y veo como Leticia se lleva a Luis hacia el otro lado.
Nada más acercarme me coje por banda el director y empieza a presentarme a varios hombres y mujeres, algunos de los cuales conozco de vista por haber ido con Juan a reuniones con ellos, pero a otros no los conozco de nada, pero al parecer sí que saben de mí. Una vez hechas las presentaciones, el director me lleva con él para charlar con algunas personas pero antes de hacerlo me dice que es mejor que solo hable cuando me pregunten y que intente tomar buena nota de todo lo que se dice.
Una hora y media y unos cuantos cocteles después el director da por finalizada la reunión y empieza el desfile del personal. Me acerco al director para darle las gracias por todo y luego me voy hasta dónde está Juan y le llevo a un lugar un poco más retirado…
Mientras esperamos el coche me pongo a pensar que el día había empezado fatal pero que había acabado genial, - "bueno, aún no ha acabado" – me digo - "aún puede pasar algo más y espero que pase", pero es algo que no puedo forzar porque lo mismo se puede torcer, tiene que ser él el que dé el paso, tiene que ser Luis el que diga algo, y de momento no había dicho nada sobre ello, pero aún puede ocurrir, aún tenemos que volver a casa y tardaremos al menos 45 minutos.
Nos acaban de traer el coche, nos subimos y nos ponemos en marcha. Por el camino vamos comentando como ha ido la cena y que le han parecido mis jefes. De repente nos quedamos los dos en silencio y no sé qué decirle, bueno, sí que lo sé, pero no sé cómo llevar la conversación a ese tema. Son tantas cosas las que le quiero decir, pero nunca me salen las palabras. Siempre que sueño con una ocasión como esta me salen solas las palabras, tanto las mías como las suyas, pero cuando estoy con él, no hay forma. Cuando por fin me decido a abrir la boca…
Se me pone el corazón a 100 por hora, ahora sí que no me salen las palabras y me pongo a tartamudear.
Estoy alucinando, me acaba de sugerir que vayamos a mi casa a tomar algo y sin tener que decir yo nada, ni en mis mejores sueños podía haberme imaginado esto. He estado cenando con él, bailando con él y ahora, si no se tuercen las cosas, voy a follar con él, porque no creo que quiera ir a mi casa a estas horas, sabiendo que estoy sola para solo tomar una copa.
Con el subidón que tengo no me he dado cuenta que ya hemos llegado a mi casa, aparca el coche justo delante de la puerta de mi portal, abro la puerta del portal, atravesamos el pasillo hasta mi casa, abro la puerta de mi casa, entramos y sin darme casi tiempo a cerrar la puerta…
E inmediatamente lleva sus manos a mi cuello, me acerca hasta él y me da un beso en la boca tan lentamente que noto como sus labios van presionando cada vez más los míos hasta que están completamente pegados. Me ha cogido tan desprevenida que me quedo pasmada sin hacer nada, simplemente saboreando el placer inmenso que me está produciendo su beso; justo cuando se separa de mí noto como todo mi cuerpo se escapa de mi control y se queda como inerte.
Y antes que acabe la frase le beso apasionadamente y al instante me responde con la misma intensidad. Nos separamos, cierro la puerta bien, le cojo de la mano, le llevo hacia la habitación de mis padres; Nuria y yo tenemos una habitación cada una aunque dormimos en la de matrimonio porque esa sigue siendo de mis padres ya que vienen una vez al mes a visitarnos; y una vez allí desatamos toda la pasión contenida desde hace tiempo.
Mientras tanto le quito la chaqueta y la corbata y me pongo a desabrocharle la camisa. Una vez desabrochada la camisa dejo de besarle en los labios para comerle el lóbulo de la oreja, bajar por el cuello hasta el pecho; un pecho musculoso y suave con un par de pezones completamente tiesos y duros que inmediatamente me pongo a morder suavemente haciéndole gemir de placer.
Sus palabras hacen que me excite más y que quiera más, así que bajo por su tripa y me quedo chupando su ombligo mientras le quito el cinturón, le desabrocho el botón del pantalón, le bajo la cremallera y le bajo los pantalones hasta los tobillos para dejar a la vista unos ajustados bóxers negros en los que resalta un gran bulto. Comienzo dándole besos encima de los bóxers para luego ir bajándoselos poco a poco e ir lamiéndole la polla empezando por la punta y siguiendo por toda ella hasta llegar a los huevos. En ese punto ya están los bóxers en los tobillos y cuando dejo de chuparle los huevos su polla se queda totalmente erecta y justo a la altura de mi boca. Saco de nuevo la lengua para volver a chupársela pero cambio de opinión y me la introduzco toda en la boca, noto como me llega a la garganta y me quedo quieta y entonces él empieza a moverse lentamente adentro y afuera como si estuviera follando mi boca. Noto que se escapa un poco de esperma y es cuando saca su miembro de mi boca y me pone de pie y me besa mientras sus manos están entretenidas bajando la cremallera de mi vestido y dejándolo caer al suelo.
Deja de besarme, me mira a los ojos y me empuja para que caiga de espaldas sobre la cama. Se quita la camisa, pantalones y bóxers y me coje los pies y me abre las piernas. Sus manos suben por mis piernas acariciándomelas y su boca me colma de besos mi húmedo pubis. Cuando llegan sus manos a mi pubis, me levanta las piernas para quitarme mi diminuto tanga negro, vuelve a bajarlas y sigue con sus besos.
Me abre los labios y se pone a lamerme el clítoris primero haciendo círculos a su alrededor para seguir directamente con él. Mientras su lengua esta entretenida con mi clítoris, dos de sus dedos están entrando y saliendo de mi vagina y todo en conjunto me hace llegar a mi primer orgasmo.
Deja mi vagina para ir subiendo por mi estomago hasta llegar a mis pechos y allí lamerme los pezones alternativamente, unos pezones que están ya totalmente erectos y duros, tan duros que casi duele el simple roce de su lengua. Sigue subiendo por mi cuello hasta llegar a una oreja dónde me susurra…
Me sigue besando por toda la cara hasta llegar a mis labios y se pone justo encima de mí para poder follarme bien, entonces…
Luis se queda mirándome sin saber que decir.
Finalmente Luis reacciona y se pone a reír y acabamos riéndonos los dos.
Le hago un gesto para que me deje moverme y me acerco hasta el armario, saco una caja que contiene nuestros juguetes y se los enseño.
Coge un bote de lubricante con sabor a fresa y dejamos la caja de lado, me vuelve a tumbar boca arriba, me abre las piernas, me pone un poco de lubricante y me comienza a lamer, me encanta como lo hace, su lengua parece una pequeña serpiente lamiendo todos los recovecos e introduciéndose ligeramente en la vagina. Cuando nota que estoy lo bastante húmeda, pone algo de lubricante en el vibrador y comienza a introducírmelo muy despacio y poco a poco. Lo mete y lo saca muy despacio y cada vez con más profundidad hasta que lo mete todo y mueve haciendo círculos.
El placer que me está produciendo es increíble, no paro de dar gemidos y veo en la cara de Luis que le encanta, que está disfrutando también con lo que está haciendo.
Deja de mover el vibrador, lo pone en marcha y empieza de nuevo a sacarlo y meterlo pero cada vez más rápido y subiendo la velocidad del vibrador poco a poco, me está haciendo llegar al límite del orgasmo, empiezo a contraer todos los músculos de mi cuerpo para aguantar un poco más y empiezo a levantarme poco a poco hasta que no puedo aguantar más y estallo llegando al orgasmo y dando un tremendo grito de placer.
Me dejo caer con los ojos cerrados y sin fuerzas después del gran esfuerzo que ha supuesto el increíble orgasmo. Noto que Luis saca el vibrador de mi empapada vagina y entonces abro los ojos y veo que está justo encima de mí sonriendo.
Comienza a besarme mientras que coloca su verga dentro de mis labios, restregándola desde el clítoris hasta la vagina y viceversa, como si estuviera buscando la entrada a la vagina. Una vez que la encuentra comienza metiendo y sacando solo el capullo muy despacito, cada vez un poquito más y más hasta que la mete completamente sin previo aviso. Noto un intenso dolor como si se me hubiera roto algo por dentro y doy un pequeño grito pero al parecer Luis no lo oye y empieza a sacarla muy despacio y cuando la tiene casi toda fuera vuelve a meterla completamente de un empujón. El dolor va desapareciendo y empiezo a notar mucho placer, sobre todo cuando está completamente adentro, tocando el final de la vagina. Mientras la tengo dentro se la envuelvo con mi vagina apretándola bien y al parecer le encanta y empieza a penetrarme más rápidamente hasta llegar casi al orgasmo, pero antes de llegar para y…
Le obedezco sin decir nada y me doy la vuelta, se pone a horcajadas sobre mi culo y empieza a acariciarme por la espalda desde la nuca hasta el culo. Es una sensación muy placentera que me pone de nuevo a 100 por hora y noto que estoy de nuevo a punto de correrme. Me levanta el culo, me pone a 4 patas y me acaricia con su polla el clítoris haciéndome tener un delicioso orgasmo. Cuando nota que me estoy estremeciendo por el orgasmo que acabo de tener me penetra hasta al fondo y continua así hasta que…
Mientras nos corremos al mismo tiempo entre temblores y gemidos de placer, noto como palpita su polla y eyacula dejando su caliente y pegajoso semen dentro de mí. Caemos los dos en la cama agotados, uno frente al otro y con la respiración entrecortada sonreímos y nos besamos.
Nos abrazamos y seguimos hablando un rato sobre la cena y nos quedamos dormidos sin darnos cuenta. Un par de horas después me despierto y al verle a mi lado tengo una sensación de felicidad que me recorre todo el cuerpo y no puedo por más que darle un beso en la boca que hace que se despierte y al verme me dedique una amplia sonrisa.
Me besa y mira el reloj y al ver la hora se pone a vestirse para irse a su casa ya que su mujer estará preocupada. Le acompaño hasta la puerta y…