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2007-05-24 04:14:41
En una ocasión Alejandro –mi profesor y amante desde hace varios años; que lo llamaba Marco en anteriores relatos, pero Alejandro es su nombre real- nos invitó a mi hermana Bety y a mi, a pasar un fin de semana en una pequeña villa (o condo/tiempo compartido) que tiene en un hotel de una conocida playa aquí en México. En ese entonces, yo ya no era ayudante –aunque seguía siendo de sus putitas- y mi hermana recién había sido su ayudante por un semestre, y ya era de sus putitas también. Bety y yo siempre hemos competido por ver quién es más cachonda, quién tiene mejores galanes y más, quién tiene experiencias más calientes y quién faja mejor, la mama mejor, quién coge mejor, en fin; y en lo referente a Alejandro y otros amantes que hemos compartido, quién los atiende mejor. Eso nos ha llevado a poner límites, es decir, podemos compartir amantes, pero los novios se respetan. Al menos así había sido hasta que su novio actual se interesó en meterme a la cama.

En una ocasión Alejandro –mi profesor y amante desde hace varios años; que lo llamaba Marco en anteriores relatos, pero Alejandro es su nombre real- nos invitó a mi hermana Bety y a mi, a pasar un fin de semana en una pequeña villa (o condo/tiempo compartido) que tiene en un hotel de una conocida playa aquí en México. En ese entonces, yo ya no era ayudante –aunque seguía siendo de sus putitas- y mi hermana recién había sido su ayudante por un semestre, y ya era de sus putitas también. Bety y yo siempre hemos competido por ver quién es más cachonda, quién tiene mejores galanes y más, quién tiene experiencias más calientes y quién faja mejor, la mama mejor, quién coge mejor, en fin; y en lo referente a Alejandro y otros amantes que hemos compartido, quién los atiende mejor. Eso nos ha llevado a poner límites, es decir, podemos compartir amantes, pero los novios se respetan. Al menos así había sido hasta que su novio actual se interesó en meterme a la cama.

Volviendo al relato, les comento que en aquella ocasión estábamos de vacaciones en la universidad, así que les dijimos a nuestros papás que unas amigas nos habían invitado a ir unos días a la playa y que nos iríamos por unos días. Ya que nuestros papás nos tienen mucha confianza, no hubo ningún problema con el permiso. Ya que Bety y yo queríamos estar unos días solas en la playa, le dijimos a Alejandro que nos iríamos antes al hotel y que cuando ellos llegaran nos iríamos a la villa con ellos, pero él que es un caballero –aunque sea un cabrón- nos ofreció la villa para que estuviéramos ahí y no gastásemos en habitación. Así lo hicimos y el miércoles en la mañana salimos para la playa. Ellos llegarían hasta el viernes.

El lugar estaba increíble, ya conocíamos el hotel pues habíamos ido ahí de vacaciones, pero no conocíamos las villas. Llegamos a buena hora y enseguida nos cambiamos, nos pusimos unos mini bikinis y a la playa del hotel. Como de costumbre con jóvenes solos –y sobre todo solas- sin padres cerca, y como sólo teníamos que cargar el consumo a la villa, tomamos desde el primer momento en que tocamos la playa y le seguimos hasta que se ocultó el sol; piñas coladas, coco locos, cervezas…Además, unos señores –cuatro- que estaban a lado de nuestra tienda nos invitaban bebidas a cada tanto. Para corresponder a sus atenciones, platicamos con ellos, nadamos un rato juntos y sobre todo, nos movíamos un poco más de lo habitual cuando caminábamos y hasta los dejamos que nos pusieran bronceador. Seguro que a más de uno de le paró nada más de vernos. Eso nos encanta: provocar a los hombres.

Durante la plática nos dijeron que al día siguiente se irían de regreso, ya que sólo habían ido a un viaje de trabajo, por ello, al atardecer cuando nos invitaron a ir de antro, aceptamos. No nos comprometía a nada y ya no los veríamos; justo la situación que nos gusta. Dejarnos llevar sin compromisos. Pocos hombres entienden, que nosotras tenemos tanto derecho a satisfacernos como ellos. Así pues, nos fuimos a cambiar.

Un par de horas después estábamos listas y muy provocativas; como siempre. Bety llevaba una blusa rosa o mejor dicho un pedazo de tela que sólo le tapaba una parte de sus tetas, dejando ver la parte de en medio de ellas y descubierto su abdomen y la espalda, y unos jeans muy ajustados. Yo iba más adhoc para clima tropical, con una pequeña blusa blanca que se amarra debajo de las bubbies, el abdomen descubierto y una ligera falda verde a la cadera, semi transparente. Y debajo, una pequeña tanga. Como saben, por lo general no me gustan las tangas, pero en esta ocasión era necesaria.

 

Los alcanzamos en el lobby del hotel y cuando bajaron, nos dijeron que nos podíamos quedar en la disco del hotel, ya que no la conocían pues habían salido todos los días y, de no ser esa noche, ya no tendrían tiempo de conocerla y como es de las mejores del lugar, sí querían conocerla.

-Aunque después de verlas así de guapas, dan ganas de otras cosa –dijo Carlos.

-De veras que sí, compadre –contestó Alberto.

-Hay como son! –dije.

-Híjole, son tremendos! –dijo Bety.

-Es que con bellezas como ustedes, quién no se pone…travieso.

-Eres de cuidado, Carlitos.

-Ustedes. Nada más las vi y se me paró el…corazón.

-Órale, órale, que estamos jovencitas.

-Por eso murmuró Luis.

La verdad no se nos antojaba quedarnos, pero como ya tendríamos tiempo de salir, nos estaban invitando ellos y la disco del hotel está muy bien, ya que tiene ina vista del mar increíble, accedimos. Como llegamos temprano y éramos huéspedes –y nosotras de las villas- no tuvimos ningún problema para entrar. Al cabo de unas horas ya estábamos bastante alegres –es decir, un poco tomadas- y cada vez había más confianza entre ellos y nosotras. Cada que podían me agarraban las piernas, la cintura y sus ojos se posaban cada vez más descaradamente en nuestras tetas.

Cerca de medianoche ya la disco tenía un gran ambiente y nos pusimos a bailar los seis; ellos –Carlos, Mario, Alberto y Luis- y nosotras. Cuando pusieron lambada Alberto bailó con Bety y Carlos me sacó a bailar a mi. Carlos era el más alto y atlético, aunque Alberto no estaba nada mal. Carlos bailaba de maravilla y daba unos arrimones…mmmmmmmm…deliciosos, pronto sentí como se ponía duro su paquete y me agarraba algo debajo de la cintura. A Bety, también la toqueteó lo que quiso el cabrón de Alberto. Cuando pusieron quebradita, lo mismo sucedió. La verdad nos estábamos divirtiendo muchísimo. Pero todavía faltarían muchas cosas por pasar.

Después de la bailada se nos bajó la leve borrachera, entonces ellos pidieron unas rondas de muppets –una bebida con tequila y seven up, que se sirve en un caballito tequilero y se toma de un solo trago-.

-Qué garganta tienen las hermanitas! Salud por esa garganta profunda!! Jajaja

-Salud!!!! –y nos tomamos Bety y yo otro muppet.

-Eso!!!

-Somos de carrera larga.

-Sí, aguantamos, aguantamos las hermanas.

-Te ves chulísima con esa blusita, Bety…y sudando, más.

-Ah si? Tu crees?

-Por supuesto mamita –Luis le acariciaba a Bety el hombro con su bigote.

-Y tu te ves divina, Tere.

-Gracias…-el alcohol se nos había subido otra vez, ahora sí estábamos borrachas.

-Estás deliciosa…arrebatadora.

-Tanto así??

-Mm, chiquita.

-Entonces crees que unas chavitas como nosotras, pueden gustarle a hombres como ustedes?

-Pero cómo no, preciosa, con ese cuerpo que tienen…uff. –Carlos me acariciaba ligeramente con la punta de los dedos el nudo de la blusa y bajó por mi abdomen hasta la falda. Me puso a mil el muy cabrón.

-Aquí ya se está muriendo la cosa, qué tal si pedimos una botella al cuarto?

-Me parece excelente día, Beto.

-Mario? Sí claro, me apunto.

-Vamos, preciosas? –el alcohol nos desinhibió y aceptamos.

-Bueeno, pero sólo un par de copas, porque ya es tarde, eh?

-Un par de copas y ya.

Fuimos a su cuarto, de hecho eran dos cuartos contiguos, pidieron una botella de Tequila y unos refrescos, así que una vez ahí nos retaron a una competencia de muppets. Quién aguantaba más, si ellos o nosotras, pero en un minuto. Ellos se tomaron 4 y nosotras 5, aunque dudo de su honestidad. Creo que fue plan con maña.

-Cinco!!! Uy, nos chingaron compadre!! Por uno!!!

-No, qué garganta tienen estas nenas.

-Vientos, Bety!!

-Vengan esos cinco, hermanita.

No recuerdo bien a bien qué pasó, pero de repente me estaba besando Carlos. Su experta lengua jugueteaba con la mía y me acariciaba las piernas y lo que podía de las nalgas, ya que estábamos sentados en el sillón y sólo tenía un cachete al aire.

-Estás riquísima, chamaca. Desde que te vi en la playa quería meterte mano.

-Entonces una escuincla de 21 años, puede interesarle a un hombre como tú? –él me besaba el cuello, los hombros y el nacimiento de mis tetas-

-Lo dudas? Quieres ver qué tanto me interesas? –entonces tomó mi mano y la puso en su paquete, lo tenía enorme y durísimo.

-Ay, qué rico!pensé- O sea que sólo quieres llevarme a la cama??

-Y tú no? No te hagas la inocente, preciosa. Esto es lo que buscaban tu hermanita y tú. –en ese momento recordé a Bety y cuando la busqué con la mirada no la encontré.

-Dónde está mi hermana? –sentí una mano de alguien sobre mi hombro, era de Mario. Bety??

-Shhhhh…tranquila, chiquita. –me dijo Mario.

-Bety?? Voy a buscarla, creo que mejor nos vamos, ya es tarde.

-Tu hermanita está bien, preciosa.

-Dónde está? Voy por ella –Carlos no dejaba de besarme y toquetearme y Mario se sentaba junto a mi y me besaba el cuello y la oreja. Ya, por favor, voy por Bety, ya nos vamos. Bety!!??

-Dónde crees que está? Está bien peda y se la están cogiendo en el cuarto de al lado.

-Ya me voy –una parte de mí se quería ir, pero la mayor parte de mi voluntad quería que me cogieran esos dos hombres maduros-.

-Cómo que te vas?? No, preciosa. De aquí no sales sin que te la metamos, putita.

-Pinches escuinclas, vienen a la playa con esas tangas, nos dan bola –Carlos me agarró del cabello y me echó la cabeza para atrás mientras acariciaba con la punta de los dedos mi abdomen, mis tetas, mis piernas- nos piden que les untemos bronceador…hasta en las nalgas, salen con nosotros, se dejan manosear, nos acompañan al cuarto, las manoseamos más, se dejan besar y luego se quieren ir??? Ya viste cómo me tienes, escuincla? –llevó mi mano a su paquete otra vez, parecía que iba a explotar!- Ni madres que te vas! Te vamos a coger como nunca te la han metido, putita. –yo estaba calientísima, pero quería jugar un poco-.

-No, por favor…ya me quiero ir. Sólo lo he hecho con mi novio. –por supuesto mentí- No me hagan nada.

-Para qué andas de calienta huevos, cabrona?

-Ahora te chingas, chiquita. Jaja, si vieras cómo se están cogiendo a tu hermana, ni calzones traía la puta; quería verga, la Bety. Qué tetotas, tiene tu hermanita. Y es bien puta, hasta a mi me la mamó!!! A los tres nos la mamó, tu hermanita. Y sabes qué nos dijo? Que ella si sabía coger, que tu eras más apretada. –pinche cabrona, pensé-

-Pues ahorita se lo quitamos, verdad Teresita??? –me calentaba cada vez más-

-Quieres ver a tu hermanita? Quieres ver cómo se la cogen? Quieres ver lo puta que es tu hermanita, Bety? –Mario subía su mano por mi pierna y llegaba hasta mi entrepierna que ya estaba ardiendo y chorreando. Te excita ver a tu hermana? Estás empapada, chamaca.

-No, por favor, de veras, sólo lo hago con mi novio, pídanme otra cosa, lo que sea.

-Chúpamela, si lo haces bien, te vas. Total nos cogemos a tu hermanita.

-Podrá con cuatro, compadre?

-Hasta con más.

-Jajaja.

-Sácamela, chamaca. No te hagas, que bien que se las has de mamar a tus amigos. Has de ser la típica calienta huevos que acaba haciendo puras mamadas. Se las mamas a tus maestros? A tus compañeritos? Pero verga como esta no has tenido, niña. –me incliné hacia él dándole la espalda a Mario, le bajé el cierre, abrí el pantalón y le saqué el palo de su calzón, era un boxer entallado y salió su palo como impulsado por un resorte; era enorme, en efecto el más grande (junto con el de Alejandro, mi profe) que había tenido hasta ese momento.

-Anda, mamamela, chiquita. –obedecí, lamí esa enorme reata, desde la base hasta la punta, luego me lo metí a la boca y lo chupaba como si fuera un rica paleta.

-Ahorita vengo, voy a ver cómo se cogen a tu hermanita.

-Mmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmm

-Sabía que esa boquita de mamadora era por algo. Qué bien la mamas!!!

-Mmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmm –entonces me puse a lamerle desde los huevos hasta la punta de la verga.

-Hay así chiquita, te lo estás ganando, preciosa. –entonces me di cuenta que escuchaba lo que sucedía en el cuarto contiguo.

 

-Mmmmmm…hay qué rico…mmmmmmmm

-A ver dame chance, Beto.

-Vas.

-A ver, chiquita, aquí está tu mamila.

-Mmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmm

-Me encantas por puta, nena.

-Estás riquísima, Bety. Así linda, tú métetela como quieras. Así, así. Te gusta sentarte en mi verga, eh? Te gusta que te la metan así??

-Sí, me encanta sentarme en la vergas…mmmmmmmmm…mmmmmmmmmm

-A ver ponte de perrito, que te la quiero meter por atrás.

-A ver, deja me acuesto para que me la mames mientras te la meten, linda. Quiero ver tu cara mientras te cogen, linda. Tienes una carita de puta…-me calentaba lo que oía y seguía mamándosela a Carlos.

-Sí que le gusta coger a tu hermanita, de lo que te pierdes, Teresita.

-Ay qué rico…m-hm, así…ay, sí, papito, hasta adentro.

 

-Mmmmmmmmm…mmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmm

-Allá si hay acción, y aquí?

-Viejo, tiene una boquita esta niña, magnífica.

-Y está riquísima, qué culo se ve. –entonces se sentó detrás de mi y comenzó a desatarme la falda, no me la quitó pero la aflojó lo suficiente como para levantarla y enrollarla en mi cintura.

-Qué nalgas –comenzó a acariciarlas y me acarició la conchita sobre la tanga- está empapada, hinchadita –se hincó y me hizo a un lado la tanga y me lamió la concha y el culo. Qué rica panochita, preciosa y qué culito…mmmmmmmmmm.

-Ay, qué rico…mmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmm…mmmmmmmm –Carlos me agarraba las nalgas y me daba algunas nalgadas.

-Sigue, sigue, chamaquita. Eres igual de puta que tu hermana, pero te haces pendeja. -con una mano Carlos me agarraba la cabeza y con la otra me agarraba las nalgas. Mario empezó a meterme el dedo en la conchita y yo movía la cadera. Poco después me dejó y a los pocos segundos, me agarró de la cadera y me la metió de un empujón; sentí delicioso.

-Ay, no, por favor, sácamela.

-Ni madres, pendeja, si estás que mueres porque te demos verga.

-No…por favor…ay…mmmmmmmm…

-Ya ves, si bien que te gusta, escuincla.

-Ay sí, qué rico…mmmm…mmmmmmm…qué rico.

-“Sólo con mi novio”, sí como no. Igual de putas. O no, chiquita???  Ándale, sigue mamando.

-Sí, somos bien putas.

-Te gusta cómo te la meto? Te gusta la verga? Eh?

-Mmmmmmmmm…sí, sí…me encanta…ay, qué rico…

-Tienes que cogértela de perrito, cabrón, qué culo tiene.

-Dale nalgadas, le gusta a la cabrona. –Mario le obedeció y me dio varias nalgadas riquísimas-.

-Te dije. –llegó Alberto en ese momento.

-Ve con la otra, cabrón, para que te la cojas, está riquísima y no la llenas cabrón. Yo quiero probar este culito. Desde que vi cómo las movía en la playa me la quiero coger.

-Y no quería, Beto. Se hizo la difícil la muy puta, Que nomás con su novio, jajaja.

-Mmmmmmmmm..mmmmmmmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmm

-Sí, como no. Se les ve lo calenturientas. Uy mira este culito…ay te va, reyna. –y me la metió hasta el fondo.

-Hasta la hiciste brincar –Alberto me estuvo bombando con fuerza.

-Quién está mejor, güey?

-Mmmmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmm…mmmmmmmm

-Aquella tiene unas tetas, cabrón, pero me gustan más estas nalguitas.

-Y deja que te la mame.

-A ver cambiemos.

-A ver chiquita híncate en el piso –Alberto se sentó en el sillón, yo estaba hincada frente a él y comenzó a quitarme la blusa y Carlos a quitarme la falda- Qué lindas tetas…

-No que te gustan más las de Bety?

-Son más grandes, pero qué ricos pezones tienes –me los pellizcó y chupó, mientras Carlos me mordisqueaba los hombros y me susurró al oído…-

-Mámasela, enséñale que eres mejor que tu hermanita. –se dio cuenta de la competencia. Me incliné y me llevé ese trozo de carne a la boca, la engullí, se la mamé y luego se la lamí igual que a Carlos, desde los huevos hasta la cabecita. Carlos me abrió las piernas, me metió su enorme verga y comenzó a bombearme rítmicamente- Qué culo te cargas, chamaca. Apriétame ándale, siéntela y apriétala –en ese momento aprendí a hacerlo- así, así…ay, que rico coges, escuincla.

-La tienes enorme cabrón…ayayay…uy…

-No te detengas, mámamela.

-Mmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmm

-Te gusta la verga, eh? Respóndeme!

-Sí, me gusta la verga……me gusta…mmmmmmmmmmmmm…

-Te doy más verga?

-Mmmmmmmmmmmm…sí…mmmmmmmmmmm…mmmmmmmmm

-Di, “métemela Carlos, métemela la verga”, ándale.

-Métemela, Carlos…mmmmmmmmmmm…méteme la verga…mmmmmmm

-Pues sí la mama mejor que su hermana, eh…aaaaaaaahhhhhhhh…va a hacer que me venga, cabrón –aceleré mis chupadas-

-Mmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmm

-Quieres mis mecos, putita?

-M-hm…mmmmmmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmmmmmmmm

-Te vas a tragar mis mecos, cabrona escuincla…me voy a venir en tu boca…aaaa

-Mmmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmm

-Ahí te van, putita…-en ese momento, cuando su verga estaba hinchadísima y bombeando, Carlos me metió un poco de su pulgar en el culo y tuve mi primer orgasmo- aaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…tómalos, puti-ta…aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, siii

-Qué culo tan apretadito, tienes, chamaca, como para rompértelo.

-Mmmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm

-Me ordeñaste, cabroncita…uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu…qué delicia de boquita. –Carlos seguía bombeándome y yo viniéndome- Ya se vino también la nena, compadre.

-Pero falto yo o sea que va a recibir más reata, la chamaca.

-Límpiamelo…-se lo seguí lamiendo y mamando unos momentos, hasta que se paró y fue al baño.

-Ahora siéntate encima de mí, chamaca. –Carlos se sentó en la cama e hizo que me sentara sobre y frente a él, para que pudiera lamerme las tetas mientras me la metía, ahora con condón. Por la posición me entró hasta el fondo; yo lo cabalgué lo mejor que pude.- Qué bien coges, niña. Te gusta mi verga?

-Sí…me encanta tu verga…dame más, cabrón, más…

-Es la más grande, verdad escuincla?

-Sí, papito, es la verga más grande que me han metido…coges mucho en casita?

-Sí, me cogen mis amigos, mis maestros…ay, sí, síguele papito…dame más

-Me encantan las chamacas putas, como tú…-me metió un dedo en el culo.

-Ay, qué rico…mételo más pero con cuidado…ay, así…qué rico, qué rica verga..

-Me tienes a reventar, escuincla…

-Lámeme las tetas…ay así…así…vente, vente…

-Ya casi…ya casi…

-Métemela por atrás, de perrito…sin condón…quiero sentir tu lechita caliente dentro de mí…

-Sin condón??

-No te preocupes, tomo pastillas hace tiempo…ándale…ándale…dame tu leche

-Qué puta eres, chamaca…bueno…ponme el culo –me saqué su vergota y me puse en cuatro patas para recibir esa vergota deliciosa- Ahí te va, escuincla…

-Ya dámela, cab…ay, así, así…qué grande la tienes…-me bombeó durísimo-

-Así te gusta? Duro?

-Así..dame tu lechita, papito, dámela, lléname…

-Ahí va, chamaca…ahí va…

-Sí, sí…dámela…ay, siiiiiiiiiiiiiiiiiii…

-Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…tómala, putita…aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa –fue delicioso sentir esa ardiente leche dentro de mi, eso hizo que me viniera otra vez. Cuando estaba a punto de terminar –Carlos ya había acabado- llegó Alberto.

-Estoy a punto, pero quiero acabar en esta vieja. –entonces apenas se había salido Carlos, me dio la vuelta me acostó en la cama y me la metió en una variante de misionero; yo acostada y él hincado sobre mi.

-Qué rica panochita, tiene esta vieja, cabrón. –me bombeó con fuerza, su palo ya estaba bastante hinchado por lo que acabaría pronto.

-A-a-a-a-a-a-a-a-a-a…aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…-provocó que continuara mi orgasmo. Me arqueé un poco para que ya se viniera, entonces se salió y eyaculó en mis tetas; yo embarré su esperma en mis tetas.

-Ayyyyyyyy…aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…sí, embárratelos en las tetas…

-Aaahhh…qué rico…-estaba rendida después de dos intensos orgasmos; seguro que Bety estaba igual-

 

Me limpié, me vestí y busqué a Bety que también ya había acabado de vestirse. Nos fuimos, pero no sin antes decirles…-Quién se habrá divertido con quién?

 

Al día siguiente estuvo todo en calma. Nos asoleamos tranquilas, unos chavos nos quisieron ligar, pero no teníamos ganas. Queríamos estar tranquilas. En la noche, pedimos de cenar a la villa y abrimos una botella de vino que tenía Alejandro en su cava. Nos pusimos a platicar y luego a ver la tele. Como había cable y pago por evento, pedimos una película XXX, nada más de traviesas. Había visto pocas películas pornográficas, pero nunca con mi hermana –claro que después de las experiencias que habíamos tenido, una película porno, no era la gran cosa- pero siempre da algo de curiosidad. Abrimos una segunda botella, para acompañar la película. Entre el vino, la película, la experiencia de anoche y la llegada de Alejandro, al día siguiente, nos tenían ansiosas sexualmente. Así que comenzamos a intercambiar experiencias, nos platicamos algunas travesuras. Me sorprendieron algunas de las que me contó mi hermanita. Nos acostamos luego de un par de horas. Como la villa tenía tres recámaras, nos quedamos las dos en una –en la planta baja- que tenía cama king size y dejamos dos libres, la principal, de Alejandro y otra, ambas en la planta de arriba.

Aún al acostarnos, yo me quedé algo inquieta, y por diversas razones le pregunté a mi hermana:

-Verdad…o reto?

-Verdad.

-Cómo fue la primera vez con Alejandro? A detalle.

-Qué canija…-estábamos las dos acostadas, una junto a la otra, pero yo le daba la espalda a ella- Fue poco después de que empecé a ser su ayudante. Yo le había coqueteado desde poco antes, pero no pasaba de coqueteos mutuos. Con él me ha gustado jugar a la inocente, a la mosquita muerta, a la que no se da cuenta que está enseñando de más. Un día después de la clase se la noche, me dijo que lo acompañara a su oficina, ya ves que a esa hora ya no hay nadie en la dirección. Me acuerdo que ese día me fui vestida como colegial, mi faldita tableada de escocesa, una blusa blanca y un sweater….m, funcionó yo creo –me comenzó a palpitar más rápido el corazón y mi conchita se humedecía un poco sólo de imaginar la situación-. Llegamos a su oficina, se sentó en su silla y me dijo –Ven, mira- me enseñó no sé que cosas del programa, yo estaba parada a su lado, me incliné para ver mejor y cuando se hizo hacia atrás para ver mejor cómo se me subía la falda, aproveché y desabotoné otro botón de mi blusa para que se vieran mejor mis…atributos.

-Eres una golfa…-empecé a acariciarme discretamente por encima de mi panty.

-Somos, chiquita. Entonces me dijo

–Cada vez me cuesta más trabajo concentrarme, Bety.

-Por qué, doctor?

-Es que cada vez vienes más guapa. –en ese momento vio mi blusa abierta- Y eres algo traviesa, por lo que se ve y mira que se ve.

-Usted también, según se dice. Y le gusta lo que ve, doctor? –me volteé hacia él para que viera mejor mis tetas. –en este momento me di cuenta de que Bety se estaba excitando también.

-Cómo no…-cuando me dijo eso y vio mi disposición comenzó a subir su mano por mis piernas. Me di la vuelta, para quedar frente a él- pero quisiera ver más. Ábrete la blusa. –mientras me la abría, él seguía subiendo lentamente la mano y se acercaba a mi sexo, a mi conchita. Estaba ardiendo, nada más de acordarme…-Qué ricas…-me dijo y llegó a mi conchita. Cerré los ojos y gemí.

-Mhhhhhhhhhhhh…-él me masturbó, me dedeó y yo temblaba de lo caliente que estaba, quería que me cogiera en ese momento.

Mientras mi hermana seguía contando ese primer encuentro con Alejandro, yo me masturbaba discretamente, pero de repente sentí cómo la mano de mi hermana hurgaba bajo mi panty, me quedé helada por unos momentos sin poder creerlo, pero la verdad era que en el fondo eso era lo que quería –o las dos- así que mi mano abandonó mi panty y buscó la suya detrás de mí. Ella continuó su relato y masturbándome.

-Me dedeó delicioso…-ella me dedeaba a mi y yo a ella-.

-Masajéatelas…quiero verte los pezones…-le obedecí- pellízcalos…eso es. –el cabrón me tuvo algunos minutos y yo cada vez más caliente. Se puso de pie, sacó su dedo de mi concha, me besó y me agarró las nalgas; me embarró su paquetote y yo ya lo quería adentro.

-Te gusta que te domine? –le pregunté a Bety-

-Sí.

-Te calienta?

-Mucho.

-Qué hizo después?

-Me dijo que se la mamara; él se sentó de nuevo, así que me hinqué le bajé la bragueta, abrí el pantalón, le saqué la verga y se devoré…

-Qué rica boquita, Bety. Lámela…hasta abajo.

-Te gusta hacérselo? –le pregunté a mi hermana.

-Me encanta. Me excita sentir su verga en mi boca.

Se me arrimó más Bety y ya sentía sus tetas en mi espalda y mi mano, que estaba en su panochita, en mis nalgas.

-Qué pasó después??

-Me inclinó sobre el escritorio, me hizo a un lado la panty y me la metió…me estuvo bombeando un buen rato. –ya estábamos las dos a punto del orgasmo- Síguele, Tere. –Bety me embarró sus tetas en la espalda y movía rítmicamente la cadera.

-Qué ricas estás las hermanitas!!! –el cabrón pensaba también en ti mientras me la metía.

-Me voy a venir, Bety. Dime cómo acabó…

-Me dijo que lo masturbara con las tetas…ay, qué rico…y se vino en mi cara…-en ese momento vino mi orgasmo- me llenó la cara de su esperma calientito y luego me lo untó en las tetas. –tuve un orgasmo muy intenso, el cuerpo me vibraba-.

Luego de mi orgasmo, me di la vuelta y metí la mano en la panty de mi hermana, seguía empapada, y seguí masturbándola.

-Te gusta ser su puta? Te gusta que te coja y todo mundo sepa, verdad? Te han cogido otros maestros? Eh?

-Sí, me la han metido otros…desde la prepa, igual que tú, hermanita.

-Ya te ha compartido Alejandro? Ha visto cómo te la mete alguien más?

-Así, así…-aceleró su respiración y se notaba que estaba a punto de venirse-…más, más…

-Ha visto cómo te cogen?

-No…más, más…síguele, síguele…aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…

-Vente, vente, putita, que este fin te va a compartir y va a ver cómo te cogen, vas a ver cómo me la mete y va a dejar que otro te coja…eres su puta.

-Aaaaaaaayyyyyyyyyyyyyy…-después de su orgasmo me di la vuelta y no dijimos más nada.

Autor: ttflaquita


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