Hola me llamo Florencia, tengo 26 años y soy alta ( 1.72 ms), medidas bastantes envidiables para cualquier mujer, soy de talla 95 de busto, tengo muy plano mi abdomen de tanto ejercicio y mi orgullo es mi trasero, dos muy bien formadas y duras nalgas, producto un poco de la genética materna y en parte también por el ejercicio. Me encanta caminar y menearlo para calentar a los hombres, pero mi lema siempre fue “se mira, se toca pero dentro del ano no entra nada ni siquiera un dedito”. Esta historia que voy a contarles sucedió con un tío lejano mió, ex esposo de mi tía. Él es un hombre de 50 años, y siempre fue muy apuesto, serio y acartonado.
Hola me llamo Florencia, tengo 26 años y soy alta ( 1.72 ms), medidas bastantes envidiables para cualquier mujer, soy de talla 95 de busto, tengo muy plano mi abdomen de tanto ejercicio y mi orgullo es mi trasero, dos muy bien formadas y duras nalgas, producto un poco de la genética materna y en parte también por el ejercicio. Me encanta caminar y menearlo para calentar a los hombres, pero mi lema siempre fue “se mira, se toca pero dentro del ano no entra nada ni siquiera un dedito”. Esta historia que voy a contarles sucedió con un tío lejano mió, ex esposo de mi tía. Él es un hombre de 50 años, y siempre fue muy apuesto, serio y acartonado. Pero aún así, cuando era una niña yo lo miraba con lujuria pero algo inalcanzable por dos motivos, estaba casado con mi Tía y luego puesto que no me prestaría demasiada atención, pero ya a los 13 años comencé a masturbarme pensando en él.
Luego de su separación estuve mucho tiempo sin saber nada de mi tío, era como que mi tía no me hablaba de él y mi prima le guardaba un poco de resentimiento por la separación. Pero un día le pregunte a mi prima Valeria sobre su papá y esta me contó que estaba de novio con una chica médica de unos 30 años bastante bonita, pero a quien ella no soportaba, imagino que por los celos de hija. Le dije que tenía muchas ganas de verlo, pues él siempre había sido muy bueno conmigo y me dio su teléfono.
Sin más lo llame, daba la casualidad que vivimos a unos 30 km. de distancia, y él es un alto funcionario judicial. Su sorpresa fue mayúscula cuando se entero que lo llamaba para saludarlo, comenzó a decirme que lo más lamentable de su separación fue el haber perdido contacto con mi familia, mis padres – de quien era muy amigo- y conmigo ya que me quería mucho. Me preguntaba como estaba, que era de mi vida, y mientras me hablaba note que comencé a mojarme toda. Le contaba a que me dedicaba, con gran esfuerzo para disimular voz de excitación que tenía, en tanto deslice mi mano a mi concha y al rozarla la notaba chorreante. Seguimos hablando un buen rato, y yo seguía masturbándome, por momentos mordiéndome los labios para no lanzar una exclamación desaforada y decirle porque no venís a mi lado y me partís la concha. El hilo de la conversación lo iba perdiendo por el punto de estallido en el que estaba, pero si oí claramente cuando me dijo porque no iba a visitarlo y darme su dirección.
Cuando corte la comunicación, corría a la cama me despoje de todas mis ropas y pensando en él, me acariciaba los pechos, tomé uno de mis juguetitos sexuales y me lo calce en la vagina para correrme de una vez por todas. Fue maravilloso, cerraba los ojos e imaginaba que lo estaba haciendo con mi Tío, lo sentía dentro de mí y seguí jugando con el aparatito hasta que otro orgasmo me tranquilizó un poco. Empecé a pensar en su propuesta de ir a visitarlo y me propuse que el día viernes, o sea dentro de dos días lo haría, pero previamente lo llamaría para avisarle. Cuando llegó el viernes, por la mañana lo llame a su despacho y su secretario que dijo que estaba en una audiencia pero muy amablemente me pidió mi teléfono para que en cuanto se desocupara me pudiera llamar. Le di mi celular, pero entre mi me quede pensando que no me llamaría, así que seguí con mi tarea en el estudio de abogados donde trabajaba. Olvide decirles que yo al igual que él, soy abogado, pero como hace poco que me recibí debo conformarme con hacer experiencia en un buffet. Estaba muy compenetrada estudiando un caso, cuando suena mi móvil, al atenderlo la voz de mi Tío me tomo desprevenida “Hola Flor, me llamaste, disculpa estaba en una audiencia ¿Qué necesitas?”. Mi primera respuesta hubiera sido “verte y que me cojas”, pero guardando la compostura le dije que tenía muchas ganas de verlo y que como en un rato salía del estudio sino estaba ocupado podría ir hasta su ciudad. “Me parece magnifico, ¿a que hora llegas y en que venís?” fue su respuesta. Iría en ómnibus y llegaría a las 18 hs., quedamos que el me esperaría en la terminal a esa hora. A las apuradas termine mi tarea, junte mis cosas y me marche, pase por mi casa para tomar una ducha, me calce la mejor lencería que tenía y me lleve un algo de ropas para el fin de semana, sino pasaba nada con él me iría a la casa de Verónica. Mientras viajaba pensaba que estando en pareja seguramente no sería más que una presentación formal de su nueva pareja, a lo sumo una invitación a cenar los tres e irremediablemente me iría a dormir con toda mi calentura a cuestas con mi prima.
Cuando el colectivo llega, allí estaba él esperando, enfundado como siempre en uno de sus elegantes trajes y reluciente. Cuando me ve bajar viene con una sonrisa y me estrecha entre sus brazos, en cuanto apoye mi cara a la suya para saludarnos, note que nuevamente los calores vaginales me estaban invadiendo, pero trate de disimularlo lo mejor que pude. Me llevo en su coche hasta su departamento y me preguntaba cuales eran mis planes. Si se los dijera, hubiese quedado como una cerda, puta y hambrienta de una buena pija, pero nuevamente apelando a la hipocresía le dije que no tenía planes, solo quería verle y por la noche me iría a dormir a la casa de su hija. En cuanto llegamos, me hablaba como queriendo saber que era de mí luego de tanto tiempo y yo le contestaba y lo rojeaba de arriba abajo, deteniéndome en cuanto podía en su bragueta. Recordaba, mientras él seguía hablando, un día que siendo una adolescente lo espié mientras se bañaba, y le colgaba de entre sus piernas una enorme tripa, larga y gorda que quede impresionada. “Lastima que Mariel, hoy tiene una guardia de 48 horas en la clínica donde trabaja, sino podíamos ir a comer los tres, pero igualmente ya la conocerás y hoy vamos nosotros dos, ¿te parece?”. Mariel es su pareja, la médica, y no rechace la invitación “Si tío como a vos te parezca”. “Basta de decirme tío, odio que me llames así, Eduardo, decime Eduardo” me dijo con una gran sonrisa y de seguido me pregunto si deseaba darme un baño antes de salir a cenar, pues el lo tomaría para poderse cambiar de ropas. Le dije que si y prestamente me trajo un para de toallones y me indico el camino a su habitación para que me pudiera descambiar tranquila, mientras el abría las canillas de la ducha. Al pasar por la puerta de la habitación con la puerta cerrada por él, me dijo que el baño ya estaba listo para ser usado. En cuanto me coloque debajo de la ducha, y tocándome como loca mi entrepierna, le grite para que me escuchara que el agua salía fría, “Tapate que voy a regulártela” me advirtió y si hubiese querido que no me viera desnuda me hubiera tapado con una salida de baño que estaba colgada al lado de la bañera, pero provocativamente solo lo hice con el cobertor plástico, el cual se adhirió a mi cuerpo mojado y se traslucía todo. “Ya esta” grite, y en cuanto entro y me vio exclamo “Flor eres toda una mujer y bellísima” intente en un juego sensual bajar la vista como que me daba vergüenza que me estuviera viendo, pero que entre sus piernas un bulto comenzaba a crecer. Regulo las canillas y cuando me pregunto si estaba bien el agua, lo tome de la corbata y empujándolo hacia mí lo metí vestido como estaba debajo de la ducha y le partí la boca de un beso profundo en donde mi lengua le llegó casi hasta su garganta. “Espera Flor, ¿te parece bien esto?”, “Tío siempre te desee, estamos solos y ya no soy una nena, soy una mujer adulta y tengo mis necesidades”, casi con desesperación de deshizo de su corbata y camisa, mientras yo le bajaba al mismo tiempo sus pantalones y su calzoncillo para dejar al descubierto su descomunal pija, era enorme, no menos de unos 26 centímetros o más, pero inigualablemente gruesa, jamás la vi igual en hombre alguno, suavemente mientras el agua nos seguía bañando, se la acaricie e hincada como estaba me la lleve a la boca, era increíble debía abrir mi boca más de lo normal para darle cabida y se la sobaba cuanto podía caber, quedando un trozo fuera. Mientras yo seguía disfrutando de ese rico manjar e imaginaba cuando la tuviera en mi concha, él se despojo de todas sus ropas y comenzó a acariciarme mi largo y ensortijado cabello, tomándome de la nuca y empujándome para que entrara más. Ya no podía más y al notarlo el me envolvió en un toallón, me alzó como lo hacia de pequeña y me llevo hasta el dormitorio. En cuanto nos tendimos en la cama, me acariciaba con una suavidad que jamás muchacho alguno lo había hecho, sus manos sedosas recorría cada centímetro de mi piel y yo me estremecía de placer, me tomo por debajo de las rodillas me levanto ligeramente y metió su cara en mi vagina, su lengua jugaba en cuanto punto sensible tenía, me lamía el clítoris, la entrada de la cueva, los bordes de los labios y me arrancaba gritos de placer. Tal como si fuera una muñeca me giro y me puso con mi cara frente a su sexo, para que nos diéramos placer mutuo y lo hicimos por un largo rato, recién allí repare que no tenía nada de vello, sus huevos lampiños eran blanco también de mis sorbos. Temiendo que por su edad, acabara una vez y luego le costara un tiempo bastante largo reponerse, le pedí que se tendiera apoyando su espalda al colchón y en cuanto lo hizo, me subí para cabalgar todo ese aparato y disfrutarlo al máximo. Antes que pudiera calzarme, de advirtió que estando en esa posición, no lograría acabar. “Mejor” le dije, mientras la mantuviera erecta la usaría a mi antojo, y lentamente comencé a bajar sobre ella y sentía como me iba penetrando, lo estaba sintiendo dentro mió y parecía hallarme entre nubes, mi vagina lo cobijaba y él pretendía moverse, pero yo se lo impedía era mi turno de goce. Seguí bajando y cada vez la tenía más adentro, ese tronco parecía que me estaba partiendo en dos, pero sentía un placer que nunca en mi vida activa sexual había sentido. Tuve dos orgasmos casi consecutivos y la seguía sintiendo dentro mió bien dura, me tendí encima de él como para recobrarme, mientras él abrazándome y acariciándome cariñosamente me dijo “Flor no te sabía tan egoísta, ¿es que solo te toca gozar a vos?”, “Tenes razón pero dejame recobrar algo de fuerzas, para un nuevo round” y aunque hubiese querido tener su sexo a perpetuidad dentro de mi concha, salí de me mi posición y tendí en la cama boca abajo. Eduardo me seguía acariciando, pero sus manos se deslizaban y se detuvieron en mi culo. Lo apretaba, lo besaba, y un dedo travieso quiso hurgar en mi morado agujerito. “No, tocame y besame el culo entero, pero el ano no, es un conducto de salida y no de entrada” le advertí. “¿No puedo creer que con semejante culo, nunca lo hallas usado?”, “No, aún estoy virgen por allí y así permaneceré”, entendió el mensaje y quito su dedo, pero su lengua empezó a jugarme nuevamente en la entrepierna, pero cada tanto recibía un lengüetazo en el ano y me hacia hervir la sangre, pero si me había mantenido invicta hasta ese momento, no sería con semejante pija que perdería mi virginidad. Para no tentarlo más, y ya repuesta como comenzar nuevamente me di vuelta y nuevamente lo recibí. Siendo ahora mi tío el dueño de la situación, parecía hacerlo en cámara lenta, introdujo la enorme cabeza y luego muy despacio iba deslizándola dentro de mi empapada e hirviente concha, lo hacía con tanta maestría que nuevamente me corrí gritando desaforadamente, ahogando mis gritos con su boca e introduciendo su lengua jugando con la mía, mientras me seguía bombeando y con cada arremetida sentía como que su glande golpeaba mis ovarios, sus testículos golpeteaban mis nalgas y me excitaba más aún, pero él ni miras de acabar, y al cabo de unos minutos nuevamente tuve un orgasmo fenomenal. Tal mi costumbre cuando necesito recobrar fuerzas, me tiendo boca abajo, y nuevamente aprovechó el espectáculo que le daba mi hermoso trasero para masajearlo, darle suaves mordiscos y pasar su lengua por todo el largo de la raya, hasta que se detuvo en la puerta prohibida, y escarbaba y circundaba todo el orificio y notaba que lo estaba mojando con su saliva, me resultaba agradable y lo deje, pero en un descuido apoyo su cuerpo contra mi espalda y sentía su falo golpetear allí, donde no se podía “No porfi, no, no lo hagas”, “Te va a gustar Flor”, “Tengo miedo a que duela, porfi no lo hagas” pero mis suplicas caían en saco roto ya su glande se hallaba en la entrada del orificio y haciendo fuerza para entrar “No tío, por favor no, me duele, no por favor no, nooooooo por fa…..” era tarde ya había perforado mi esfínter, me susurraba al oído palabras tiernas y tranquilizándome, pero el dolor por momentos era muy fuerte. En tanto sin prisa pero sin pausa seguía hundiendo toda su hombría en mi ya destrozado culo, y sentía como una braza que me quemaba, pero sabedor de las cosas con una mano frotaba mi clítoris para hacerme gozar. Me fui acostumbrando a sentir ese mazo dentro de mi culito estrecho y cuando comenzó el mete saca a su vez aceleraba el ritmo de los masajes a mi clítoris, al rato me hallaba gritando como una gata en celo empalada por mi tío y gozando como jamás lo había hecho. Me fue arrastrando hasta el mismo borde de la cama, levanto mi cola haciendo apoyarme en mis rodillas y nuevamente, pero ya no me importaba, me resultaba placentero en la forma que me lo estaba haciendo. Como al cabo de unos diez minutos de perforarme el intestino y cuando lo sentía muy dentro de mí, siento una catarata de liquido tibio que me inundaba y el emitía bufidos tal como un animal, estaba acabando y vaciando en mis tripas todo lo que sus huevos tenían guardado. Fue perdiendo el ritmo pero no su dureza, pero por lógica a los pocos segundos fue perdiendo la erección y me la fue quitando. Cuando la saco totalmente me dice riendo “Flor, mira en el espejo que hay detrás de ti”, gire la cabeza y no podía creer lo que mis ojos veían, aquel apretadito y cerrado agujerito que solo usaba para desechar, estaba tan abierto, cual si fuera una flor. Como él lo seguía masajeando no lograba cerrarse, impresionada me lleve un dedo y cabía perfectamente sin ninguna dificultad, me asuste pensando que me quedaría así para siempre, pero cuando dejo de tocármelo, lentamente recobro su tamaño normal y se cerro, aunque nunca más seria mi lugar prohibido. Esa noche luego de cenar dormimos muy apretados, me desperté varias veces en la noche y en cuanto tocaba su pija, estaba reaccionaba de inmediato, para de puro vicio subirme y cabalgar sobre ella. Creo haber batido un record de orgasmos que jamás superare, pero como obsequio de despedida por la mañana luego de desayunar, le entregue me maltrecho marroncito a mi tío para que lo gozara nuevamente. Un amante tan extraordinario como él, se lo merecía. Luego les cuento la próxima vez que lo encuentro, que seguramente será cuando su pareja tenga una nueva guardia de 48 hs.