Os voy a relatar como comenzó mi atracción hacia los hombres maduros, es una historia larga pero voy a resumirla para que no se os haga muy pesada. Espero que os guste, un saludo a tod@s.
Desde muy pequeña siempre había tenido cierto interés por algún amigo de mi padre, la verdad es que los veia como protectores, algo así como un ejemplo a seguir. Me decian cosas bonitas, me cuidaban y me hacian reir, nunca habia sentido una atracción física ya que tan solo era una niña, pero según yo decia a mis padres, algunos de los amigos de ellos me parecían graciosos y creo que tan solo por la capa protectora que me proporcionaban. Siempre iba con mi padre a todos los sitios, mi padre para mi es un ejemplo a seguir y me gustaba estar con él en todo momento, acompañarle a todos los sitios y curiosear cada cosa que hacia o decia.
Con tan solo doce años empecé a salir con una amiga, ya habiamos tenido los tipicos novios que se tienen en el colegio cuando eres un crio, pero no era lo mismo; viviamos en una ciudad grande en la cual todo el mundo vive la vida locamente y sale hasta las tantas, así que digamos que me desmadré pronto. Le decia a mi madre que me iba a la playa con mi amiga y nos poniamos nuestras falditas o vestidos, ya que hacia un calor insoportable y bajabamos a la playa. Un día mi amiga y yo estabamos en la playa cuando se acercó un grupo de chicos más bien de nuestra edad, nos preguntaron si es que no saliamos por las discotecas y dijimos que no, (pues éramos todavía unas niñas). Los chicos nos propusieron ir a dar una vuelta con ellos por los pubs y sino nos dejaban entrar pues nos volviamos y ya está; así lo hicimos. Esa noche me lo pasé genial, estuvimos con los chavales en todos los pubs y conocimos un montón de gente, se nos acercaban un montón de chicos extrangeros y nos besabamos con todo tipo de chicos, más que nada por hacer algo durante la noche, ya sabeis, cuando tienes doce o trece años pues vas a probar que es realmente el amor y cada chico que nos parecia guapo pues ya deciamos estar enamoradas y nos besabamos con ellos. Al día siguiente ya ni te acuerdas de esa persona, pero tu crees haber estado enamorado/a.
Tanto nos gustó esa noche que empezamos a frecuentar la zona las dos juntas, ibamos todos los días y conocimos a muchos chicos de nuestra edad, al hacerse tan frecuente nuestra presencia en el lugar fuimos conociendo a los trabajadores de los pubs, todos bastante mayores que nosotras eso está claro. Toda la plantilla de los pubs nos trataba como "las elegidas", nos "protegian" cuando alguien nos molestaba y nos trataban de modo paternal al vernos tan niñas, además nos dejaban entrar y así fuimos cogiendo confianza con ellos, tanta confianza habia que hasta les presentamos a nuestros padres una noche que vinieron a buscarnos y nuestros padres les dijeron que nos cuidasen bien. Así lo hacian, cada día nos dejaban pasar, si pediamos alcohol nos ponian zumo y nos decian que era alcohol para que no nos enfadasemos, pero estaba claro que tan tontas no éramos, si nos veian fumando o algo así, nos reñian y a la 1:30 de la madrugada como mucho nos mandaban a casa de buena manera, nos decian que era tarde y que nos podia pasar algo. Hasta incluso a veces alguno de ellos nos acercaba para que no nos pasara nada. Y bien, así empezó todo, comencé a ver a aquellos nuevos "padres, hermanos mayores o tios" como protectores, en cada momento sabian decirnos que hacer y que no hacer. La confianza era plena y le contabamos hasta con los chicos que nos habiamos besado y ellos nos decian -wowww, que guapo es- a modo de gesto generoso para alegrarnos el día, jajajaja, ahora realmente me parece patético el pensarlo, pero realmente eso nos satisfacia, el hecho de que pensaran que los chicos de los que nos "enamorabamos" cada noche, eran guapos o graciosos,eso era un logro para nosotras.
Mi atracción empezó con un chico llamado Simón, Simón tenía 34 años, trabajaba en uno de los pubs de la zona y era dj'. Yo siempre estaba mareandole con las canciones y él me hacia alguna gracia cada vez que iba, bailaba conmigo y me decia guapa (creo que era lo único que sabia decir en español, ya que era inglés). Cada día que saliamos ibamos corriendo para que yo viese a Simón y mi amiga a otro hombre, un hombre de 38 que era el que más nos protegia.Nos poniamos a hablar con ellos, a contarles nuestras historias, nos hacian reir y nos trataban genial y así pasabamos las horas como si nada. Yo pensaba que estaba enamorada de Simón (ahora veo fotos de entonces y me doy cuenta de que era realmente feo), pero eso a mí no me importaba, Simón me hacia reir, bailaba conmigo y cuando algún viejo verde o cualquier imbécil me molestaba o tenia intención de tocarme, Simón le daba un buen estufón y decia que era mi novio. Entonces me daba un pico y quedaba todo como si fueramos novios hasta que el "pesado" se largaba. Me obsesioné realmente con Simón, tanto que hasta le dije que le queria y cuando su mujer venia a verle, me enfada y me iba llorando de allí. Tan solo era una niña, al tiempo me di cuenta de que solo era tonteria, porque yo decia que le queria, pero me besaba con cualquier chico de mi edad guapete que se me acercaba. Así que pasabamos de todo, a los meses, Simón volvió a su país con su mujer y se despidió de mí con un gran abrazo, ahora todo esto me parece patético pero en ese momento su ausencia se me hacia eterna, jajaja que niña era.
Nosotras seguiamos frecuentando la zona, llegó gente nueva y nos haciamos con ellos, ya había pasado más de un año desde que se había ido Simón y yo ya no me acordaba ni de que hubiese existido (relativamente claro), sabia que le habia conocido y que creia haber estado enamorada, pero no me importaba que no estuviese ya, yo lo pasaba bien. Ya habia crecido bastante moralmente, realmente me dieron muchos palos algunos tios con los que me habia liado y ya ni si quiera era virgen, conocí a un chico de 25 años una noche cuando todavía creia estar enamorada de Simón y aunque él y todos los demás me dijeron que pasara de él, me fui con él solo por probar lo que era eso y me desvirgó (lo contaré en otro relato), lo pasé realmente mal, pero no se lo conté nunca a ninguno de ellos.
Era tanto lo que me habia soltado al empezar a salir que me acostumbré a acostarme con los hombres más maduros que conocía, no por ser maduros, sino porque los maduros eran los que querian algo más que cuatro besos, yo era una niña, pero tenia cuerpo de mujer, estaba delgadita porque hacia mucho deporte, tenial algo de pecho aunque tampoco mucho, pero todo bien puesto y duro, eso a los hombres les volvía locos, ver a una chica bien formada, con vestidos, falditas, provocando y enseñando...me tiraba a algun empleado conocido en los baños, iba con algún otro en su coche a algún descampado, estaba totalmente desmadrada y me estaba convirtiendo en una guarrilla.
Un día conocí a un chico nuevo, Miguel, había entrado como encargado a trabajar, tenía 31 años, casado, con un niño precioso de 8 meses y una mujer guapisima. Miguel realmente me llamaba la atención, queria acostarme con él como con otros compañeros suyos habia hecho, me habia convertido en una guarra totalmente. Miguel me seguía mucho el juego, me decia cuatro tonterías de ámbito sexual que me hacían reir, me pegaba alguna palmada en el culo a modo de coqueteo y se reía, era realmente encantador en aquel entonces (ahora sé que era todo un cabrón). En realidad me cuidaba un montón, siempre me decia que hacía bien y que no, cuando me veia sola venia para hablar conmigo y me contaba chistes para hacerme reir, eso me llenaba, él fue el que me lo enseñó todo, creo que toda mi experiencia ha sido por todo lo que he pasado con él. Es el mismo chico con el que hice el trío, estuvimos mucho tiempo enrrollados y de éste si estuve enamorada realmente y todavía cuando le veo mi corazón da un vuelco recordandome cada momento vivido junto a él.
Así empezó todo, Miguel era como un ejemplo para mí, me trataba protectoramente pero ésta vez no le veía como un padre, sino como un novio o marido que cuidaba de mí, estaba perdidamente enamorada, él para mí lo tenia todo, era guapo (y si era guapo de verdad, no lo veia yo sola), gracioso, amigo de sus amigos y me daba mucho cariño. Miguel es lo que denominamos un don juan, tenia una labia impresionante con las chicas y tenia a la que queria junto a él, aunque estaba casado y solo las queria para una cosa. Nuestra primera vez fue algo encantador, era con el primer chico que no me sentía "intimidada" (por decirlo de alguna manera), realmente mi cuerpo deseaba hacerlo, cada vez que le veia mi corazón latía muy rápido y un cosquilleo me recorría haciendome sentir el estómago lleno de mariposas por estar cerca de Miguel. Estabamos hablando en la puerta del pub, casi era la hora de cerrar y Miguel me propuso acercarme a casa después, estabamos medio liados ya desde hacia poco tiempo, simples besos por el pub a escondidas de la gente y rozamientos intencionados por parte de los dos, pero nunca habiamos llegado a nada más. Esa noche fué diferente, él estaba apagando el equipo de música cuando yo llegué por detrás y apoyé mis pechos sobre su espalda para ver que hacía con el equipo, le susurré al oído...
-¿Qué haces? (yo)
Al oir un susurro en su oido pareció gustarle y cerró los ojos. Se dió la vuelta y me miró a los ojos, apoyó sus labios en mi oreja respondiendome a mi pregunta...
-Desmontando el tinglao, no querrás que me quede aquí a vivir (Miguel)
Aunque la frase era graciosa o para que me riese, en ese momento un cosquilleo me recorrió todo mi ser de arriba a abajo y apoyé mi cabeza sobre su hombro, me estaba mojando las braguitas, ese susurro me habia llegado muy adentro, se dió la vuelta para seguir apagando y yo me apoyé detrás apretando mis pechos con más fuerza, Miguel echó una de sus manos hacia atrás y busco la forma de mi coñito en el pantalón para colocar sus dedos encima, yo puse una de mis manos en su paquete y empecé con un movimiento suave tras él, movía sus dedos encima de mi pantalón a modo de masturbación y yo hacia lo mismo con él, desabrochó mi pantalón y me eché hacia atrás, ya que todavía quedaba algún empleado recogiendo por dentro del bar, como mi cabeza estaba apoyada en su hombro, giró su boca con otro susurro que realmente me hizo continuar con todo eso...
-Dejame que te toque un poquito que no pasa nada (Miguel)
(Ahora eso me suena a pedarasta total), en ese momento solo era una niña y realmente lo deseaba así que no era tampoco algo que no fuera a consentirle, asentí con la cabeza y metió su mano dentro de mis braguitas, me tocó el clítoris y yo me retorcía de gusto, estaba alucinada, normalmente cuando me hacían eso yo iba a lo que iba y no sentía absolutamente nada, con Miguel era todo muy diferente, su pene estaba totalmente duro, lo sentía, el equipo ya estaba apagado hacia tiempo pero Miguel seguía tocandome y yo aproveché para meter mi mano por dentro de su pantalón y poder tocar su pene. Era grande, gordo y me gustaba mucho, la verdad es que se cuidaba bastante, se depilaba y su limpieza me gustaba, era el pene más cuidado que habia visto hasta el momento. Una camarera se quedó mirandonos e hizo el gesto como de que se iba, nos alejamos el uno del otro al verla mirar.
-Espera que nos vamos todos ya (Miguel)
Salimos todos los que quedabamos y nos despedimos de los demás en la puerta. Subí al coche con Miguel para que me llevara a casa como habiamos hablado, me habia llevado otras veces pero esa era diferente, estaba nerviosa mirandole y me sonrió poniendo su mano en mi pierna, le miré y le sonreí, ese gesto no me habia sorprendido lo hacia muchas veces cuando yo le hablaba y se inclinaba para escuchar si le decia algo, le cogí la mano y la bajé hasta la cara interior de mis muslos, Miguel sonrió otra vez y comenzó a hacer lo mismo que me habia hecho dentro del pub, yo también seguí con lo que había empezado...
-¿Te ha gustado lo que te he hecho antes? (Miguel)
Asentí con la cabeza y le miré inocentemente.
-¿Quieres que lo hagamos? (yo)
-Pero... ¿lo has hecho alguna vez? (Miguel)
-Si, pero nunca con un hombre de verdad como tu, con los demás no sentia nada (yo)
-¿De verdad lo has hecho o es la primera vez? (Miguel)
-Enserio que sí, pero no me ha gustado, lo hacia por hacer, pero contigo he sentido placer y ahora tengo ganas de hacerlo sintiendo (yo)
-¿Segura? (Miguel)
-Si (yo)
Buscó un sitio apartado de la ciudad para parar el coche y me besó dulcemente, sentía cosquilleos por mi cuerpo y le correspondía pero yo cada vez iba más lanzada, más salvaje, estaba cachonda realmente esa vez y queria follarmelo entero, a él si le deseaba...
-Tranquila, tranquila (Miguel)
Me agaché y bajé su pantalón, él me tocaba ya con mi pantalón bajado y nos deshicimos de nuestros pantalones rápidamente, comencé a pajearle con la mano y acerqué mi cabeza, Migue me miró como extrañado.
-¿La has chupado alguna vez? (Miguel)
-Si claro (yo)
-Pensaba que eras virgen todavía y que no habias hecho nada de este tipo(Miguel)
-Porque no vaya muy rápido contigo no quiere decir que no lo haya hecho (yo)
Chupé su pene lentamente, bajaba con delicadeza y le tocaba por todos los lados, sinceramente, aunque lo habia hecho todavía no tenia suficiente experiencia, pero sus jadeos parecían decirme que lo estaba haciendo bien, al momento oí...
-Lo haces bien (Miguel)
La verdad es que oir eso me alegró, era una niña pero sabia darle placer a ese hombre que tanto me gustaba y me encantaba que me lo dijese, apartó mi camiseta con sus manos y tocó mis pechos, los movía delicadamente acariciando los pezones con las yemas de los dedos, me pidió ir a la parte trasera del coche y así lo hice, Miguel me siguió y me tumbó frente a él, besó mis pechos y los mordisqueó...
-Me ha gustado mucho lo que me has hecho, ¿te gusta esto? (Miguel)
-Me encanta (yo)
Fué bajando su lengua por mi ombligo, mientras rodeaba con sus dedos la forma de mis pechos dulcemente, sus boca se estrelló un montón de veces contra la mía, dejandome sentir su húmeda lengua entre mis labios y bajando por todo mi cuerpo.
-¿Estás nerviosa? (Miguel)
-Un poco (yo) "me sentía bien, pero estaba un poco nerviosa"
-¿Estás segura de que quieres hacerlo conmigo? (Miguel)
-Absolutamente (yo)
-Si te duele me lo dices y paramos (Miguel)
-Miguel, no es mi primera vez (yo,en tono irónico)
-Relajate que voy a meterla (Miguel)
Cerré los ojos y me quedé unicamente acariciando su espalda y sus brazos con mis manos, me dió un beso en los labios muy dulce y sentí la punta de su pene en la entrada de mi vagina que estaba muy mojada, poco a poco fué entrando dentro de mí, entró bien, por primera vez me entraba sin sentir dolor, siempre lo habia hecho sin haber sentido nada, sin estar cachonda y sin estar casi mojada y me dolía al entrar, pero esa vez Miguel supo prepararme para poder entrar con facilidad. Estaba toda dentro y se movía lentamente, yo sentía placer, me estaba gustando y anteriormente siempre habia esperado a que terminaran para que se largaran, ahora era diferente, no queria que eso terminara... estaba suspirando, me gustaba, era una sensación genial, Miguel al oir mis suspiros subió el ritmo de bombeo para ver mi reacción, ésta fue extrema, cada vez me embestía más fuerte y mis suspiros se convirtieron en jadeos y gritos, a él parecía gustarle y me acompañaba al son de mis jadeos, era como nuestra banda sonora particular, comencé a notar una sensación extraña, nunca antes la había sentido, mi cuerpo se estremecía y un gran cosquilleo me recorría, mi mente estaba en blanco, solo sentía gusto, no quería que terminara, estaba viviendo mi primer orgasmo, me quedé atontada cuando terminó, fué corto pero intenso, Miguel continuó yo queria volver a sentir "eso" de nuevo, era nuevo para mí, era realmente buena esa sensación, Miguel siguió más fuerte y rápido, sus jadeos eran evidentes, cerró sus ojos y sacó su pene corriendo de mi vagina llenandome todo el pecho de semen.
-Lo siento, no he podido aguantarme y no queria correrme dentro (Miguel)
-No pasa nada, no me desagrada, me gusta (yo)
Me limpió dulcemente con un cleenex de la guantera y nos quedamos un rato besandonos.
-¿Estás bien? ¿Te ha gustado? (Miguel)
-Más que ninguno, pero imagino que con más experiencia será mejor (yo)
-Ya verás como sí (Miguel)
Me llevó a casa y nos despedimos como siempre, por la noche le volví a ver en el pub como todos los días, pero ahora iba a ser diferente... ya no eran cuatro besos lo que nos unía, era más que eso y unas miradas de complicidad nos unían durante todas las noches. Así empezó mi deseo por hombres maduros, contaré algunas experiencias con jóvenes para que podais entender porque prefiero a los maduros. Gracias por leerme.