De camino al bar me dices…
Fuimos a un bar algo alejado del barrio, pero que solemos frecuentar, solo había sitio en la barra y los taburetes son altos, en un rincón estaba el señor Matías, (un señor ya de una edad unos 67 un viejo verde) y junto a el un taburete.
Sabes lo que voy hacer y eso hace que tu maravillosa "pollita" se empalme. Saludamos al señor y me siento justo frente a él, en ese momento cruzo las piernas dejando al aire mis hermoso muslo, sabes que Matías no quita ojo de mi, te lo confirmo con un guiño, y también sabes que es una de nuestras fantasías, verme follada por él, cruzo y descruzo las piernas un par de veces, con lo cual Matías sabe perfectamente el color del tanga y disimula poniendo el periódico sobre su bragueta, decido ir al baño y eso te enciende aún más.
Al volver te digo
Te entrego el tanga, el se queda pelín cortado, y tu excitado, sabes que mis piernas están abiertas, sabes que todo mi coñito, ese lindo chochito está al descubierto para quien quiera mirar, imaginas que a tu espalda los ojos de Matías están fijos en mis muslos y en mi escote, quito un zapato para pasar mi pie por tu pierna, te excitas, estás incluso rojo por la excitación me preguntas
Sonrío y te digo
El señor me mira no deja de sobarse la bragueta. En esto bajo mi mano y empiezo a acariciar mis labios vaginales, mira con descaro en ese momento decides ir al baño. Ahora está solo frente a mí, no quita la mirada de mi chochito y le guiño el ojo, entonces se acerca y me dice…
En ese momento llegas tú y te digo…
Tu das un trago a tu bebida y sin mirarle me abrazas y besas de forma apasionada, metiendo tu mano bajo la falda, sin mirarle y sin sacar tu mano le dices…
El se queda algo confuso
Te retiras un poco y él se acerca, lo hace discretamente, hay mucha gente y mucho ruido, nadie se percata de nada , estamos en un rincón, entonces el mete su mano derecha debajo de la falda, acerca tembloroso los dedos a los labios y los toca, se le escapa un suspiro, nota la humedad de mi coño, y lo acaricia siento un gusto nuevo, me está metiendo mano un señor algo mayor, un viejo verde que cada vez que puede toca lo que puede, y ahora se le brinda en bandeja un coñito joven rasurado mojado, y lo más excitante mi marido es un carbón consentidor.
Va a retirar su mano pero se arrepiente, decide meter los dedos dentro de mis labios, eso me pone más guarra aún, los mueve con soltura, sin duda sabe tocar, se acerca a mi oído y me dice….
Estoy a punto de sentir un orgasmo, pero me lo retengo, quiero que me lo coma, le retiro la mano y le digo…
El baño no es muy grande, por suerte aún estaba limpio, me senté en la tapa del inodoro, abiertas las piernas, mi marido bajó los pantalones y sacó la pollita de su bragueta, es una pollita adorable, apenas llega a los 12 centímetros en erección, pero es maravillosa un sabor adorable, el entero lo es, Matías se abalanza sobre mi chochito y empieza a comerlo, es algo brusco, pero da mucho placer, yo mientras empiezo una mamada a mi adorable maridito Matías sigue encantado con mi coño, mete la lengua dentro del follandome con ella de forma magistral, es muy hábil, me está haciendo sentir un goce muy rico la lengua entra y sale del coño alternándola con los dedos, se detiene para abrir el pantalón y saca lo que ya había imaginado, una polla muy hermosa aunque algo morcillona.
Y diciendo eso miraba la pollita de mi marido, sin dejar de sacudir su morcillona polla
Dicho esto siguió comiendo y la verdad si folla igual que mama el coño es genial, pero hoy no me follaria el.
Empezó a comprender que conmigo hay que ser obediente y paciente.
Entonces empezó a lamer con fuerza, metió la mano debajo de la camiseta y apretaba los pechos. Mi cuerpo comenzó a vibrar, la lengua ardía dentro de mi coño empapado por su saliva y mis jugos, los pezones estaban a punto de estallar de placer me venía el orgasmo, la pollita de mi marido estaba brillante y el capullo morado de placer...
Dicho esto, me subió entrañas arriba un relámpago de placer que me hizo estremecer, me convulsionaba gemía en silencio, me retorcía, Matías apretaba los muslos a su cabeza para no sacarla de entre ellos, mi marido comía los pechos devorándolos, ¡¡¡que placer!!! Qué maravilla¡¡¡ llego el clímax haciendo que mi cuerpo se levante quedando en vilo, me derrumbé de golpe quedando flojita, apenas podía hablar, pero aún así ordené...
Y dicho esto comencé a mamarle la polla a Matías eso lo hizo empalmar casi de inmediato, se le puso enorme, una polla llenas de venas aunque seguía algo floja, le apretaba los huevos, se sentó por miedo a caer al suelo por el placer, le cerré los ojos con los besos, entonces mi marido siguió, yo besaba a Matías y el gemía como un león tardó unos minutos en descubrir que quien le mamaba era mi marido, en ese instante quiso retirar su polla, pero tenía mis tetas en su boca, y sentía un gran placer mordió las tetas y se dejó llevar al rato bajé y entre los dos seguimos con ese pollón que estaba mojado, ardiendo y lleno de venas, lo mamamos con placer besándonos a la vez que lo hacíamos, masturbando a mi marido a la par, cuando sentimos que le venía la corrida nos retiramos, y una fuente salió de esa enorme y morada polla, un gemido ahogado dentro de su pecho, y una convulsión que le hizo quedar casi desmayado.
Dicho esto nos compusimos, me quité el sujetador para que se notasen los pezones y nos marchamos a seguir la juerga por otro lugar, quizás un local de esos de intercambios, o quizás a un cine a……….. Bueno quien sabe, eso ya lo contaré otro día.
Un besito dulce a todos.