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2008-01-26 13:43:15
Este relato es verídico. Sucedió aproximadamente cerca de 15 años. Soy un hombre afortunadamente divorciado de 45 años de edad. Mi estatura es 1.84 mts. Peso aprox. 90 kilos, cabello claro, ojos negros y cejas abundantes y gruesas. Soy natural de Lima-Perú y la posición que ostento en la sociedad en que me desenvuelvo es holgada.. En fin, quería que me conozcan y sepan que es lo que hago. Es primera que hago un relato y espero que lo disfruten. La verdad que tengo muchísimas anécdotas que mas adelante les contare.

Este relato es verídico. Sucedió aproximadamente cerca de 15 años. Soy un hombre afortunadamente divorciado de 45 años de edad. Mi estatura es 1.84 mts. Peso aprox. 90 kilos, cabello claro, ojos negros y cejas abundantes y gruesas. Soy natural de Lima-Perú y la posición que ostento en la sociedad en que me desenvuelvo es holgada.. En fin, quería que me conozcan y sepan que es lo que hago. Es primera que hago un relato y espero que lo disfruten. La verdad que tengo muchísimas anécdotas que mas adelante les contare.

Resulta que después de haberme divorciado, hace tres años, alquilaba pequeños departamentos para vivir tranquilamente y disfrutar mi segunda vida. Solo, sin ningún tipo de responsabilidad ni control, y eso si, con bastante experiencia en el arte del sexo tuve muchos romances con jovencitas de 20 años a 25. La pasión que tenia por ellas hizo que yo tuviera un departamento muy amoblado y atractivo. En el edificio donde vivía me llevaba muy bien con todos los vecinos. Los saludos eran sonrisas bien correspondidas.

Yo generalmente no estaba en mi departamento sino que atendía mi negocio de farmacéutico en dos locales distintos.

Enterado de esto mi vecina, una señora de casi 30 años, en ese entonces, y un tanto fea, me solicito tocando mi puerta en forma desesperada para que le proporcionara unos calmantes para el dolor de muelas. Era las 3 de la madrugada. Cordialmente accedí y fui con ella con mi auto hasta mi establecimiento comercial distante a 10 minutos. Le calmo el dolor, por suerte, y al regreso platicamos amigablemente y me dijo que se llamaba Ada .

Con el transcurrir del tiempo, unos 3 meses, nos hicimos amigos y yo las invitaba a ella y su hija a comer en lugares exclusivos. Con la niña, de nombre Claudia, me encariñe y la mimaba como si fuera mi hija. Le hacia regalos cuando ella obtenía buenas notas en su colegio, estímulos que por cierto acrecentaban mas la confianza entre la madre la hija y yo.

Realmente la niña no era su hija sino que a pedido de una amiga cuando la niña era una bebe de 1 año la dejo a su cuidado por la escasez de dinero.

Al año siguiente Ada se entero que la mama verdadera de la niña había fallecido.

Sola y huérfana y sin saber quien era su padre se que do con Ada, a la que ahora le dice Mama. Lo que me entere después es que esta señora, la vecina Ada, no estaba convencida mucho en tenerla a la niña puesto que ella la consideraba un estorbo y no podía realizar su vida normalmente por estar al cuidado de Claudia. A veces la notaba que le tenia mucho fastidio a Claudia al no poder estar mucho tiempo con el novio que tenia Ada. Y lo peor de todo es que Ada no podía contarle a su novio que cuidaba a una niña, porque lógicamente el novio iba a pensar que era mentira y que realmente Claudia era hija de Ada y el no le iba a creer y no cargaría con un hija que no era de el. Sinceramente sus razones eran bien fundadas.

Por esta razón Ada nunca llevo al novio a su casa.

Frecuentemente Ada y Claudia se quedaban en mi departamento a ver TV en las noches. Ella Trabajaba de 8 de la mañana hasta las 7 de la noche y los sábados hasta las 3 de la tarde.

Ada tenia apuros económicos y difícilmente podía pagar el alquiler del departamento donde ella vivía. Yo siempre he sido generoso y me ofrecía en todo momento a ayudarla, inclusive le compraba ropa a la niña y también a ella.

La niña tenia 10 añitos. Estudiaba cerca del edificio y cursaba el quinto grado. Una señora del edificio de al lado se encargaba de darle sus alimentos y luego Claudia se iba a su casa y esperar a Ada hasta las 7 de la noche.

En ese ínterin la niña me visitaba frecuentemente. Yo generalmente descansaba en las tardes y en las noches recogía el dinero recaudado del negocio. Disponía de mi tiempo de una manera tal que paraba mas en mi departamento que en el negocio. La niña entraba a mi casa como si fuera la suya.

Esta niña siempre fue una niña para mi. Hasta que un día dejo de serlo. Me aprestaba a realizar mis ejercicios de abdominales en mi dormitorio, tenia polo y pantalón corto, y se acerca Claudia. Yo estaba de rodillas y ella con los brazos abiertos se me abraza y pega su cuerpecito al mío y me dice: ¡ Al fin tío somos del mismo tamaño¡¡¡ Yo arrodillado era del tamaño de ella. Francamente que hasta ese momento nunca se me cruzo por la mente de verla a Claudia como una mujercita. Pero realmente lo era. Al pegar su cuerpo al mío sentí su tierna figura apretarse y de forma automática se me enderezo el pene. Me pare nervioso y me senté en la cama disimulando el enorme pene que asomaba cual carpa de circo que había provocado esta hermosa nena y la empecé a observar detenidamente.

Era muy pequeña 1.30 mts. De fino talle y extremadamente delgada. Cabellos bien cortos y pegados, parecía un niñito. Ojos grandes y verdes con cejas abundantes . Sus labios eran muy gruesos y sensuales de color rojo. Su apariencia es de una niña muy inocente pero con unos labios gruesos tan sensuales que aparentaban ser mayor de edad. Provocaba chuparlos y saborearlos por fuera sus labios y no besarlos como comúnmente se hace con los labios abiertos. Ella al hacer su pucherito juntaba sus labios y se partía en dos los labios inferiores. Vestía en ese momento una faldita cortita y de cuando en cuando al caminar se levantaba y se le notaba su calzoncito blanco. Tenia un polo pegado al cuerpo y por primera vez note que la areola del pezón lo tenia muy hinchado levantando levemente la tela. Transparentaba la tela y se notaba que tenia unos pezones gruesos. No desarrollaba el seno aun. Pero la redondez del pezón asemejaba a un limón grande cortado por la mitad y de color rojo. La vista era formidable. Una tierna niñita siendo observada por un hombre mayor y con el pene a punto de reventar. La observaba decenas de veces todos sus movimientos inocentes. Ella no se daba cuenta del mounstruo que había despertado. De mirarla y pensar que ese cuerpecito podía soportar el tremendo cuerpo de un hombre que mide 1.84 mts y 90 kilos y ella con 1.30 mts. y 35 kilos aprox. a mi lado me llegaba entre mi ombligo y mis tetillas, era para no creerlo.

Lógicamente que me aumento el morbo y empecé a dar los primeros pasos y disfrutar de ese pedacito de cuerpo y el deseo de poseerla. Yo sentado al borde de la cama, pedí que se acercara. Toque sus hombros y la acerque a mi cuerpo. Tuve un estremecimiento al sentir esos dos pequeñas protuberancias que sobresalían de sus pechitos. Y se inicio la siguiente conversación:

-Eres una niña muy hermosa-

-Gracias tío, asi me llamaba- Pero, Ud., también es simpático.

-Mira hijita si yo fuera de tu edad yo te enamoraría y tu serias mi novia-

Ud., es mayor y muy grande,

Lo se mi hijita.

Como es eso de enamorados?

Los enamorados se besan y se acarician como en las películas.

Se acarician? –y que partes?

El hombre le acaricia su cuerpo su rostro y sobre todo allí abajo...

Abajo???... donde?

Allí, en tus calzoncitos.

Se ruboriza la niña, y mirándome fugazmente se toca levemente su cosita.

-Dime lindura. Te gustaría jugar a los enamorados algún día?

Bueno, no se... tengo miedo. No se jugar a los enamorados.

No te preocupes si quisieras algún día te enseño.

Ya tío.

Ah una cosa muy importante: -estas cosas que te he dicho no debe saber nadie. Sera nuestro secreto entre tu y yo.

Asi será tío. Es nuestro secreto.

En tanto pasaron los días y notaba que Claudia se sentía perturbada. No sabia exactamente en que consistía ese juego. Estaba confundida, era muy inocente. A los 3 días de esa conversación llego nuevamente a mi departamento y yo tome la iniciativa.

Claudita mi amor, ven acércate quiero verte mas de cerca...

Si tío?

Sabes? –eres muy hermosa y creo que me estoy enamorándome de ti.

Yo te gusto tio?

Si Claudita eres bellísima. Me gustas mucho. Quieres ser mi enamorada?

Pero no me respondas ahora. Piénsalo un poco. Si no quieres ser mi enamorada no importa igual no me molestare. La niña me respondió aliviada, quitándose ese peso de encima y muy comprometedora con un "esta bien tio".

Mira Claudita yo estaré en mi cuarto esperando tu respuesta. Si respondes que si entras a mi cuarto sin la blusa que traes puesta. Y si la respuesta es no simplemente no entras y te quedas viendo TV y seguro que me quedare dormido. -Ok tio, me respondió.

Transcurrieron 15 largos minutos y en eso veo que la puerta se abre lentamente y veo esa figura diminuta parada en la puerta y sin la blusa puesta, llevaba únicamente puesto una mini falda muy suelta notándose un poco su calzón.

La quedo observando sin mediar palabra alguna. Ella me mira fijamente, sabiendo perfectamente a lo que venia. Avanza lentamente hacia mi. Me incorporo de la cama y avanzo hacia ella paso a paso.

La diferencia de estura era abismal. Ella seguía mirándome fijamente a los ojos con los labios entreabiertos deseando conocer lo desconocido y prohibido. Seguidamente poso mis manos en sus hombros suavemente y la llevo lentamente hacia un costado de la puerta y la pego a la pared. Me agacho flexionando mis piernas hasta llegar mi pene, tenia short corto, a tocar su Monte de Venus que estaba hinchado por la excitación que ella experimentaba. Arqueo mis espaldas y estoy a la altura de sus labios. Lentamente acerco mis labios y ella entorna sus ojitos casi cerrándolos esperando mis labios. Los poso muy lentamente y la beso. La abraso despacio y presiono mi pene a su conchita. Su cuerpo frágil respondió al llamado de la carne entre macho y hembra. Instinto de las mujeres que ellas lo conocen perfectamente, pegándose a mi cuerpo como queriendo fundirse en ello.

El beso fue largo y ella me correspondía abriendo su boquita cada vez mas. Así, besándola, con la mano derecha saco mi pene, que mide 28 cmts lleno de venas y con un grosor fuera de lo normal, le bajo un poco el elástico del calzón y deposito mi pene en su conchita dentro del calzón. Presiono con mi pecho su menudo cuerpecito contra la pared y seguíamos besándonos. La excitación era tremenda. Mis dos brazos extendidos apoyados en la pared. Mi pene enorme empujaba torpemente debido a la desigualdad de tamaño y la posición un poco incomoda.

Claudia gemía secamente y sentía su respiración agitada sintiendo en mi pecho sus pezones gruesos y abultados queriendo penetrarme.

Quienes hemos besado a una niñita sabemos que la saliva de ellas es un liquido muy especial y delicioso. El placer que se experimenta es igual o quizás mejor cuando a uno se va a botar el semen. Son segundos de placer infinito. Ese liquido entremezclado con el mío de macho excitado no lo puedo describir con palabras pareciera que el orgasmo le viene por la boca. Su sabor es inigualable. Su saliva espesa los succionaba vorazmente. Yo le daba mi lengua y ella los chupaba frenéticamente como si fuera un pene. Luego ella me daba su lengüita y se los chupaba deliciosamente y morbosamente. Mientras mi pene hacia su trabajo como si la estuviera penetrando en un mete y saca, el contacto de mi pene con su conchita hacia que ella botara ese liquido espeso y lubricante, lo sentía. Amen que la presión del calzón hacia mi pene hacia que el contacto con la vaginita sea mas fuerte.

Así parados ella sujetándome el cuello fuertemente avanzaba su pubis hacia mi pene como fingiendo una penetración y lo hacia velozmente. De cuando en cuando acariciaba su rostro. Para besarla fuertemente con mis dos manos apretaba su cabecita atrayendo a los míos. El placer del beso espeso por la abundante saliva llegaba a su fin. En un arranque de desesperación ella chupaba mi lengua y presionaba su pubis contra mi pene dando gemidos con mucha lujuria apretó sus piernas fuertemente rozando su clítoris hinchado quedando mi pene aprisionado y yo bombeando por fuera. La presión que ella ejercía a mi pene era fuerte. Claudia abría y cerraba las piernas con desesperación. Ajustaba y soltaba, ajustaba y soltaba. Se estaba dando un gusto tremendo. Gozaba con delirio. Yo no podía dar fe a lo que veía. Una niña que locamente disfrutaba del sexo y solamente por el beso y apretar sus piernas se venia abundantemente. Por esa presión de las piernecitas suelto un abundante chorro de esperma y ella apretaba y apretaba gimiendo y soltó un pequeño grito largo en señal de satisfacción lograda. Su respiración era muy agitada. Sus pechitos subían y bajaban temblorosamente.

Me enderece y me temblaban las piernas. La cargo como si fuera una plumita y la llevo a la cama. La beso tiernamente y ella mirándome me dijo: Soy tu enamorada y no me arrepiento.

Los dos disfrutamos del beso y la masturbación que le dio mi pene a su conchita y estábamos cansados.

Sus pezones hinchados estaban allí mirándome desafiante para ser besados.

Los pezones los dejare para mañana en la tarde. La lección recién empezaba.

Esta niña estaba enamorándose de mi. Yo supe manejar la cosa. Esto era el inicio. Mas adelante les contare el orgasmo de sus pezones, sus labios gruesos, su estatura y lo que una niña enamorada es capaz de llegar al orgasmo solamente con mirar al ser amado sin masturbarse sino mentalmente.

La "mama" por supuesto quería deshacerse de Claudia y yo quería casarme con Claudita. Adiós.

Autor: carlosenrique


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