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2009-11-05 01:03:11
Después de los primeros días, la actitud de las dos crías había cambiado mucho y se habían convertido en unas excelentes esclavas. Lo que yo pensaba que se iba a tratar de una violación bestial a dos adolescente vírgenes, se había convertido en un sueño para mí.

Tenía a mi disposición a dos de las mujeres más espectaculares que había visto. Les había follado una y otra vez, por todos sus agujeros. Había desvirgado sus coñitos adolescentes, había roto sus culos y les había enseñado a mamar una polla de forma increíble. En ese momento y tras los primeros días, las chicas eran dos esclavas fieles. Habían llamado a sus casas simulando que seguían en USA y parecía que les gustaba la situación de dominación total a que yo les estaba sometiendo. El hecho de que yo les hubiese iniciado en el sexo, parece que les había atado a mí para siempre y estaban deseosas de satisfacer mis más oscuros deseos y perversiones.

El hecho de que las chicas hubiesen respondido de esta forma, me había hecho decidir en continuar con todo esto más allá de las teóricas vacaciones que las crías estaban pasando en USA, pero para conseguir dominarlas de verdad tenía que implicarlas de alguna manera en mi delito. Delante de un juez, yo sabía que era un violador, por mucho que las chicas (mayores de edad por otra parte) pudiesen a afirmar que lo habían consentido a partir de un cierto día. Yo les había dicho bien claro, que todo lo que les había hecho estaba grabado en vídeo y que si se les ocurría cualquier día denunciarlo, enviaría esos vídeos a 100 direcciones de Internet de sexo duro para que las hiciesen públicas en la red. Todo el mundo las conocería de esa forma. Transcurridos ya 15 días desde el comienzo, había utilizado a las niñas para satisfacer todos mis deseos, pero quería implicarlas de forma que aunque las dejase libres, cuando yo quisiese, pudiera follármelas. Debía aprovechar el momento actual en que ambas eran sumisas al 100% para conseguir una coacción definitiva.

Ordené a las dos que se sentaran a la mesa. Para ello por supuesto y como siempre, ellas debieron utilizar las sillas con consolador incorporado. Ambas eligieron su coñito como alojamiento para el consolador. Una vez sentadas, conecté los consoladores, de forma que mientras hablásemos, sus coñitos estaban siendo follados por el consolador eléctrico. Aunque ambas se solían quejar al principio de este tratamiento, siempre lograban espectaculares orgasmos al cabo de unos minutos de follada electrónica. Hasta ahora siempre lo había desconectado tras su primer orgasmo, pero esta vez lo dejaría conectado a ver si eran capaces de correrse por segunda vez de igual forma.

  • "Bueno, esclavas. Quiero que como muestra de sumisión hacia mí, me hagáis favor. Me apetece follar a una negrita y además quiero que seáis vosotras las que la traigáis aquí. ¿Conocéis a alguna de vuestra edad a la que podamos traer aquí y follarla?.
  • "Bueno, yo conozco a Sonia", dijo Vanesa al cabo de unos segundos de silencio. "No la conozco demasiado. Simplemente va conmigo a inglés. Sé que tiene un año más que yo y es mulata. Creo que su padre es español y su madre brasileña".
  • "¿Quién dices, la que vive cerca de mi casa?", dijo Elena.
  • "Creo que sí. Una que casi siempre va con mallas y con tanga. Pues es una estúpida y una creída", respondió Vanesa.
  • "¿Cómo es?. Describírmela".
  • "Pues creo que ya ha cumplido los 19 años, mide sobre 1,73, mulata, ojos negros, pelo largo y la muy guarra tiene un tipazo que pone a todos los tíos cachondos. Te he dicho lo del tanga, porque los tíos siempre lo dicen, que se la nota perfectamente el culo tras las mallas, porque lleva tanga". Dijo Vanesa.
  • "Creo que tiene un novio, o al menos suele salir con Jesús, un chico amigo de mi hermano. Yo le he oído comentar a Jesús con mi hermano que no la soporta por lo presumida que es, pero que le pone tan cachondo que sigue quedando con ella. Por lo que he oído, todavía no le ha dejado follársela, o sea que es posible que sea virgen".
  • "Describirme su cuerpo".
  • "Pues tieeeennneeeeee..." en ese momento Elena tuvo que dejar de hablar, porque el consolador estaba comenzando sus efectos y estaba a punto de correrse, "esperaaa, mi aaamo, aaahhhhh, aaaaahhh, aaaahhh,..., no pueeeeedo hablaaaaaaaar, ...". Tras un par de minutos en los que Elena no dejó de gimotear, se corrió y su cuerpo quedó tenso con el consolador clavado, sin hacer ninguna intención de sacárselo. Estaba claro que le había encantado. "Perdona mi amo, pero no he podido aguantar más. Te decía que Sonia está realmente bien, bueno, si te digo la verdad mi amo, es que está muy buena, incluso yo he pensado en decírselo un día, por si le gustan las mujeres, ... Tiene un culo redondito muy apetecible, creo que como a ti te gustan, unas tetas realmente grandes, bastante mayores que las de Vanesa y una boca con unos labios increíbles.".
  • "Ja, ja, ja, ya había olvidado que también te gustan las mujeres. Vamos, o sea que te gustaría tirártela".
  • "Hombre, la verdad mi amo es que después de estos días he aprendido a saber lo que es una buena polla y una buena follada con un hombre, pero aún así reconozco que me da un morbo enorme el pensar que la podríamos tener desnuda a nuestra disposición", dijo Elena.
  • "¿Tú qué opinas chinita?".
  • "En ese momento Vanesa se estaba corriendo, con los brazos apoyados sobre la mesa y la cabeza sobre ellos".
  • "Dios, mi amo, esto es demasiado, así no puedo ni hablar", dijo Vanesa que terminó de correrse en silencio. Cuando termino dijo: "Pues la verdad es que es muy mona y los chicos de la academia de inglés están todos locos por sus tetas. Les he oído decirlo."
  • "Además mi amo, creo que ahora en Agosto, sus padres se han ido de vacaciones y se ha quedado sola en casa, porque se lo he oído decir al amigo de mi hermano. Le han castigado por suspender 4 a no salir de vacaciones. Por tanto, podemos traerla y tenerla aquí unos días".
  • "Bueno, pequeñas, entonces ¿qué os parece si la cogemos y la traemos unos días aquí para jugar con ella?. Ya sabéis que tipo de mujer me gusta, ya que os elegía a vosotras y sabéis también lo que me gusta haceros, o sea que. ¿Qué os parece si traemos a esa negrita?".

Sorprendentemente las dos asintieron con sonrisa maliciosa. Era increíble, pero estas dos zorritas estaban deseando secuestrar a una conocida suya para que yo la violase. A mí la verdad es que follarme a una negrita de 19 añitos que esté tan buena como parece que está esta, pues me motivaba mucho, o sea que así se lo dije. De hecho me estaba empalmando solo de pensarlo. Especialmente Elena parecía muy motivada por violar a la niña. Creo que esta vez no me arriesgaría a ir a cara descubierta, ni mis esclavas. Tendríamos que ocultar nuestras caras porque en un par de días que íbamos a disfrutar de la negrita, es posible que no consiguiésemos hacerla una buena esclava obediente, por tanto no queríamos que nos denunciase.

  • "Bueno, a ver cómo os lo montáis las dos, pero quiero que seáis vosotras las que me la traigáis. Yo solamente os proporcionaré dos cosas: la pistola de dardos anestésicos, dos dardos y os iré a buscar en el coche a donde vosotras me digáis, para recoger el nuevo paquete. Es más, no quiero ni saber cómo lo vais a hacerlo. Traedla y seréis unas estupendas esclavas y además os dejaré disfrutar de ella. ¿Alguna pregunta?".
  • "No, mi amo." Respondieron ambas.
  • "Además Elena, tú igual quieres ponerte una braga con polla incorporada para follártela como si tuvieses una polla, ¿no es así?".
  • "¿Tienes un instrumento así?. ¡Sí mi amo, si eso es verdad, sí, por favor!". Respondía Elena maliciosa.
  • "Pues sí que lo tengo. Te lo voy a enseñar".

Me levanté y saqué del armario un enorme consolador que estaba pegado a un tanga de cuero, de tal forma que si una mujer se lo ponía, podía follar a otra mujer como si tuviese polla. El consolador era considerablemente más grande que mi polla, por lo que el agujero que recibiese semejante aparato, sería necesario que estuviese realmente dilatado. La braga por la parte de dentro, tenía unos salientes que rozaban en el clítoris de la mujer que lo llevaba y que hacían que se excitase embistiendo con fuerza a la mujer que recibía la pollaza en sus entrañas. Por la parte de atrás, el tanga no era una sola tira de cuero, sino 2 tiras.

  • "¿Te gustaría follarte con esto a esa negrita conocida tuya, putilla?".
  • "¡Ya lo creo qué sí!.
  • "Vaya, pues me alegro, porque lo vas a hacer. Póntelo ahora mismo a ver cómo te queda".

En ese momento me di cuenta que las dos crías se estaban corriendo nuevamente gracias a los consoladores clavados en sus coñitos. Vanesa emitía unos gemidos de excitación y Elena se mordía los nudillos para no gritar. Cuando terminó su orgasmo, Elena respondió a mi proposición.

"Ahora mismo, mi amo. Ahora mismo me lo pongo".

Se levantó de la silla, sacando el consolador de su coñito mientras gimoteaba, porque todavía estaba excitada tras el orgasmo, y se puso el tanga de cuero. Yo le ajusté bien las hebillas que tenía en la parte superior, para que el tanga se pudiera apretar lo suficiente al cuerpo de la mujer de forma que pudiese utilizar la polla artificial con comodidad. Una vez con que tenía "el cacharro" ajustado, me senté enfrente de ella y comencé a acariciarle las nalgas. Estaba realmente sexy. La verdad es que cada vez que me fijaba en una de las dos, me daba cuenta de los cuerpos tan fantásticos que tenían. La cogí por la cintura, la senté en mis rodillas y comencé a acariciarle los pechos, que tenían los pezones duros tras los 2 orgasmos tenidos con el consolador.

  • "Putilla, estas buenísima. Tienes un cuerpo que me pone cachondísimo. ¿Te apetecería probar esa nueva polla que tienes ahora mismo?", le susurré al oído mientras lanzaba una mirada a su amiga Vanesa.
  • "¡Sí, mi amo, por favor, déjame hacer eso!".
  • "¿Te apetece oír gemir a tu amiga mientras le revientas el coñito con esa polla que tienes?".
  • "¡Sí!, Por favor concédeme ese deseo, mi amo. Deja que me folle a Vanesa,.. , chinita".
  • "Además, no se si te has dado cuenta, pero está construido de tal forma que cuanto más fuerte embistas a la mujer, más te excitas, gracias a los salientes que tocan tu clítoris".

Estaba claro que Elena quería follarse a su amiga con su nueva polla. Además Vanesa últimamente parecía disfrutar teniendo su coñito lleno, que por otra parte estaría bien dilatado tras la sesión de consolador que estaba teniendo ahora. Elena se estaba masturbando la polla con una mano, dándose cuenta que efectivamente su clítoris se excitaba muchísimo a cada movimiento que hacia esa polla.

  • "Está bien, pero antes quiero que te lo ganes. Hazme una buena comida de polla y te dejaré hacerlo, porque además te voy a ayudar".

Elena se arrodilló delante de mí y se lanzó a comerme la polla directamente. La tragó entera y se movía arriba y debajo de mi polla más rápido que nunca. No solo estaba disfrutando yo de la mamada, sino que ella lo estaba pasando bien y disfrutaba aún más al pensar que se iba a follar a su amiga y amante en unos minutos, delante de mí. Le dejé seguir unos minutos hasta que estaba a punto de reventar. En ese momento le ordené parar y me dirigí a Vanesa, que se había corrido por tercera vez, montada sobre aquel consolador eléctrico.

  • "¡Chinita, ven aquí, deprisa!".

Vanesa obedeció y se levantó rápidamente sacando el consolador de su conejito.

  • "¿Qué tal tienes el coñito?", Le pregunté mientras ponía mi mano sobre su sexo. "Vaya, esto es increíble, estas empapada, ¿eh, pequeña zorra?".
  • "Si mi amo".
  • "Veo que te ha gustado sentarte en esa silla folladora, ¿verdad?".
  • "Sí mi amo, he tendido 4 orgasmos, pero tengo el clítoris tan irritado, que solo al rozarme me duele".
  • "Vaya por Dios. Pues es una pena, porque vamos a seguir utilizándolo. ¿Qué te parece?".
  • "Lo que tu digas mi amo, pero creo que ahora mismo estoy demasiado irritada para recibir tu polla".
  • "Bueno, pues entonces en lugar de recibir mi polla, ¿qué te parece si te folla tu amiga con esa polla que se ha puesto?".

Vanesa abrió los ojos desorbitadamente y dijo: "¡Mi señor, no!, por favor no me hagas eso ahora. Esa polla es demasiado gorda para mí. ¡Lo sabes!. Conoces bien todas mis medidas. Me vas a destrozar. Te lo pido por favor, no me hagas eso ahora, no he hecho nada malo para recibir un castigo".

  • "¡Déjate de bobadas y ven aquí!", le dije mientras me sentaba en la mesa comedor.
  • "¡Por favor Vanesa!, No me hagas esto ahora", decía mientras me obedecía y se acercaba hasta mí, poniendo sus manos sobre mis rodillas.
  • "¿Te acuerdas de hace unos días cuando te calentabas viendo cómo nuestro amo abusaba de mí?. Seguro que sí te acuerdas. Pues desde entonces llevo soñando con hacerte esto. Te voy a follar entera, guapa. Es más, si nuestro amo me lo permite, voy a darte también por el culo, para que sepas que no se lo pasa bien una a costa de las lágrimas de una amiga. Ahora verás".
  • "Tranquila Elena no quiero que le desgarres el culito. Me gusta demasiado como para dejarte hacer eso. De momento confórmate con follártela por delante. Espero que se la metas bien hasta el fondo. Yo ya he comprobado que tiene un chochito mucho más ancho que su culito, pero ahora vamos a ver si es profundo como para recibir una polla de 35 centímetros como la que llevas puesta tú". Por primera vez le había llamado Elena, pero creo que se lo merecía, me estaba excitando mucho en pensar como una amiga iba a violar a la otra.

Mientras estábamos hablando. Había hecho que Vanesa se recostara sobre mi regazo, poniendo sus codos sobre mis rodillas, y con las piernas entre abiertas, dejando su cabeza a la altura de mi polla y su coñito totalmente a disposición de Elena, que se moría de ganas de penetrar a su amiga.

  • "Chinita, tienes tu cara a la altura de mi polla, o sea que ya sabes lo que tienes que hacer".

Vanesa comenzó a lamer mi polla y a chupar mi capullo sin llegar a metérselo en la boca al principio. Al de 2 minutos y como siempre, gracias a mi empujón, ya tenía mi polla alojada en la garganta, y se movía arriba y abajo, dándome un enorme placer. En ese momento di a Elena la señal para que se follase a Vanesa, mientras yo le sujetaba la cabeza que engullía mi polla.

Elena abrió las nalgas de su amiga y enfiló su polla hacia su agujero. De un solo empujón metió casi todo el instrumento en el interior de su amiga, que se retorcía de dolor, sin que yo le dejase sacar mi polla de su boca. Vanesa intentaba soltarse, pero yo no le dejaba y le sujetaba con fuerza. Tampoco podía gritar porque tenía la boca llena de mi polla.

  • "Mi amo, no me extraña que te guste follar a esta chinita, porque me estoy poniendo cachondísima", dijo Elena mientras se iba moviendo y follando a su amiga. Tenía cogida la cintura de su amiga con tal fuerza que Vanesa no podía hacer otra cosa que resignarse a recibir en su coñito la enorme polla que tenía Elena colocada.

Después de unos segundos, Vanesa se relajó mínimamente y continuó mamando mi polla con más ganas y apretando bien los labios alrededor de mi capullo, como ella sabía que a mí me gustaba. Yo mientras, dejé de sujetar sus muñecas para que no se moviera y pasé a acariciar sus tetas, que tenían los pezones durísimos y pidiendo ser pellizcados. Cuando noté que estaba demasiado cerca de volver a llenar la boca de mi esclava chinita con mi leche, saqué mi polla de su boca y me levanté de la mesa, dejando a Vanesa recostada completamente sobre la mesa, para permitir mejor la penetración de su amiga. Observé como Elena estaba realmente disfrutando de la penetración, mientras Vanesa, poco a poco se iba acostumbrando a tener su coño ocupado por semejante pollón. La vista era realmente increíble y se me ocurrió una forma de contribuir a los empujones de Elena a su amiguita.

  • "¿Qué tal putilla?, ¿Estás disfrutando follándote a tu amiga?".
  • "¡Oh, sí mi amo!, Gracias por permitirme hacer esto, es una maravilla. Llevaba soñando mucho tiempo con poder hacer esto a Vane".
  • "Bueno, entonces te voy a ayudar un poco, ¿vale?".
  • "Lo que tú digas mi amo".

Entonces me situé detrás de Elena, que estaba completamente de pié detrás de Vanesa, a cuya cintura seguía agarrada con fuerza. El tanga que hacía de base de su polla, se ocultaba perfectamente entre sus nalgas. Mientras Elena se follaba a su amiga, comencé a acariciarle el culo. Los gemidos de dolor de Vanesa ahora no eran tanto de dolor como de mezclar con un placer extremo que le proporcionaban las brutales embestidas de la polla de plástico que le entraba por el coñito. Sin dejar de magrear el trasero de Elena, comencé a retirar las dos tiras que pasaban por entre sus preciosas nalgas, colocando una a cada lado del culo, y dejando por tanto libre acceso a su ano sin que el tanga perdiera la sujeción necesaria de la polla de plástico. Elena estaba tan excitada con sus movimientos de cadera que no se había percatado de mi maniobra en su retaguardia.

Mi polla continuaba lubricada por la mamada que me había hecho Vanesa hacía un par de minutos, o sea que sin decir nada más, empujé un poquito la espalda de Elena sobre Vanesa y abriendo sus nalgas todo lo que podía con mis manos le penetré por el culo sin haberlo dilatado en absoluto anteriormente. La brutal penetración anal que le hice, provocó un alarido de dolor en Elena, que asustó incluso a Vanesa. Los movimientos de Elena pararon, quedando la polla de plástico metida hasta la mitad en el coñito de su amiga.

  • "¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAhhhhh!!!!!!!!!!!!!, basta mi amo. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Nooooooooooooooo!!!!!!, por favor basta". Elena no dejaba de gritar mientras yo violaba nuevamente su estrecho culito. Sin embargo, su educación de esclava hacía que ya no se moviese, sino que quedó totalmente quieta, dejando que yo hiciese con ella y con su culo lo que me pareciese.
  • "Vamos, no seas exagerada putilla. No te estabas follando a tu amiga, pues así te ayudo yo desde atrás. ¿No te parece?".
  • "Dios, no puedo mi amo. No puedo moverme. Me estas destrozando el culo, por favor."

Elena trataba de no moverse, pero a mis embestidas, la polla que tenía metida en el coño de Vanesa, iba también entrando y saliendo, haciendo que follándome el culo de mi putilla, realmente me follase también el coño de mi esclava oriental. Ahora era Vanesa la que sonreía por la violación anal a que estaba sometiendo a su amiga, a la vez que empezaba a disfrutar de la polla de plástico que tenía alojada en su vagina.

A pesar de que la posición era increíblemente placentera para mí y me apetecía muchísimo llenar el culito de Elena con mi esperma, decidí que no me correría en esa posición, pues tenía otra idea. Después de 10 minutos en los que Elena se limitó a gemir, sin moverse, con mi polla clavada en su culo, esta comenzó a relajarse poco a poco, y por tanto comenzó a empujar ella también con su polla postiza para seguir follándose a Vanesa. 5 minutos después, Elena se había acostumbrado ya a follar con el culo lleno, y penetraba nuevamente con libertad a su amiga. Yo me quedé totalmente quieto, de forma que a cada empujón hacia delante de Vanesa, su polla se hundía en el coño de Vanesa a la vez que la mía se le salía del culito y cuando sacaba la polla del coño de Vanesa, la mía se clavaba hasta el fondo de su trasero. En esta posición, tanto Vanesa como Elena llegaron al orgasmo.

  • "Muy bien pequeñas. Bueno putilla, vamos a intentar que tu amiga se corra nuevamente, ¿de acuerdo?".
  • "Sí mi señor, lo estoy deseando", respondió Elena.
  • "Esta vez vamos a ver si conseguimos que sea ella la que se mueva".

Saqué mi polla totalmente empalmada del culo de Elena y le ordené que se tumbara en el colchón del suelo, quedando su polla postiza apuntando al techo de la habitación. Cogí a Vanesa por la parte de atrás de sus rodillas con su espalda apoyada en mi pecho (como se coge a las niñas pequeñas para mear en la calle) y de esa forma, con su coño totalmente abierto me coloqué sobre Elena, dejándola caer poco a poco sobre la polla que esta tenía. Vanesa estaba indefensa y su único contacto con el suelo era la polla que le iba entrando por la vagina entre sus gemidos. De esta manera, ensarté completamente a Vanesa en la polla y le solté a horcajadas sobre Elena.

  • "Está bien chinita demuéstranos lo buena que eres cabalgando. Queremos verte cabalgar como una loca con la polla metida hasta el fondo de tu coñito".

Así lo hizo y comenzó a moverse, metiéndose y sacándose la polla de su amiga. Al principio sus movimientos eran lentos, pero después poco a poco se fueron haciendo más rápidos. Yo le di a mamar mi polla nuevamente a Vanesa, que por primera vez probaba lo que era sentir dos pollas: una en su coñito y otra en su estrecha boca. Las dos chicas nuevamente se corrieron ante mi atenta mirada. Elena pudo gritar a placer mientras que Vanesa tuvo que contener sus gemidos al tener la garganta llena de mi polla.

Había llegado el momento de probar algo nuevo en Vanesa. Algo que no sé si iba a ser capaz de aguantar, pero que tenía que probar inmediatamente para correrme de esa manera. Saqué la polla de la boca de Vanesa ante lo cual, extenuada se relajó, quedando casi tendida sobre el cuerpo de su amiga. Hice un gesto a Elena que rápidamente comprendió lo que me proponía y que Vanesa no vio. Elena agarró con fuerza a su amiga por la cintura, de forma que su polla de plástico quedaba completamente hundida en el conejito de mi chinita e impedía que se moviera. Yo fui por detrás, me lubriqué un dedo con los jugos que chorreaban de la vagina de Vanesa y lo llevé hasta su culito. Le iba a lubricar un poco el ano, porque estaba dispuesto ahora mismo a metérsela por el culo, con la polla de plástico de Vanesa alojada hasta el fondo de su conejito. Por primera vez iba a someter a una de ellas a un sándwich. En cuanto notó Vanesa mi dedo, penetrando su ano intentó revolverse.

  • "Mi amo, por favor, ¿qué vas ha hacer?, Así me vas a hacer daño con tu dedo, porque no me cabe. Déjame levantar y me saco la polla de Elena".
  • "Tranquila, que no es el dedo solamente lo que trato de meterte por este culito". Para ese momento, la cara de Vanesa ya había cambiado de color, por que el dedo simplemente le hacía mucho daño. No terminaba de darse cuenta que quería dilatarle un poquito para alojar mi polla en ese agujerito tan sumamente estrecho y que tanto le costaba dilatar a mi esclava.
  • "¡¡¡¡¡¡¡Bastaaaaaaaaaaa!!!!!!!, Por favor, mi amo. No me hagas esto, por favor, por favor, nooooooo... ".

En ese momento, tras mover mi dedo arriba y abajo del ano de Vanesa notando perfectamente la polla que tenía alojada en su conejito, lo saqué y me acerqué hasta que mi capullo rozó el ano de la niña. Fue ahí cuando se dio cuenta de lo que intentaba hacer.

  • "¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡NNNNNNNoooooooooooooo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!, ¡¡Eso no por favor!!. Eso no, te lo ruego", y comenzó a intentar librarse de los brazos de Elena que le sujetaban por la cintura con fuerza.

Elena se comenzó a excitar, y por tanto decidió seguir moviendo lentamente su polla postiza dentro de su amiga. Yo una vez frente al culito de mi chinita, sabiendo que estaba lubricado y mi polla también por su propia saliva, comencé a empujar sujetándola por la cintura.

  • "¡¡¡¡¡¡¡No, Dios mío, noooooooooo!!!!!!!!!!!!!!!!. Me vais a reventar, por favor. ¡Basta, no veis que no me entra!. Por favor os lo ruego. Mi señor esto es demasiado, no me lo hagas, ¡¡¡¡¡por favooooooooooooor, no voy a poder aguantar y me vas a desgarrar!!!!!!!!". Vanesa por primera vez empezó a llorar desconsoladamente como lo que era de verdad, una chica de 18 años, casi una niña, mientras intentaba soltarse con todas las fuerzas.
  • "Cállate, joder, y abre el culito que todavía no sabes cuanto puede dilatarse. Cómo sigas así te voy a castigar a base de bien en cuanto termine. Quiero notar como mis huevos golpean tus nalgas, o sea que más te vale abrirte bien de culo".

Mi capullo fue penetrando el ano de Vanesa, milímetro a milímetro, haciendo que su esfínter se dilatase lo suficiente para ir alojando mi polla. Al principio, mis movimientos eran lentos, con objeto de ver como reaccionaba su culito ante su nuevo ocupante, pero pronto empezaron a ser más intensos.

Su amiga Elena se movía lentamente sin compasión dentro de su conejito, mientras yo me la follaba por el culo sin compasión. Sus gritos e intentos de soltarse no paraban, pero tanto Elena como yo la teníamos bien agarrada, o sea que no era posible que se soltase. Yo notaba su agujerito exageradamente estrecho (bastante más de lo habitual) y mi polla rozaba en su interior con el consolador que Elena le metía por delante. Mi polla le entraba completamente dentro a pesar de que su estrechez era tal que en determinados momentos llegaba incluso a molestarme su presión alrededor de mi polla. Pero mi estado de excitación era tal que seguí violando el culo de la niña durante 30 minutos, en los cuales Elena volvió a correrse. Pasado ese tiempo, me corrí, llenando su estrechísimo culo con mi leche. Al cabo de ese tiempo, Vanesa ya había, dejado de gritar y de patalear, no ya por que no le doliese sino por agotamiento. Siguió gimiendo de dolor a cada embestida mía o de su amiga.

  • "¿Qué he hecho yo para merecer esto, mi amo?, ¿Por qué?. Me he portado bien y he hecho todo lo que me has ordenado. He sido una buena esclava y no te he desobedecido nunca. ¿Por qué me has hecho esto?. Me has reventado el culo...".
  • "Pues mira, lo he hecho porque me gusta tratarte como lo que eres, una esclava. Además estoy seguro que terminarás gozando de este tipo de tratamientos, aunque requieran un tiempo. Tu culito y tu coñito se irán dilatando para que puedas correrte de esta forma. Vamos a ver como te hemos dejado".

Saqué mi polla del culo de la niña y la levanté, desclavándola también del consolador que penetraba su vagina. La tumbé en el colchón al lado de Elena y comprobé que tanto su conejito como su coñito no tenían daño ninguno. Simplemente estaban muy dilatados, pero nada más.

  • "Eres una llorona chinita. Tu conejito y tu culo están perfectamente. Simplemente están un tanto abiertos, como para recibir un par de pollas como las que has recibido. Has gritado como una loca sin controlarte, solo por el dolor que te da una dilatación. Eso no es justificable, por tanto serás castigada".

Ordené a Elena que esposase a su amiga con las esposas de cuero y que la colgase por las manos de la grúa hasta que solo tocase el suelo con la punta de los dedos de los pies. Así lo hizo sin rechistar.

  • "El primer castigo es que has perdido mi confianza de esclava y por tanto tu amiga Elena irá sola en busca de nuestra nueva compañera Sonia. ¿Algún problema Elena?".
  • "No mi señor. Te prometo que te la traeré para que puedas divertirte con ella".
  • "Todos nos divertiremos con la negrita. Ahí tienes ropa y llaves de una motocicleta para que vayas a por ella. Llévate el teléfono móvil y cuando la tengas preparada me dices e iré a recogeros donde tú me digas. ¿Alguna pregunta?".
  • "No mi amo, pero directamente vete dentro de 2 horas a recogernos a esta dirección que te escribo en el papel. Es la dirección de su casa. Yo entraré allí, la dormiré y te estaré esperando. ¿Cuánto dura el efecto de los dardos?".
  • "Pues con vosotras duró unas 6 horas".
  • "Suficiente. Esta noche jugaremos con la puta Sonia, ¿verdad mi amo?. La tengo unas ganas que no te puedes imaginar, por lo chula que es".
  • "De acuerdo. No te quites el casco de la moto y así nadie te reconocerá. Ten en cuenta que la tendremos con nosotros durante un par de días para jugar, y luego la devolveremos a su casa Yo te iré a buscar dentro de 2 horas en la furgoneta. ¿Todo claro?".
  • "Sí mi amo, me voy".
  • "Adelante y no quiero encontrarte sin la negrita".
  • "No te preocupes por eso".
  • "Por cierto, Elena, ¿qué tal tu culo después de la clavada que te he metido hace un rato?".
  • "Lo tengo dolorido mi amo, pero creo que seré capaz de servirte cada día más fielmente y seré capaz de cumplir todos tus deseos sexuales sin rechistar, aunque prefiero que me folles por delante a que me des por el culo. He notado que te gusta meterla por detrás tanto como por delante".
  • "Entiendo que te guste más por delante, de todas formas seguiré dándote por el culo muchas veces, porque me encanta. Tienes un agujero bastante estrecho y me encanta notar tus nalgas golpeando mi cadera. Creo que todavía no sabes lo precioso que es tu culo y como nos pone de cachondos a todos los hombres. Márchate ahora y demuéstrame que mereces mi confianza". Elena desapareció sin más para secuestrar a su compañera para mí, después de asentir admitiendo que seguiría dándole por detrás siempre que yo quisiese.

Elena podría haberse ido, avisar a sus padres o incluso a la policía, pero no lo creía. Hace unos minutos me había ayudado a violar brutalmente a su mejor amiga y estaba totalmente convencida de su papel de esclava. Tomé ese pequeño riesgo con toda tranquilidad. Estaba seguro que tenía dos esclavas para muchos años.

Autor: Carlos Javier


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