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2010-01-06 01:01:04
Mi nombre es Claudia, tengo 34 años pero esta historia se remonta a enero de hace dos años. Pero antes voy a terminar de presentarme, soy casada y tengo un hijo de trece años.

En ese 2007, estuve sola con mi hijo durante unos seis meses, mi esposo estuvo trabajando en el interior enviado por su empresa, como cobraba por ese trabajo bastante dinero, él aceptó porque esto nos haría saldar unas cuantas deudas que habíamos contraído. Luego de tres meses sin vernos pasamos juntos las fiestas de navidad y año nuevo en la casa de la costa que tenían mis suegros. En enero yo volví sola ya que mi hijo se quedaba con los primos y mis suegros todo el mes de enero.

Al lado de mi casa, estaban edificando unos duplex, y como se veía todo el fondo de mi casa debía cuidarme como estaba vestida y lo que hacia. Como me veían sola se quedaban mirando cuando salía, me piropeaban, y eso me molestaba bastante. Alguna vez me queje con el dueño de la construcción pero nada cambió, cuando me cruzaban los piropos se sucedían; pero eso era lo de menos porque en si no eran soeces, pero si los de uno de los obreros en particular, los de él eran bastante elevados de tono desde insinuar como que cogeria a hacer alusiones a cada parte de mi cuerpo o el estas divina putita, yo no permanecía quieta a sus dichos mientras él me decía sus cosas yo le respondía con gruesos insultos. A mi esposo no le dije nada de esto porque estaba muy lejos y nada podía hacer, y mi padre estaba bastante grande como para inmiscuirlo en mis problemas.

Por suerte la construcción estaba casi terminada cuando volví aunque para mi desgracia si bien dejaron de concurrir mucho de los obreros, el de los calificativos soeces seguía estando, pero bueno todo estaba por terminar. Jamás imagine lo que iba a suceder.

Era sábado y yo había ido a la mañana temprano a visitar a una amiga cuando volví fui hasta el fondo de casa y me encontré con un par de baldosas estrelladas en mi patio, eso colmó mi paciencia e iría a quejarme cuando llegue vi que estaba el auto del constructor e iría a hablar con él, antes de hacerlo me cambie de ropa poniéndome algo holgado y no llamativo. No me considero una mujer que enloquece hombres pero soy delgada con buena figura 88-57-90, de cara agradable, cabello negro ensortijado varios centímetros por debajo de mis hombros, piel blanca (en ese momento algo dorada por el sol) ojos marrones, 1,63 mts de altura, y lindas piernas. Fui a la casa de al lado todavía con el maquillaje, una remera blanca holgada, con poco escote y una pollera negra para nada ajustada y con un largo de falda que llegaba hasta mis rodillas y unas sandalias de taco bajo, el auto del constructor estaba en la puerta, por lo que toque el timbre, abrió la puerta Romualdo, el tipo que me piropeaba con gruesos calificativos, el era de era morocho, para nada lindo de unos 48 años de edad, con algo de calvicie y unos dos o tres cm. más alto que yo. Para mi gusto bastante desagradable.

Pregunte por el señor Carlos y me dijo que estaba en el primer piso, subí evitando todo lo que el pudiese observar ya que se quedó viéndome y recién subió las escaleras cuando yo casi estaba llegando arriba, al llegar al salón este tenia algunas cosas propias de una construcción que ya se estaba despejando, como ahí no había nadie fui hacia una puerta me asome por ella la habitación estaba totalmente vacía solamente habia en ella un colchón con sabanas desordenadas, volví sobre mis pasos, Romualdo estaba en medio del salón y yo dije:

C- acá no está

R- Quien?

Yo ya estaba sintiéndome incomoda y alterada porque consideraba que estaba jugando conmigo y dije en mal tono

C- El señor Carlos, que te pregunte antes.

R- Ah, el no esta.

C- Entonces para que me hiciste pasar si él no estaba

R- Para poder verte con detenimiento, sos tan linda, jamás nadie me enloqueció como vos, además quería disfrutar viéndote subir las escaleras, me encanta el movimiento de tus nalgas.

C- Porque no te vas a la mierda, con vos no saldría ni siendo el último hombre que haya en la tierra, negro de mierda, ¡dejame pasar!

Avance con decisión pero cuando estaba pasando delante de él me jalo de un brazo, haciéndome girar, en el envión del giro yo estampe un cachetazo en su cara, él me dijo "puta de mierda" y soberbio cachetazo bastante fuerte hecho con el revés de su mano se estampo en mi cara a la altura de la mandíbula, yo trastabillé, caí al piso y con algo golpeé mi cabeza mi visión se nublo, la habitación me daba vueltas y me desmaye.

No se cuanto tiempo pasó pero cuando volví en mí me hallaba atada por las muñecas, con mis brazos estirados los cuales estaban atados a un caño y mi boca amordazada, entonces todavía aturdida escuche su voz diciendo:

R- Por fin reaccionaste, espero que te sirva de escarmiento, te hubiese dejado ir si no me insultabas, ahora no hay vuelta atrás, vas a sentir como este negro de mierda se coge a una blanquita puta como vos.

Se acercó a mí y me acaricio donde habia recibido el cachetazo, yo aun aturdida y dolorida por el golpe reaccioné al contacto de su mano en mi cara, él me tomo con fuerza del cabello y dijo:

R- Mira nena, te queda dos opciones o portarte bien conmigo o salir de acá con muchos golpes y moretones, de las dos formas nada va impedir que te coja, sos muy bonita y me molestaría lastimarte, me molestaría que golpear tu cara de señora fina, me gustaría tenerte y disfrutarte, mientras estabas desmayada te miraba y me excitaba y disfrutaba viéndote, sabiendo que en poco tiempo iba a gozar disfrutando de tus senos, de esa cola que tanto me enloquece, de pensar que te voy a penetrar y para tu ego quiero que sepas que sos la mujer más hermosa que poseí. Realmente te miro y me gustas tanto que no todavía no me decidido por donde empezar a desnudarte, me gustas tanto, y sin soltarme el cabello, acercó su boca y me beso desenfrenadamente la boca amordazada y mi cara al mismo tiempo que se lengua la recorría, yo sentí asco del contacto de sus besos.

R- bueno no tiene sentido perder el tiempo, quiero empezar a disfrutar lo que hay debajo de esa ropita.

Entonces tomó mi remera la alzó y la paso por mi cabeza y por detrás de mi cuello, dejando mi torso al descubierto con mis senos solamente cubiertos con el corpiño.

R- Uhm, mi amor son hermosos, pero viste que no me equivoque en el fondo sos una putita, a las putas les gusta usar ropa interior roja, y a mi enloquece.

Entonces me acaricio el vientre, yo senti sus manos ásperas en mi piel, luego se arrodilló y comenzó a besarme, yo sentía asco y desesperación al contacto con mi cuerpo, a la vez que comenzaba a arrepentirme de haber reaccionado así porque tal vez nada de esto estaría pasando, el se incorporó y desabrocho mi corpiño y lo paso por mi cabeza hasta dejarlo en la misma posición de mi remera, entonces me tomo por la espalda y dijo tenes unas tetas hermosas y comezo a acariciarlas a besarlas a chuponearlas, y a succionar mis pezones, yo intentaba resistirme pero no lograba mi objetivo, es más parecía que mi resistencia lo excitaba más, luego de varios minutos así bajo por mi tórax hasta volver a arrodillarse, así tomo mi pollera la desprendió y la dejó caer por mi cuerpo, dejándome con en tanga pequeña y roja que hacia juego con mi corpiño, entonces él sujeto mis nalgas, y beso con desesperación mi bombacha a la altura de mi sexo mientras sus manos ásperas acariciaban mis nalgas, entonces bajo mi tanga y me sujeto con fuerza las nalgas mientras su boca casi con desesperación beso mi concha hundiendo su boca en ella, para luego deslizar su lengua por los labios de mi vagina, yo agitaba mi cuerpo resistiéndome, pero a medida que pasaba el tiempo sabia que nada impediría que él tomase mi cuerpo, luego de besar y acariciar mi cuerpo de todas las maneras posibles, se incorporó, se alejo un poco de mi y dijo:

R- Sos hermosa, jamás goce tanto el cuerpo de alguien, tu concha es deliciosa

Entonces mirándome comenzó a quitarse la camisa, sabia que el momento en que me poseería estaba llegando, yo agitaba mi cuerpo intentando de alguna manera quitarme esas ataduras, pero era por demás imposible, el se quitó la camisa, el pantalón y el slip, entonces giró hacia mi, entonces vi su pene semi erguido, oscuro, con su cabeza roja ardiendo de deseos y de gran tamaño, tanto como para afirmar que nunca habia visto algo así.

Él se paró frente a mí, y dijo:

R- Bueno, el momento llegó, es imposible que te desates, e intentarlo va a hacer que te lastimes.

Deslizó suavemente su mano por mi cuerpo y quiso besarme, yo me resistí, el tomó mi cuerpo con fuerza y a pesar de la mordaza me besó con desesperación, luego sujetó mi cuerpo tomándolo por mis nalgas, pegando mi cuerpo al suyo, él besaba mi cuello, y a la vez daba en él pequeños chupones, entonces senti como su pene se iba endureciendo más aun, acariciaba mis senos mientras decía lo mucho que le gustaba, lo mucho que deseaba cada una de las partes de mi, su pene tenia una dureza infernal lo podía sentir a las puertas de mi vagina; entre medio de mis piernas, jugando con él haciéndome sentir su virilidad, entonces bajó a mis senos comenzó a lamerlos a besarlo a deslizar su lengua por mis pezones, entonces mi resistencia comenzó a flaquear, empecé a gozar sus juegos, luego continuó bajando por mi tórax besó mi vagina e introdujo su lengua en ella y la deslizó unos segundos, volvió a subir en busca de mi boca, me sujeto nuevamente por las nalgas arrimó su endurecido pene en mi vagina, y entonces comprendí que ya no me iba a negar ni a resistir porque deseaba sentir ese pene dentro mío, y el lo comprendió cuando volvió a besarme en la boca, pese a la mordaza mi boca intentó compartir su beso, luego de un par de minutos mi boca quedaba liberada y su lengua ardiente entró en ella y mi boca se entregó a sus besos apasionados en medio de gemidos y desesperación de ambos, y yo en medio de esa vorágine le pedía más entonces le pedí que corte mis ligaduras, me soltó, y me senti liberada ahora habia llegado a tal clima que solamente deseaba entregar lo mejor de mi para recibir lo mejor de él.

Yo pase mis piernas por su cintura y me llego hasta una pequeña mesa que allí habia me sentó en ella yo tome su cuello y nos besamos en un beso de lengua apasionado, al mismo tiempo tomé su pene con mi mano y lo llevé a las puertas de mi vagina sintiendo la delicia de tenerlo allí y abrí mis piernas esperando ser penetrada, y entonces dije : "cojéeme negrito, deseo sentir tu pene dentro mío"

Mi ruego fue satisfecho al instante mi vagina estaba lubricada como pocas veces, sentí su pene introduciéndose y mi boca gritó y gimió de deseos como pocas veces, senti su vigoroso pene dentro de mi concha llenándola y sintiendo y gozando cada vez más ese momento su pene se deslizaba con vehemencia por él y mi cuerpo no pudo contener un violento orgasmo que me hizo gritar y al que solo pude aplacar hundiendo mi boca en la suya, mientras su pene seguía haciendo estragos de placer, pasaron un par de minutos y sentí que ya no iba a poder controlar un nuevo orgasmo y cuando mi cuerpo volvía a sacudirse en intensas y violentas convulsiones su pene me entregaba la calidez de su semen incontrolable, mis piernas rodearon su cintura, él tomó la mía, me alzó y me tuvo así mientras continuaba inundando mi vagina, mis brazos rodeaban su cuello y un profundo y apasionado beso se adueño de nosotros, mientras como nunca antes mi cuerpo no dejaba de convulsionarse, e íntimamente deseaba que mi vagina no fuese abandonada por su pene, entonces le pedí que me volviese a coger, se inclinó nuevamente sobre mi cuerpo y comenzó a lamerme y a besarme los pechos, deslizó y mordisqueo mis pezones que estaban erectos yo con mis piernas cruzadas por su cintura hacia que su pene se deslizase en ella y sentía como su erecto pene volvía a desearme , yo gemía de placer, su pene me comenzó a recorrer aceleradamente mi cuerpo volvió a tener otro orgasmo y su pene volvió a llenar mi vagina de leche, en medio de mis gritos de placer, luego de varios minutos llegó la calma y yo fui al baño a ducharme, él entró se metió en la ducha conmigo y nos bañamos juntos en medio de besos y caricias, de su boca y mi boca recorriendo nuestros cuerpos.

Volvimos a la sala y yo deseaba más, a tal punto que quería ser penetrada analmente, y ahí tuve una noticia que destruyó por completo mis planes, él se estaba vistiendo y yo dije:

C- No me vas a decir que no vas a seguir

R- Quisiera pero no puedo

C- ¿Por qué?

R- Porque en diez minutos me pasan a buscar, salgo para Mendoza, empezamos un trabajo allá.

C- Cuando volves?

R- Más o menos en tres meses

C- Tres meses?

R-Si

Volvió a besarme, estaba aun desnudo de la cintura hacia abajo, me dio vuelta me recostó sobre la mesa, abrió los cachetes de mis nalgas apoyo su pene en mi ano yo gemí profundamente y dijo: "cuidamela putita, tenes un culo divino, y cuando vuelva voy a rompértelo de todas las maneras posibles.

El se fue yo me quede con el deseo insatisfecho y lamentablemente aun hoy pienso en su promesa incumplida, ya que nunca más volví a verlo.

Pero ese día todo cambió ya no me mantuve fiel a la espera de mi marido

Autor: Claudia


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