El gimnasio estaba casi vacío, solo estábamos mi monitora, dos chicas más y yo.
El ejercicio nos estaba haciendo sudar en demasía y gracias a ello su piel color canela brillaba, envolviendo a un cuerpo fantástico curtido por el ejercicio...
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El gimnasio estaba casi vacío, solo estábamos mi monitora, dos chicas más y yo.
El ejercicio nos estaba haciendo sudar en demasía y gracias a ello su piel color canela brillaba, envolviendo a un cuerpo fantástico curtido por el ejercicio...
venga, para que adornar la historia si al final todos sabemos lo que va a ocurrir no¿?
Pues eso que tras una larga tarde con la polla dura por verla trabajar su cuerpazo y sudar a mi lado, me decidí a atacar.
Terminado el ejercicio nos dispusimos a ducharnos( cada uno en su vestuario, por supuesto) pero un impulso en mi pudo más que mi voluntad, así que la seguí.
No me atreví a hacer nada. Tan sólo esperé en la puerta.
Ella se desnudó poco a poco y entró en la ducha. Fue ahí cuando ya no pude más y mis piernas me llevaron a encontrarme con mi destino.
Entré, me desnudé y me acerqué q ella muy sigilosamente, me encantaba observar cómo se enjabonaba y pasaba sus manos por todo su cuerpo.
Mi hipnotizado cuerpo siguió su camino. Mis brazos se extendieron hacia ella y la abrazaron.
En principio ella se quedó quieta, paralizada por el miedo. Aligeré la fuerza con la que la había sujetado en un primer momento y mis manos comenzaron una magnífica ruta por su cuerpo. Ella seguía aterrorizada, sentí su cuerpo frío del miedo que la invadía. No giró la cabeza. Estaba completamente tiesa. Mi placer aumentaba sin importarme cómo se sintiese ella. Fue un momento egoísta pero el mejor de mi vida.
Agarré sus pechos con mis manos y los froté con una energía desorbitada. Ella parecía haberse relajado un poco y haber aceptado el hecho de que iba a ser penetrada.
Se dejó llevar por el placer que mis manos le proporcionaban.
Me dispuse a hacerle un dedo, pero ella se me adelantó y se giró, vio mi cara y tras saber que era yo, se entregó a mi por completo.
Se inclinó y metió toda mi polla en su boca disfrutando cada centímetro de los 22 que la conforman.
Disfrutaba viendo y sintiendo como mi polla entraba en aquella cavidad húmeda y caliente. El placer seguía en aumento pero quería más.
La levanté y me incliné esta vez yo. Quería deleitarme con sus jugos vaginales hasta saciar mi hambre,...puse mi boca en su coñito caliente y comencé a hacer movimientos circulares mientras metía y sacaba mi lengua de ella. Cada vez lo hacía más rápido ella
Se retorcía de placer en mis manos pare de repente para hacerla sufrir un poquito y me suplicó que siguiera, comencé a mordisquear su clítoris y a lamerlo poco a poco....tras un ratito, ya estaba lista. La cogí en brazos, la acomodé en línea con mi polla dura y la penetré de una vez, sin dudarlo, ella lanzó un grito desgarrador lleno de placer.
Comencé con el vaivén de mi cuerpo, ella se estaba volviendo loca de placer. Tras un rato decidí que me aburría y cambié de postura. Esta vez dejé que se arrodillara de espaldas a mi, y la penetré por detrás, el clímax estaba cerca, yo sintiendo mi leche fluir desde mis adentros y ella apretando mi polla con los músculos de su vagina. Mis envestidas cada vez eran más fuertes. A punto de corrernos los dos al mismo tiempo, fuimos interrumpidos. La puerta del vestuario se abrió y se escuchó la entrada de dos risitas y con ellas, unos cuerpos femeninos de escándalo, entonces mi imaginación se disparó y decidir alargar un poco más el momento......