Se llama Eva y como ese año nos casábamos decidió ir de monitora en verano para sacarse unas pelillas, estaban seis monitores dos de ellas chicas y un cocinero y atendían a casí 60 niños y niñas de 11 a 14 años.
El segundo día del campamento Rafa abrió la puerta de la tienda y se encontró a Eva cambiándose y totalmente desnuda
- Perdona… disculpa, lo siento -balbuceó mienta no apartaba la vista de su coño
- Tranquilo, hace años que voy a playas nudistas, así que no has visto nada que no viesen antes cientos, dijo Eva riéndose.
- Iba por la crema solar ,dijo mientas su mirada recorría su cuerpo de arriba abajo, hace un sol terrible
Rafa encontró la crema, pese a que no apartaba la mirada de Eva.
-¿Quieres que te de crema?, dijo Rafa mientras le mostraba el fasco.
-No, gracias Rafa… yo puedo ya estoy acostumbrada a dármela sola. A mi novio no le gustan las playas nudistas y siempre tengo que ir sola.
- ¿A tu novio no le importa que te despelotes?
- ja, ja que gracioso eres… era nudista antes de tener este novio, claro que no le importa. No hay nada obsceno en un cuerpo desnudo.
- Bueno me voy a dar la crema fuera.
- Creo que mejor te la das aquí, dijo Eva mientras señalaba la erección, no creo que los niños deban verte así.
- Yo.. lo siento.
- Ja,ja,ja, no te preocupes es normal y me siento alagada.
Rafa empezó a darse crema mientas no dejaba de observar como Eva se vestía.
El cuerpo de Eva se convirtió en una obsesión para Rafa, necesitaba follársela pero todos sus intentos habían sido rehusados.
Por supuesto Rafa lo comentó al resto de monitores varones del campamento y todos esperaban tener la misma suerte que él. El cuarto día del campamento el cocinero, Carlos, un viejo gordo seboso, calvo y que siempre iba lleno de grasa le dijo a Rafa que tenía la solución ,que en breve tendría que ir con Eva al médico y se la follarían todos.
Eva empezó a tener fortísimos dolores de estómago y estreñimiento, pero lo que no sabía era que el seboso cocinero diariamente junto con la comida añadía unas gotas de un medicamento para cortar la diarrea.
Cuando Eva les dijo que se encontraba muy mal, Carlos y Rafa se ofrecieron para acompañarla al médico a las 23.00 horas con la excusa de que así no quedaban los niños desatendidos. A esa hora el centro de salud se encontraba cerrado, pero Carlos ya había hablado con el enfermero para tener una atención médica especial hacia Eva.
En la consulta, el enfermero hizo de médico y un amigo suyo del pueblo hacía las veces de enfermero, lógicamente como estaba cerrado al público no había nadie más.
Eva contó el problema de estreñimiento que sufría.
Rafa hizo ademán de salir, pero el doctor le dijo.
Eva se desnudo parcialmente y se sentó en la camilla, el doctor empezó a magrearle la tripa y las tetas.
Eva se bajo de la camilla y quedó con un precios tanga rosa que dejaba libre su maravilloso culo. El doctor le dijo que iba a darle una crema en la tripa.
Así pues el doctor pidió a su enfermero que se la quitase. El enfermero se puso de rodillas frente a Eva paso las manos por su culo para recoger la tira y le bajó lentamente el tanga, siendo el primero en recibir una maravillosa visión de su coñito y más cuando Eva tuvo que subir la pierna para que salera el tanga.
Lo que por supuesto el doctor hizo.
Cuando lo hizo levanto la cabeza y podía ver a los cuatro hombres frente a ella mientras no apartaban la mirada de su coño. El doctor con ayuda de su enfermero extendía la crema, desde las tetas hasta el coño.
Eva se sentía un poco avergonzada, pero era tanto el dolor que atendía todos los consejos del médico, por lo que esta vez ofreció una fantástica visión de su culo y coñito a sus compañeros.
El doctor pidió la colaboración de Carlos y Rafa para que cada uno de ellos cogiese un glúteo y lo abrieran bien, cosa que siendo tan colaboradores hicieron. El doctor pidió a su enfermero que limpiase bien el ano, tras lo cual introdujo tres dedos por el ano.
Uhi, gimió Eva
- Hay está el problema.. su orto es muy estrecho. ¿Nunca ha sido penetrada por allí?
- No, doctor. Dijo Eva roja de vergüenza.
- Pues esto hay que abrirlo para poder introducir la crema. Yono puedo introducir la crema con el dedo se queda corto. ¿tiene un consolador en el campamento?
- No, claro que no
- Pues en este pueblo no puede comprarlo. Vamos a tener que penetrarla y ponernos la crema en el prepucio para que llegue bien adentro. Lo siento pero no hay otra opción, penetrarla con otro objeto sería peor. Mi enfermero y yo podemos hoy darle la primera pomada pero luego tendrá que dárselo alguien en el campamento.
- ¿Doctor es necesario?
El doctor ni contestó y se dirigió al enfermero.
Rafa alucinaba en colores no solo iban a encular a Eva, sino que parecía que esta les tenía que estar agradecida y tras la follada les debía un favor. Miraba con admiración a Carlos, que era el que había montado todo.
El doctor le puso un poco de crema en el prepucio y le pidió que la penetrara y no la sacase hasta que no hubiese eyaculado a fin de garantizar que el calor del semen derritiese correctamente la crema.
El enfermero se puso detrás y agarró las tetas de Eva mientras dirigía la polla al agujerito virgen.
Por detrás el enfermero la penetraba y por delante el doctor la magreaba por todo el cuerpo. Eva tenía un culito tan prieto que el enfermero en menos de tres minutos ya había extendido toda la crema. Eva sintió un fortísimo dolor y agradeció que el tratamiento fuese tan "rápido" pero pronto se horrorizó.
- Muy bien gracias, ahora por ser la primera toma repetiremos el tratamiento, por favor enfermero ocupe mi puesto y yo ocuparé el suyo.
El pene del doctor era grandísimo incluso en estado morcilloso como se encontraba.
Eva lo hizo y rápidamente el doctor introdujo su polla en la boca
Eva totalmente dolorida, muy cansada y ya totalmente humillada se entregó a las órdenes del médico.
Eva fue brutalmente penetrada por el doctor mientras era manoseada por el enfermero que se centraba en su ya completamente húmedo coñito. Eva tuvo un orgasmo fantástico y muerta de vergüenza, mientras el doctor seguía penetrándola dijo.
Mientras Eva se vestía con mucha dificultad ya que el recto le dolía mucho, el doctor cuchicheaba con Carlos y le daba un laxante para sus próximas comidas.
Eva caminaba hacia con dificultad mientras el seboso de Carlos la agarraba por el culo para que no cayese, le decía.
- No te preocupes que Rafa y yo vamos a ayudarte en el tratamiento.
- Gracias, ya siento causaros tantas molestias
- Nada, nada pero cuando lleguemos al campamento me das pasta que tendremos que comprar los condones y esos no los paga la seguridad social.
- Claro los condones los pago yo, dijo Eva.
Cuando Eva ya estaba metida en el coche, Rafa le dijo a Carlos.
Para el campamento volvían, el cabrón de Carlos pillando todos los baches para que el dolorido culo de Eva no olvidase esa noche. Rafa pensando en el culo que mañana se follaría y en como podría seguir follándose a Eva tras el campamento.
Vamos a pasar un buen campamento pensó Rafa
Si os ha gustado continuaremos con las aventuras de Eva