Entrar fue lo difícil pero con un poco de herramienta, la cerradura de la puerta cedió silenciosamente, solo escabullirse un poco y ahí estabas, despreocupada viendo no se que en la tele, no me esperabas ¿verdad? Que mal, ya te castigaré por ello. Lo demás fue rápido, correr hacia ti y el cloroformo hizo el resto, ya estabas en mis brazos. Mientras dormías tuve que atarte, así como estas ahora, bueno casi, los brazos amarrados firmemente a la espalda, unidos por los codos y las muñecas, hacen resaltar tus senos aún cubiertos por tu blusa, ya arreglare eso también. No, no grites no me obligues a hacerte callar, te lo dije eres mía, y debes callar aquí nadie te oirá mi pequeña mujercita, mi puta, mi posesión, MIA.
En cuanto te amarre también los tobillos, te cargue, y tuve que meterte en la cajuela de mi carro, a esa hora tus vecinos estaban fuera así que no hubo ningún problema, una vez asegurada en la cajuela conduje hasta acá, nadie te oiría de todos modos estamos muy lejos de cualquier casa incluso de la carretera, y creo que es hora de divertirnos, empecemos a jugar.
¿Por qué pones esa cara de susto mi putita? Solo nos divertiremos un rato…