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2011-02-15 04:22:31
Tres delincuentes tenían tiempo estudiando la zona de una urbanización de personas adineradas de la ciudad, tenían ahora un relevamiento de todos los vecinos y sabía cuales eran los blancos a atacar.

Por ejemplo sabían que en una lujosa quinta los dueños eran propietarios de una tienda que funcionaba bien, el marido estaba de viaje en el interior y la señora estaba desde las 8 a las 18 en la tienda, si bien tenían perro bravo un poco de veneno lo dejaría fuera de combate y la alarma era fácil de neutralizar, por último la familia tenía un chico de unos 5 años que todas las mañanas lo llevaban al colegio privado para que pasara todo el día.

Aprovechando la hora de la siesta en que todo el barrio disminuye el ritmo, los delincuentes envenenaron al perro y haciéndose pasar por jardineros, dieron vueltas por el jardín y forzando la puerta trasera ingresaron a la casa, con sigilo el Peludo recorrió las habitaciones y se llevó la gran sorpresa en una cama al lado de la cuna una señora descansaba.

Lo que les había fallado era, que la dueña le solicitó a la mamá que viniera a la casa para que la ayudara a realizar una limpieza. Aprovechando el aire acondicionado de la casa, la señora se había recostado y se había quedado profundamente dormida.

El Peludo se quedó mirando unos instantes a la señora, el camisón de dormir subido sobre las caderas dejaba ver un inmenso culo apenas tapado por unos calzones blancos con inmediatamente se le paró la verga. Al ver que el Peludo seguía con la cabeza dentro de la habitación el Mono también se asomó y sin pensarlo obligó al Peludo a entrar y pinchándola con un cuchillo hicieron despertar de un salto a la señora que al verse rodeada dio un grito de alarma.

Cállate, maldita vieja, gritó el Mono, si no quieres que te cortemos el cuello. Ratón, ordenó, si la vieja se mueve clávale el cuchillo en una nalga.

La señora, se encontraba a punto de hacer una crisis de nervios, sentada en la cama, cubriéndose con una sábana mientras los tres hombres que habían entrado se apoderaban del control de la casa.

El Mono y el Peludo empezaron a juntar las cosas de valor que les interesaba, y en esa casa había muchas, mientras iban tirando por el piso los contenidos de los cajones, en busca de dinero y joyas.

De pronto en cuestión de 20 minutos tenían una pila de electrodomésticos de última generación pronto para llevarse, pero no tenían casi nada de efectivo y ninguna joya. Aprovechando que la señora los había visto, el Mono que era el más arrojado, decidió sacar todo el partido posible.

Levántate, ordenó a la señora, y sin más le dio un terrible bofetón.

La señora sorprendida, se paró como un resorte y el Mono tomándola del brazo la sacó para el living donde el desorden era impresionante. La paró en el medio de la alfombra y entre los tres la apreciaron por primera vez.

La señora de unos 60 años, rubia, de pelo cortito, tenía un camisón corto que apenas le tapaba los calzones y sin sostén se cubría con sus brazos los dos melones que tenía como senos, como estaba descalza apretaba sus piernas apoyando un pie sobre el otro como una colegiala vergonzosa tratando de esa manera de proteger su vagina.

Sácate los brazos de adelante, le ordenó el Mono, y la señora bajándolos con pudor, dejó frente a ellos dos tetas como melones cuyos pezones se transparentaban por el camisón. La verdad que la señora estaba un poco gorda y los tres delincuentes pareció no importarle porque tenían las vergas como hierros.

Donde está la plata, maldita vieja, dinos o te matamos, amenazó el Mono.

No sé, yo la que tengo está en mi cartera llévensela pero no me lastimen, gimió la señora.

El Mono tomó la cartera y sacó de ella unos pocos billetes, molesto le dijo.

Esto es una mierda, nos estás tomando el pelo, ahora vas a ver lo que te voy a hacer.

La señora como loca se puso a llorar y le suplicó que no le hiciera nada que la que podía darles más era la hija, que la llamaba y venía enseguida.

El Mono le dijo, no vieja si la llamas va a pensar que pasó algo, ¿ a qué hora viene?.

Más o menos a las seis llega, dijo el Ratón y con displicencia se dejó caer en el sofá de cuero color crema.

A ver vieja, muéstranos que tienes, sácate la ropa, le dijo el Ratón mientras se acomodaba en el sofá para disfrutar el espectáculo. La señora abrió los ojos entre sorprendida y asustada, pero frente a la amenaza, se quitó el camisón por sobre su cabeza, quedando solo con sus calzones.

Los hombres mirando a la señora en sus calzones que le cubrían completamente el culo dándole un redondeado perfecto, la azuzaron para que se los quitara.

Con mucho pudor la señora se los bajó quedando completamente desnuda.

El Mono se paró cara a cara con la señora y mientras la rodeaba la iba recorriendo con sus manos.

Por favor no me hagan nada, mi hijo tiene el dinero, cuando venga mi nuera se los damos, ¡por favor no me hagan nada!, suplicó la señora, mientras intentaba cubrirse de nuevo los senos con sus brazos.

Un cachetazo del Mono la sacudió tirándola sobre la alfombra de rodillas, sin dejarla reponerse de la sorpresa la tomó del pelo y la levantó de un fenomenal tirón.

La señora quedó aturdida y el Mono de un empujón la arrojó sobre el sofá cayendo sobre el Ratón, esta empezó a recorrer el cuerpo desnudo con sus manos mientras la señora se retorcía como un gusano intentando zafarse.

Molesto el Ratón le ordenó que si no se dejaba de joder y cogía con ellos las cosas se fueran a poner feas, igual le dijo, nosotros ya estamos jugados.

A los tirones la llevaron al cuarto del matrimonio, y excitados se desnudaron, inmediatamente la tomaron a cachetazos dándole una soberana paliza entre los tres, la señora iba de uno a otro mientras los brutos la castigaban, hasta que temblando se entregó sin resistirse al destino que tenían para ella.

La tiraron sobre la cama y le ordenaron que se abriera de piernas dejando su vagina expuesta al ataque, el primero fue el Peludo, la penetró lentamente mientras la miraba a la cara disfrutando de la señora que con los ojos cerrados se entregaba llorando. El ritmo del Peludo fue creciendo mientras los otros le manoseaban los senos en forma dolorosa, ella sentía el dolor de la penetración y el de los golpes que le hacían latir la cara, pero trataba de no moverse. De pronto de un envión a lo profundo de su vagina el Peludo acabó, inmediatamente sin que pudiera reaccionar estaba el Mono ya dentro de ella en un accionar mucho más frenético, mientras cubriéndola completamente con su cuerpo la insultaba al oído con sucias palabras, clavándole las uñas en los hombros él también acabó con un temblor.

El que la empezaba a penetrar ahora era el Ratón, sintió como que le desgarraran la vagina y que el aire le abandonaba los pulmones, el ataque de este era terrible.

El Ratón tenía una verga descomunal tanto en su largo como en su grosor, era un pervertido con un componente de sadismo adquirido en su pasaje por los correccionales en donde pasó la mayor parte de su juventud, hijo de una prostituta solo conoció abusos por parte de los clientes de su madre.

Disfrutaba ver a la señora con los ojos abiertos como el dos de oro, mientras un quejido sordo le salía de lo más profundo de sus pulmones y lo intentaba sacra de dentro de su cuerpo con movimientos que lo único que hacían era calentar más al Ratón y hacer que la penetración fuera más intensa.

El dolor era insoportable y la señora se empezó a quejar cada vez más fuerte, por más que trataba de acallarla tapándole la boca, hasta que sus gritos casi se transformaron en un aullido. Los otros dos miraban divertidos la escena mientras su colega lograba acabar.

Ahora mientras festejaban la hazaña miraban a la señora que arrollada en posición fetal se cubría, dejando al descubierto un inmenso culo redondo y mucho más firme de lo que se podía suponer y una vagina peluda y brillosa por la leche de los tres.

La dejaron recuperar y le ordenaron luego que les preparara algo de comer mientras esperaban a su nuera, la señora de a poco fue tomando fuerzas y conciencia de lo que tenía que hacer y colaboró con los que la tenían de rehén. Desnuda era realmente gorda, sus tetas gordas le caían y se bamboleaban y su culo era bastante grande y abultado, aún más porque escondía su peluda vagina tratándola de proteger y eso le hacía sacar el culo para atrás. El pelo rubio y alborotado y la cara compungida con rastros de llanto y saliva le daban un aspecto que los hacía calentar, más aún que como si no se percatara en su desnudez iba y venía en la cocina tratando de cocinarles como si fueran una visita deseada, les acercó platos, vasos y cubiertos y les sirvió los alimentos, todavía aturdida se quedó parada a un lado mientras los tipos comían y tomaban vino.

El Ratón la tomó de un brazo y la hizo sentar en la mesa con ellos y si bien no pudo probar un bocado le hicieron tomar dos o tres vasos de vino lo que le provocó un mareo inmediato, ella les había dicho que no tomaba alcohol y eso fue motivo para que la obligaran a beber.

Habían pasado ya casi las dos horas cuando sintió que el portón eléctrico del garaje se abría, era su nuera que entraba en la camioneta todo terreno.

Los hombres se prepararon y ni bien dio un paso dentro de la casa la tomaron por sorpresa y un cuchillo se apoyo en su cuello.

La joven quedó petrificada y sin poderlo reprimir se le escapó un grito angustiado, con los ojos recorrió la sala y vio entre todo el desorden la figura de otros dos hombres.

La joven señora tenía unos 35 años, era muy parecida a su madre, rellenita y culona.

El Peludo prácticamente la llevó en volandas hasta el living, allí lo que vio le heló la sangre, en una silla habían atado con cinta adhesiva a su mamá, estaba desnuda y tenía signos de haber sido muy maltratada.

El Peludo le obligó a darle la tarjeta de débito y la clave del cajero y salió rumbo al cajero, al cabo de unos minutos regreso con muy poco dinero, la explicación era que la joven había hecho un retiro y debían pasar 24 horas para sacar el máximo posible por ese día.

El humor de los hombres cambió de malo a espantoso y con rabia decidieron seguir copando la casa, como era viernes tenían tres días para hacer retiros del máximo antes de que volviera el marido.

Se acomodaron y aprovechando el tiempo, obligaron a la joven a que les diera un espectáculo, bajo amenaza de atacar a su mamá. La hicieron desnudar para su disfrute.

La joven se fue sacando prenda a prenda con pudor hasta quedar en combinación y medias, luego de sacarse las medias quedó como indecisa y frente al grito amenazador de, sácate todo, se quitó el sostén. Quedó ante ellos completamente desnuda, sus senos eran inmensos, sobresalían dos pezones oscuros y parados, tenía el pubis absolutamente depilado, el culo grande era espectacular, redondo y parado como un balón y las piernas eran de sueño, rellenitas.

Los hombres al ver la belleza de la joven recuperaron el vigor que habían perdido luego de saciase con la vieja; pero ahora la situación fue distinta, toda la violencia que habían aplicado con la señora no fue necesaria, la joven al verse rodeada se comportaba con un a sumisión total, el miedo de lo que les pudiera pasar a su mamá la hizo acceder a todo lo que le decían.

Así la señora fue hacia el Mono cuando él lo indicó y se dejó besar por el hombre con una pasividad total y cuando este le exigió que fuera más activa, ella se prendió en un beso casi apasionado.

El Mono se sacó la verga fuera del pantalón y le indicó que se la chupara, la joven sin dudar se dirigió hacia el miembro y lo introdujo en su boca, empezándolo a chupar con esmero. Al cabo de un instante mientras el Mono empezó a cogerse a la joven, los otros dos aprovechando la inmovilidad de la vieja por estar atada, empezaron a sobarle los senos con una intensidad que la hacía doler.

La escena era la siguiente la joven acostada en el piso del living mientras el Mono la penetraba rítmicamente, la vieja sentada en una silla atada y sus tetas, que se movían en forma descontrolada cada una en manos de uno de los otros dos, parecían que se las querían arrancar.

El único gesto de protesta que había hecho la joven fue antes de que la penetrara el Mono les suplico pero sin mucha intensidad, - por favor pónganse condón, no uso protección contra embarazos -, por supuesto que no le hicieron ningún caso, si la preñaban mejor, eso los excito más.

El mono en su bombeó llegó al final y le acabó adentro arqueando su cuerpo hacia atrás para provocar el hundimiento de la verga en la vagina de la joven, y mientras trataba de dejar la última gota de leche, ya estaba pronto el Peludo para penetrarla él también. La joven lloraba muy despacito y casi no tuvo tiempo de intentar cerrar las piernas cuando el Peludo ya estaba adentro de ella. El bombeo del Peludo fue mucho más violento y frenético que el anterior y se notaba que le hacía doler porque la joven ahora sí se quejaba y lloraba con más fuerza. Este movimiento hizo que el Peludo se pusiera como loco, le gustaba sentir que la señora sufriera por su verga, y

mientras la cogía le busco el ojete con su mano derecha y le enterró el dedo anular en el culo virginal de la joven haciendo que esta, al intentar apretarlo para cerrar el paso al dedo invasor, contrajera la vagina sobre la verga que la estaba horadando.

La acción lo llevó a eyacular con un estertor de su cuerpo, mientras que con la mano con que le había ensartado el ojete, atrajo el cuerpo de la joven hacia él.

Cuando la joven vio la tercera verga que la esperaba un escalofrío le recorrió el cuerpo, esa brutalidad no iba a entrar en su cuerpo y rogándole al Ratón le pidió que no la penetrara. Al Ratón no le gustaban mucho las mujeres jóvenes, al perecer tenía problemas de gerontofilia y le excitaban más las ancianas.

El mono le dijo: No te preocupes nena prefiero a tu madre.

Se levantó y dirigió la mirada hacia la vieja, ella sí lo calentaba, esas tetas gordas y la concha peluda le hacía recordar algo a su madre desnuda y semi borracha cogiendo con sus clientes en el único cuarto mientras él se cubría con una manta tratando de escapar de ese mundo.

La tomó del pelo y arrancando las cintas que la retenían y con una violencia terrible la arrastró hacia el sofá, se tiró sobre él e hizo que la señora se sentara sobre su verga, quería que ella misma se penetrara y él poder verle la cara.

La señora muerta de miedo se colocó el capullo de la verga del Ratón en la entrada de su vagina y poco a poco fue haciendo que ese mástil se enterrara en sus entrañas, no podía contener los ayes mientras el Ratón la empalaba. Como la tenacidad de los muslos no le permitían sostenerse en el aire no tuvo más remedio que dejarse caer y sentir como la verga le iba entrando hasta llegar al cuello del útero y allí sintió que sus órganos se empujaban hacia arriba. El Ratón con la señora sentada sobre su verga sentía como le latía dentro de la concha tibia y con sus manos libres le recorrió con impudicia el cuerpo desnudo y expuesto a los bajos instintos del hombre. Le apretaba los senos y le retorcía los pezones que atacados por los dedos del hombre se erizaban adoloridos, le metía mano en ese culo redondo y algo fofo hasta llegar al ojete y entonces lo penetró con su dedo anular y moviéndolo sentía el recorrido que hacia la verga en la vagina.

La señora se mordía los labios y lloraba de dolor, ella tampoco había sido nunca en su vida penetrada en esa forma y le avergonzaba aún más que todos los ojos, incluidos los de su hija, estuvieran concentrados en su violación; además los comentarios profaces la hacían sentir peor, la humillaba más aún el sentir que se refirieran a ella como gorda puta.

El Ratón buscó con su otra mano el culo de la señora e introdujo el dedo de la otra mano también en el ojete, y así sosteniendo una nalga en cada mano y con el ojete penetrado por los dos dedos ayudó él sube y baja de la señora haciendo que recorriera su verga. La señora apoyaba sus manos en los hombros del Ratón y este al tener las tetas frente a su cara le chupaba los pezones como si estuviera mamando, pequeños mordiscos en la punta de los pezones estremecían a la señora provocándole contracciones sobre la verga del Ratón que más excitado aceleraba el sube y baja.

El Ratón paró la cogida y cambiando de posición hizo poner a la señora en cuatro patas sobre el sofá como si fuera una yegua y mientras la tomaba del pelo, parándose tras ella le introdujo el chipote en la argolla totalmente expuesta.

La embestida fue tan profunda que la señora se arqueó y el Ratón tirándole de los cabellos la cabeza hacia atrás, hizo que le entraran en la concha casi hasta los huevos. Las embestidas del hombre eran espaciadas y violentas y en cada una de ellas la señora daba un grito acompañaba en su intensidad el recorrido de la verga del bruto en su vagina, empezaba con un ahhh suave mientras se la introducía, aumentaba la intensidad cuando la empujaba y volvía a disminuir cuando se la sacaba. Cuando estaba a punto de acabar el ritmo frenético de la verga se acompañó del ritmo en los quejidos, y en el momento de la eyaculación el tirón de pelo que realizó el Ratón provocó un grito destemplado en la señora que clavaba las uñas en el sillón en forma desesperada. El Ratón permaneció unos instantes con la verga adentro mientras en sucesivos oleadas le salía toda la leche en la vagina de la señora, cuando se supo vacío la sacó y la verga semi flácida colgaba majestuosa entre las piernas del macho.

La señora estaba destruida y se dejó caer sobre el sofá mientras se tomaba el vientre; la joven que obligada por el Peludo había observado el show sentada sobre la falda del hombre se puso a llorar a moco tendido como una loca, pensando que ahora las matarían.

Las dos señoras, sentadas en el sofá desnudas y abrazadas pidiendo por sus vidas, los hizo sentir como los dueños del mundo, por lo menos de ese mundo y apenas habían pasado unas horas, las tranquilizaron de mala manera diciéndoles que si se comportaban como ellos querían, solo estarían el fin de semana y el lunes se iban con lo que habían venido a buscar, es decir el destino de ellas estaba en su colaboración.

La mamá pidió para ir al baño, la acompañó el Ratón y la observó mientras sentada en el inodoro, la señora descargaba sus orines e iba de cuerpo, los dedos del hombre le habían provocado esos efectos, el Ratón se burlaba de ella humillándola con comentarios sobre como la había cepillado y lo bien que le había venido.

Llegada la noche las ataron y las dejaron, la señora en la cama matrimonial junto al Ratón mientras el Peludo revisaba todos los rincones de la casa buscando absolutamente todo lo que les pudiera servir, revolvía cajones, abría placares, sacaba todo y mientras tiraba lo que no le interesaba hacía una pila con las que se pensaba llevar, así juntó ropas, electrodomésticos, adornos, y hasta chucherías inservibles.

Cuando se hizo el otro día el Mono fue al cajero automático y retiró el dinero, aprovechó que conocía un dealer y trajo algo de coca, ya en la casa los otros consumieron algo de droga.

Las señoras que habían mal dormido durante toda la noche, estaban ya sentadas en el living, bajo la vigilancia de los otros dos hombres, la joven lloraba junto a su mamá, la señora se veía realmente muy adolorida y los golpes recibidos el día anterior le dejaban ver la cara hinchada y congestionada. El Ratón que la había tomado para él como si fuera uno de los objetos de la casa, ordenó a la joven que la llevara al baño y la ayudara a recomponerse. Al cabo de un rato salieron del baño, la joven había ayudado a bañar a la señora, el agua tibia y unos calmantes que había tomado le habían hecho recobrar, dentro de esa locura, algo de compostura.

La droga que consumían permanentemente los hombres, los tenían a mil, a las risas le decían a las señoras que gracias a la droga no le iba a faltar verga.

El Peludo dirigiéndose a la joven la llamó, - Gordita, ven que te voy a hacer tomar la leche -, la joven respondía a los deseos de los hombres con una celeridad de secretaria ejecutiva, y sin dudar se paró del sofá y poniéndose en cuclillas entre las piernas del Peludo le mamó la verga con una increíble prolijidad. Cuando la verga del Peludo estaba por explotar le ordenó que se detuviera y se sentara sobre ella, la joven inmediatamente, se puso a horcajadas y orientando el capullo en la entrada de la argolla, se dejó caer haciendo que la verga se perdiera en sus entrañas, luego fue aumentando el ritmo lentamente como esperando que se lubricara, hasta terminar en un galope frenético mientras hacia un movimiento de ocho con la cadera. Todos quedaron sorprendidos por la forma que la joven había actuado, e inmediatamente el Mono le dijo, - gordita, ahora me tienes que coger así a mí -, la joven sin dudar, se levantó de la verga mustia luego del polvo y dirigiéndose solita a la del Mono se la mamó, lograda la erección total, volvió a dar el mismo tratamiento que antes había tenido el Peludo. La joven quebrada emocionalmente actuaba como si cada cosa que le ordenara fuera un hecho común en la vida cotidiana, así se movía con una llamativa naturalidad desnuda entre esos hombres como si fuera un estado normal, mientras su mamá aceptaba su suerte con desesperación. La señora estaba conmocionada, se encontraba extremadamente adolorida por la violación que había sido objeto, en particular por la llevada a cabo por el Ratón, tenía la cara inflamada por los golpes que le habían dado, el cuero cabelludo le ardía de los tirones de pelo y además le angustiaba ver a su hija actuando como actuaba, mientras ella estaba muerta de miedo.

El Ratón había recuperado el vigor luego de haberse aspirado una línea, entonces tomando del brazo a la vieja se dirigió rumbo al cuarto matrimonial, la señora con desesperación sabiendo cual era la suerte que le esperaba, decidió tratar de mitigar el mal y le sugirió al Ratón que ella iba a hacer lo que le pidiera, el hombre la arrojó con violencia sobre la cama.

La señora que luego de bañarse se había aplicado crema curativa del bebe en la vagina para curar las heridas, le mostró abriéndose de piernas que si le permitía se pondría más vaselina para él; el Ratón sorprendido la dejó y la señora salió corriendo rumbo al baño y tomando un pote que encontró introduciéndose los dedos se llenó de vaselina la vagina.

El Ratón la esperaba en la puerta del cuarto, la señora entró rápidamente como había salido y acostándose boca arriba en la cama abrió bien las piernas esperando la penetración.

La verga del Ratón se abrió camino sin dificultad en la vagina lubricada y el bombeo que fue acompañado con movimientos de la pelvis de la señora fue muy placentero llevándolo a que en pocos minutos le soltara la leche, la señora había tratado, sabiendo que no resistiría un ataque como el de la tarde anterior, colaborar para hacer menos bestial el acto.

La cogida fue casi un acto de pareja y el Ratón se entusiasmó creyendo que la señora estaba disfrutando con él, se levantó y les dijo a los otros, -Uds quédense con la hija pero no jodan a la vieja, la vieja es mía, está claro-. Fue tan cortante que sus compañeros le dijeron que no había problema, que la vieja no les interesaba teniendo una putita como la que tenían, y mientras se referían a la joven esta de pie junto a ellos con la cabeza gacha y los ojos perdidos en el espacio, parecía una geisha.

La vieja se levantó con temor de la cama donde la había dejado el Ratón y con precaución se dirigió al baño donde se sentó en el bidet y abrió la ducha de agua fría para aliviar algo su vagina congestionada, luego de unos minutos de alivio se secó y se volvió a untar con crema curativa, los pelos se le empastaron como si los hubiera peinado con gel para disfrute de su dueño, se miró al espejo y por primera vez le pasó la idea de que en los últimos años, luego de la muerte de su esposo, no había tenido vida sexual y que nunca antes con su único hombre había pasado por ese ajetreo. El espejo le devolvió una imagen desconocida era una señora mucho más vieja que en la última vez que se miró y las ojeras y los golpes habían deformado su rostro.

La joven estaba haciendo lo que los otros le ordenaban, la joven debió prepararles algo de comer.

La tarde del sábado pasó sin más abusos sexuales sobre las señoras, estas apenas tomaron bocado y las mantuvieron encerradas en el cuarto, solo se vieron interrumpidas por alguna exigencia de los hombres.

En la noche los hombres estaban tan drogados que cayeron en un sopor, la joven entonces en una ida hacia la cocina al ver la escena creyó poder huir y lo hubiera logrado si no fuera que tropezó la mesa, al pasar por donde estaban los hombres.

El Mono se despabiló y logró alcanzar a la señora que casi estaba en la puerta de la casa, se abalanzó sobre ella y tomándola de atrás la empujo hacia un costado, ella intentó en su desesperación huir por la puerta del garaje pero le salió al cruce el Peludo, que le dio un formidable cachetazo que la hizo caer de bruces en el piso.

El Mono se puso como loco y la emprendió en una furiosa paliza, tomando un cinturón empezó a castigar a la joven a correazos. Cada correazo le dejaba un costurón rojo y los golpes, que eran dados con una violencia homicida, estallaban sobre el cuerpo provocando un salto encabritado. La joven trataba de huir al castigo corriendo por la sala, el Mono la perseguía y a cada latigazo le hacía contorsionar el cuerpo como una marioneta, hasta que no soportando más quedó enrollada sobre el piso y el castigo siguió por unos golpes más. La mayor parte de los correazos cayeron sobre la espalda y los glúteos de la señora y a medida que pasaban los minutos se iban poniendo de un color morado, el dolor que sentía iba en aumento hasta llegar a un límite insoportable.

La mañana del domingo encontró a la joven en un estado terrible, a tal extremo que los hombres preocupados decidieron hacer el último retiro e irse, cargaron la camioneta con los artículos que robaron y luego de dejar atadas a las señoras se prepararon a huir. El Ratón le dirigió una última mirada a la vieja que acostada sobre la cama atada las manos junto a sus pies dejaba el culo y la vagina peluda a la vista del Ratón, este decidió dar una última probada. La acomodó poniéndole la cara contra la almohada, el cuerpo con el culo hacia arriba, se colocó detrás de la señora que atada no podía escaparse y le introdujo la verga en la vagina en un empujón violento provocando el grito de la señora, luego de un par de bombeos durante los cuales la verga adquirió el vigor necesario, le dijo, pensabas que iba a dejar escapar este culito y arremetió contra el ojete de la pobre hembra que transformó el grito en alarido, el Ratón eyaculó y retiró la verga dejando ver un agujero sanguinolento.

Prontos para huir subieron a la camioneta y se perdieron entre las villas, las señoras quedaron casi un día completo hasta que la llegada del marido el lunes encontró un panorama desolador.

Autor: flacalisa


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