Esto ocurrió en ésta últimas vacaciones de diciembre. El caso es que mi esposa decidió traer a sus sobrinas a la ciudad de México para que pasaran unos días de vacaciones. Le hablé por teléfono a mi cuñado y él accedió cuando le dije que su hermana iba a estar con sus dos hijas. Pero como la casa es chica y tenemos otra recién adquirida en un fraccionamiento nuevo, la acondicionamos más o menos para que pudieran dormir. Puse gas, luz y tapé los vidrios con papel para que hubiera privacidad. El problema es que, como el fraccionamiento es nuevo, a pesar de que las casas ya están construidas, no había absolutamente nadie.

">
Porno Galerias Gratis Foro Contactos Gratis Videos Porno Fotos Porno Juegos Relatos Eroticos Porno Gratis SexShop Webcam Porno
   






Edad &

Crea tu perfil y conoce gente cerca de ti

ZONA PRIVADA DE MACIZORRAS




 

Webcam Porno

Webcam Porno


2006-08-09 00:12:11

Esto ocurrió en ésta últimas vacaciones de diciembre. El caso es que mi esposa decidió traer a sus sobrinas a la ciudad de México para que pasaran unos días de vacaciones. Le hablé por teléfono a mi cuñado y él accedió cuando le dije que su hermana iba a estar con sus dos hijas. Pero como la casa es chica y tenemos otra recién adquirida en un fraccionamiento nuevo, la acondicionamos más o menos para que pudieran dormir. Puse gas, luz y tapé los vidrios con papel para que hubiera privacidad. El problema es que, como el fraccionamiento es nuevo, a pesar de que las casas ya están construidas, no había absolutamente nadie.


Llegaron a la casa, platicamos y las llevé a la casa nueva para que durmieran. Las dejé instaladas y me retiré con la preocupación de que, estando solas las cuatro, pudiera pasarles algo, como efectivamente ocurrió en la segunda noche. Eran cuatro porque eran mis dos sobrinas, Mireya de 16 años, flaca, bonita y con una carita angelical. La otra, Carmen, de maravillosos 18 años, preciosa, con un cuerpo divino, delgada, con unos senos paraditos. Su tía Georgina de 47 años, gorda, algún día había tenido buen cuerpo, pero se embarazó, se separó de su marido y jamás volvió a tener relaciones con nadie; se dejó engordar y no quiere saber nada de los hombres. Por último, su hija Margarita, de 20 años, es igual que su madre, pero todavía tiene buen cuerpo; bastante feita de la cara pero mujer al fin.

Así es que dejé a esos cuatro coños solas a sus expensas. No había chapa de seguridad porque no me dio tiempo de ponerla, pero confiamos en que no pasara nada. Al otro día que llegué por ellas estaban muy contentas, ya bañadas y listas para el paseo. Las llevé al centro de la Ciudad de México y caminamos por los diversos palacios y museos. Comimos y al final del día las volví a dejar en la misma casa.

En el segundo día, me pude percatar que la puerta estaba abierta. Ellas estaban llorando y desesperadas me esperaban. Les pregunté lo que les había pasado y me dijeron que dos hombres habían penetrado a la casa a la fuerza y las habían violado a las cuatro. He aquí la narración de Carmen, la cual posteriormente me narró con detalles lo ocurrido.

Nos dormimos un poco tarde porque estábamos platicando. Mi tía Georgina nos callaba porque mañana íbamos a caminar mucho y necesitábamos estar descansadas. Como a la una de la mañana escuchamos unos ruidos y voces. Nos despertamos espantadas. Mi tía bajó para ver qué ocurría. Mi hermana Mireya y yo estámos muy espantadas, pero esperamos. Mi tía subió junto con dos hombres y la llevaban amenazada con un cuchillo. Eran dos tipos mal encarados pero bien vestidos, venían riéndose porque nos dijeron que sabían que no había nadie más que cuatro coños listos para ser cogidos. Esto nos espantó todavía más.

A mi tía la amarraron a una silla, al igual que a mi prima y se vinieron sobre mi hermanita y yo. No pudimos hace absolutamente nada. A mi hermana la hicieron a un lado, ni siquiera se tomaron la molestia de amarrarla, con el susto que tenía, estaba completamente paralizada. Me di cuenta que yo era su presa en ese momento. Yo me debatía entre sus brazos, les gritaba, les suplicaba que me dejaran en paz. Mi tía gritaba como loca, mi prima estaba quieta, no hablaba. Para calmarme me dieron unas cuantas bofetadas que me dejaron aturdida. Aprovecharon el momento para desgarrarme la ropa dejándome desnuda de la cintura para arriba. Mis pequeños senos quedaron expuestos a este par de desgraciados. Comenzaron a acariciarlos, a pellizcar mis pezones y a chuparlos. Uno estaba prendido de un pezón dejándole el otro al siguiente. Así estuvieron un rato. Yo gritaba desesperada, pero al mismo tiempo excitada por la situación. No sabía qué hacer ni lo que me iban a hacer. A jalones me quitaron el resto de la ropa dejándome completamente desnuda. Sin muchos preámbulos, comenzaron a comerme el conejito. Uno de ellos se prendió de mis genitales para chuparlos, acariciarlos y meterme los dedos. El otro se aprovechó de mi boca metiéndome su pene hasta el fondo de la garganta. Comenzó a gustarme la situación. Yo había visto escenas de este tipo en las películas porno que veía a escondidas con mis amigas, pero nunca pensé formar parte de una y menos en una situación. A pesar del espanto y al darme cuenta que no había salida, comencé a disfrutar de la situación. Seguía gritando que me dejaran, para no opacar mi imagen ante mis familiares, pero en verdad que estos gritos eran más de placer que de dolor. Una vez que estuvieron un rato haciéndome esto, el que me mamaba los genitales, comenzó a penetrarme.

-Mira qué coño tan más rico me voy a comer. Decía mientras me penetraba. Esto si no me gustó mucho porque siendo yo virgen, me dolía mucho. Mi coñito comenzó a sangrar y el tipo a disfrutar. Me penetró hasta el fondo y luego comenzó a bombearme con fuerza. El otro se vino en mi boca en forma abundante. El sabor del semen me pareció delicioso, lo tragué con deleite pero con gestos de asco. Los dos terminaron, uno en mi vagina y el otro en mi boca.

Descansaron un rato y luego se lanzaron contra mi prima –ahora le va a tocar verga a este otro coñito, decían. La desamarraron y a jalones le quitaron toda la ropa. Mi prima gritaba y se veía en verdad espantada. No hacía mucho para evitar lo que le hacían, la veía paralizada. Me di cuenta que mi prima tenía unas tetas medianas pero deliciosas. Se las sobaban, la pellizcaban y se las comían. Los pezones de mi prima se pusieron rojos de estimulación. La desnudaron y la voltearon para penetrarla por el culo. Mi prima también era virgen y decía que por ahí no. Buscaron una crema para la cara en el baño y se la pusieron en el culo. Le metían un dedo, dos y luego tres. Ella decía que le dolía mucho, pero ellos no paraban. Luego la pusieron en cuatro y uno de ellos la penetró. Ella gritaba que le dolía pero el tipo no tenía compasión. Para callarla, el otro tipo le metió la verga en la boca, pero en un momento dado, se la mordió. Él pegó un grito y le dio un par de bofetadas diciéndole, si me vuelves a morder te arranco una teta a mordidas. Espantada ya no dijo nada y comenzó a cooperar.

Mientras, mi tía no dejaba de gritar que dejaran en paz a su hija, que no le hicieran nada. Pero los tipos la veían y se reían de ella. Cuando acabaron con mi prima siguieron con mi tía. La desataron y siguieron con la misma rutina. La desnudaron a jalones para cogérsela. Para que no escapáramos, nos amarraron a mi prima y a mi, desnudas. Mi tía está bastante gorda y ellos dijeron, mira cabrona, te vamos a hacer el favor a pesar de ser una vieja jamona, para que veas que no despreciamos nada de lo que se nos pone enfrente. Pude ver el sexo velludo de mi tía y sus piernas llenas de celulitis. Como esta un poco gorda, decidieron penetrarla por atrás. Luego de una buena tanda de bofetadas para que cooperara, la pusieron en cuatro patas. Uno de ellos la penetró vaginalmente de un solo golpe. De verdad que mi tía no había tenido sexo con nadie en años. Por el grito que pegó, me di cuenta que le dolió mucho más que a mí, era peor que virgen. Le tomaban sus flácidos senos y se los jalaban, le jalaban sus vellos púbicos, la abofeteaban con fuerza. Reían y reían los desgraciados que me habían tratado relativamente bien a mí. Pero a ella la trataban brutalmente, le decían, mira vieja desgraciada, así se coge a una puta como tú, de tu edad. Estás gorda, pero todavía tienes por donde darte. Mi tía sangraba de la nariz, de la vagina y lloraba desconsolada. Para variar, también le metieron la verga en la boca hasta terminar, le a apretaron la nariz para que se tragara todo el semen.

Ya no la amarraron nuevamente, estaba tan maltratada que no iba a hacer nada. Descansaron un rato, buscaron cosas de tomar y luego de un rato, decidieron volver a la carga. Ahora nos toca probar el postre, el coño más pequeño que tenemos aquí, decían mientras miraban a mi hermana. Estaba en un rincón, sin decir nada, espantadísima por lo ocurrido. La tomaron de la mano diciendo, no te apures chiquilla, que a ti te vamos a dar un trato especial. Yo les comencé a gritar que dejaran a mi hermanita. Me dieron más bofetones para que me callara, diciéndome que si no lo hacía, iban a maltratar a mi hermana mucho más de lo debido. La desnudaron y pude ver el cuerpecito infantil de mi hermana. Su coño desnudo de pelos, sus pezoncitos apenas naciendo. Ella se dejaba hacer entre el miedo de lo que le iba a pasar y los golpes que nos habían dado a las tres. La comenzaron a acariciar en todo el cuerpo. Ella cerraba los ojos y no decía nada. Le comían los pezones, la boca, el cuello. Su cuerpo comenzó a responder a las caricias. Sin expresar verbalmente nada, me di cuenta que se excitaba. Luego, uno de ellos le comenzó a lamer el clítoris. Ella se convulsionaba con los ojos cerrados y accedía a todo. Le lamían los muslos, las rodillas, le chuparon delicadamente cada uno de los dedos de sus pies, le lamían la planta de los pies. mi pobre hermanita solo se estremecía y no decía nada. Después de un buen rato que estuvieron haciéndole esto, uno de ellos le puso su verga ante la boca. Ella entendió perfectamente el mensaje y abrió la boca. Solo le metían la punta y ella comenzó a lamer la verga con su lengua. No se la metían bruscamente, solo la punta y tal vez un poco más, no la asfixiaban como a las demás. Mientras uno le hacía esto, el otro le abrió las piernas y colocó su verga frente a su vagina estrecha. Se recargó un poco y ella pujó. El tipo se esperó un rato y volvió a la carga. Ella pujaba y apretaba su boquita alrededor de la verga del otro tipo. Finalmente la penetraron totalmente. En su carita no se apreciaba dolor, sino más bien placer. Me di cuenta que la verga del tipo estaba completamente dentro de su vagina y mi hermana no acusaba dolor. Comenzó a moverse el tipo dentro de ella. Ahora mi hermanita tenía la cara roja, de su pequeña vagina salía un poco de sangre, pero muchos más líquidos vaginales. Finalmente los dos tipos eyacularon con un gran grito de placer. Ella se tragó el semen sin ninguna dificultad, que después de tantas venidas no creo que haya sido mucho.

Y así nos dejaron casi al amanecer. Mi tía nos desató y nos llevó a la regadera para que nos bañáramos. Y así las encontré, desoladas. Me pidieron que no hiciera ninguna denuncia para no complicar las cosas. Yo acepté y no dije nada a nadie. Salimos a pasear como si nada y jamás volvimos a tocar el tema.

Autor: Tlacaelel


RECIBELOS EN TU MAIL

Recibe nuevos relatos
en tu email cada dia:


All logos and trademarks in this site are property of their respective owner. - Condiciones de uso y Aviso Legal
The comments are property of their posters, all the rest Copyright 2004-07 by me.
Todos los derechos reservados - MaciZORRAS.CoM Copyright 2004-10. Macizorras Porno