Me sentía humillada. Sin duda había hecho el ridículo más espantoso de toda mi vida. Y lo peor de todo es que ella era mi mejor amiga desde que teníamos ocho años. ¿Cómo podría volver a mirarla a la cara?
Habían pasado semanas y no podía quitarme de la cabeza lo que había pasado. Ella me seguía llamando y quedábamos casi todos los días, pero no soportaba ver como me sonreía simulando que nada había pasado. Incluso a veces, cuando yo me daba la vuelta, me parecía ver en su boca, que la sonrisa indulgente se volvía una mueca de desprecio e ironía.
Conocí a Maria a través de Internet, habiendo compartido luego dos salidas con amigos y su novio. En la 3ª oportunidad nos vimos, fue un DIA a las 21 Hs. ; la acompañaría a una sesión de terapia grupal y la esperaría en un bar... quería hablar con migo sobre unos problemas con su novio. A esa hora hacia bastante calor y se largó una tormenta impresionante. Maria llevaba un body de lycra y una falda de algodón liviano o seda sintética.
Sábado noche, habíamos quedado un grupo de chic@s en celebrar un botellón en la playa, lugar habitual de celebración de este tipo de eventos sin problemas con la local.
Sobre las once de la noche nos encontramos en el lugar, cuatro chicas y cinco chicos, entre ellos estaba el; alto, rubio, musculoso y según la primera impresión bastante simpático. Cuando me lo presentaron, como Alex, los dos besos me supieron a gloria y una corriente sacudió todo mi cuerpo e hizo que alguna gotita manchara mis braguitas.
Mi nombre es Ana y tengo 27 años. Os relataré la historia que me ocurrió cuando tenía 15 años en un colegio femenino, fue mi primera experiencia realmente excitante.
Anualmente pasábamos todas las chicas la revisión médica en la cual un doctor moreno con bigote y más o menos atractivo de unos 40 y tantos años nos tomaba la tensión, nos pesaba, nos medía y nos miraba los ojos y los oidos; todo ello en una sala de clase en donde sólo teníamos que levantarnos un poco las mangas del jersey del uniforme.
Mi esposa es profesora de un colegio secundario en Argentina. Ella tiene 30 años, y esta realmente muy buena. Es de baja estatura, mide 1,58m, pesa 48 kgs., tiene cara bonita, tez blanca, cabello negro, buen culo y unas tetas fantásticas. Ella siempre viste formal y es sumamente recatada.
Mi nombre es Jessica soy una dama normal de una vida normal, a mis 32 años tengo 2 hijos de 8 y 4 años, yo mido 1.65 soy de contextura gruesa mis medidas son 98, 65, 110. soy de tez clara tengo ojos color miel, y cabello negro. Mi esposo tiene 53 años me lleva prácticamente por veinte años es pastor de una congregación evangélica, es de 1.70 gordo, de poco cabello en la parte de la frente casi calvo.
En mis tiempos de universidad hubo unos meses que tuve que vivir en una habitación de una casa de familia sencilla en el centro de la ciudad. Aunque el alquiler era bajo a veces me veía en verdaderas dificultades para poder reunir el dinero del mes.
Mi chica, vive en una ciudad lejana a la mía, ella está separada de su anterior marido y como mantenemos nuestra relación en secreto, la gente piensa que esta sola.
Es sumamente atractiva y sobre todo muy elegante, con un increible estilo tanto en el vestir como en su forma de moverse.
El gimnasio estaba casi vacío, solo estábamos mi monitora, dos chicas más y yo.
El ejercicio nos estaba haciendo sudar en demasía y gracias a ello su piel color canela brillaba, envolviendo a un cuerpo fantástico curtido por el ejercicio...
Esta historia me la contó un amigo en la universidad, que el vivió en carne propia.