Antes de comenzar a relataros lo que me ocurrió un día cuando yo era más joven me gustaría que pensarais si sois muy jóvenes la de oportunidades que dejáis escapar por culpa del miedo, la incertidumbre o el que dirán, y para los que sois más mayores cuantas veces habréis pensado que si hubierais tomado esa decisión que una vez tuviste la oportunidad de coger y la dejaste escapar por culpa de muchas cosas y que en verdad ahora la veis insignificante. Pues una vez a mí una gran persona me dio un consejo, me dijo una frase que todavía hoy recuerdo, decía algo como… "da igual en la situación en la que te encuentres, si es buena o mala, solo intenta que todas las situaciones que te pasen en la vida sean buenas, si es una situación buena disfrútala al tope, y si es mala sácale la positividad al asusto y veras como algo aprendes de ella y se convertirá en una situación buena" y eso es lo que siempre hago cuando tengo una duda, sopesar la situación y convertirla.
Pues mi relato tiene mucho que ver con esto que os he escrito dado que me ocurrió cuando yo era muy joven y todavía no había empezado a vivir la vida, ya tenía muy claro algunas cosas pero a la edad de 19 años faltan cosas por experimentar.
Como cualquier joven de esa edad empezaba la universidad, yo seguía viviendo con mis padres y lógicamente el sustento monetario que ellos me podían ofrecer no era demasiado, a si que como muchos han hecho empecé a buscar un trabajo, bueno más que buscarlo la suerte me vino del cielo.
Tenía un amigo que era el dueño de una piscina de entrenamiento y me contrato por media jornada como mantenimiento, nada en especial claro está, pero era muy manitas para la electricidad dado a un cursillo que había dado anteriormente y también sabia arreglar muebles y un poco de bricolaje, vamos un manitas, y también me encargaba de decorar el local.
Mi amigo era una persona muy amable y casi nunca se enfadaba y el confiaba plenamente en mi dado que yo le había sacado de algún que otro apuro con sus "amiguitas" como él llamaba a las relaciones que el tenia con varias chicas, vamos que era el típico mujeriego que le decía a una que era su novia y a los dos días ya le estaba engañando con otra, y yo le sacaba las castañas del fuego cuando alguna de ellas descubría el pastel, dado que yo soy una persona que aparenta la típica persona tranquila y calmada con la que se puede hablar y como tengo algo afeminado el habla por culpa de una enfermedad que pase de niño que mis cuerdas vocales no pueden ser tan grabes como las de un hombre normal, y que en más de una ocasión me han confundido con lo que no soy.
Pero hay una razón muy especial por la cual yo también estaba tan a gusto de trabajar en un sitio como ese y es que podía entrar en el vestuario femenino… ¡NO PENSEIS MAL! No era por espiar a las chicas, sería incapaz de hacer una cosa semejante, dado que yo amo con locura a las mujeres y las respeto muchísimo, es lo que se denomina en psicología un Eonista o Feminofilico, y es que soy así, me encanta todo lo femenino a pesar de no ser gay, y como me gusta todo lo femenino lo que más me gusta es su ropa tanto para verla, como para ponérmela.
Entonces os podéis imaginar amigos y amigas míos que estar en un sitio como ese para una persona como yo era como estar en el paraíso, todos los días entraba a "arreglar" algo y como no había cámaras yo podía tocar la ropa que las chicas usaban y en ocasiones también ponérmelas cuando en la piscina había pocas chicas y se podía controlar la hora en la que volvían a los vestuarios.
Era todo una maravilla, desde faldas tipo colegiada con sus tablillas hasta jerséis muy provocativos, pasando como no por un sinfín de lencería femenina de muchísimos tipos y formas, para mí era como estar en el cielo, y como también mi amigo no podía separarse del mostrador pues yo a mis anchas.
Los vestuarios eran como los típicos de las piscinas, eran cuadrados con unos azulejos de color verde claro, en las paredes laterales se encontraban las taquillas (que la verdad es que era muy fácil abrir el cerrojo ya que eran muy falsos) y las luces eran fluorescentes pegados al techo del mismo, el vestuario solo tenía dos puertas, una la de entrada que era para ir del vestíbulo al vestuario y viceversa y otra que estaba dentro del vestuario que daba a un cuarto con una pequeña ducha para poder lavarte e ir a la piscina o quitarte el cloro e ir al vestuario, también en el vestuario había cuatro banquitos de madera para poder sentarse. Este era mi paraíso en la tierra, en donde yo podía vestirme y estar cerca de la ropa que tanto me gustaba pero que por miedo debido a la edad no me compraba para mí en ninguna tienda, pero claro este sitio tan sagrado para mí se convirtió en un sitio en el cual una "perversa" mujer (y ya entenderéis más adelante porque va entre comillas) supo sacar de mi lo que yo nunca pensé que pudiera sacar una persona, y me hizo sentirme más seguro en la vida.
Mi turno de trabajo era de 5 a 10 de la noche, hora en la que mi amigo cerraba la piscina, excepto los viernes que cierra a las 11 porque se queda a ver un partido de futbol ¡AH! Mi amigo se llama Ángel y justamente con él fue cuando vi por primera vez a la mujer más increíble que mis ojos han podido ver. Resulta que me encontraba en el vestíbulo del local poniendo unos carteles de un campeonato de natación para chiquillos que se celebraba el fin de semana y en ese momento vi que en la puerta de la entrada se reflejaba una silueta , cuando abrió la puerta y entro al recinto no podía creer lo que mis ojos veían, una mujer extremadamente bella entraba al vestíbulo, era alta de más o menos 1,79 su pelo era de color rubio como el sol que le llegaba hasta la cintura, era liso y en su frente había dos mechones que le caían a los lados de la cara. Sus ojos eran de un azul intenso como el del mar y parecían que podías ver en ellos el más claro cielo azul, sus labios eran bien formados y carnosos y un lápiz labial de color rosado pálido le daban esa majestuosidad que solo ella sabia darle. Su cuerpo era delgado, con unos brazos largos y finos, sus pechos eran firmes y de una talla 95 como mínimo de sujetador y estaban bien redondeados, su vientre era plano y atlético y sus piernas bien torneadas con unos muslos bien marcados y una pantorrilla bien torneada de hacer ejercicio, y su trasero era muy firme y abultado, si la diosa afrodita tenía que reencarnarse en una mujer mortal, estaba seguro que hubiera elegido ser ella. Vestía con una camisa blanca de encajes en el pecho y una falda negra de licra ajustada que era toda una preciosidad.
Ella paso justamente por mi lado y se fijo en que yo la miraba seguramente con cara de bobo, y ella en vez de molestarse me soltó una maravillosa sonrisa angelical. Vi como se acercaba al mostrador para dar el carnet que da la piscina como de haber pagado un mes y seguidamente me dirigí a Ángel para que me dijera algo de ella.
Eso es cierto, pero claro, es que me gustaba vestir de mujer, y seguía una dieta muy estricta para no coger peso, y que mi cuerpo fuera delgado y fino a sí que todo lo relacionado con ser muy varonil como que no me atraía demasiado.
Esa tarde decidí no hacer nada, dado que tenía algo de trabajo y también estaba muy nervioso por lo que había descubierto así que decidí espiarlas los días siguientes para controlar la hora de la piscina y para ver también su ropa en el vestuario.
Los días pasaban, y rara vez podía estar el vestuario solo, a si que solo podía mirarla en la piscina haciendo yo como el que limpiaba las gradas, pero el ansiado día llego. Era viernes y como siempre a las 8:50 llego ella, y a las 9:00 de la noche ya estaba metida en la piscina y esa noche solo estaba ella.
Me fui a el vestuario diciendo que se había roto uno de los bancos (bien lo sabía yo porque yo mismo lo había roto, o más bien le había quitado un tornillo) y mi amigo Ángel que estaba viendo un partido de futbol por la tele pequeña que tenía en el mostrador como que paso de mí, me dijo que fuera arreglarlo y que le dejara en paz ver el partido, así que me dispuse a entrar. Cuando entre vi su maravillosa ropa, su perfume aun se notaba en el ambiente y todo era de una sensación mágica. Había una camiseta ajustada de color blanco con el dibujo de un beso, unos pantalones elásticos súper cortitos y ajustados de color negro, un sujetador blanco con relleno y unas braguitas con encajes de flores de color blanco con rayitas rosas, la tentación era muy fuerte y lógicamente no me pude resistir a ponerme toda su ropa. La sensación que sentí era increíble me encantaba tener puesta la ropa de la mujer que más admiraba en el mundo y sentir la ropa que ella había llevado puesta. El tiempo paso sin darme cuenta estaba disfrutando tanto que cuando mire el reloj ya eran las 9:50, ella siempre entra a menos cinco y en ese momento escuche que alguien entraba en las duchas que hay antes de entrar en el vestuario, aprisa me quite todo y lo deje en el banco, escuche que el grifo se cerraba así que salí con mi ropa en la mano, pase en calzoncillos al pasillo principal y me metí en el vestuario de al lado donde me vestí, mi corazón estaba a punto de salirme por la boca a sí que me intente tranquilizar lo mejor que pude, espere que saliera la chica del vestuario y escuchar alejarse de el para yo salir más tranquilamente e irme a mi casa.
Los días siguientes que ella venia no me atrevía a volver a hacer lo mismo que había hecho el día en el que casi me pilla, pero una noche no pude resistirme a lo que llevaba puesto, entro en la sala principal con un vestido negro de licra brillante que se le ajustaba al cuerpo, con una bonita lazada en el cuello y que era una joya visto en ella, y no me puede resistir. Cogí la escoba y el recogedor para que pareciera que me disponía a barrer el sitio de los vestuarios diciendo que como solo estaba ella (y es que los viernes a las 9 de la noche no había un alma casi nunca) era un buen momento, pero en realidad lo que hice fue ir a sus vestuario, espere en la puerta que se cerrara la de la piscina para yo entrar y a si lo hice, encontré el vestido y un bonito culot negro de encaje y no puede resistirlo más, me puse todo acepto los tacones que eran de una talla 42 y yo uso la 39 y me quedaban grandes y también para no hacer ruido, en eso momento era la persona más feliz del mundo, a pesar que me quedaba grande el vestido dado que era una talla L y yo a lo mucho lleno una M para mí era fantástico, se me pegaba al cuerpo, me llegaba casi a las rodillas (cosa que a ella le llegaba al muslo haciendo parecer un vestido corto) y su tacto era suave y fino, no paraba de fantasear y poner posturitas, ERA UNA….
Me quede de piedra cuando escuche la voz que me decía eso, me gire lentamente asustado y temblando y en el portal de la puerta que daba al vestuario por la parte de la ducha apoyada en el marco de la puerta se encontraba Beatriz, llevaba un bañador deportivo marca NIKE de color azul con los laterales de color amarillo, estaba totalmente empapada y me miraba con una sonrisa sarcástica que se dibujaba en sus labios. Yo me quede de piedra sin poder articular palabra alguna, tenía que estar blanco como el papel y mis piernas no respondían, eso sí en medio de tanto pánico su figura era increíble, era alta como ya dije y de muy buena forma física, su melena que le llegaba hasta más de la cintura estaba totalmente mojada y dejaba ver su magnífico rostro y sus piernas largas y bien torneadas terminaban en unos pies perfectos y con las uñas pintadas de rojo. Intente dar unos pasos hacia atrás hasta que mi espalda choco con la pared, y ella lentamente se empezó a acercar a mí.
Mi cuerpo no reaccionaba y ella estaba ya a unos dos pasos de mí, era imponente para mí, yo con mi 1,60 cm me veía como un enano a la vera de esa mujer. Ya la tenía totalmente encima y puso suavemente sus manos en la pared al lado de mi cara para que no pudiera escapar y acercando su cara a la mía me dijo.
En ese momento me dio un beso, pero no un beso normal, si no con fuerza me puso sus labios contra los míos metiéndome su lengua hasta el fondo de mi boca que seguidamente la movía rápidamente de un lado a otro, a si se llevo durante unos 20 segundos, 20 segundos en los que yo los 10 primeros no podía creer lo que estaba pasando y tenía mis ojos abiertos de par en par, pero que seguidamente los cerré y empecé a disfrutar y a excitarme de cómo lo hacia esa diosa. Después de separarse sus labios de los míos y un hilito de babas saliese de entre las dos lenguas yo adelante la cabeza haciendo acopio a que no quería que acabase con los ojos entrecerrados.
Diciendo esto me volvió a besar tan apasionadamente como antes, y esta vez una de sus manos empezó a recorrer mi cuerpo, su mano se deslizaba por su vestido de licra suavemente hasta que llego a mi entrepierna, me bajo el culot negro de encaje un poco y me metió su mano en mi entrepierna y empezó a masturbarme, ella seguía besándome y seguidamente chupándome por el cuello, yo no podía aguantar más y eyacule muy fuerte, mis ajos permanecían cerrados y la única cosa que salió de mi boca fue un pequeño gemido cuando eyacule para que después seguidamente acabase recostado en la pared, mientras ella me miraba con su sonrisa.
Termine de desnudarme y darle el vestido.
Diciendo esto salió por la puerta con el vestido para cambiarse en otro vestuario y yo me quede sentado en unos de los bancos sin poder todavía ser consciente de lo que me había pasado, estaba como en una nube hasta que reaccione y muy torpemente me empecé a poner mi ropa para disponerme a salir del local. Cuando pase por el mostrador y mire el reloj de pared me di cuenta que ya eran más de las 10:20 de la noche.
Si Ángel supiera lo que había pasado en el vestuario abría flipado, pero claro gracias a dios en el vestuario no había cámaras y era imposible que él se enterase, a si que estaba a salvo y con esa idea me fui para casa, con una alegría en el cuerpo y también con unos nervios locos por que llegase el viernes ¿Qué sería capaz de hacerme esa diosa que tanto lo iba a disfrutar? No sé qué seria que seguro que si venía de ella tenía que ser algo increíble.
La semana transcurría normalmente, eso sí, con los nervios de que llegase el viernes para ver que tenía preparado para mi Beatriz. El lunes nos encontramos en uno de los pasillos como yo hacía de costumbre cada vez que quería verla y esa vez me guiñó su ojo derecho, cosa que me emociono muchísimo. Los días pasaban lentamente y en mi cabeza solo existía el maravilloso viernes, poco a poco se acercaba y cuando fue jueves me encontré con Beatriz en el pasillo principal y en ese instante que nos cruzábamos (dodo que nunca nos hablábamos en público) me dijo una frase que me dejo muy perplejo,
Me quede atónito cuando escuche esas palabras ¿Qué estaba planeando? Lo de afeitado estaba en la lógica pero ¿para qué quería que me depilase? Pero claro, eso le daba más morbo al asunto y cuando llegue a mi casa cogí las cremas depilatorias que yo me compraba de vez en cuando y me depile todo el cuerpo, me fui a la cama a intentar dormir, pero no pude pegar ojo en toda la noche.
Al llegar el día siguiente en mi cabeza solo estaba el pensamiento de que llegase la hora bendita, la hora en la cual yo me encontraría con Beatriz, y esa hora era las 9:00 de la noche. El día se me hacia eterno, los minutos parecían horas y en clase no podía estar concentrado en nada, en el trabajo fue más o menos lo mismo, toda la tarde me la lleve cegándola en varias cosas, hasta me cargue un enchufe al intentar arreglarlo y por culpa de los malditos nervios rompí 2 bombillas, pero me daba igual, yo solo quería que llegase la hora.
Eran ya las ocho de la noche y no cabía en mí, me puse a limpiar y arreglar el vestuario mientras no había ninguna chica en el, yo quería que todo saliese perfecto a si que me esmeraba todo lo que podía y más.
A esos de las 8:25 de la tarde escucho que me llama Ángel para decirme unas cosas.
Lógicamente me fui muy enfadado, MALDITA SEA MI SUERTE ese era el vestuario en donde yo tenía que esperar a Beatriz, y de chicas solo hay 2 vestuarios a sí que ahora no podría hacer nada de nada, mi cara paso de un enfado total a una de desconsuelo, el ánimo se me vino al suelo y ya no tenía ganas de trabajar. En menos de 5 minutos el vestuario se quedo vacio del todo de mochilas y demás cosas y fui al mostrador.
Me fui al vestuario a esperarle, y el reloj ya marcaba las 8:35, me senté en uno de los banquitos con la cabeza agachada y en ese momento escuche que se abría la puerta
Cuando levante la vista para mirar a la puerta me quede atónito, era Beatriz la que estaba entrando en el vestuario ¿Pero cómo? No eran las 9:00 de la noche, ella vestía el mismo vestido negro que tanto me gusto ponerme la semana pasada, también llevaba unas medias de rejilla que le llegaban hasta medio muslo, y unos zapatos de tacón de aguja de 13 centímetros de color negro.
Cerró la puerta, y de una bolsa que llevaba saco unas llaves, y cerro el vestuario, después se fue caminando hasta la puerta que daba a la ducha y también la cerro a cal y canto, y en ese momento reaccione.
En ese momento se acerco a su bolsa y de ella empezó a sacar un vestido tipo fantasía, era azul clarito, casi celeste, de hombreras redondeadas y manguitas cortas, terminaba en una falda corta que no llegaría ni a medio muslo, también saco un delantal blanco y un lacito de color blanco también, era muy parecido al de Alicia en el país de las maravillas. Saco también unos calcetines blancos con lazadas de color negro y que en la tobillera de los mismo terminaban en un bordado de florecitas también saco un sujetador rosa clarito, unas prótesis de silicona para hacer un pecho femenino y unos zapatitos negros como los que usan las chicas colegialas.
Yo solo pude decir que si con la cabeza, y ella se acerco a mi muy dulcemente y empezó a desnudarme, para seguidamente empezar a vestirme. Empezó poniéndome el sujetador y las prótesis, eran geniales, nunca me había sentido a si y me hacían un busto muy bonito, no eran muy grandes, una talla 85, pero yo estaba encantado. Después me puso el vestido y después los calcetines y los zapatos. Seguidamente saco de su bolsa una peluca rubia de media melena y me la puso en la cabeza y seguidamente me puso el lazo haciéndome que la melenita quedase con un flequillito muy mono y dos mechones a los lados de mis mejillas. Seguidamente saco un estuche pequeño de maquillaje y empezó a maquillarme, primero los labios con un rosa pálido, después unos coloretes en las mejillas y pintarme un poco los ojos con rime, antes de hacerme todo esto también me puso una base blanca para blanquear mi rostro.
Seguidamente me llevo a sentarme en un banco que había pegado a la pared, y ella se sentó al lado mía y me empezó a besar la cara para que después seguidamente me diera un gran beso en mi boca como el de la semana pasada. Ahora yo también le respondía al beso, usando mi lengua como lo hacia ella recorriendo el interior de mi boca, su mano izquierda empezó a deslizarse por mi cuerpo hasta llegar a uno de mis pechos y empezó a tocarlo como si fueran de verdad, yo cada vez me excitaba mas, y notaba que la tenia apunto de estallar pero quería seguir disfrutando del momento, yo tenía ganas de que ella me tocase mi miembro, pero no lo hacía a sí que unas de mis manos empezó a tocarla a ella, primero su cara mientras nos besábamos una y otra vez, después le toque uno de sus pechos y cuando me disponía a ir más abajo ella me paro la mano.
Cuando me puse de rodillas delante de ella yo pensaba que era el momento de empezar a relamerme, ya que sabía que lo que quería era que le lamiese su maravillosa vagina, hasta que me sorprendió. Se subió el vestido negro y cuando se quito las bragas de encaje que tenia del mismo color de entre sus piernas saco un pene de unos 17 cm, que yo no esperaba encontrar.
La mire hacia arriba y vi a la maravillosa mujer que había visto y idolatrado durante todas estas semanas y la verdad me daba igual si tenía un gran pene o una gran vagina. Le dije que no con la cabeza y ella me sonrió.
Agarre con mis dos manos su gran miembro, la sensación era extrañísima, desde que tenía 14 años me masturbaba, tendría que estar acostumbrado a tener un pene entre mis manos, pero esto era diferente, notaba como palpitaba y lo caliente que estaba. Empecé a subir y bajar el prepucio muy lentamente para que seguidamente mi lengua empezara a relamer todo su contorno, la sensación era increíble, el saborear ese pene y sentir sus venas en mi lengua hacia que me excitara mucho mas, estaba completamente seguro que es la sensación que siente una chica de verdad, después de relamerlo bien y embadurnarlo completamente con mi saliva me propuse empezar a metérmelo en mi boca, mientras tanto Beatriz miraba con cara de estar disfrutándolo mucho y se mordía su labio inferior mientras me acariciaba la peluca.
Después de decirme esto no lo dude mas y me introduje su gran pene en mi boca, al principio empecé a chuparlo poco a poco, para luego ir aumentando, era maravilloso, notaba como me lo introducía entero en mi boca, al principio me dio unas arqueadas pero al poco rato me acostumbre, sentía sus venas cada vez mas hinchadas en mi bocas y en mi lengua y contra más deprisa lo hacía más notaba que se calentaba y que palpitaba con más fuerza.
Me agarro por la cabeza y empezó a empujármela para ella para que lo hiciera más rápido hasta que se corrió en mi boca.
Yo todavía estaba sentada en el suelo con el sabor amargo y fuerte del semen de Beatriz, pero me gustaba, estaba loquita por ella y me daba igual lo que me hiciera, ya no podía hablar ni sentirme como un hombre, era todo una mujer haciendo el amor con otra mujer pero que esta "tenía algo mas" de especial que cualquier otra. Beatriz se sentó en un banquito y vi que su miembro otra vez estaba erecto, y empezó y como a decirme con el dedo índice que fuera hacia ella.
Me senté como ella me ordeno, y nuestras caras se volvieron a encontrar, seguidamente ella empezó a besarme como ella sabía hacerlo, para que después empezara a agarrarme los pecho que aunque fueran postizos yo los sentía ya como los míos propios, empezó a relamérmelos y a jugar con ellos, yo estaba excitadísimo y notaba como mi pene empezaba a brotar liquido pre seminal mientras Beatriz seguía besándome y estrujando mis pecho contra su cara. Al poco rato me puso de espaldas a ella y empezó a lamer mi ano, la sensación era increíble notaba como su lengua se introducía en mi agujero y ya no podía aguantar más.
Obedecí sus órdenes y ella empezó a poner la punta de su pene en mi orificio, y poco a poco fue introduciéndolo.
Al principio parecía como si me fuera a romper en dos, pero pasados los minutos y Beatriz que no lo hacía muy fuerte para que no me doliera tanto empecé a disfrutarlo.
Empezó a hacerlo más fuerte y yo cada vez gemía mas como una chica, notaba como su miembro se clavaba dentro de mí y lo caliente que estaba, notaba su fuerza y que cada vez era más grande o eso me lo parecía a mí, durante 10 minutos no parábamos y ya Beatriz que estaba a punto de correrse dentro de mí, con su mano derecha empezó a masturbarme fuertemente y yo ya no podía aguantar mas, me corrí con muchísima fuerza y al poco rato lo hizo Beatriz dentro de mi ano.
Saco poco a poco su pene de mi interior mientras yo notaba como su semen se me escurría por mi orificio, mientras que ella me abrazaba por la cintura y se apoyaba en mí, seguidamente las dos nos sentamos en el banco en donde yo había estado apoyada y tuvimos una pequeña conversación.
Abrió la puerta y me tiro la llaves y salió del vestuario, yo rápidamente cerré la puerta por dentro por que todavía estaba vestido de chica y maquillado y empecé a desnudarme y desmaquillarme todo lo rápido que podía, a los 10 minutos ya estaba todo listo y me dispuse a marcharme.
Pase por el mostrador y le di las llaves a Ángel.
Salí de la piscina esa noche sabiendo que esta experiencia me habría dado mucho más de lo que yo podía imaginar, porque no solo me había dado la oportunidad de estar con la mujer que durante días me había vuelto loco, si no que ahora había aprendido más de la vida, y solo por no tener prejuicios ni juzgar a las personas, sabía que gracias a esa experiencia ahora soy más humano.
Beatriz y yo seguíamos viéndonos, ella se opero y al cabo de los dos meses que se había recuperado del todo hicimos una fiesta para celebrarlo, no tuvimos más relaciones sexuales, y ella encontró a un buen hombre que la quiere, en la fiesta Beatriz me presento a alguien que también me ayudo en mi vida, pero eso ya es otra historia