Me pasaba el día matándome a pajas, rozándome con ella pasando mi dura polla por sus nalgas, desnudándome sin cerrar la puerta para que me viera la polla. Un día la oí hablando con mi prima: – Pues Pablo tiene ya una buena polla – Tendremos que probarla.
- Ya te gustaría a ti.
Yo estaba cardíaco escuchando aquello. Deseaba masturbarme delante de ellas, espiarlas, follarlas, que me chuparan la polla… Sin embargo, me conformaba con masturbarme a solas pensando en ellas. Cuando ella no estaba me metía en su habitación, husmeaba entre su ropa interior. Olía sus bragas sucias y me masturbaba con ellas.
Un día de esos, sólo y aburrido, me pareció excitante probarme su ropa. Al principio sólo fue su ropa interior. Poco a poco aquello me fue poniendo cachondo. Así me fui atreviendo a vestirme con toda su ropa. No lo veía como algo homosexual, sino como una forma de excitarme pensando en ella. Sin embargo estaba tan obsesionado con ella que llegué al punto de que mi excitación pasó de querer follarla a querer ser ella. Me vestía con su ropa, me maquillaba con sus pinturas, me ponía su bisutería y me masturbaba con ello puesto mirándome al espejo.
A esa edad con el cuerpo aún no desarrollado del todo y como sólo medía 1,70 podía pasar por una chica salvo por el pecho y el pelo. Con el tiempo aprendí a rellenarme el sostén y a vestirme y maquillarme adecuadamente para parecerme más a ella. Me imaginaba como una amiga de ella que salíamos juntas y ligábamos con chicos mayores guapos. Es curioso, pero no me sentía homosexual. Me sentía atraído por ella, pero la idea de ser ella me excitaba doblemente.
Un día ocurrió lo que tenía que ocurrir. Estaba vestido con su ropa y cuando me estaba pintando los labios oí: – Vaya, vaya. Resulta que en vez de un hermanito tengo una hermanita. Qué bien.
Yo me sentí derrumbado. Estaba tan ocupado que no la había oído llegar.
- Mira Andrea que primita tan mona tienes. Aquello iba de mal en peor. Para mayor desgracia mía habían venido las dos.
Sin embargo parecieron alegrarse en vez de enfadarse conmigo. Yo estaba muerto de vergüenza. Pero ellas me cogieron de las manos y me llevaron a su habitación y me cubrieron de besos y caricias. Aún no sé qué es lo que pasó ese día. Sin saber exactamente cómo, Andrea y Susana me adoptaron como una hermana pequeña, hasta el punto que desde ese día me trataban como una chica. Me probaban su ropa, me maquillaban, se cambiaban delante de mí.
Para ellas era como un juego. Me enseñaban a ser seductora como chica, pero disfrutaban viendo como me empalmaba. Supongo que pensaron que yo era gay y por eso no les daba vergüenza desnudarse ante mí. Pero también se reían de mis erecciones: – Mira la hermanita que polla tiene.
Yo entretanto seguía matándome a pajas. Aquella situación me confundía y me excitaba. Por una parte sentía un enorme deseo por ellas. Andrea tenía las tetas aún más grandes que Susana. Sus pezones eran como madalenas. Además su chochito era rubio lo que me volvía loco. A veces jugábamos como chicas haciendo guerras de almohadas, nos rozábamos, yo les sobaba las tetas y ellas a mí la verga. Un par de veces me corrí sobre ellas y luego nos duchamos las tres juntas.
Lógicamente en ese círculo de amistad ellas hablaban de chicos. De si Juan era muy guapo, Javier muy mono, Antonio tenía un paquete enorme… Poco a poco me fui integrando tanto que a veces me sacaban de paseo vestida de chica con ellas. Te
ngo que aclarar que esto sucedió durante un verano que mi hermana y yo pasamos juntos en un apartamento con mi prima, debido a que sus padres y los nuestros se habían ido juntos de crucero. Ellas dijeron a su grupo de amigos que yo, Pablo, me había ido a pasar unas semanas a casa de un amigo y que había venido Paula, una prima de ambas.
La verdad es que pasaba por completo por una chica. La situación me excitaba tanto, por una parte los juegos sexuales con Andrea y Susana. Por otra, estaba tan metida en la pandilla que incluso sus comentarios sobre los chicos empezaron a hacer mella en mí. Empecé a opinar sobre si tal o cual era más guapo, sobre su paquete, etc. Incluso empecé a sentirme atraída por Javier, un chico de 24 años moreno delgado y muy atractivo.
Una noche organizaron una fiesta en el apartamento a la que vinieron varios chicos. La verdad es que fue divertida. Bailé con Javier, bebimos, etc. En un momento de la fiesta me quedé a solas con Javier.
- Paula, me gustas mucho sabes, creo que eres preciosa.
Yo estaba alucinado. No podía creer que me tomara por una chica. Entonces él me besó. Fue un beso cálido, con lengua. Yo me dejé hacer por él. Su lengua era caliente, húmeda, era mi primer beso con lengua y resulta que era otro chico quien me besaba.
Entonces empecé a empalmarme y me alejé de él para que no me descubriera. Le dije que tenía el período y que no quería seguir. Fue una estupidez, pero es lo primero que se me ocurrió. Me encerré en el baño y llamaron a la puerta: – Paula abre, soy Susana.
- Pasa.
-¿Qué te pasa? – No lo sé. Estoy confundido, Javier me besó y me excité.
- Eso es que te gusta hermanita. Déjate llevar.
Ella daba por hecho que yo era gay. Pero para mí esta realidad no se había materializado hasta ese momento. Así se lo dije.
- Mira Pablo, esta noche cuando se vayan todos, Antonio se va a quedar con nosotras. Antonio es un encanto y a veces folla conmigo aunque esté liado con Andrea. Vamos a hacer una prueba y así te aclaras. Si disfrutas, ya sabes que eres gay o bisexual. Si no te gusta, dejamos este rollo de disfrazarte de chica para siempre. Pero como no seas gay te advierto que Andrea y yo te daremos una paliza por este tiempo que nos has engañado y te has puesto las botas viéndonos en pelotas.
- ¿Qué clase de prueba? – Ya lo verás en su momento.
Así estuve nervioso hasta que todos se fueron, salvo Antonio. Yo me fui a mi habitación, me vestí con un camisón de Susana y unas braguitas suyas, en parte por rutina, ya que dormía en la cama con Susana como dos hermanas abrazadas, y en parte por la excitación por la prueba que se preparaba. Al cabo de un rato vino Susana a por mí.
- Ssssshhhhhhh. Ven conmigo sin hacer ruido. Me llevó a la habitación de Andrea. Cuando llegamos allí Andrea estaba en la cama. Las tres llevábamos camisones parecidos. Nos sentamos juntas en la cama como tres amigas.
- Está buenísimo – Dijo Andrea.
- ¿Dónde está Antonio? – preguntó Susana – Está duchándose, viene en seguida.
Entonces Antonio salió del baño cubierto con una toalla a la cintura. La verdad es que era muy guapo. 1,85, delgado, pelo castaño corto, piel suave, musculoso, pero sin exagerar. Unos ojos verdes preciosos. Un bombón. Noté la presión de mi pene en las braguitas. Afortunadamente había escogido unas más bien prietas para disimular la polla y gracias al camisón no se notaba nada.
- Vaya, vaya, que tres preciosidades me esperan en la cama. Creo que esta noche lo vamos a pasar bien.
Antonio se lanzó contra nosotras y empezó una guerra de sobeteos, besos, metidas de mano, etc. Lógicamente la toalla cayó enseguida y Antonio quedó desnudo ante nosotros. Tenía una polla absolutamente empalmada como el doble de la mía (hay que tener en cuenta que yo tenía 18 años y el 24). Me pareció algo mágico. Era un pene muy hermoso, largo, absolutamente recto y con una cabeza gordita muy bonita.
Antonio y Andrea empezaron a besarse y revolcarse. Le quitó el camisón a Andrea y empezó a besarle las tetas y luego a lamerle el chocho. Yo estaba a mil. Ver la lengua de Antonio lamiendo ese precioso chocho rubio tan deseado por mí me volvió loco. Andrea estaba preciosa. Susana mientras tanto empezó a jugar con la polla de ese macho. Le masturbaba, se la mamaba. Mmmmmmmmm… ver a Susana chupar esa polla me puso a mil,
por un momento envidié a Antonio, pero en seguida me di cuenta que a quien envidiaba profundamente era a Susana.
- Ven Paula – Me dijo Susana.
- Antonio no dejarás solita a mi hermana, mira que mona es.
- Claro que no preciosa ¿qué sabes hacer? Intentó a quitarme el camisón, pero Susana le dijo.
- Por ser su primera vez no la desnudes, no quiero que me la desvirgues, que es muy joven.
Entonces me tomó por la cabeza y me besó. Fue un beso más sexual que el de Javier. Me acariciaba el culo y el cuerpo mientras lo hacía. Como fumaba su boca sabía a cigarrillos y alcohol. Javier sabía a niño, Antonio a hombre Yo estaba loca de excitación. Entonces se sentó y dijo: – Venga chupadme las tres la polla.
- Siiiiiiiii – gritó Andrea que fue la primera en engancharse a ese tronco divino.
Yo estaba muerta de deseo, estudié como lo hacía Andrea y luego Susana para aprender.
- Te toca Paula – me dijo mi hermana – Demuestra como mamamos las hermanas Sierra.
Me acerqué a esa barra de carne. La toqué con mis manos con mucho miedo. Estaba dura como el hierro, palpitante, caliente y húmeda de la saliva de Andrea y Susana, lo que me excitó aún más.
- Venga guapa no la mires más y chúpamela.
Susana y Andrea me miraban con curiosidad. Sabía que ese momento no tendría marcha atrás. Si se la mamaba, podría seguir mi juego con las chicas sin renunciar a nada, si no lo hacía todo acabaría y a seguir con el manubrio. Decidí seguir adelante, pero sobretodo por una razón: Deseaba más que nada en el mundo sentirme como Susana en ese momento, sentirme como una chica con un hombre, y sobre todas las cosas quería probar esa polla y su semen.
- Ahhhhhhh – gimió al sentir mi boca apretando su polla, mis labios y mi lengua jugando con su verga.
La sensación era increíble. Esa polla sabía a macho. Él sujetaba mi cabeza reconociendo implícitamente que yo era quien mejor la mamaba de las tres. Susana y Andrea se sobaban entre ellas y se masturbaban mientras veían a su hermanita-primita mamando la verga a semejante semental.
- No pares Paula sigueeeeee. Entonces noté que se estremecía como yo cuando iba a correrme. Su semen brotó y me salpicó el rostro y el camisón. Volví a chuparla hasta que no dejé ni rastro de semen. Me encantaba como sabía. Era un manjar exquisito. Andrea y Susana llegaban al orgasmo a la vez.
Fue increíble. Después Susana y yo nos fuimos al baño y Antonio se quedó a dormir con Andrea, su novia oficial.
- Bueno hermanita ¿has disfrutado como una loca no? – Ha sido increíble. Nunca pensé que pudiera ser así.
- ¿Has aclarado tus dudas? – En parte sí, tengo claro que me gustan los hombres atractivos y quiero seguir siendo tu hermanita cuando estemos a solas, pero…
- Pero ¿qué? – Pero Andrea y tú, sobre todo tú, me volvéis loco.
Creo que me gustan los chicos y las chicas, pero sobre todo me gustas tú.
- No te preocupes, eso es que eres bisexual, yo también tengo sexo con Andrea y es un chollo, los bisexuales disfrutamos por partida doble. En cuanto a lo de que yo te guste eso tiene fácil solución, dijo mi hermanita mientras se quitaba el camisón y sacaba mi polla de mis braguitas…