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2010-02-23 02:21:32
Adrián y Paula son una pareja corriente en la mitad de la treinta. Ambos, urbanitas madrileños disfrutan de las oportunidades y recursos de la gran ciudad. Tanto Paula como Adrián se sentían completos en su vida sexual, sin embargo toda rutina acaba cansando y darle emoción a tu vida sexual te rejuvenece cada día.

Un sábado noche, después de una sesión completa de sexo: felaciones, penetración y anal; los dos se sentían satisfechos pero era como reproducir un papel que ya conocían, se estaban dando placer mutuamente, se amaban y se respetaban, pero el interés estaba decayendo. Así que después de la rutinaria sesión, todavía en la cama Adrián se atrevió a decir lo que pensaba.

Puso la mano en el vientre de Paula y le preguntó que qué pensaba sobre la idea de meter un tercero en su relación. Fue sutil, no lanzó la pregunta sin más, sino que fue introduciendo el tema hasta que lanzó la pregunta. Paula se sorprendió bastante, no imaginaba que Adrián le propusiera aquello, pues en realidad era un tanto celoso, y en ocasiones había ocasionado algún que otro enfado cuando pensaba que algún hombre iba detrás de Paula.

Paula se tomó su tiempo antes de responder, sabía que aquel terreno era bastante resbaladizo, y una palabra en un mal lugar podía herir a alguno de ellos. Pensó en la propuesta de su marido, introducir un tercero en la cama. La reflexión siguiente estaba clara, ¿hombre o mujer?; Paula no se imaginaba estar con otra mujer y con su marido, qué haría ella mientras la otra tenía sexo con su marido, ya que éste no tenía dos pollas, no lo veía claro, pero lo que sabía es que no le gustaban las mujeres. Pero cómo le decía eso a Adrián. De modo que le respondió con otra pregunta:

 No sé, ¿a qué te refieres?, pero, ¿a un hombre o a una mujer?

Joder, -pensó Adrián-, no había caído en ello. Claro era una decisión que había que tomar, él prefería que fuera una mujer, ya que no le terminaba de hacer mucha gracia que su mujer estuviera con otro hombre, a veces le daba curiosidad y morbo, pero no le terminaba de convencer, él prefería sin duda que otra mujer se metiera en su cama, y si además entre ellas dos había sexo mucho más fascinante para él.

 No sé, ¿tu que prefieres?

 Un hombre, dijo Paula lanzándose.

 Sí ya bueno, pero lo dices porque eres una mujer, porque claro yo prefiero una mujer.

Paula empezó a imaginarse con dos pollas en su mano, o viendo a su marido con dos coños, pensaba que ella podría más con dos pollas que su marido con dos coños. Empezó a ponerse cachonda y pensó que era el momento de convencer a su marido de que era un hombre lo que había que revolcar en aquella cama. Se acercó a su marido y sacó su inocente y al mismo tiempo malévola sonrisa que utilizaba cuando quería conseguir algo de alguien. Le dio unos besitos y empezó a argumentarle que podían hacerlo primero con un hombre y luego con una mujer.

Adrián no terminaba de verlo claro, él pensó que quizá lo mejor era primero una mujer, para él era más inofensivo, y luego un hombre. De modo que estuvieron un tiempo fantaseando con aquello y el mero acto de hablarlo los excitaba y hacía que tuvieran excelentes polvos y que la rutina se transformará en deseo. Pero después de un tiempo la idea cayó sobre su propio peso y ambos se sentían con ganas de algo más. Fue una tarde cuando Paula, viendo un programa en la televisión en el que aparecía un transexual, se le ocurrió cual podía ser la receta mágica, ella tendría dos pollas y su marido cuatro tetas. Por qué no, pensó ella, llevaban varios meses sin atreverse por no poder elegir entre hombre o mujer, cuando la vida les ofrecia poder ir más allá de la dicotomía hombre-mujer.

Paula le comentó la idea a Adrián el cual fue receptivo, alguna vez había fantaseado con transexuales, se puso cachondo al instante y empezaron a tratar de ver cómo podían contactar con una persona que les gustara. Como ya sabéis el que busca acaba encontrando, y fue así como conocieron a Jackie. Jackie había nacido en la República Dominicana y vivía en Madrid desde hacía tres años. Quedaron para tomar unas copas para conocerse y ver si había feeling entre los tres.

Cuando vieron a Jackie por primera vez ambos quedaron impresionados. Poseía unas grandes caderas y un hermoso culo. Rezumaba sexo a su paso, un paso provocador pero elegante. Su cabello negro y largo hacía juego con su tez cálida y morena. Su voz era dorada, firme pero sensual, sus cuarenta y tres años sólo se notaban en su experiencia, en su porte, pero su cuerpo estaba ágil y sutilmente musculado.

Aquella pareja se había enamorado de Jackie al instante, y a Jackie le cayeron bien desde el principio, ambos parecían competir por su atención, lo cual le divertía y pensaba que incluso podía llegar a ser interesante en la cama.

Estuvieron tomando un par de copas, conociéndose, riendo, pasando un momento agradable. Y todos tenían ganas de entrar en acción. Fueron a un hotel, querían hacer de aquel momento un espacio inolvidable y alquilaron un suite en un hotel de clase. Nada más entrar en la habitación Adrián y Paula querían abalanzarse sobre Jackie, pero Jackie pidió unas botellas de cava y no veían el momento. Se sentaron en el sofá de la habitación mientras tomaban cava. Jackie sintió el calor de la situación y desabrochó dos botones de su escote. Adrián llevaba un tiempo mirando sus tetas, grandes, voluptuosas, redondas. Ahora podía ver mejor su escote y su polla empezó a ponerse dura. Paula se sentía muy cachonda, ella solía llevar la batuta en las relaciones sexuales con su marido, pero aquí se sentía vulnerable y excitada, le encantaba el cuello de Jackie, quería lanzarse y morderle su oreja y mordisquear su cuello.

Jackie se levantó seductoramente y cogió de la mano a Paula. Se sentó en la mitad de la cama y puso a Paula detrás de ella. Le oredenó que le quitara la blusa desde detrás. Paula retiró el pelo del cuello de Jackie y empezó a besarlo despacio, lentamente, hincando sus dientes, suave, pero intenso. Al mismo tiempo tocaba sus brazos firmes, chupaba su oreja y le hacía sentir sus pechos en la espalda. Empezó a desabrochar los botones de la blusa de Jackie.

Adrián seguía sentado en el sofá viendo como su mujer iba a mostrarle aquellas grandes tetas que Jackie portaba tras su blusa. Después del último botón, un atractivo sujetador rojo a juego con los labios de Jackie sostenían los senos que Adrián quería hacer suyos de de inmediato. Jackie le hizo un gesto a Adrián para que se acercara, aquél dejó su copa de cava, se sacó su camisa dejando su pecho al descubierto y metió su cara entre aquellas dos tetas. Paula desabrochó el sostén de Jackie y por fin Adrián se reunió con su deseo. Las sobó, y empezó a chuparlas suavemente mientras Paula besaba y masajeaba su espalda. Aquella pareja estaba puliendo cuidadosamente aquel diamante que tenían entre sus manos.

Paula también sacó sus pechos y los frotaba sobre la espalda de Jackie, Jackie giró su cabeza para mirar a Paula, le sonrió e introdujo su lengua en su boca. Paula explotó de fogosidad y le besaba fuerte y rápidamente, le cogía la cara con sus dos manos mientras sus lenguas corrían. Jackie metió una mano por la falda de Paula y tocó su sexo. Acarició suavemente la parte interna de sus muslos. Tocó su sexo a través de sus bragas. Seguían besándose enloquecidamente, Jackie se giró completamente y dio ahora la espalda a Adrián. Jackie cayó encima de Paula y apretaron sus cuerpos. Mientras tanto Jackie empezó a bajar sus pantalones lentamente mostrando sus grandes caderas y su enorme culo a Adrián que empezó a morder y chupar desenfrenadamente.

Pronto Paula agarró el pene de Jackie y empezó a tocarlo suavemente, ahora se levantó de la posición y puso a Jackie de pie en la cama pero arrodillada, Paula empezó a besar su vientre mientras masajeaba sus huevos completamente depilados, empezó a pasar su lengua por todo el pene de Jackie, no era un pene cualquiera, perfectamente aseado y perfumado, se lo metió en la boca y empezó a mamar. Adrián se puso a un costado besando a Jackie y jugando con ella mientras tocaba sus tetas. Paula alargó una mano y empezó a tocar la polla de su marido mientras chupaba la de Jackie. Jackie, a su vez, ayudó a Paula y empezó a tocar los testículos de Adrián.

En un momento Paula se dio cuenta de que estaba disfrutando al máximo, estaba alternando succiones entre ambas pollas en la zona inferior, mientras en la superior Jackie y Adrián se besaban y chupaban lascivamente. Adrián empezó a notar una excitación cada vez mayor e hizo saber que pronto se correría, que estaba muy excitado. Entonces, Jackie y Paula decidieron terminar a Adrián. Tumbaron a Adrián en la cama y empezaron a comerse la polla del mismo. Paula estaba en posición de sesenta y nueve encima de Adrián con su polla en la boca, lo cual este aprovechó para agarrarle del culo y darle unos lenguetazos a su almeja, mientras Jackie poniendo su lengua dura la pasaba por los huevos y el ano de Adrián. Así fue como Adrián vació potentemente su esperma en la garganta de su mujer teniendo un orgasmo único.

Adrián se sirvió una copa mientras observaba como Jackie había puesto a cuatro patas a Paula y le embestía agarrándola del culo. Después de un rato Jackie se tumbó en la cama para que Paula pudiera cabalgar sobre su verga. Paula se introdujo la polla de Jackie y agarrándose de sus tetas empezó a mover el culo. En seguida se unió Adrián que abrazando desde atrás a su mujer empezó a acariciar su clítoris. Estuvieron cabalgando hasta que Paula llegó al orgasmo, entonces fue Adrián quien penetró a su mujer a cuatro patas. Jackie llevó su polla a la boca de Paula y ésta empezó a mamar. Pero Paula no aguantó mucho más volviendo a correrse.

Ahora la pareja sabía que tenía que llevar al límite a Jackie. Paula quería tragarse toda la leche de Jackie, y Adrián quería meter su dura polla en aquel hermoso culo. Así, pusieron a Jackie a cuatro patas. Adrián lubricó el culo de Jackie hasta que su miembro entró con facilidad. Paula metió su cabeza entre las piernas de Jackie y se metió en la boca su polla. Adrián empezó a empujar fuerte y Jackie empezó a gemir seguidamente. Paula chupaba su polla, la masturbaba y masajeaba sus huevos. Jackie tensó su espalda, notaba la dura polla de Adrián atravesando su culo, sentía que venía el orgasmo y finalmente derramó todo su placer en la boca de Paula, la cual se tragó todo como le encantaba hacer. Luego Jackie y Paula acabaron con Adrián, que aprovechaba para sobar las cuatro tetas que tenía delante.

La noche continuó con un poco más de sexo, probando posturas imposibles, hasta que todos cayeron exhaustos. Paula y Adrián encontraron el sexo perfecto para introducir en sus relaciones sexuales, y volverían a ver a Jackie muchas veces en encuentros ardientes y pasionales.

Autor: Big Lebowski


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