Como es mi primer relato lo normal es describirnos, me llamo Juan mido 1'85, moreno de ojos verdes y cuerpo bastante cuidado pues adoro el deporte, mi pareja se llama María es una rubia de media melena, 1,75 de altura muy guapa, unas piernas preciosas que terminan en un culo espectacular con un buen par de tetas, muy firmes pero que muy firmes, una 95-100.
María es una chica que nunca lleva la iniciativa pero que cuando se pone cachonda es increible y nunca sabes hasta donde va a llegar, eso si, una vez ha terminado todo ni le hables del tema porque no le apetece y si insistes amenaza con no repetir.
Esto ocurrió en la playa cuando teníamos unos 22 años, ahora tenemos 38 ambos. A Maria la semana antes de venirle el periodo las tetas se le ponen increiblemente duras y más grandes de lo normal, y ese día en la playa con su bikini amarillo estaba todavía más espectacular. El día anterior habíamos salido por lo que yo estaba bastante cansado y dormitaba en la toalla, y decidió ir a darse un chapuzón ella sóla. Era el mes de Agosto pero en esa cala no éramos más de 15 personas.
Al rato escuché: -Madre mía tenías razón, que buena está la cria esa, mírala saliendo del agua. - Calla que te va a oir el novio. - Que va si está dormido, y además sólo estamos mirando. -Y todo lo que hay que mirar, se animaba el otro, tiene unas tetas y un culo de infarto. -Joder, tu fíajate en los pezones, hoy incluso hay que celebrar que el agua esté así de fría. Y se echaron una risilla.
Mirando por el rabillo del ojo, sin que ellos se dieran cuenta pues estaba con las gafas de sol, pude ver a dos cincuentones que casi se les caía la baba a unos 10 metros de nuestras toallas, mientras sus mujeres recojian las suyas. Cuando estas les dijeron que a que esperaban que se hacía tarde, ellos les dijeron que se quedaban un rato que aun no les apetecía subir, que se iban a dar el último baño.
Cuando las mujeres se iban, no les quedó otra que ir a darse el baño comentado. A María no le dije nada pues corría el riesgo de que así en frío se cortase el rollo. Cuando llegó a la toalla se puso boca abajo y le desaté las cuerdas de la parte del cuello del bikini, ella nunca hace topless, porque no quiere que le de el sol directamente en el pecho, pero al soltar los cordones cuando se levanta un poco el tamaño de las tetas hace que el bikini aunque enganchado en la espalda se quede abajo y se le liberen esa ricas tetas, que es cuando ella con un movimiento sistemático soluciona sujetando el bikini.
Cuando vi que ya volvían "mis vecinos" comencé a besar a María por el cuello y a tocarle las tetas por el lado.Luego empecé a besarla en la cara hasta que empezamos a morrearnos, lo que la obligaba a levantar la cabeza y empezar a dejar a la vista sus tetas, pidiéndole que no sujetara el bikini, empecé a acaricirle el pezón izquierdo mientras seguímos comiéndonos la lengua, con cuidado miré hacia atrás y vi que no se perdían detalle, por lo que comencé a magrearle las tetas sin disimulo, me estaba poniendo muy cachondo y más con la situación, pero María paró y me dijo que había gente que podrían llamarnos la atención y se puso boca abajo para tapar las tetas. Con cuidado pasé mi mano por debajo de su cintura y le acaricié coño, diciéndole que eso no lo veía nadie y que sabía que le gustaba que le metiera mano en la playa y que se estaba poniendo cachonda.
- Además sólo pueden vernos estos de aquí al lado y los tienes a los dos tontitos.
- ¿Que dices hombre, si son esos señores que vienen los fines de semana y estan con esas dos señoras tan majas?
Y le expliqué lo que habían dicho, a lo que María se rió y dijo, - ¿Acaso no tienen razón?
-Bien, pues ya que son tan majos ¿porque no les regalas un poquito más de este cuerpo de zorra que tienes? (María cuando está cachonda le encanta que le llame zorra, y su forma de hablar incluso cambia. Ahora bien si no lo está la has cagado y se acabó todo)
Le seguí tocando el coño y por el movimiento vi que mis palabras habían funcionado y volvimos a morrear y por lo tanto ella a enseñar las tetas, esta vez más porque ya estaba todo menos controlado y sus melones ya eran más libres y los tenía completamente fuera del bikini. Con una mano metía un par de dedos en su coño y la derecha sobaba sus tetas y tiraba de sus pezones. Yo me había olvidado incluso de los señores, cuando me dice.
-Como me miran los muy cabronazos, me están comiendo las tetas con los ojos.
-Y eso te pone ¿eh guarrilla?
-Joder si me pone, tócame en el conejo arriba como tu sabes que quiero irme toda.
-Si me sobas la polla (pero yo ya había empezado a tocarle el clítoris)
Los dos con la mano dentro del bañador del otro, morreando y tocándole los pezones, estaba a punto de estallar...y estallé, aguantando para no gritar de gusto y sin darme la vuelta para que se viera el bañador todo mojado. Pero a María aún no le había llegado su turno así que seguía boca abajo subiendo un poco el culo para facilitar mis movimientos y para que los amigos estuvieran a punto de infartar.
Y nos decíamos al oído. -Que buena estás zorra, mira como te miran tus admiradores, te gusta eh.
-Me encanta que me sobes y que esos cerdos me miren así. Como me pone, sóbame toda.
-Venga guarra enséñales bien las tetas, eso es, que vean esos melones, y se pongan calientes.
-Si, me gusta que me miren y que se empalmen todos,si sobame cabrón, tócame más que me voy a correr todita.
Y se puso más de lado dejando las tetas completamente a la vista y viendose claramente lo que ya intuían nuestros vecinos de que mi mano estaba allí provocando lo que llegó sin más, dejando a María boca abajo mordiendo la toalla para no chillar. Me dió un beso y nos quedamos tumbados. Los cincuentones no tuvieron otro remedio que darse otro baño.
-Cuando volvamos a verlos, me va a dar palo saludar a sus mujeres, dijo María.
-Probablemente les hayamos hecho un favor que estos cuando lleguen a casa tienen que desfogarse.
Nos reímos un rato y como siempre no hablamos del tema hasta tres semanas después que volvimos a "coincidir". Pero eso ya veremos cuando lo cuento si es que os ha gustado este primer relato.