Yo siempre me he considerado una persona voyeur, me gusta mirar, mostrar a mi mujer en la medida de lo posible, nunca he tenido el éxito deseado ya que es complicado. Pero con Lucia lo tenía relativamente sencillo, es una persona extrovertida, se hace con todo el mundo, le gusta salir, beber y fumar porros. Quizás esto último es lo peor de ella, admito que fuma más de lo que debería, lo concentra casi todo por la noche, por lo que pasar las noches con ella es pasar las noches con una persona siempre está en estado adormilado, poco activa y con cambios de humor un tanto extraños.
La historia empieza una noche de verano en la que fuimos a cenar a casa de la hermana de Lucia, que estaba también casada, viven en otro pueblo, normalmente para luego no coger coche, nos solemos quedar a dormir. Una de tantas noches de cenas en casa de mi cuñada, una de tantas noches donde Lucia ya estaba algo fumada pero alegre, no tenia porque distinta a otras, pero lo fue.
Terminada la cena, fui con mi mujer al salón y nos pusimos a ver la tele, yo en una butaca y ella en un sofá de tres plazas colocado justo atrás de mi butaca. Al poco vino Luis (el cuñado de Lucia) con un álbum de fotos de su último viaje y ante mi nulo interés se fue junto a Lucia a enseñarlas. Lucia se descojonaba viva, no era para tanto, pero supongo que cualquier cosa le hacía gracia, Luis se reía también y le decía se comportara pero en plan de guasa. Yo miraba atrás de vez en cuando y estaban los dos como dos críos mirando y riendo, de vez en cuando Luis le decía "ahora no te ríes?" y le buscaba las cosquillas de modo infantil debajo del sobaco. Luis siempre es así y con la confianza que se le supone no vi nada extraño. Lucia al notar las cosquillas se tiraba para el otro lado cual niña de 3 años.
En uno de mis giros vi a Luis un tanto suelto, no sé si por el vino o porque, siempre ha sido un tío alegre, divertido, pero hasta ahí. Los pequeños empujones que le daba a Lucia en ese juego tan raro que llevaban, hacían que su manita estuviese más suelta de lo recomendable. Pasas de un posible cabreo a un estado extraño, lo ves y te gusta, aunque fuese Luis, es un tío que se me hace pesado.
Lucia llevaba un vaquero y una camiseta normalita. Cuando ella se reclinaba o se tiraba al otro lado del sofá, Luis hacia un gesto en plan de agarrarla para que no se escapase pero las manos le iban directas al culo de Lucia, Lucia no hacía gestos de enfado, más bien todo lo contrario.
No fue gran cosa, es verdad, pero esa escena disparo mis fantasías voyeur una tanto aletargadas y quería mas, pero no lo quería con Luis, así que empecé a maquinar ideas para poner los encantos de Lucia a la vista de quien eligiese.
Una semana más tarde estaba yo de baja laboral por un pequeño esquince, era sábado y el lunes ya me tenía que incorporar al trabajo. Estuvimos Lucia y yo de cena casera, Lucia con un importante desfase etílico. Serian las doce y media y recibí un sms de un colega del trabajo preguntando cómo me iba, le dije que bien y si se quería pasar a tomar una copa a mi casa, contesto que estaba en casa que se afeitaba y duchaba y venia. Manu es un tipo legal, sin mala fe y decidí que él sería el primero.
Lucia llevaba esa noche una falda larga, a la altura de las rodillas con una camisa blanca, como estábamos en casa y no esperábamos a nadie no llevaba sostenes, suele andar sin sujetador por casa. Le dije que en un rato venia Manu, ella se enfadó porque la casa estaba hecha un desastre, pero nada, el cabreo no le duro nada. Se levantó a duras penas para ir al baño y tropezó, fui a socorrerla y la lleve al baño y la senté en la taza del váter para que hiciese sus cosas. Me dijo que se quería ir a dormir, pero le dije que Manu sólo estaría media horita y que aguantase en el sofá, que no pasaba nada, que luego ya la llevaría yo a cama. Le eché imaginación y justo antes de terminar de mear, le dije "Luci, tía te has manchado las bragas" y se las quité, no opuso resistencia, tampoco creo que yo que se acordase ya de lo de Manu. Nos fuimos al sofá del salón y mientras esperábamos a Manu, Lucia se fumo el ultimo, al que ella llama el de dormir.
Manu se presentó sobre la una y media, me dijo que estaría sólo un ratito ya que luego se iba a ver con otros amigos, Lucia ya dormía en el sofá y yo veía una peli en la tele. Lucia estaba recostada en el sofá grande y yo en la butaca, había preparado el terreno para que Manu se sentase al lado de Lucia, también hábilmente se desabroche un botón de la camisa, para que la función fuese completa, lo que pasa es que como ella estaba recostada no sabía cuál era el botón clave para que viese sin ver. Le invité al salón y le dije que no se preocupase por Lucia que estaba bien dormida y que si se despertaba con nuestra conversación mejor, que así le saludaba y se iba ella sola a dormir y no tenía yo que remolcarla hasta la habitación. Lucia tenía las piernas recogidas y con la cabeza en el cojín del sofá. Estuvimos hablando pero claro, con esa posición no se podía hacer nada de nada. Pero la suerte estuvo de mi lado, al poco Lucia se reincorporó y vio a Manu, le dio dos besos y se sentó de una forma normal y parecía que volvía a la vida. Estuvimos hablando un ratito los tres, pero vamos… Lucia no participaba estaba dando cabezaditas. Aprovechando que Manu se levanto para ir a la cocina, me hice el despistado, fui a coger una revista y me puse en la posición de Manu. Ahí estaba Lucia, totalmente frita con la cabeza mirando hacia mi butaca y con su camisa blanca, con un botón desabrochado, pero lamentablemente con ese botón desabrochado no enseñaba nada, estaba lanzado así que no me lo pensé dos veces, me acerque a ella para darle un beso, como estaba dormida aproveche y le desabroche el botón siguiente. Ahora sí, era un escándalo, su teta izquierda quedaba prácticamente al descubierto, únicamente un trocito de tela impedía su visión completa, se le veía su pezón rozando contra la tela, era una visión increíble, para estar horas mirándola y disfrutando.
Me coloqué en mi asiento a la espera de Manu. Manu llegó con patatillas y un refresco y se sentó donde estaba para seguir hablando y viendo un poco la tele. Se dio cuenta al instante, al principio era algo reacio a mirar, supongo que por miedo a mí, así que cambie mi postura para darle de seguridad. No apagamos la luz, de vez en cuando miraba de reojo, el cabron lo estaba disfrutando. Vino con un chándal y pese a que disimulaba tapándose con la mano, tenía una erección importante. Jamás se le presentaría otra ocasión así para disfrutar de mi mujer, le veía como iba cambiando de postura y como se acercaba a mi mujer con posturas nada cómodas con tal de tener la mejor visión. Le deje disfrutar una media hora más o menos, después decidí dar el segundo paso. Le dije que si me podía ayudar a subirla a nuestra habitación, que aun me dolía el brazo no podía con ella, además no quería despertarla, el sin dudar me dijo que sí. Le dije que esperase cinco minutos que yo iba a preparar la habitación y que en cinco minutos me la subiese hasta arriba y ya la recogía yo. Yo no prepare nada, me fui arriba a mirar como un voyeur, encendí la luz de la habitación y deshice un poco la cama y me fui al baño del pasillo de arriba para tener la visión de ellos dos en el salón. Allí estaban los dos, Manu al instante le levanto la falda, el cabron quería verle las braguitas a Lucia, pero lo que se encontró ahí fue el coño de mi mujer, con su línea finita de pelo vertical, perfectamente cuidado ya que en ese aspecto Lucia es muy coqueta. Supongo que el shock seria monumental, no se esperaría encontrar el coño así tan fácilmente. Mantenía con su mano la falda un poco levantada y disfrutando de la vista, no quiso jugársela mucho más, se levanto y se arreglo un poco el paquete, para ocultar la tremenda erección que debía tener, hizo un movimiento para ver si Lucia despertaba, pero no, no lo hizo. La cogió en brazos, su brazo izquierdo sujetando la espalda de mi mujer y con el derecho lo puso debajo de su culo a forma de sujeción, imagine esa mano en contacto directo con el culo de Lucia, imagine si sería capaz de soltar algún dedo y meterlo dentro del coño de mi mujer, seguro que si, era imposible resistirse a eso. Subió las escaleras y le dije desde el baño sin salir que la dejase en la habitación, que gracias. Le oí bajar las escaleras y salí del baño, vi como el cabron le había abrochado el botón de la camisa, sin duda era un tipo bien fino. La desnude por completo y la puse sobre la cama (Lucia lleva un tiempo usando uno de esos antifaces para dormir, ya que es una habitación bastante iluminada y en verano al dormir con la ventana abierta entra el sol por la ventana muy temprano) le puse su antifaz y la deje así, con medio cuerpo tapado y deje la puerta entre abierta
Baje abajo y estuvimos hablando un ratito más, se le notaba satisfecho al tío, lógicamente ni imaginaba que yo lo sabía todo. Antes de irse, me dijo que iba al baño yo le dije que yo también, que tenía una urgencia de las grandes, lo mande a él arriba con la excusa de que el baño de abajo estaba sucio. Desde abajo no podía ver lo que hacía, pero imaginaba que con lo caliente que debía ir no desaprovecharía la oportunidad de echarle otro vistazo a mi mujer. Estaba contra la puerta esperando que bajase, a los diez minutos bajo y se sentó en el sofá, yo salí del baño y nos despedimos. Lo apague todo y subí a la habitación, allí estaba Lucia, estaba completamente tapada, por lo que supe que había entrado en la habitación, al muy cabron no le basto lo que tuvo, la destape un poco y tenía las piernas arqueadas, incline la cabeza hacia su coño y de repente me vino el puto olor del aqua velva del after shave de Manu, es un olor intenso, no me podía creer que hubiese sido capaz de meter la cabeza en el coño de mi mujer, le habría sacado la lengua? Me puse burrísimo, allí Lucia espatarrada, durmiendo profundamente con el antifaz puesto, era una presa facilísima para cualquiera. Me fui al baño y me masturbé, al regresar me acosté junto a ella, puse la cabeza en sus pechos para dormir y me olía también a aqua velva, puse en marcha toda mi imaginación y empecé a recrear lo que pudo haber hecho, tarde en olvidar aquella noche.
Pasaron las semanas, nuestro vecino es Daniel, un señor ya mayor de algo más de 60 años, esta prejubilado y normalmente siempre nos trae una vez por semana algo de pescado fresco (pescar es su hobby) nos llevamos muy bien y un día le invitamos a comer y el nos dijo que porque no íbamos a un apartamento que tiene en otro pueblo con la playita al lado, nos pareció estupenda la idea y aceptamos.
Nos fuimos y sábado por la tarde con la intención de volver el domingo por la tarde. Lucia es la clásica mujer que le encanta a los tíos como Daniel, pequeñita, con carne, buen culo, tetas grandes, sabía que nos tenía cariño porque en el viaje de ida nos dijo que no le quedaba familia y el poco contacto que tenía con la gente era precisamente con nosotros.
El apartamento era pequeñito, pero era pasada, a tiro de piedra de la playa. Lucia y yo lo primero que hicimos fue cambiarnos para ir a la playa, Daniel tenia cosas que hacer nos dijo. Una vez en la playa, me extraño que Lucia no hiciese topless como venía siendo habitual en ella, me dijo que le cortaba un poco, pero bueno al final la convencí para que no fuese tonta e hiciese topless. Llevaba un bikini rojo, la parte de abajo era bastante sexy, no dejaba ver todo el culo (no era un tanga) pero insinuaba bastante, una especie de tanga pero con mucha más tela, vamos. Me encantaba verla ahí tomando el sol con sus tetas brillando por el aceite solar, me ponía, la verdad.
Al rato vi a Daniel, nos localizó y se acerco, venia con un pantalón azul de futbol de esos retro de España 82 y una camisa a medio abotonar yo no le dije nada a Lucia, quería ver la reacción de los dos. Llegó por detrás y yo me hice el despistado y lo salude, como la mochila estaba a mi lado, a mi mujer no le dio tiempo coger el sujetador del bikini. Daniel nos dijo que iba hacer lubina, que si nos gustaba y con qué. Mi mujer ya una vez cazada intentaba taparse disimuladamente, pero ya era tarde, lo que tenía que ver ya lo había visto, supongo que se rindió a la evidencia y aunque siempre hablaba con los brazos medio cruzados no podía taparse al completo. Aproveche el momento y le dije que si quería echarle un vistazo al Marca, el dijo que si y se sentó un ratito, mi mujer al ver que iba para largo se puso boca abajo. Me volvía loco la escena, Daniel allí haciendo que le interesaba el Marca y mirando a mi mujer. Cuando se fue mi mujer me dijo que vaya vergüenza, que le había visto las tetas, que si me había fijado en la polla del señor, que estaba empalmado todo el rato. Yo la verdad es que no vi ese detalle, pero me puse súper trascendental, le dije ahora ya no había remedio, pero que esto era una playa y que casi todas van en topless. Además le apunte un detalle, le dije que él no tenía familia ninguna, que lo más parecido a una familia éramos nosotros y que igual ese apartamento seria para nosotros, y le dije entre risas que si iba empalmado era una buena noticia ya que no se olvidaría de nosotros. Lucia me preguntó que si no me importaba que el tipo ese la hubiese visto en topless y yo le dije que si el precio que tenía que pagar por un apartamento en la playa era el que la viese en bolas, que firmaba ahora mismo. Mi mujer asintió con la cabeza y no dijo nada más, pero le debió dar mil vueltas a su cabecita lo que allí había pasado.
En la cena, preguntamos por el apartamento así con disimulo y Manu nos vino a decir que no seria para nadie el apartamento porque no tenía a quien dejárselo, Lucia bromeando dijo " a nadie? Nosotros!! Jajaja" Daniel dijo que teníamos las llaves para cuando quisiéramos que era nuestro.
Durante la noche Lucia volvió a sacar el tema, decía que era una posibilidad clara que nos quedásemos con el apartamento, que ya sabíamos de primera mano que no tenía a nadie de familia para dejárselo. Yo le dije "mira, todo lo que dices es cierto, yo no tengo ningún problema si quieres calentarlo por decir de alguna manera, mientras el tío este a gusto con nosotros, pues mejor. Eso sí, no estoy diciendo que folles con el." Ella me dijo que no dijese tonterías, que no iba hacer nada de nada, que hiciese con el apartamento lo que quisiera.
Al día siguiente por la mañana, yo me desperté antes pero me quede haciéndome en remolón en cama, al poco se despertó Lucia, me llamó y como no conteste se levanto para ir al baño (el baño esta fuera de la habitación en el pasillo). Esa noche durmió como es habitual en ella, solo con las braguitas puestas, en esta ocasión era una braguita rosa, normalita, nada atrevida. De reojo la vi ponerse una camiseta blanca de tirantes y salió de la habitación. Pensé, "con que no vas hacer nada de nada, que cabrona eres" Al poco oí hablar, estaba claro que se había encontrado a Manu de camino al baño, oí ruido en la cocina por lo que estaría tomando algo. Veinte minutos después regreso a la habitación, yo me seguía haciendo el dormido. Al poco me despertó, hice como si no hubiese pasado nada y me incorpore y la vi abriendo las cortinas. Era una pasada, las braguitas tipo coulotte dejaban ver toda la parte de debajo de su culito, yo pensando que era una braguita normal, los cojones. Estaba increíble, al girarse le vi la camiseta blanca de tirantes, le viene un tanto pequeña y la suele usar a veces para dormir o estar por casa, se le marcaban las dos tetazas y sobre todo sus dos pezones, los debía tener súper duros, era como si quisieran atravesar la tela de la camiseta, era simplemente una imagen para irse al baño lo más rápidamente posible a masturbarse, sin enseñar nada lo enseñaba todo, sin palabras. Yo no le dije absolutamente nada, con eso ya debió dejar tocado a Manu para el resto del día.
Quedamos en que prepararíamos una paella y después iríamos un ratito a la playa y regresaríamos a casa. La cocina es de esas americanas y da al salón, yo estaba en el sofá viendo la tele y ellos dos estaban preparando la paella. Lucia llevaba un pantalón de chándal de esos piratas, ceñido a más o poder. Le marcaba todo el contorno de su culo, de esos que lo ves y te dices "pagaría lo que fuese por agarrarle esas dos cachazas" y lo acompañaba con la parte superior de un bikini, era un bikini de esos de cordel que llevan dos triangulitos y tapan bien si no tienes las tetas grandes, con las tetas grandes solo te tapan lo esencial, lo demás queda visible. Mi mujer había tenido días que ni en casa iba tan provocativa. Yo seguía sin decirle nada de su vestuario, en el fondo lo disfrutaba como un enano. Pensaba lo que quería la muy puta es que se le diese un ataque a Manu lo antes posible. Entre la estrechez de la cocina y así como estaba ella de puesta, los roces debieron ser constantes.
Manu siempre llevaba lo mismo, su pantalón de futbol y una camisa, no creo que fuese consciente de que cuando estaba empalmado se le notaba mucho. Sentados durante la comida se le notaba en exceso. La verdad es que debía esconder una pedazo tranca de impresión por las dimensiones que se intuían ahí abajo, imaginaba lo caliente que debía estar y las ganas que tendría de meterle esa tranca a mi mujer.
Mucho más tarde y como comimos pronto decidimos bajar a la playita darnos un baño y volver a casa, increíblemente Manu se apunto, digo lo de increíblemente porque estaba claro que aunque le gustaba pescar, la playa no era una de sus pasiones, pero estaba claro que quería terminar el finde semana a lo grande.
Bajamos a la playa y mi mujer llevaba el mismo bikini que había llevado durante la comida. No había mucha gente y se agradecía. Pusimos las toallas así en línea y Lucia quedo en medio de los dos. Yo me puse los cascos y puse la radio, Manu tenía un libro y Lucia una revista. Yo estaba segurísimo que mi mujer haría topless, ya se las había visto el otro día en la playa y sabe que a mí me gusta que haga topless por lo que no se sentiría cohibida. Y así fue, después de sus rituales pertinentes se desato la parte superior y quedaron esas dos tetazas sueltas, espectacular, sus dos aureolas pequeñitas y sus pezones ahí a medio metro de Manu. Esa tarde a mi mujer se le debieron olvidar bastantes cosas en la mochila, ya que cada poco se giraba hacia la mochila (que estaba detrás de Manu) se giraba y alargaba su brazo izquierdo para coger algo, en realidad lo que conseguía con ese giro era plantarle las peras a 30 cms de la cara de Manu, debía tener unas ganas locas de mordérselas, pero Manu se comportaba como un señor, en ningún momento dijo nada, ni le decía piropos ni nada, simplemente lo disfrutaba y callaba.
Al poco decidimos volver a casa y me volví con un montón de dudas en mi cabeza. La primera es que tenía claro que Lucia no iba a parar y que Manu visitaría ahora más a menudo nuestra casa y lo podría hacer mientras yo estuviese en el trabajo. La segunda es saber si Lucia sería capaz de llegar más lejos. La tercera si Manu sería capaz de aguantar todo eso sin decir nada ni actuar, todos tenemos un límite. Y la cuarta y última es que yo quería que pasara las tres cosas anteriores. Ya os seguiré contando… si queréis, claro está.
Un saludo y espero que no se os haya hecho muy largo ni muy aburrido. Agradezco cualquier tipo de comentario.