Ya hace tiempo que usamos las extensiones, me pide que me imagine que es otro el que me está cogiendo, a mí me vuelve loca imaginarlo, me caliento mucho. Les confieso que al principio me sentía culpable y me apenaba pensarlo, casi siempre inhibía esos pensamientos de estar fajando o en la cama con otros hombres.
El segundo día lo acompañe a jugar golf, fuimos temprano para evitar el calor del medio día, nos dieron el carrito y nos indicaron donde estaba el primer hoyo, el día estaba soleado sin nubes y caluroso, así que me quite la camisa quedando en bikini para tomar el sol y refrescarme un poco, esto animo a Miguel ya que empezó a acariciar la espalda, esas caricias con ansias pero cariñosas que ya conocía y eran el preludio de una larga sesión de sexo. Pensé que me estaba equivocando ya que faltaba mucho para terminar el juego y llegar al hotel, me equivoque, siguió acariciándome lentamente toda la espalda hasta cerca de las nalgas, de vez en cuando metía la mano por la ralla que separa mis dos nalgas hasta tocar mi ano….. me desabrocho la parte de arriba y me dejo en toples, no me preocupo por que no habíamos visto a nadie durante los tres hoyos jugados, por lo que se veía éramos los únicos jugando,
Paso de acariciarme la espalda al frente a mis pechos, lento y delicioso, entre cada golpe seguía con su trabajo metódico como siempre, acariciándome cada ver con más ansias, de la erección que tenía no podía ni bajarse del carrito. Pensé llevar el juego más allá y ponerlo a mil. Se detuvo cerca donde debería golpear la pelota, llame su atención llamándolo, cuando volteo puse mi mano izquierda en mi pecho y empecé a jugar con ellos, dándome un masaje en espiral de afuera hacia los pezones, lentamente me movía de manera que los movimientos del cuerpo acompañaran los de la mano, la otra la baje entre mis piernas asegurándome que él me veía desde donde estaba, se quedó inmóvil , me acariciaba los labios de la vagina lentamente y en círculos grandes haciendo lo mismo con ambas manos, haciendo círculos amplios alrededor de mis pechos y con la otra círculos pequeños alrededor de mi clítoris, Miguel estaba a punto de acercarse y con una seña lo detuve, quería que viera todo el espectáculo, seguí así unos minutos, metí un dedo frotando con delicadeza y con calma, metí el segundo dedo eque resvalo rápidamente hacia adentro estaba completamente empapada, se movió algo en unos arbustos cerca de donde estaba, vi de reojo a unos tres metros de mí que se movían algunos arbustos, pude distinguir a dos jardineros escondidos que me estaban observando, me dio pena y trate de dejar de tocarme pero el verlos me excito muchísimo más de lo que estaba, mi calentura ya incontrolada no me lo permitió, temblaba de placer, el masaje al clítoris era ya involuntario, no podía parar, no quitaba la vista de los jardineros ni ellos de mí, vi como sacaban con trabajo de entre sus pantalones sus vergas casi al mismo tiempo, ambas obscuras duras como los bambús con los que pretendían esconderse, empezaron a masturbarse, volví a intentar detenerme, pero mi cuerpo pedía más deseaba que los dos jardineros vinieran, me acariciaran, me besaran, me penetraran, que se intercambiaran, primero uno delicadamente y después el otro poco a poco con más intensidad con más fuerza.
Mi marido no sospechaba lo que pasaba hasta que se acercó, mi mirada delato a los dos jardineros, los vio, oyó como gemían, se quedó viéndolos, encantado estaba extasiado no lo podía creer, se me quedo viendo y en voz baja me dijo sigue, sigue, no pares, no segui sus instrucciones no podía parar, continúe acariciándome, hasta que los gemidos de uno de los jardineros me llamó la atención, anunciaban lo inevitable, explotó en chorros de semen, me le quede viendo, me imagine pero sentí tan real esa negra verga dentro de mi vagina, vaciando ese delicioso néctar dentro de mí, era tanto que sentí como me llenaba, como escurría hacia mi ano, como se expandía dentro de mí la cabeza de su pene, como entra y sale de mi hasta dar el último espasmo y meterlo hasta el fondo que lo siento cerca de mi estómago, que deliciosa sensación, estoy a punto de llegar, oigo un gemido volteo a ver al segundo trata de contener el orgasmo, , se queja, no lo puede sostener, quiero ayudarle introducirlo en mi boca, lamérselo, exprimirlo con cuidado hasta que esté completamente vacío, veo con se derrama, son chorros de semen arrojados, se le escurren por la mano no me quita la vista de la vagina. Se lo que se imagina y lo que piensa, me tiene completamente desnuda, inmóvil por el peso de su cuerpo, penetrándome con fuerza, empujando esa verga hasta el fondo, siente como golpean sus huevos contra mi culo, me mama los pechos, me sigue sosteniendo como si me fuera a ir, me penetra más a fondo se paraliza dentro de mi ……. no aguanto más….. Empezaron las contracciones de mi vagina, me revuelco en el carrito, fue un orgasmo de los más largos que he tenido, estaba completamente empapada en sudor y en mis jugos. A partir de allí me gusta hacer realidad las fantasías de mi marido y por eso me aficioné a esto.