2010-11-23 02:02:48
Esta historia ocurrió un día de verano en la casa del pueblo de mi familia. Todos los fines de semana del verano solíamos ir al campo, para estar con los primos y toda la familia.
2010-11-23 02:00:39
Somos una pareja joven (31 y 28) de Barcelona, llevamos viviendo juntos ya 5 años y muy felices. Los dos hemos tenido bastantes experiencias (ella más que yo). Físicamente, tengo mucha suerte, ella está muy buena (1,78m, rubia natural, ojos azules y unas medidas escandalosas), yo alto también no me puedo quejar…tengo mi publico…
2010-11-23 01:52:44
Nuestra relación siempre había sido excelente. Desde que nos conocimos, aparte de caer rendidos y enamorados el uno del otro, nuestro vínculo siempre había tenido un fuerte componente sexual. B es rubia, con 1'70, pequeño pero bien formado pecho, un trasero realmente precioso y un monte de venus completamente rasurado. Tal vez B tuvo mala suerte y antes de conocerme tuvo malos compañeros sexuales, pero el hecho es que un día me reconoció que nunca había sentido un orgasmo hasta meterse en mi cama. Ella escuchaba hablar a sus amigas de sexo y sonreía y les daba la razón mientras que interiormente pensaba que el coito no era algo tan sublime como ellas contaban. Supongo que el hecho de encontrar en mi no tan solo un novio, sino un amante que la hacía mojar su ropa interior antes de tan siquiera tocarla, cambio su mundo íntimo. Desde que nos fuimos a vivir juntos ella no ha podido dormirse sin sentirme dentro. Gime, grita, dice tacos y cae rendida tras nuestros encuentros.
2010-11-23 01:51:24
Antes que nada deciros que este relato es real. La historia se remonta a hace nueve o diez años. Podría calificarla de mi primera vez en una playa nudista. Antes me había puesto en bolas en alguna playa, pero siempre con las típicas bromas de amigos y aprovechando que el resto de playistas pues estaba lejos o no había casi nadie.
2010-10-25 01:16:02
Pensar en mi último año me llenaba de placer, puro y simple placer, había encontrado que el sexo más que una obligación marital era una maravillosa experiencia sumamente placentera gracias a mi grupo de tres "paquetes", un muchacho de 19 años, su hermano de 20 y su tío de 36 años, sus grandes paquetes me habían llenado de sensaciones que, a mis cuarenta y tantos años, nunca pensé conseguir. Le había quitado la virginidad a los dos hermanos, eso me había llenado de un vigor inusitado que me hizo vivir la aventura de tatuarme una linda flor en mi pubis, gracias a eso, el tatuador, mi tercer paquete, se convirtió en mi amante regular, además, me invitaba a una aventura diferente los fines de semana que yo tenía tiempo.
2010-10-25 01:14:44
Román y yo estábamos predestinados a ser amigos. Vivimos en la misma calle, tenemos el mismo modelo de coche (elegimos el mismo color), nuestros hijos son de edades muy parecidas y van al mismo colegio, precisamente allí fué donde empezamos a conocernos, trabajamos en la misma empresa y por último y principal……¡somos dos mirones de mucho cuidado! y lo sabemos.
2010-10-25 01:13:10
Los acompañé hasta el baño aunque no era necesario, pues nuestro piso tiene la misma disposición que el de ella, y creo que le leí el pensamiento cuando en un acto reflejo miró hacia la ventana del cuarto de Miguelito y pudo comprobar que, a traves del fino visillo, se veía perfectamente las ventanas de su casa.
2010-10-25 01:11:37
Soy un hombre de mediana edad, para ser exacto diré que tengo 45 años recién cumplidos. Mi mujer se llama Margarita, está muy bien físicamente y además confieso que estoy enamorado de ella. Digo esto para que no penseis que los hechos que os voy a contar vienen provocados por la insatisfacción o porque yo sea proclive a la infidelidad, sino porque para mí, el cuerpo de una mujer es lo mas hermoso que existe en el mundo. Es decir, soy un mirón redomado.
2010-10-25 01:09:59
Era un pub de noche de una de las mejores zonas de Madrid, en el barrio de Salamanca, y esa, aunque no lo supiéramos, iba a ser nuestra noche.
2010-10-06 15:43:34
Era una tarde de viernes en primavera, mi exnovia y yo, calientes después de toda la semana de aguantar las ganas decidimos, bueno, decidí yo, conduciendo hasta una playa tranquila, que era hora de dedicarnos unos mimos.