Como muchos saben, a partir de las 11 de la noche (en España), me siento en mi PC y contacto con mucha gente, a través del correo y del Messenger, contesto a las curiosidades, doy opiniones, sugerencias y sobretodo agradezco los halagos y felicitaciones que me hacen. Suelo conectar con mucha gente de Iberoamérica, siendo México, Chile, Guatemala, Puerto Rico y Venezuela los que más me contactan.
Como ya les dije, hace unas semanas contacto una señora de Guatemala, se llama Lucy. En su primer contacto me conto sus circunstancias y sus inquietudes sexuales. Tenía muchísima curiosidad por el sexo con animales, le hice algunas preguntas (para confirmar ciertos datos por seguridad) y la impresión que me dio fue desoladora, era una mujer joven con muchísimos deseos sexuales reprimidos y pánicos a cualquier tipo de relación con un hombre. Me pareció muy lamentable, atroz, le hicieron tanto daño que ya era más el miedo a los hombres que el deseo. A veces las personas somos demasiado crueles. Así que hice el propósito de ayudarle todo lo que podía y la distancia me permitía.
Me conto que tenía un perro de tamaño medio y que alguna vez lo había masturbado y le había visto su polla, pero le daba temor, no sabía nada de la zoofilia . Después de leer varios de mis relatos se atrevió a hacer más cosas, pero el temor siempre estaba presente. Después de varios contactos, (me tuvo varios días hasta las cinco de la mañana), se fue soltando, teniendo más confianza, cada vez las preguntas y comentarios eran más directos, (cambiamos la expresión "hacer el amor" por "follar"). Ella quería follar con su perro, pero le daba miedo. Una noche me dijo.
Los que me conocen y han hablado conmigo, saben que me gusta el sexo de contacto, no tengo pareja fija y mis relaciones sexuales son solo de cuando en cuando. Lucy y yo quedamos para una noche, que por cierto, algunos amig@s del chat recordaran ya que estaba conectado y no conteste a nadie. Esa noche me prepare para una sesión de porno, prepare una cerveza, aceitunas, limpie a fondo el monitor para no perder ningún detalle y contacte con Lucy.
Nunca la había visto entera, siempre la cara o medio cuerpo, cuando conecto su Cam, la vi, la expresión más adecuada es: "ESTABA BUENÍSIMA", para comérsela. No es muy alta, ni corpulenta, sus medidas son más bien normales, sus pecho aunque no muy grandes, abultaban generosamente y su culito, era medianito pero eso si redondo y alto con una gran raja en el medio, como debe ser, por cierto que todavía no se había quitado la ropa y mi cabezón ya quería salir para admirar tantas cosas bonitas. Vestía una falda corta y una blusa que le marcaban sus tetas y pezones, dejando los hombros a la vista.
Seguramente ella se denudo y se tumbo en una pequeña cama que tenia a un lado, se empezó a acariciar su sexo y note como se iba metiendo algunos dedos con la finalidad de ensanchar la entrada. Por la cara que ponía, empezaba a disfrutar. Mucha veces el saber que alguien te observa ya te pone mucho más caliente. Le pedí que acercara la Cámara a su cosita, era algo pequeño y parecía un poco estrecho, así que le dije que metiera cuatro dedos, ella lo hizo sin mayor problema. Lo tenía sin pelo, todo rasurado, precioso y rosadito. Una vez su sexo mojado le dije que llamara al perro, este al ver a su dueña desnuda empezó a olerla por todas partes.
El perro no paraba de oler y lamer todo aquel cuerpo delicioso. Ella empezó a convulsionar, por el placer que le estaba dando Dogy, que a su vez no dejaba ningún hueco sin lamer. En un momento dado el paso la lengua por la cara, ella apretó los labios con fuerza.
Lucy me obedeció y en cuanto la abrió, el perro le metió toda su lengua, creo tuvo su primer orgasmo. El perro se entretuvo en su boca un rato, creo que su lengua entro hasta la garganta de Lucy, que cada vez convulsionaba con más fuerza, luego Dogy paso a las tetas y fue cuando me di cuenta, Lucy se había puesto algo en el cuerpo que estimulaba al perro a lamerla tanto.
Y Yo desde mi casa, viendo como el perro me estaba poniendo caliente, lamiendo un cuerpo maravilloso y no podía hacer nada, mi polla gritaba, latía como si mi corazón estuviera allí, me dolía de tan dura que estaba, aguantaba porque quería ver más. Cuando vi que el perro aflojaba el ritmo le dije a Lucy.
Pasaron unos minutos, que a mí se me hicieron horas y apareció Lucy envuelta en una toalla. Cuando se acerco a la cámara, la vi de cerca, parecía otra, su cara era distinta, tenía una suave sonrisa de picara, (como cuando un niño hace algo malo y te sonríe pero que no te enfades) y sus ojos, el brillo de sus ojos era increíble, le pregunte.
Ella no dijo nada más, solo se tumbo, llamo al perro y empezó a chuparle la pequeña polla que le asomaba. Dogy al notar la boca de su dueña. Se empezó a animar y su polla continúo creciendo cada vez más. Pensé que Lucy con su pequeña boca, no iba a poder con aquella tremenda polla que se le estaba poniendo a Dogy, pero si, se la tragaba entera, casi hasta la bola, la sacaba para tomar aire y aquella verga roja y llena de venas, se volvía a perder dentro de la boquita de Lucy, que tragaba y tragaba no dejando escapar ni una gota. Estaba tan concentrada con la mamada que le hacía al perro, que no se dio cuenta que yo la llamaba.
Agarro un tarro de crema, saco una buena cantidad y se la puso por el coño y el culo, luego se coloco a cuatro patas y le dijo a Dogy.
El perro no sé si la entendió, se coloco detrás de ella, la olio, subió a sus espaldas y empezó a buscar un agujero donde meter su polla. No tardo mucho, al tercer intento, lo consiguió de un buen empujón le metió la mitad de la polla en su coño, que al estar bien lubricado entro sin ninguna resistencia. Ella dio un grito, no sé si de dolor o placer. Luego ella gemía y gemía, hasta que Dogy se la metió entera.
Cuando dijo esto, mi polla no aguanto más, tuve una corrida fantástica, durante unos minutos perdí el sentido, no prestaba atención a Lucy, cuando lo recupere, ella gritaba como una loca,
Justo en ese momento el perro se gira, pasa una pata por encima de ella se queda trabado culo con culo. Ella al notar el tirón, dio un grito y dijo.
Y así fue, pasados unos 15 minutos y después de interminables orgasmos por parte de Lucy, la gran polla del perro salió del interior de ella, haciendo ese particular ruidito al salir y dejando tras de si un gran chorro que le corrió por los muslos. Ella me miro y su cara era de cansancio y felicidad, de estar a su lado, les aseguro que la hubiera besado con tanta pasión como nunca la besara nadie. Ya un poco recuperada se acercó a la mesa, beso la pantalla y diciéndome una y otra vez lo feliz que era, se despidió de mi.
Bueno amigos una vez más espero que les guste y como siempre, les agradeceré sus valoraciones y comentarios.
Un saludo
NEMESY